LA FICCIÓN ROMÁNTICA


Enrique García Díaz

 

 


     ¿Qué ha llevado a las editoriales de este país a crear nuevos sellos destinados a publicar ficción romántica? A tenor de esta proliferación de nuevos sellos debemos entender que la novela sentimental está de moda. Editoriales como Planeta, Plaza y Janés, Santillana, Ediciones B o Ramdon House Mondadori, entre otras, han comenzado a lanzar una nueva serie de novelas bajo otro sello editorial en su afán por publicar ficción romántica. Esta razón nos hace pensar acerca del prestigio que hoy en día se le viene concediendo a la ficción romántica, un género literario considerado como menor por la crítica, pero que según las cifras de ventas, es uno de los más difundidos en el panorama literario actual. Basta con dar un paseo por los kioscos, en donde las colecciones que toman como referente a escritoras románticas de "Sense and sensibility" de Jane Austenrenombre (Daniel Steel, Jude Deveraux, o Lisa Kleypas, etc), abarrotan los estantes con ediciones de bolsillo, o a un precio inferior al de las librerías.


     Origen de la ficción romántica: la novela sentimental de Jane Austen

     Llama poderosamente la atención que hoy en día este tipo de ficción se haya visto relegado a un segundo, o incluso a un tercer plano cuando es un género que viene existiendo desde el siglo XIX. Para la crítica, la novela sentimental surgió en torno a 1811 de la pluma de Jane Austen cuando ésta publicó Sense and Sensibility (Sentido y sensibilidad). Esta novela inauguró una nueva forma de retratar la sociedad rural en Inglaterra, pero desde el punto de vista de los sentimientos humanos. En sus novelas las mujeres son las heroínas de las historias que narra, y cuya única misión en la vida es el matrimonio. Esta idea creada por Jane Austen en sus novelas está fuertemente arraigada en la ficción romántica actual.
     Para la crítica, es la pluma de Jane Austen la que crea el romance femenino, que envuelve la producción literaria, y orienta a las mujeres sobre la vida real. Y es a partir del éxito de sus obras cuando otras escritoras comienzan a sentir la necesidad de crear sus propias historias, donde la mujer es el personaje principal. Las hermanas Bronte son sin duda alguna otro referente de la literatura sentimental. Cumbres borrascosas o Jane Eyre no son sino la confirmación de este género. Pero no sólo las mujeres destacan en esta época y despiertan la admiración de la crítica y de los escritores, sino hombres como Samuel Richardson y su obra Pamela, e incluso alguien ha distinguido cierto influjo sentimental en las novelas de Walter Scott.
     A tenor de esta breve introducción acerca del origen de la ficción romántica, ¿podemos seguir pensando que se trata de un género menor, barato, para minorías, para mujeres? Cualquiera de las novelas de Jane Austen o de las hermanas Brontë trata de sentimientos, en ocasiones imperceptibles y no tan abiertamente expresado como en la ficción romántica actual. A nadie se le ocurre calificar las novelas de estas escritoras inglesas como “cursis” o destinadas al público femenino. De ser así, se estaría catalogando a escritoras y escritores de enorme trascendencia en el panorama literario universal como banales. En resumen, ¿se pueden calificar las novelas de Jane Austen o las hermanas Brontë, por citar algunos ejemplos, como literatura de inferior calidad sólo porque escriban desde los sentimientos femeninos?


     Características de la ficción romántica

     La principal característica es que es una ficción rica en ambientes y épocas. El lector/a puede encontrar una gran diversidad de historias situadas dentro de un marco histórico amplio. Así, tenemos novelas que se remontan a la época de los vikingos y los sajones, la Edad Media, el siglo XVIII, y la actualidad por citar algunos. Todas ellas comparten una misma característica, esto es la localización geográfica de sus tramas: Inglaterra y Escocia. Puede haber alguna trama ambientada en otros lugares y países, pero por algún motivo siempre acaban sus historias en cualquiera de los dos países antes mencionados. La Inglaterra previa a la coronación de la reina Victoria, conocida como la Regencia del príncipe Jorge IV de la casa de Hannover (1811-1820), y Escocia, en especial en la Edad Media, son los dos períodos preferidos. Escocia atrae a la inmensa mayoría de las escritoras de ficción romántica por su belleza, su misterio, y por sus habitantes. Un sinfín de historias románticas protagonizadas por escoceses, "Pamela" de Samuel Richardsony cuya imagen del highlander como un hombre aguerrido, valeroso, dispuesto a dar su vida por su causa, por salvar a su pareja, no es sino la imagen proyectada por Braveheart, y que ha servido de base a estas novelas.
     Ya he mencionado anteriormente que el elemento en torno al cual gira la trama de la ficción romántica es la búsqueda del matrimonio por parte de la heroína. Y en este sentido había que señalar que en toda la ficción romántica que se escribe hoy en día se repite el mismo patrón argumental que creó Jane Austen.
     La protagonista femenina es una joven que generalmente pertenece a la aristocracia o a la clase media inglesa de la época. Su mayor anhelo es ser presentada en sociedad con el firme propósito de buscar esposo. Sin embargo, no sólo encontramos este arquetipo en la ficción romántica, sino que hay cortesanas, piratas, doncellas, o espías por citar algunos ejemplos. Pero lo que las une a todas ellas es su afán de superación, y de buscarse su sitio dentro de una sociedad dominada por los hombres. Este rasgo aparece claramente reflejado en el personaje de Jane Eyre, quien a base de lucha consigue hacerse respetar por la sociedad inglesa de la época. La mujer de esta sociedad sólo tiene una meta y es conseguir un marido para casarse, formar una familia y quedarse en casa. La idea sobre la mujer que estuvo tan extendida en la Inglaterra Victoriana. Por ello Jane Eyre fue catalogada como un insulto a dicha sociedad, ya que mostraba una mujer valiente, decidida a mantenerse por sí misma, y que no dudaba en superar los diversos obstáculos con los que se iba tropezando en su afán por encontrar su sitio en la sociedad. No obstante, para buscar y encontrar un marido la joven debe tener una dote adecuada a su categoría social y a sus expectativas, puesto que matrimonio y dote van unidos de la mano. El matrimonio tiene dos interpretaciones: la primera sería la seguridad y la estabilidad que proporciona a la heroína de la novela; las que se quedan solteras son porque carecen de dote. Es significativo en este sentido que la mayoría de las heroínas de la ficción romántica sean jóvenes que apenas llegan a veinticinco años. Y es que si a esa edad no se ha casado ya no lo va a hacer. El otro aspecto del matrimonio es la pérdida de la libertad de la que goza hasta ese momento la protagonista. Sin embargo, este aspecto no importa, porque para ella es la culminación a sus ansias. Es su única meta en la vida, y para encontrar marido la heroína debe cumplir el ritual de asistir a innumerables fiestas, recepciones, bailes, cenas. Esto hoy en día se califica como “tener una agenda apretada”. Y de todos esos eventos sociales surgirá una relación sentimental-amorosa que culmina con una relación sexual placentera para ambos.
     La heroína de la ficción romántica es una joven cuyas principales cualidades son la belleza, la delicadeza, no confundir con fragilidad o debilidad, ya que son mujeres de gran fortaleza interior y un carácter fuerte, y del que en ocasiones no duda para enfrentarse a la sociedad y lograr así su objetivo. Son "Cumbres borrascosas" de Emily Brontëeducadas, inteligentes, y bien preparadas para su papel en la vida. Son entusiastas y en ocasiones se dejan llevar por los sentimientos mientras en otras hacen gala de una templanza y moderación que las lleva a salir airosas de las trabas que la vida la pone en su camino.
     Físicamente hablando son mujeres de arrebatadora belleza, y que nunca han tenido una experiencia sexual con un hombre. Este rasgo es muy significativo ya que el tema de la virginidad es enfocado como un hecho muy valioso, y su pérdida se asocia a una experiencia inolvidable y gratificante sólo con la persona amada. No se entregan a cualquier hombre sino a aquel con el que se van a casar y a compartir su vida al final de la obra. En numerosas ocasiones se enamoran del hombre que a primera vista les es más desaconsejable: el canalla libertino, y rechazan a todo aquel que refleja todos los valores contrarios.
     El tema del sexo está muy presente en la ficción romántica y cada escritora lo interpreta de una manera distinta. Algunas ofrecen escenas de pasión que reflejan el amor recíproco que ambos protagonistas sienten. Otras prefieren pasar de puntillas por este tema. Es aquí cuando surge la discusión sobre si se puede considerar a la novela romántica cercana a la novela erótica. Cabe señalar que hay escritoras que describen la relación sexual con todo tipo de detalles dando la sensación al lector/a de estar leyendo una novela de alto contenido erótico. Sin embargo, entiendo que ello es la culminación de los sentimientos que sienten ambos personajes, y nada más. En esta clase de ficción los sentimientos están por encima del sexo, aunque éste sea el vehículo para la confirmación de los mismos.
     El héroe de esta clase de novelas es el complemento perfecto a la heroína. Físicamente hablando es alto, fuerte, de rasgos duros y carácter indómito. Suelen ser piratas, highlanders, aventureros, libertinos, canallas... Son la clase de hombre por el que la heroína se siente atraída desde un principio. Aquel al que ninguna mujer ha podido dominar. Es un conquistador que en el momento que percibe su presa se lanza a por ella, pero que cuando la conoce se rinde ante ella sin paliativos. No son soñadores, ni románticos como su partenaire en la trama, sino todo lo contrario. La heroína ve en ellos al compañero ideal para ella, y con el cual se siente segura y protegida, ya que en el fondo es lo que anhela. Y él lo que busca es encontrar a la mujer que le haga dejar su vida errante y libertina llena de conquistas.


     El propósito de la ficción romántica

     El propósito de cualquier tipo de ficción (romántica, policíaca, histórica, thriller, etc) es divertir. El entretenimiento es el objetivo principal que se marca la ficción en general. Hacer pasar un buen rato al lector/a. Después dependiendo de la clase o tipo de ficción el lector/a buscará determinados elementos. Así en el caso que nos atañe de la ficción romántica, ¿qué busca la persona que se acerca a estas novelas?
Aparte de entretenimiento, como ya he citado, sentimientos, evasión, ilusión, vivir las historias de otras mujeres y de otros hombres, ser transportado/a a otras épocas, como ya he mencionado anteriormente. Uno de los rasgos más diferenciados sería comparar la vida real y las relaciones actuales entre ambos sexos con la que ofrece la ficción. Reconocer la propia vida de la lectora en esas páginas. Pese a todo ello la sociedad descrita en estas novelas surge de la mente del escritor/a, aunque pueda basarse en "Jane Eyre" de Charlotte Brontëexperiencias reales vividas por él/ella. O simplemente se limita a narrar la historia de amor en la que le hubiera gustado ser la/el protagonista.


     Conclusión

     El auge de la ficción romántica es un hecho demostrado. Que la gente las lee también queda patente en el hecho de que las editoriales estén sacando nuevos sellos en formato de bolsillo en algunos casos. Y creo que es un género que cuenta con un número considerable de seguidoras/es. Se pueden encontrar buenas novelas en este campo, aunque también las haya de menor calidad literaria. No obstante, no se puede catalogar a un género como el romántico como banal, barato, o de poca calidad literaria ya que dentro de la ficción en general también existen libros “malos”. Y si lo hacemos estaremos desprestigiando un género creado por una de las escritoras más representativas y de mayor trascendencia en la literatura universal como fue Jane Austen. Para muchos no sólo la creadora de la ficción sentimental o romántica, sino de la novela moderna.