Aeropuertos © Ángel Gómez Espada     Regresa el estío. Los ritos se cumplen puntualmente. Y nosotros vamos acumulando experiencias y experiencia. Sumando siempre. Como no creemos en supersticiones baratas, estamos igual de contentos que de costumbre. Podría decir que más, pues el cansancio de los últimos retoques ahora reconforta más que nunca. Cada vez que sale un nuevo ejemplar disfrutamos imaginando la cara posible de cada lector. Algunos se sentirán traicionados, esperemos que los menos.
     Lamento decirles que escribo desde la perspectiva que del mundo te da el estar sentado al borde de una piscina, con una sonrisa nadadora saludándome desde la otra orilla. Todo se ve desde otro ángulo, pero eso ya lo sabéis. Comienzan las vacaciones para muchos. Incluso para nosotros, que nos despedimos hasta septiembre, si nada lo impide. Queremos volver pronto, eso os lo aseguro. Por aquí, a este lado del coloquio canino, muchos también van a disfrutarlas. Disfrutarán de castillos de arena, mares pacíficos y aprenderán a reconocerse en los otros, en la pregunta del niño, en la respuesta de la madre.
     Ciertamente, son necesarias estas vacaciones en tiempos convulsos. Tiempos de paces que nos parecen imposibles y de conflictos que se hacen eternos. De la principal guerra, la de los precios. Y días mundialistas y terribles donde los patriotismos se confunden fácilmente con camisetas y banderas pintadas en las mejillas. La fiebre del fútbol que mueve millones y negocios pasionales está en su pleno auge. Por eso, más que nunca en estos días agradecemos a nuestros lectores su venida, sabiendo que para ello han renunciado a un gol de Figo o a un pase magistral de Ronaldinho. Oquey © Sonia MarquesImaginamos que aprovecharán los intermedios de los partidos de selecciones anodinas como Italia y Ucrania para venirse a nuestros versos, para poder emocionarse de verdad.
     Este número está lleno de ilusiones. Las que han puesto nuestros colaboradores en hacerlo y nuestros autores en contentarnos con la mejor de sus sonrisas y atenciones. El hecho de que vosotros cerréis la página diciendo en voz baja hasta septiembre, amigos es nuestro mejor gol.
     El calor aprieta. Nos marchamos.
     Cuando veáis en la mesa del chiringuito este verano la sangría y el plato de gambitas o de chopitos, recordad: A por ellos, oé.
     Y sed responsables en la carretera. Pues os esperamos en esta sede en septiembre, con los deberes hechos.

 

 

ÁNGEL GÓMEZ ESPADA

 

 

 

 

 

 

     CIPIÓN.- Y con esto pongamos fin a esta plática, que la luz que entra por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será la mía, para contarte mi vida.

(Miguel de Cervantes, Coloquio de los perros)