Son
tiempos difíciles para los que integramos este Coloquio.
Tiempos en los que nuestros pensamientos se encuentran alejados de modas
literarias o paraísos de papel. Es el momento exacto de alzar
más que nunca la copa bien alta y brindar por las buenas personas
que desde el primer día de esta peculiar singladura nos apoyaron
y han vivido con nosotros nuestras decepciones y alegrías. Personas
buenas que, desde un segundo plano, han colaborado callada y anónimamente
en este proyecto, que nos obligan a renovar nuestros votos con esta
publicación de la que podríamos decir que está,
paradójicamente, de cumpleaños y de enhorabuena.
Pues
20 siempre es una buena cifra. Los que nos habéis seguido lo
saben, intuimos que se han ido sorprendiendo en cada nuevo ejemplar
del corpus y la consistencia que este Coloquio ha ido adquiriendo,
de los nuevos colores, los nuevos amigos, las nuevas habitaciones. Nos
consta que algunos envidiosos, alguna que otra vez, han tenido que tragarse
sus emponzoñados comentarios ante nuestra constancia. Pero no
es el tiempo de ellos ahora. Es el tiempo del agradecimiento. Y qué
mejor momento para hacerlo que éste, en el que los heraldos negros
visitan nuestros rincones más queridos. A pesar de todo, de nuestra
flaqueza de ánimo, de nuestra endeble espiritualidad para temas
que tanto nos apasionan —eso lo sabéis— hemos sacado
a flote este número de primavera.
Por
vosotros, por él, este numero 20 llega puntual a su cita, con
un esfuerzo que esperamos sepáis apreciar.
Por
vosotros, por él, todo lo que ha de venir, también. Y
alzamos la copa, os invitamos a confraternizar con la buena palabra
una vez más.
Por
vosotros. Por vosotros. Siempre por vosotros.
And
the rest is silence.
Ángel Gómez
Espada
CIPIÓN.-
Y con esto pongamos fin a esta plática, que la luz que
entra por estos resquicios muestra que es muy entrado el día,
y esta noche que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio
de la habla, será la mía, para contarte mi vida.
(Miguel de Cervantes,
Coloquio de los perros) |
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