JOSÉ LUIS PIQUERO

 

     (Mieres, España, 1967)

     Ha publicado tres libros de poemas: Las ruinas (Versus, 1989), El buen discípulo (Deva, 1992) y Monstruos perfectos (Renacimiento, 1997), todos ellos reunidos en el volumen Autopsia (DVD, 2004). Escribe crítica de libros y arte y es columnista habitual en distintos medios. Figura en una docena de antologías de la poesía española actual, como Selección nacional y La generación del 99 de José Luis García Martín, 10 menos 30 y La lógica de Orfeo, ambas de Luis Antonio de Villena, Poesia espanhola de agora y Poesia espanhola, años 90, ambas de Joaquim Manuel Magalhães, y Trois poètes espagnols contemporaines de Claude Le Bigot. Ha sido traducido al francés, neerlandés, húngaro y portugués. Actualmente vive en Islantilla (Huelva), dedicado plenamente a la literatura.
     Estos dos poemas son inéditos.

José Luis Piquero © Eva Paz

 

 

Raquel
Raquel, ¿qué te ha pasado
por la cabeza? Puede
que una de esas canciones de niños, tralará,
o quizá algo que no dijiste a tiempo
y que ahora no recuerdas.
Cosas que ponen triste. La tristeza,
la Puta,
se te ha prendido en las mejillas
como una araña.

Yo prefiero pensar en ti bailando,
en mi casa, no hace mucho de eso, y te aseguro
que tu sonrisa era la más bonita de la tierra.
Parecías un vaso o una fruta
hacia los que se alarga lentamente la mano:
algo para aprenderse de memoria.
Y sin embargo aquel no era tu sitio, ahora lo sé,
en esa desdichada felicidad de quienes lo dan todo y nunca hacen preguntas.
Raquel, eras un ángel que follaba y bailaba y bebía cerveza
pero los hombres nunca
te han tratado muy bien.

Lámete esas heridas, nenita, cógeme el teléfono.
El veneno del mundo te ha mojado los labios.
Sé sencilla.
Todos los hombres te desean pero
qué flores tan extrañas, ¿no es verdad?

Tú y yo sabemos tres o cuatro cosas
que dan para vivir
y nunca cometimos el error de acostarnos.
Raquel, quédate quieta entre las flores
e intenta ser feliz. Lo que hacen todos.

 

 

Judith en Esterri
Ahí no se ve el mar, no chillan las gaviotas;
pero qué haces ahí, esa tarde de sol,
hace ya tanto tiempo que ni me acuerdo,
intocable en el tiempo.
La tierra tiraba de ti como del cordón de una cortina
pero soplaba un poco de brisa y eso era,
a falta de otra cosa,
lo que entendías por felicidad.
La casa familiar, con todas sus promesas incumplidas,
y la astucia del río.
La música te hacía tanto daño que parecías tonta. ¡Todas esas canciones!
Y este era mi consejo: que te fueras.

Ahora ya estás de vuelta. Es la vida real con sus trampas distintas.
Pero ni tú ni yo aprendemos:
que aún creamos en esos paraísos mortíferos
nos matará algún día.
Mientras tanto,
dejamos que las lentas, meticulosas cartas
pongan orden al mundo por nosotros.

Las cartas, los recuentos de pecados,
la música mecánica de las cartas apenas encubriendo
el miedo de que esto —este cansancio un día y otro día— sea todo.
Hemos estado respirando en las cartas durante al menos cinco años.
Las palabras y luego más palabras.
Y a menudo me asusta pensar que hayamos puesto más de la cuenta en ellas, como espejos
en los que uno se mira y se vuelve a mirar
para al fin encontrarse con el rostro de un auténtico extraño.

Así te deja el tiempo: intocada, en ti misma,
en un lugar sin mar en el que yo no he estado nunca.
No sabría decir si te conozco.

Pero en este poema voy a salvarnos a los dos. Escucha:
tú y yo nunca nos hemos hecho daño
y eso es algo que no pueden decir muchos amantes.
Añadiré los besos que no hay que lamentar;
las mañanas desnudos en la playa, sin vehemencia, desmenuzando el juguete del mundo en trocitos pequeños,
las ausencias y cómo te he atraído hasta mi casa tirando suavemente de un cordón invisible,
como quienes se buscan y —milagro— se encuentran;
las botellas de vino y su fragor amable, la renuncia a ir más lejos, el deseo,
que no nos falte nunca la piña del deseo.

Por lo demás, nos hemos querido bien.

De noche, mientras te escribo, me parece oírte llorar.

Calla, ya no estás sola.
Me acabo de poner una de tus canciones
y ya no podrás serme nunca más una extraña.