(Burgos,
España, 1977)
Diplomado
en Óptica y Optometría y licenciado en Filología
Hispánica y Teoría de la Literatura Comparada. Ha ejercido
como profesor de español para extranjeros en China, Dinamarca,
Italia y Vietnam. |
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| TIEMPOS EXTRAÑOS |
| Eran tiempos extraños. Me pasaba largas mañanas en pijama. Conocía el orden que tenían las baldosas, lo transformaba en un ritual bajo mis pasos. Me irritaba cualquier esquina rota. Miraba al techo, me aprendía de memoria la situación de cada arruga. El polvo se posaba entre las lámparas. De noche me metía en la bañera y no salía hasta que el agua estaba fría y me sitiaba un hambre inmensa de recuerdos. Cuando bajaba contemplaba silenciosos bloques que se elevaban paralelos llenos de jubilados y emigrantes. Recorría las calles sin un rumbo. Era un fantasma, una ciudad desconocida. |
(Paradas,
España, 1961)
Colabora
en la revista Clarín. Es autor de los libros de poesía
La edad difícil (Pre-Textos, 1989), Viviendo con lo
puesto (Pre-Textos, 1995), Días cansados (Pre-Textos,
1997), Nuevas letras flamencas (Pre-Textos, 2000), Letras
flamencas (Comares, 1995) y Los placeres melancólicos
(CEDMA, 2006). |
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| THICK AS BRICK |
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8-4-98 |
Ya sé que no
recuerdas
esta escena de hoy. Yo escuchaba una música muy triste, y tú, apenas cuatro años, pintabas monigotes. Te miraba, alzaste la cabeza y me ofreciste, sin palabras, la sonrisa más pura con que pudieras celebrar la vida. Se velaron entonces de lágrimas mis ojos pues supe que en aquel mismo momento se cifraba y se desvanecía eso que buscarás y habrás perdido. Ya sé que no recuerdas, |
| EL VIAJERO SEDENTARIO |
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A Rosi |
| Si todo cuanto quise saber lo hallé en los libros, si el alma de los bosques si no hay mejor placer nada me espera fuera de este cuarto. |
(Plasencia,
España, 1985)
Hasta ahora
tan sólo ha publicado un libro de poemas: Tierra, territorio,
casa (Sevilla, 2006) y en revistas de ámbito universitario. |
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| VELATORIO |
| Dime, no, dime, tú que estás en la otra esquina doblada de la habitación. Pero tan solo encuentro un silencio. Un silencio Dime, Pero tan solo encuentro otro silencio Algo así como un diálogo. |
| SIN TÍTULO |
| De repente una mañana te levantas y ya es Otoño. Te lo prometo. |
(Teruel,
España, 1965)
Reside en la provincia
de Alicante desde hace ya una década. |
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BRUEGEL
Para Miguel Ángel Velasco
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El viento comba ramas poderosas;
doblega brezo y palma; vence al junco postrado ante el cielo novicio del otoño. Basta un poco de sol, una promesa Pero al fondo hay dolor. Y una coraza y todo sigue como si la nada Al silbo poderoso Así ruge este mundo. Así
se mueve Dijeron que era dulce Mas quién nos pone a salvo de saber. |
| REPARTO |
El sol a tierra,
el pan a las palomas, las rosas a la llama viva del sueño; el viento a lo poblado, yo a las palabras. |
(La Coruña,
España, 1986)
Actualmente estudia Producción
Audiovisual, Radio y Espectáculos en la Escuela de Imagen y Sonido
de La Coruña. Ha publicado en la revista Fábula.
Tiene tres libros inéditos: Hierba mala nunca muere, Hojas
de asfalto y El espejo erróneo (2006). A El espejo
erróneo pertenecen estos dos poemas. |
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| V |
Con brusquedad cerré la puerta y comenzó el alma a buscar una salida, un resquicio de tiempo al que agarrarse para no desaparecer entre tanta sombra, entre tanta perdida palabra, entre tanto poema muerto. |
| IX |
Fue entonces, en aquella estancia sin luz, donde mi reflejo cobró vida, donde, por un momento, logré observar las escamas de la noche sin miedo a que mi sombra desapareciera ante el súbito despertar de las horas. |
(Almería,
España, 1977)
Es licenciado en Filología
Hispánica (Universidad de Almería) y actualmente trabaja
de expendedor en una estación de servicio. Aunque ha escrito poesía
toda su vida nunca ha publicado nada. |
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| SOMA |
| Olvídate de todo: esto era lo que quería decirte. |
| VALERIANA COMO BARRO |
| Justo después de haber encontrado una razón
para seguir viviendo: tengo un arco de oro, duermo como los días duermen, ¿tierra o suicidio? Kiarostami. |
(La
Coruña, España, 1969)
Es autor de los poemarios
Todos los puertos (Nausicaä, 2001) y Diccionario de
derrotas (Nausicaä, 2003). Sus poemas y relatos han sido recogidos
en varias revistas literarias, tanto en español como en gallego.
Es, además, articulista del diario La Opinión de
Murcia. |
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| OFICIO DE POETA |
| Como quien entra en mar sereno y cálido, así desearía yo entrar en la poesía. Pero, a veces, —torpe aprendiz— equivoco una palabra, o pierdo por torpeza una vida entera. Paso a limpio, corrijo, barro inútilmente la ceniza, pero a pesar del empeño, no soy hábil en reconstruir el mundo. De vez en cuando, una frase afortunada viene a salvarme de mi atormentada locura, y me congracio de nuevo con este cruel oficio de vestir palabras fallecidas bajo una seda de sentimientos. Pretendo llenarme de las voces más sagradas: Mallarmé, Goethe, Cavafis; ellos sabían saber de tantas cosas. Pero yo siempre he sido el alumno más torpe de la clase, y donde existe claridad —obstinado y absurdo— no dejo de cultivar sombras en las que nada crece; siempre hurgando entre recuerdos, avivando las velas de un barco a la deriva para regresar fatigadamente a un puerto donde ya nadie me espera. Concededme esta licencia de querer retener en el papel mis pequeños tesoros enterrados. Es mi modo de permitirme morir dos veces. |
(Puerto
de Santa María, España, 1971)
Ha publicado
los libros de poemas Los puentes sumergidos (Áglaya, 2000),
Pronóstico (Torremozas, 2005), y el libro de relatos Patologías
(Áglaya, 2005). Ha participado en varias ediciones del festival
de poesía Ardentísima y los cursos de La Mar de Letras.
Figura en diversas antologías y ediciones colectivas como Trazado
con Hierro (Vitruvio, 2003) y Palabras para Cervantes (CELYA,
2005). |
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| ATENEA AGONIZA |
(NO-DO)
El faraón corta la cinta.
I
Un empleado roba verbos a la tarde.
Se hacen retratos al minuto.
Construyeron la autovía, la fábrica,
Tiembla en su bosque roto, amenazado. (fin) |
| CODA |
| Porque el amor, amor, es un estado, una prolongación del laúd o del libreto ensordeciendo cifras, voces, manteniendo la infinitud intacta. Desafiando, del compás y sus leyes, a la pureza. Porque el amor, amor,
es imposible: |
(Buenos
Aires, Argentina, 1945)
Tiene
publicados, entre otros, los libros Trompifai, Fundido encadenado;
Tomavistas, Picado contrapicado, Propaga, Ardua,
Sopita y Corona de calor. |
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| THE SERVANT |
Por escaleras sube la cerveza La lengua de la pintura El poncho del altiplano La nieve tirita Satisfaciendo al sensible señor Los pubis junto al fuego
|
(Barcelona,
España, 1971)
Ha realizado
estudios de Filosofía y Lenguas Clásicas (Universidad de
Barcelona y École Pratique des Hautes Études de París).
Es licenciado en Lengua y Civilizaciones Orientales, especialidad chino
(Universidad de París 7). Actualmente prepara su memoria de Máster
sobre la novela durante el período Qing. |
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EL
CANTO DEL ETERNO LAMENTO SEGÚN EL CÉLEBRE POEMA DE BAI JUYI
(772-846) DEL MISMO NOMBRE |
A muchos dioses les sobran hijos.
Quizá el secreto de su malignidad está en los que siempre quieren crear edificios altos y mercados para pobres. El pescado apesta y no hay quien pueda recordármelo. Como las horas muertas de unas oficinas de origen extranjero y no muy queridas por el nativo vago y cruel. Hoy, puedo decir que me anima un sentimiento de impotencia. Mis pensamientos, al fin, no sirven para nada porque son ellos los que crean luces para que los barcos no se estrellen con las piedras y sus cadáveres nos lleguen como mensajes. |
LOS
OBSEQUIOS DEL PRODUCTOR DE MÁSCARAS DE CARNAVAL |
Agraciados los que se unen a la multitud. Ellos cantan, ellos viven. Y yo pienso en voces que se repiten para que el elefante alcance su cementerio y se sienta cómodo entre tú y yo. De su piel y huesos haremos un canto al alma de los abandonados de este mundo feliz. |
(Granada,
España, 1986)
Es
estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Granada. Sus poemas
han aparecido en fanzines como Bar Sobia, Elefante Rosa
o Huella indeleble, y en revistas como Chichimeca, La
cinta de Moebius o Salamandria, así como en las mexicanas
Luvina y Parteaguas. Co-dirige la revista electrónica
Oniria. |
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| ESENCIA |
El vientre: la carne.
El descuido, el nacimiento.
La música descubre
las células madre y sus huellas dactilares El vientre. La razón
última de la crucifixión entre los pliegues La carne. El fuego que se sabe inextinguible. |
|
(Cantavieja,
España, 1950)
Reside
en San Roque (Cádiz). Actualmente es director de la Fundación
Luis Ortega Bru, del Aula de Literatura José Cadalso. Ha participado
como conferenciante de la cultura española en diversos centros
culturales y universidades como University of Pennsylvania, University
of Maryland, Loyola College, Villanova University, etc. Ha publicado artículos
de opinión y trabajos de crítica literaria en diversos periódicos
y revistas especializadas. |
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| RAREZAS BOTÁNICAS |
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The
classics can console. But not enough. (D. Walcott) |
En ocasiones, conociendo los difíciles
recodos de los sentimientos más hondos e inexpresables, recurro a algún filósofo de la Antigüedad —esos expertos en las pasiones del alma— o a ciertos versos que subrayé no recuerdo cuándo, a sabiendas de que no existe lámpara ni bramante para salvar los múltiples escollos del laberinto. También acudo a quien, modelando el barro de las ideas, le crecen entre los dedos delicadas florecillas de la luz que estoy buscando. Aflorismos llaman a estos raros especimenes de la ya casi extinta botánica del ingenio. Está dicho: los clásicos consuelan. Pero no lo suficiente. |
| TWILIGHT |
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A Scott Hightower |
No sé si muy lejos. Quizá
por donde la Gran Dama alza su antorcha, pudo verse en el declive de este día, el esplendor del púrpura, sus aleves trazos dorados y el celaje malva sobre el cielo turbio de Manhattan. Pero el crepúsculo ahora renace y se desgrana desde el corazón de Kenny Barron. Los prodigios brotan de sus dedos que van deshaciendo un surtidor de trinos que inundan cada rincón, y hasta el aire, de Birdland. Twilight song es toda la música de este mundo. El barman sonríe a la camarera negra que se mueve entre las mesas con la belleza de una reina de Bein. Al otro lado del escaparate, bajo la culebra de neón, nos observa un chino. Parpadean mudos los semáforos. Regresa nuevamente la música y el piano evoca aquellos sones de las sentinas de los barcos, las cadenas, la memoria del látigo y el dolor en los anchos maizales. ¡All that jazz, Kenny! —exclamó alguien—. ¡All that jazz! Luego, el silencio apagó definitivamente el tintineo de los vasos. Llueve. La calle cuarenta y cuatro es un río de coches amarillos. |
(Sabadell,
España, 1975)
Reside
en Córdoba y ejerce como profesor de filosofía. Ha publicado
los poemarios Todos los miedos (Renacimiento, 2005) y El
libro de los hundidos (Visor, 2006). Formó parte del grupo
poético Nochedumbre, junto a Raúl Pérez Cobo, Benjamín
Pérez Cobo, Inmaculada Serrano, y Francisco José Molina,
con los que organizó numerosos recitales de poesía y música.
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| el derrotado |
George Foreman cayó en el octavo
asalto a la lona caliente de Kinshasa entre las tretas sucias los insultos de Alí los gritos de aquel público incendiario que exigía su muerte o su vergüenza Cayó tras un mortífero uno-dos frente al que estuvo solo atléticamente solo muerto de frío en la noche africana muerto de frío dentro del corazón del frío Aún así logró alzarse echando al fuego toda su rabia de estar vivo Pero la cuenta había terminado Ya no pudo dormir durante meses Sólo Foreman sabe cuánto duele llegar tarde al dolor |
| dream is over | |
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| John Lennon no quería ser un Beatle Rimbaud ya no quería ser Rimbaud Virgilio quiso destruir la Eneida Chet Baker se tiró de una ventana Jack London se voló la tapa de los sesos y Carver y Bukowski y Malcon Lowry se hicieron polvo el hígado La corte de suicidas y nihilistas a los que idealizamos tropezó en algún punto de su vida con ese NO central con ese núcleo no sabría nombrarlo la desidia tal vez esa cuchara helada debajo de la lengua ese ya no querer seguir queriendo Tropezaron con esto en un instante sobre el que convergían todas y cada una de sus pequeñas quiebras cotidianas Y entonces llegados a ese punto cómo habrían de salvar aquello en lo que ya no confiaban Fue por eso que Anne Sexton se durmió para siempre abrazada al monóxido de carbono Por eso Ganivet se sumergió en las aguas congeladas del Duina Por eso Ingeborg Bachman prendió fuego a su cama Debe ser tan incómodo el adentro el interior del vientre de la orquídea donde se asfixia el héroe |