Quisiera
que esta revista fuese, más que una declaración continua
de amor a nuestros lectores, una reunión de familiares que cada
estación del año se dan cita para ofrecerse calor, escuchar
historias, gozarlas, contarlas, hacernos notar su entusiasmo o su decepción
ante ellas. «No me gustó el poema de ese joven andaluz»,
nos escribe un estudiante limeño desde Japón. «Menuda
entrevista a Joan Margarit, ahora comprendo mejor su obra», me comenta
un amigo cubano en una cafetería de Almería.
Juan de Dios García
|