LUIS FELIPE COMENDADOR
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(Béjar,
España, 1957)
Poeta,
editor e impresor. Posee un diario personal en internet llamado Diario
de un Savonarola. Ha escrito, entre otros los libros Versos giróvagos
(Béjar, 1992), Notario de las horas (1.900, 1994), Sentado
en un bar (Diarios de Helena, 1995), Un suicidio menor (Melibea,
1996), Banda sonora (Beni-gazlo, 1997), Paraísos del
suicida (Aguaclara, 2001), Travelling (Melibea, 2002), Vuelta
a la nada. Poesía reunida (Béjar, 2002), El amante
discreto de Lauren Bacall (Visor, 2003), Formol con Havana 7
(De la Luna Libros, 2003), Con la muerte en los talones (De la
Luna Libros, 2004), Aráñame (La viuda alegre, 2005),
Tour de France (4 de agosto, 2005), El gato sólo quería
a Harry (DVD, 2006), Esa intensa luz que no se ve (Segundo
Santos, 2007). |
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La calidad de la diosa |
Su cuerpo es molibdeno
que se adoba en perfume de isótopos y en su mitología hecha en hexámetros se anuda la expresión más sagrada que conozco. Mi paganismo a ella se lo debo, también la prominencia de mi espíritu y este peyorar a otras mujeres que me hace ser un monje que ora hasta sus sedas, invocándola. Su posibilidad es lo que adoro —es lo que la separa de otros dioses—, su verdad es netamente urbana y su expresión comprende toda lógica. La diferencia exacta con el resto de dioses inventados por la gente es que puedes tocarla, puedes verla y hasta abrirle una herida en el costado. La fuerza de la fe con
que me ata |
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Madrigal en Arequipa |
Quien la haya visto moverse como yo la he visto, sabe cómo es la luz cuando araña la noche. Quien la escuchase hablar, sabrá entender cómo crece el carmín en las mejillas y la sangre pretensa los mástiles del cuerpo. Quien la viese mirar, notará con certeza cómo hay algo que se clava con saña, dulcemente, en el centro de todo. Quien sepa de su saliva como yo la presiento, entrará en la locura, transitará por ella y estallará algún día de una soledad húmeda, divina, impenetrable. |
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Poema de amor desquiciado
para Mariángeles |
Tenerte es simplemente considerar la idea de que me faltes y ponerme a llorar como un vencido sobre las fotos viejas en las que éramos uno compartiendo la piel y el esqueleto, la mirada y los gestos, la risa y los azares. Porque la vida quita mientras da, buscando el equilibrio más terrible, cualquier día mostrará su cara cierta y hará anidar tus manos sobre una piel extraña y en ella brotarás como un olvido magnífico e indecente. Yo entonces morderé mis labios en silencio porque sé que los ciclos se completan voraces y eliminan los restos de lo que fue magnífico, radiante, indescriptible… y el rito de la vida te otorgará ese cetro con el que ser esclava de otras vidas pendientes —como la tuya ahora— en las que completarte. Mis lágrimas de hoy son libertad de ti, también cadenas que has de ponerte sola. Ama y déjate amar. El resto es nada. |