|
Los
400 golpes de François Truffaut
(Poema-escena)
José Alcaraz
Otra vez, Antoine ¿Ya te vas Lo cambian a una celda individual. ¿No es conveniente que un niño comparta espacio con las putas que acaban de venir, o es que no hay sitio para todos? Sé que miras con
ojos que no son tuyos. La luz en las paredes tan viejas sólo consigue agrandar más aún el frío y la sensación de soledad. Él se cruza de brazos y estira el cuello vuelto de su jersey hasta taparse la boca. Se pone a pensar. Y el tiempo, rutinario,
pasa Los gendarmes sacan a todos del cuartucho y los conducen a su destino en un oscuro furgón celular. ¿Antoine, qué
estás mirando detrás de esos barrotes: |