Empezamos el año escribiendo     Estos primeros días del año se utiliza muchísimo el típex en los papeles que se firman. Lo encontramos sobre todo en el espacio en blanco al final de la fecha fotocopiada: tal día de enero de 200__ ¡Ahggg, sin querer, se nos escapa el número 6! Aún cuesta escribir el número 7. Sólo se trata de una cifra, te dices en unos segundos acusando tu despiste. Dos minutos después algunos nos hacemos todavía esta pregunta: ¿cambio de fecha impone cambio de piel? Quizá se nos cruce en ese momento un recuerdo de infancia o adolescencia en el que uno inventaba propósitos benevolentes para la vuelta de navidades. Sacaré mejores notas. Tengo que ponerme al día en Matemáticas, una hora todas las tardes. Apuntarse al gimnasio, Luis va, y mira cómo se ha puesto, yo no voy a ser menos. Llamar a Silvia este invierno, no quiero que aquello quede como un rollo de verano. Ir con Mario a las obras abandonadas, me ha dicho que tiene algo nuevo para mí. Le pediré salir a Marta, esta vez sí va a colar… Pero uno vive, lee, viaja, crece, experimenta... Después, el determinismo trágico nos envuelve con una verdad implacable: hombre, animal de costumbres. No recuerdo a quién se le ocurrió esta máxima, seguramente a algún filósofo (desde hace un siglo los llamamos sociólogos, los filósofos han sido exterminados), pero ese tipo conocía a su especie como nadie… Y entonces, tu embobamiento despierta con la voz del jefe recordándote «que no pasa nada, Juande, que en febrero, cuando ya hayas rellenado cientos de papeles más, verás como no te equivocas más. Si todo pasa, todo pasa». Mi jefe, ese personaje. Qué razón tiene. El horror, el horror…
     El típex volverá a utilizarse, claro, pero para borrar otros errores, siempre, más graves que los de una cifra en un papelucho… Hombre: animal de malas costumbres.
     ¿Sientes curiosidad por leer qué se nos ha ocurrido en este número 15, a quién entrevistamos, a quién publicamos, con quién nos metemos, a quién le doramos la píldora? Pasa, es gratis. Diviértete. Y piensa. O mejor no. Pensar no te lleva a ná. Lo dice en Garabatos Josele Santiago, un castizo.

 

JUAN DE DIOS GARCÍA

 

 

 

 

 

     BERGANZA.- Cipión, hermano, óyote hablar y sé que te hablo y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.     

(Miguel de Cervantes, Coloquio de los perros)