BEN CLARK

 

     (Ibiza, España, 1984)

     Asegura que es fácil ser difícil, que lo complicado es ser sencillo. Este narrador frustrado se adjudicó el último Premio Hiperión con Los hijos de los hijos de la ira, título que gusta con sólo mirarlo y reconocido por la crítica como uno de los mejores poemarios del 2006.
     Estos dos poemas son inéditos.

© Ben Clark

 

 

LA HORA DEL PASEO
Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.

Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
del dolor y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.

Aquí solo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz, muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.

 

 


LA TORMENTA DE NIEVE
Dejar de amarte tanto todo el tiempo,
extrapolar la vida de la tinta
y salir a la calle a ser un hombre
más, un hombre feliz, a poder ser.

Y si no, simplemente un ser humano.
Con eso bastaría,
con tener libertad para dormir,
comer lo suficiente para andar
un poco sobre el suelo, y en otoño
no ver más que hojas secas en los árboles,
que más tarde la nieve
no sea más que nieve si es invierno.

 

 

 

 

 

 

YANINA MAGRINI

 

     (Río Cuarto, Argentina, 1972)

     Es autora del libro miralo bien (CIEN, 2002), con el que se adjudicó el premio internacional Pablo Neruda. Después llegaría cromosoma en jeans, al que pertenecen los dos poemas que publicamos. Este libro recibe el premio Juninpais 2003, de la Editorial de las Tres Lagunas. Recientemente, ha sido galardonada con el Leonor de Córdoba por su libro ternura menos, menos vuelo. Sus poemas fueron traducidos al inglés, portugués e italiano.

© Yanina Magrini

 

 

dejando caer
Repartir hormigas
como perdiendo hijos
o monedas
de un bolsillo roto.

Así, el espacio
hace abrir las alas
de la mariposa
como escultor
edificando la obra
en su generosidad;

dejando caer
de a poquito
sus párpados
azules.

 

 

noticia

De último momento:

Otra vez un poeta
manifiesta en primera persona
el instante fantástico
                               de su lirismo.

Quiere morir. Matarse
con una rebanada de pan
o una hoja de lechuga.

Cree que puede irse
y dejar
su pequeño monstruo

afuera.

 

 

 

 

 

 

CARLOS ERNESTO SÁNCHEZ

 

     (Chol-Chol, Chile, 1955)

     Tiene estudios en Filosofía y Teología. Ha ejercido el periodismo en radios y medios escritos, y la docencia en diferentes colegios.
     Acaba de publicar Tengo una pena contigo, Pienso en macho (Cuarto Propio, 2007) al que pertenece este poema.

"Tengo una pena contigo, Pienso en macho" de Carlos Ernesto Sánchez

 

 

Murió Bernardo Chandía
          era poeta
          huevón
creyó que verbo,
         cuando no da vida, mata

se consagró a la palabra.

Murió.
        La noche que yo estaba solo
y con el teléfono
         jugaba a ahuyentar la soledad
pero
         también estaba caliente
y
hablaba con el fono erótico.

Murió un poeta
          no sé si pobre
          si era borracho
          si tenía mujer
o creía que las putas y las ingenuas
           son las mujeres ideales.

Pero murió
        era joven
y no le pertenecen sus versos

como él se fueron
         cualquier noche de fiesta.

Murió Bernardo Chandía
          en una noche más de mi vida
para mí todos los días son noches.

 

 

 

 

 

 

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

 

     (Zamora, España, 1957)

     Ha publicado los poemarios Amenaza en la fiesta (1979), La secreta labor de cinco inviernos (1985), Vida del topo (1992), En familia (1992), Ciudadanía (1997), Detrás de los lápices (2001) y El que desordena (2006), al que pertenece este poema.

"El que desordena" de Tomás Sánchez Santiago

 

 

Baja allí
a convocarlo
música de omisiones

y así lo encuentra,

previsto y a la escucha,

azotado por el aire amarillento
que atraviesan las pepitas oscuras de la noche

A su alcance, los seres de la sombra
han perdido peligro:

manchas de decepción…

unos alrededores desvelados…

…y no otra cosa se agrega
a él.
Ni la extraña elaboración de las bendiciones
ni el escalofrío de las banderas y de las herramientas.

Ni llegan luces útiles de factoría

allí,

donde se paran los climas y los precios
descuidan los nombres de la exactitud

allí
donde arde sólo la sangre
silenciosamente,
como arden los labios recién mordidos:
invitando a encender un poco
—un poco más—
el mundo.

Pierden allí la pista tallas y obligaciones,
bajo esa misma luz ácida y general
que queda en las ciudades tras las tardes
de lluvia,
cuando se apagan los usos de las cosas
y hay miedo material

Y allí,
retirado y escaso,
bajo la isla absoluta de una lámpara,
los oídos cargados
y refrenado el sorbo de la respiración,
atusándose un modo de desaparecer,
defiende su verdad
el que no se conforma y rompe
los espejos,
el que abre por el centro las palabras
en busca de otra luz
y pulsa todos los timbres prohibidos,
el que olvida con esmero, el que no sabe parar
el asombro, el que decide que vence
cuando pierde
y aleja hacia los nombres de papel
aquello que más ama
para tenerlo cerca

El que corrige a su propio aliento.

El que enciende la lengua

y desordena.

 

 

 

 

 

 

SARA MESA

 

     (Madrid, España, 1976)

     Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Trabaja en el Consejo Audiovisual de Andalucía.
     Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández con el poemario Este jilguero agenda, que próximamente publicará Devenir. También ha publicado poemas en varias revistas literarias, entre las que destaca RevistAtlántica de Poesía.
     Estos poemas son inéditos.

© Sara Mesa

 

 

[Se esconde el sol brillante]
Se esconde el sol brillante en esta bruma inmóvil.
Sientes que ahí palpita y espera su momento.
Sientes su resplandor, su calidez oculta.
Sientes que te acaricia tu piel huérfana y triste.

En su refugio el sol dora tus añoranzas
y te hace abrir el pecho,
                         y eleva tus pestañas.

 

 

[Despacio cae el abismo]
Despacio cae el abismo sobre tus ojos calmos;
despacio la tormenta, el sopor, la calima;
despacio ante tu vista, como nieve cansada,
se desprende en cascada un polvo silencioso.

Vuelan pájaros grises y su gorjeo lejano
esparce unas cenizas
de tiempo, de oro y sueño.

 

 

 

 

 

 

SEBASTIÁN MONDÉJAR

 

     (Murcia, España, 1956)

     Esencialmente es músico (percusionista), pero desempeña otros oficios: redactor, ilustrador, fotógrafo, creativo de publicidad...
     Ha publicado Un camino en el aire (ERM, 1994), El jardín errante (ERM, 1999) y Coplas de arena (Emboscall, 2002). Tiene escrito un libro aún inédito, La herencia invisible, al que pertenecen estos dos poemas. Según él, «‘Charles Mingus’s sound of love’ no es más que la versificación y combinación de varios fragmentos de Menos que un perro, autobiografía de Charles Mingus. Las escenas en que Mingus describe sus encuentros con su primer amor adolescente me conmovieron; el título está inspirado en el de una composición del propio Mingus, ‘Duke Ellington’s sound of love’, una de mis baladas de jazz predilectas. ‘Contrapunto’ está basado en una experiencia real, dedicado a quien en su día me regaló el disco que menciono en el poema: mi lúcido, entrañable e inusitado amigo Juan Carlos Verástegui, voluntariamente desaparecido en 1984».

Sebastián Mondéjar © Miguel Ángel García "Monda"

 

 

CHARLES MINGUS’S SOUND OF LOVE
Corría emocionado por la arena.
El sol resplandecía en los bañistas
que gritaban, jugaban con pelotas
o hacían ejercicios en la playa.

Y, como por encanto,
se abrió ante él un claro y surgió ella,
chapoteando sola
en el agua templada de la orilla.

Llevaba un bañador color naranja
y su brillante pelo negro
rozaba su cintura.

Se miraron sonrientes;
sin pronunciar palabra, se acercaron;
y, olvidados del mundo,
se dejaron llevar por las corrientes
en las que, misteriosamente, el agua
cambiaba de temperatura.

Se rodearon despacio, como aves
en danza ritual para el cortejo.
Se salpicaron agua con los pies.
Se miraron en una silenciosa
unión que parecía interminable.

Pasó una eternidad.

Nadie se percataba del milagro.

Cada segundo estaba consagrado
a llenarse los ojos
y el alma mutuamente,
como si, de algún modo,
ya supieran que nunca
volverían a verse.

Si este instante de amor durara siempre,
seguro que ambos sobrevivirían
a las pruebas más duras de la vida.

 

 

CONTRAPUNTO

A Juan Carlos Verástegui

Salgo de la ciudad por la autovía
(voy con tiempo al concierto) y pongo música.
El cielo está nublado, el aire es húmedo;
me adentro, de repente, en la tormenta.
Subo las ventanillas, doy las luces,
conecto el limpiaparabrisas...
Las nubes vuelan bajas y compactas
y descargan a ráfagas
una lluvia vibrante y vaporosa;
una lluvia que bulle
suspendida en el aire
e impregna la calzada
de reflejos difusos, movedizos.
Parece, por momentos,
que llueve en espiral.
El agua emana viva, como a impulsos
que insuflan a la noche movimiento
y a mi espíritu el clima más propicio
mientras conduzco oyendo Changes One
y Changes Two, de Mingus,
que es la banda sonora de mi vida.

 

 

 

 

 

 

RERY MALDONADO

 

     (Tarija, Bolivia, 1976)

     Inicia sus estudios en Literatura Comparada en La Paz, donde trabaja para el periódico satírico El Caraspas. En 1997 interrumpe sus estudios y marcha a Berlín, donde vive. Ha colaborado con el periódico boliviano La Razón y con revistas alemanas como Kulturaustausch. Sus poemas han sido publicados en antologías bolivianas. Ha sido miembro fundadora de la librería universal hispana en Berlín La Rayuela y participado desde sus inicios en la organización del festival literario Literaturnacht en Potsdam. Actualmente trabaja en su libro de poemas Costumbres de andar por casa.
     Este poema es inédito.

Rery Maldonado © Rother

 

 

la moral
del tamaño de un dedo pulgar
es lo más afín
a la filosofía popular
de los enanos de jardín

cualquier día de estos
despertaremos con las ventanas
cubiertas por visillos de encaje
con los muebles tapizados de flores
y mantelitos de punto
cubriendo las mesas
sobre las que descansan
fotos de boda
y familiares posando

habrá que irse
antes de que aparezcan

—porque se anuncian—

los colores pastel
las moñas
el kitsch de lo impoluto

 

 

 

 

 

 

JORGE VALDÉS DÍAZ-VÉLEZ

 

     (Torreón, México, 1955)

     Ha publicado Voz temporal (FCBC, 1985), Aguas territoriales (Universidad Autónoma Metropolitana, 1989), Cuerpo cierto (El Tucán de Virginia, 1995), La puerta giratoria (Mortiz-Planeta, 1998 / Verdehalago, 2006), Jardines sumergidos (Colibrí, 2003), Nostrum (Arte y Naturaleza, 2005), Cámara negra (Solar Editores, 2005) y Tiempo fuera. Poesía reunida. 1998-2005 (Universidad Nacional Autónoma de México, 2007) y Los Alebrijes (Hiperión, 2007).
     Este poema es inédito.

© Jorge Valdés Díaz-Vélez

 

 

CABO DE GATA
Por la luz opulenta del oleaje
va emergiendo a la luz de su hermosura.
Prende su cabellera entre las manos
y la curva del aire le arrebuja
el eclipse lunar de sus axilas.

Doble celebración de la resaca
los pies que entre la arena se abandonan
a un destello de sombra ensortijada
con olores de sándalo. Ella tiene
señales del amor en las pupilas,
el tedio a buen recaudo tras las gafas
oscuras, la indolencia en que bosteza
el sol. Cierra sus párpados. El sueño
se desnuda en la toalla sobre un libro
de historia elemental, igual que todas
las que pueblan los mares de adversarios
emblemas de combate. La mañana
recoge su contorno y el verano
se adentra por la piel de su sonrisa.


 

 

 

 

 

 

CARLOS PARDO

 

     (Madrid, España, 1975)

     Ha publicado los libros de poesía El invernadero (Hiperión, 1995), Desvelo sin paisaje (Pre-Textos, 2002) y Echado a perder (Visor, 2007). Coeditó Hace falta estar ciego. Poéticas del compromiso para el s. XXI (2004) junto a José Manuel Mariscal y preparó en 2006 una edición de Tratado de urbanismo de Ángel González. Dirige la revista anónima de la editorial Pre-Textos.
     Este poema es inédito.

Carlos Pardo © Antonio Lafarque

 

 

OJALÁ ESTAS parodias,
que inversamente memorizo
al desmontarme, ayuden a recomponerte.

Las escribí
como brazadas de la lógica
en la secuencia del azar:

si alguna vez viví el instante
a él debiera volver
la vida ya prescrita.

Y aunque las comenzara al sesgo
emborronando,
a la orilla del alba brillarían
hechas literatura
como huesos de choco.

 

 

 

 

 

 

JUVENAL SOTO

 

     (Málaga, España, 1954)

     Ha publicado los libros de poesía Ovidia (Rialp, 1976), Ephímera (Litoral, 1983), El hermoso corsario (Antología poética 1972-1986) (Puerta del Mar, 1986), Fama de la ceniza (Libertarias/Prodhufi, 1997), Paseo marítimo (Hiperión, 2002) y Las horas perdidas (Endymion, 2002).
     Asimismo, es autor de varias plaquettes. Las últimas son Voces, dioses, cabras (Aula de Literatura José Cadalso, 2004) y Un sueño en Reading (6 sonetos) (El hombre tranquilo, 2007).
     Este poema es inédito, pertenece a un futuro libro titulado Del viaje.

© Juvenal Soto

 

 

RÍA DE LIMPIAS
Los juncos, las lobinas y las aves,
el oro de la tarde y la sirena,
la luna de la noche roja y llena,
las olas por el agua de las naves,

el bosque que verdea entre las suaves
nubes altas de espumas y de arena,
las acacias, el láudano, la vena
de un río por la vida y por las graves

estancias del castillo de los años,
sus ruinas, sus derrumbes y sus caños
dorados, las tormentas y las calmas

del amor y del fuego. Tales daños
fueron sueños de plata, son estaños,
barcos son que navegan por las almas.

 

 

 

 

 

 

DOMINGO LÓPEZ

 

     (San Lúcar de Barrameda, España, 1967)

     Ha publicado los libros de poesía Aquellos trocitos, estas manos (Andinas, 1995), Blues (Lodosa, 2006) y Suburbia (Point de lunettes, 2007), con el que ha ganado el V Premio Internacional de Poesía Ciudad de Morón y al que pertenece este poema.

"Suburbia" de Domingo López

 

 

SÍ, QUIERO
—Lo siento
pero me largo adiós
estoy harto no puedo más
¿te enteras?
cojo el primer tren avión
a cualquier parte al fin del mundo—,
conminó a la acacia
apuntándola
con un dedo amenazante
y el perro lo miró
con una interrogación de tebeo
sobre la cabeza
e ignorándolo de nuevo
siguió minuciosamente oliendo,
ponderando el viejo tronco
y al fin meó con alivio
y otra noche
dejaron atrás el parque
y volvieron a casa
en silencio
a buen paso y con gran
domesticidad