Hay razones para estar contentos en la redacción de El Coloquio de los Perros. Cumplimos diez números. Casi nada. No todas las revistas digitales pueden decir lo mismo. Muchas perecieron a los pocos números, incluso algunas no llegaron al segundo. Otras cambiaron la filosofía y el rumbo que las vio nacer para llegar a ser gigantescos portales con beneficios económicos, web macroculturales donde todo vale, meras agendas de ocio... Puede sonar pretencioso, pero a lo mejor no está lejos el día en que se realice un análisis riguroso acerca de las revistas -virtuales, electrónicas, digitales, ¿quién juzgará su nomenclatura?- que están tratando de agitar, cada una a La puerta azul (Foto: Ángel Manuel Gómez Espada)su manera, un panorama literario de aspecto cadavérico.
     Estamos, pues, de fiesta. Hemos decidido celebrarlo poniendo un disco de Astrud Gilberto y brindando por las playas en las que hemos estado durante el verano que ya cría malvas.
     Naturalmente os damos la bienvenida con un candor quizá superior al del chestertoniano padre Brown, pero antes creo necesario informaros algo acerca de ciertos cambios que leerán vuestros ojos en el índice de este décimo número. Ahí van estas breves notas.
     Para empezar, hemos añadido dos secciones a las ya existentes que, esperamos, sean de vuestro agrado y acojáis con el mismo entusiasmo con el que han sido ideadas. Estoy refiriéndome a las secciones IDEAFIX (dedicada a todo lo que tenga que ver con el mundo del cómic) y a EL LICENCIADO VIDRIERA (dedicada a las artes plásticas y visuales en general). Intentaremos, desde ellas, guardar siempre una relación más o menos estrecha con nuestra particular joya de la corona, es decir nuestra predilección entre todas las artísticas, que es la literaria. Esa es la tendencia que hemos mantenido en las otras secciones extraliterarias (LA MÚSICA Y LAS FIERAS, UN CHIEN ANDALOU) y, por el número de visitas y las palabras continuas de agradecimiento, parece que no han calado del todo mal entre vosotros.
     Ese estado de alegría viene aupado también por la mejora en otra sección que creíamos que iba a desaparecer de nuestro índice: EL PERRO DEL HORTELANO. Era la sección más inestable y, sin embargo, en este número contamos con cuatro entrevistas a primeras figuras de la escena teatral (la dramaturga Paloma Pedrero y el actor José María Pou), la danza clásica (con la bailarina internacional Tamara Rojo) y el baile flamenco (Israel Galván). Este grosor de contenidos responde a la decisión de ampliar el marco de la sección a las distintas manifestaciones escénicas, y no sólo ceñirse a lo estrictamente teatral desde el punto de vista textual, creativo y contemporáneo -hasta la fecha sólo admitíamos obras de teatro inéditas-. Así pues, aquí cabrán a partir de ahora artículos, entrevistas, reflexiones y textos que irán desde la tragedia griega hasta el títere. El Coloquio colocará sus correspondientes filtros, como es lógico.
     Habiendo tomado nota de estas aclaraciones, el resto del índice ya lo vais conociendo número a número. Sólo subrayaros que la sección de creación poética CANUMFORA, en la que normalmente fijamos un límite de diez autores por entrega, ha reventado hasta quince. Nos vais a perdonar, pero repito que estamos de celebración, que el género que nos vio nacer fue la poesía y que un día es un día. A disfrutar, y el resto para los gusanos.

 

 

JUAN DE DIOS GARCÍA

 

 

 

 

 

 

 

     BERGANZA.- Cipión, hermano, óyote hablar y sé que te hablo y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.

(Miguel de Cervantes, Coloquio de los perros)