Bueno,
ya estamos donde siempre, en ese punto sin retorno que es el comienzo
del verano. Como somos conscientes de que todo esto es muy duro, que
habrá gente que agitará la bandera blanca y fumará
la pipa de la paz antes de acabarlo, que algunos reconocerán
que no soportan a sus seres más cercanos porque, en realidad,
no son capaces de soportarse a ellos mismos, dejamos aquí un
nuevo número, con el fin de que todo sea más llevadero.
Nosotros nos pasaremos esos días
de hastío y despilfarro de energía como mejor sepamos.
Arrastrando muebles, es probable. Regresando a casa de vez en cuando,
o definitivamente despidiéndonos de la gente que ha hecho grande
a esta humilde publicación y a la que siempre irá en nuestro
corazón y en nuestros pensamientos.
Comienza una nueva etapa para estos perros
que un día se echaron a andar solos por caminos de los que nada
sabían solamente con la brújula de la pasión, la
inocencia y la juventud. A los que salimos un día desde el puerto
de Cartagena se nos han ido anexionando otros, cada uno con un collar
distinto pero con la misma pasión, la misma inocencia y la misma
juventud. Hemos ido recorriendo islas, hemos modificado itinerarios
según el viento, hemos hecho algo mucho más grande y más
duradero que un verano.
De todo lo que ha salido estamos más
que orgullosos. Esto ya lo habremos dicho en infinidad de ocasiones
pretéritas. El caso es que no nos cansamos de decirlo. El caso
es que siempre estaréis detrás de nosotros, allá
dónde vayamos o nos queráis llevar. Así que no
dudéis en modificar nuestra ruta, en construirnos nuevos puentes.
Nosotros os iremos dejando por aquí motivos para el viaje. A
pesar del estío y del hastío.
Y ahora disculpadnos, porque mientras
que vosotros disfrutáis de nuestro fruto, nosotros aprovecharemos
para tumbarnos a la bartola con un buen vino en la mesa y cientos de
mapas cartográficos.
Ángel Gómez
Espada
CIPIÓN.-
Y con esto pongamos fin a esta plática, que la luz que
entra por estos resquicios muestra que es muy entrado el día,
y esta noche que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio
de la habla, será la mía, para contarte mi vida.
(Miguel de Cervantes,
Coloquio de los perros) |
|