Los 400 golpes de François Truffaut
(Poema-escena)

 

José Alcaraz

 

 

 

"Los 400 golpes" de François Truffaut

 

 

Otra vez, Antoine

¿Ya te vas
a entender el mundo en otra parte,
expulsado de ti, lejos de las respuestas?
Cuídate de los sueños que no se cumplan...

Lo cambian a una celda individual. ¿No es conveniente que un niño comparta espacio con las putas que acaban de venir, o es que no hay sitio para todos?

Sé que miras con ojos que no son tuyos.
Los enroscas a tu indiferencia
sin saber que son de un hombre
y que ese hombre eres tú
comenzando a imaginarte de otra forma.

La luz en las paredes tan viejas sólo consigue agrandar más aún el frío y la sensación de soledad. Él se cruza de brazos y estira el cuello vuelto de su jersey hasta taparse la boca. Se pone a pensar.

Y el tiempo, rutinario, pasa
igual que un ruido muy lejano que viene de la calle,
ajeno a lo que piensas.
Tenías que saberlo...

Los gendarmes sacan a todos del cuartucho y los conducen a su destino en un oscuro furgón celular.

¿Antoine, qué estás mirando detrás de esos barrotes:
la ciudad y sus luces o tu nuevo pasado,
el rastro de los coches o el humo de tu suerte?
Te marchas a otro sitio.
Para ti
solamente es alejarse.