Quisiera que esta revista fuese, más que una declaración continua de amor a nuestros lectores, una reunión de familiares que cada estación del año se dan cita para ofrecerse calor, escuchar historias, gozarlas, contarlas, hacernos notar su entusiasmo o su decepción ante ellas. «No me gustó el poema de ese joven andaluz», nos escribe un estudiante limeño desde Japón. «Menuda entrevista a Joan Margarit, ahora comprendo mejor su obra», me comenta un amigo cubano en una cafetería de Almería.
     Para nosotros el principio de la literatura está en la artesanía de la composición, no en ofrecer realidad, sino en crear experiencias de realidad.
     El oficio literario de una revista es recoger las voces de los privilegiados, hacerlas tuyas y anunciar el tesoro acumulado que no vendemos, como otros hacen, sino que regalamos. Sin esas voces, sin ese alimento, no somos nadie. Por ello, gracias. Y buen otoño.
     Bienvenidos.

 

Juan de Dios García

 

 

 

 

 

     BERGANZA.- Cipión, hermano, óyote hablar y sé que te hablo y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.     

(Miguel de Cervantes, Coloquio de los perros)