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MARÍA
ANTONIETA MENDÍVIL
La palabra que ilumina
Elena Méndez
Inquieta,
reflexiva, espiritual. Una palabra que ilumina. María Antonieta
(Cajeme, Sonora, 1971) ha publicado las novelas Otros tiempos
(Equilibrio, 2000) y Duelo de noche (Almuzara, 2006). Trabaja
en una nueva novela, A ras de vuelo, que trata sobre una dinastía
de pilotos fumigadores.
—MARÍA ANTONIETA MENDÍVIL: Creo que con esa frase Valéry nos liberó de una gran culpa. Todo texto es perfectible, pero debe llegar un momento en que debemos abandonarlo. Y ese abandono es una liberación bidireccional: del creador hacia su texto y viceversa. Los textos requieren también liberarse del autor. Un autor debe saber abandonarse para poder crear, y debe saber en qué momento el texto nos ha abandonado y en qué momento lo mejor es abandonar al texto. —ECP: Al leer Duelo de noche, nos parece que estuviese escrita desde el dolor. Ello, incluso, se aprecia desde el título. Háblenos sobre esto. —MAM: El escritor trabaja con una caja de herramientas que es el lenguaje y sus recursos. Pero hay un instrumento de gran importancia, que es la memoria emocional. Quienes creamos tenemos un enorme desván, que es el subconsciente donde todo almacenamos, donde todo puede pasar, donde todo transcurre sin censura. Soy una persona que vive muy en contacto con sus emociones, pero de tan cerca que las disecciono, las analizo, las clasifico, las ordeno en sus casilleros correspondientes. Los personajes de Duelo de noche debían echar mano del dolor. ¿O qué puede sentir una hija que es médico al ver morir a su madre sin poder hacer nada por evitarlo? ¿O qué puede sentir al enfrentarse al deseo infantil de ser huérfana, si ve cumplirse el momento y le resulta insoportable? ¿Qué puede sentir una mujer que lo que más desea es ser madre para recuperar las deudas de amor que ha tenido toda su vida, si la hija destinada a cumplir esos deseos es una persona impenetrable, desapegada, lejana? Duelo de noche transcurre en el momento de la muerte. Y para mí la muerte es el último resumidero, donde todas las emociones, las mejores y las peores, se mezclan y se purgan. Si preguntas si sufrí al escribir la novela, sufrí como creadora, por querer contar una historia con la mayor emoción posible, pero a la vez con la mayor pulcritud y precisión. Y especialmente sufrí con el personaje de Sara (la hija), porque era muy difícil manejarla por su dureza, por su inconsecuencia, por estar permanentemente escindida de su entorno afectivo. —ECP: Su novela Otros tiempos nos resultó una alegoría sobre la censura y el exilio. ¿Qué podría decirnos al respecto? —ECP: ¿En qué radicaría que la visión predominante en la ya citada Duelo de noche es femenina, mientras que en su novela en ciernes, A ras de vuelo, es masculina? —MAM: No creo que la visión sea masculina o femenina. Es la visión de una escritora mujer. Los personajes de la historia son los que marcan. En Duelo de noche quería mostrar claramente el abismo generacional entre las madres nacidas en los 40 y las hijas nacidas en los 70 y la relación tan compleja de madre e hija, en el contexto que ya he mostrado: las últimas horas de una de ellas. En A ras de vuelo, la novela que escribí gracias a la beca del FONCA, los personajes son predominantemente varones: pilotos fumigadores en ambientes rurales, donde los varones cumplen mayoritariamente los roles dominantes. Como escritora ha sido un reto meterme en la psicología y el lenguaje de las mujeres y hacerlo ahora en el de los varones. Estoy jugando más con el lenguaje, es una novela mucho más lúdica en este sentido. —ECP: ¿Por qué otorgar tanta importancia al silencio dentro de su obra? —MAM: El lenguaje no es lenguaje sin el silencio. Y quienes escribimos intentamos explicar la realidad, pero una vez que la explicamos no queda otra mojonera más que el silencio. Por otra parte el silencio, el espacio en blanco, el misterio a veces es mucho más revelador que la palabra más precisa. La palabra no puede alcanzarlo todo. Tiene límites. Y sólo el silencio la salva de esos límites. Yo he tomado este camino como escritora y como persona: quiero caminar hacia el silencio. —MAM: Lo que más me interesa es la dimensión trascendente de la palabra. La palabra que funda, la palabra que destruye, la palabra que anticipa, la palabra que convoca. Los profetas son una importante fuente en este sentido. ¿La palabra que ellos enunciaban atraía los acontecimientos o los vaticinaba? Para mí esta es la gran pregunta que mueve mi búsqueda literaria, mi batalla al momento de escribir. —ECP: ¿Qué género se le dificulta más y por qué? —MAM:
Los que no escribo, sin duda. Hasta ahora he trabajado la novela y la
poesía, en ambos géneros me siento cómoda, en ambos
siento satisfechas mis necesidades de expresión. Tengo un gran
respeto por ambas, pero sin duda para mí la poesía es la
joya de la literatura. —MAM: Si pensamos cuantitativamente, puedo decir que poco. Pero cualitativamente, mucho. Es difícil sostener las publicaciones culturales, más en la economía mexicana que se ha esforzado por la sobrevivencia, no por la búsqueda de satisfactores intelectuales o lúdicos. Creo necesario en cada generación fundar estas revistas que muestren mosaicos de pensamiento, de propuestas artísticas y literarias. Yo tengo un enorme amor por la revista Vuelta (1). Para mí fue una ventana a lo que se hacía en poesía internacionalmente, me puso en contacto con el mejor pensamiento de la época, las grandes controversias que al paso del tiempo transformaron la historia, los autores más emblemáticos. Y es un amor lleno de nostalgia. Soy una de las huérfanas de Vuelta. —ECP: ¿Qué impulso obtiene un escritor que publica inicialmente en editoriales pequeñas y consigue luego aparecer en una firma importante —como en su caso, que publica ahora con Almuzara? —MAM:
Es muy relativo. Yo di el salto a una editorial española desde
este rincón del desierto. Y sigo aquí. No convivo con el
gremio, no me relaciono ni estoy al tanto. No pertenezco a ningún
grupo. Sólo tengo mi pequeño grupo de amigos que escriben
aquí en Hermosillo y con quienes comparto amistad y un taller desde
hace años. Al publicar con Almuzara de repente me vi sentada con
grandes escritores y editores en las ferias del libro en Monterrey y Guadalajara.
Pero eso no cambia en nada. Cenar junto a un escritor famoso no cambia
nada. Y en ese ambiente una escritora emergente, que recién publica
en el gran mercado, tampoco significa nada. Estoy contenta de pertenecer
a una editorial donde les interesa el autor como ser humano, donde se
toman muy en serio la edición del libro, pero muy a la ligera todo
ese esnobismo que rodea el ambiente literario. Me siento feliz de que
sean buenas personas y que sean divertidos. Me hace feliz saber que Almuzara
acaba de publicar la segunda edición de Duelo de noche
en España, que para México hubo una reimpresión.
También veo con gusto un interés en Otros tiempos
a partir de esta publicación. De repente eres un poco más
visible en los circuitos culturales. Pero al final del día, yo
tengo que seguir leyendo, formándome, escribiendo, luchando con
cada palabra para seguir contando las historias que quiero y como las
quiero contar. Y sobre todo, tengo que seguir mi vida, —MAM:
Creo que está en un momento muy vivo, productivo. Y lo que es mejor,
no existen en la generación actual las brechas ideológicas
que en generaciones pasadas causaban muchas divisiones y grupos de poder.
Creo que ahora podemos trabajar de manera unida, porque no hay nada que
nos fisure, y en cambio sí mucho en común, que es una gran
pasión por la literatura y unas ganas extremas por mostrar nuestro
trabajo más allá de los límites sonorenses. Están
surgiendo revistas, suplementos, publicaciones, hay mucho joven trabajando
duro y su trabajo se está reconociendo. No puedo ver más
que muy buenas perspectivas.
(1) Revista literaria fundada en 1976 por el escritor Octavio Paz. A la muerte de éste, la publicación dejó de editarse, para reaparecer al año siguiente, dirigida por el historiador Enrique Krauze, bajo el nombre de Letras Libres. |