Regresa
el estío. Los ritos se cumplen puntualmente. Y nosotros vamos acumulando
experiencias y experiencia. Sumando siempre. Como no creemos en supersticiones
baratas, estamos igual de contentos que de costumbre. Podría decir
que más, pues el cansancio de los últimos retoques ahora reconforta
más que nunca. Cada vez que sale un nuevo ejemplar disfrutamos imaginando
la cara posible de cada lector. Algunos se sentirán traicionados, esperemos
que los menos.
Lamento decirles que escribo desde la perspectiva
que del mundo te da el estar sentado al borde de una piscina, con una sonrisa
nadadora saludándome desde la otra orilla. Todo se ve desde otro ángulo,
pero eso ya lo sabéis. Comienzan las vacaciones para muchos. Incluso
para nosotros, que nos despedimos hasta septiembre, si nada lo impide. Queremos
volver pronto, eso os lo aseguro. Por aquí, a este lado del coloquio
canino, muchos también van a disfrutarlas. Disfrutarán de castillos
de arena, mares pacíficos y aprenderán a reconocerse en los
otros, en la pregunta del niño, en la respuesta de la madre.
Ciertamente, son necesarias estas vacaciones
en tiempos convulsos. Tiempos de paces que nos parecen imposibles y de conflictos
que se hacen eternos. De la principal guerra, la de los precios. Y días
mundialistas y terribles donde los patriotismos se confunden fácilmente
con camisetas y banderas pintadas en las mejillas. La fiebre del fútbol
que mueve millones y negocios pasionales está en su pleno auge. Por
eso, más que nunca en estos días agradecemos a nuestros lectores
su venida, sabiendo que para ello han renunciado a un gol de Figo o a un pase
magistral de Ronaldinho.
Imaginamos
que aprovecharán los intermedios de los partidos de selecciones anodinas
como Italia y Ucrania para venirse a nuestros versos, para poder emocionarse
de verdad.
Este número está lleno de ilusiones.
Las que han puesto nuestros colaboradores en hacerlo y nuestros autores en
contentarnos con la mejor de sus sonrisas y atenciones. El hecho de que vosotros
cerréis la página diciendo en voz baja hasta septiembre, amigos
es nuestro mejor gol.
El calor aprieta. Nos marchamos.
Cuando veáis en la mesa del chiringuito
este verano la sangría y el plato de gambitas o de chopitos, recordad:
A por ellos, oé.
Y sed responsables en la carretera. Pues os
esperamos en esta sede en septiembre, con los deberes hechos.
ÁNGEL GÓMEZ ESPADA
CIPIÓN.- Y con esto pongamos fin a esta plática, que la luz que entra por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será la mía, para contarte mi vida.
(Miguel de Cervantes, Coloquio de los perros)