(Londres,
Reino Unido, 1908-2003) Poeta de
la trascendencia, del anima mundi, del misterio ontológico
encarnado en la naturaleza. Encontrarnos cara a cara con este Misterio
es el auténtico drama de nuestra alma, el drama de la vida misma.
Viaje interior, viaje de vuelta hacia Edén que debemos hacer siguiendo
la senda de la Imaginación de Blake —«Una
sola fuerza hace al poeta: la imaginación, la visión divina»—,
donde sólo lo mental es real. Kathleen luchó todos sus días
para dilucidar la sabiduría sacramental de la imaginación,
esa sabiduría inherente a la realidad, inmanente en la naturaleza
y en el intelecto, que el poeta, cuando es más verdaderamente “original”,
sólo deja al descubierto o recuerda. Esta gnosis simbólica,
“virginal en forma y belleza”, en la que “la realidad
interior y exterior son una sola, el mundo en armonía con la imaginación”,
es, así lo cree Raine, el estado natural y original de la humanidad.
Es el Paraíso Terrestre o Edén, que cada uno debe recuperar
o echar a perder, pero que una vez restaurado se convierte en puro gozo,
en ciencia y poesía verdaderas.
Traducción y notas: Adolfo Gómez Tomé
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(Barreirinha, Brasil,
1926)
Poeta, ensayista, traductor
y político. Ha dedicado su vida y obra a tres utopías: la
preservación de la floresta amazónica, la integración
cultural de América Latina y la construcción de un mundo
más humano y solidario. Entre sus libros destacan Silêncio
y palavra (1951), A lenda da rosa (1956), Vento geral
(1960), Faz escuro mas eu canto (1965) y su obra más famosa,
Os estatutos do homem (1968). |
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Traducción:
Julia Calzadilla Núñez |
| LA BOCA
DE LA NOCHE
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Lo que no hice siguió
vivo al revés. Lo que no tuve pertenece al dolor de mi canto. La estrella que más amé enciende mi desencanto. ¿Vinagre? Sombra de vino. De noche, la vida se tragó (es dulce la boca de la noche) los dolores de mi camino. Mi vuelo se serena cuando la tormenta me abraza. Lo que tengo se enriquece con todo lo que no retuve. ¿Diamante? Flor de carbón. |
(Bor,
Turquía, 1949)
Realizó
estudios primarios y secundarios en la pequeña ciudad turca de
Bor. Se diplomó como Arquitecto de Interiores y Consejero Industrial
en Estambul. Sus trabajos, plenos de originalidad, han llamado permanentemente
la atención de la crítica; aparecen publicados en revistas
especializadas. Es un escritor de extraordinaria sensibilidad social.
Se perfila como uno de los poetas más lúcidos de Turquía,
con una fuerte presencia en Europa, donde ya es leído con entusiasmo.
Reside actualmente en Francia. |
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Traducción
al francés: Yakup Yurt Traducción al español: Leo Castillo |
| ALLÍ DONDE BROTAN LAS LISES |
Allí donde
brotan las lises
hay también insectos. Llegado un momento desaparecen de la memoria. El mundo está hecho
así, Allí donde brotan
las lises Allí donde brotan
las lises |
(Nueva York, 1920 -
Saint Louis, 1991)
Se le concede el Premio
Nacional de Poesía en 1978. Estudió en la Universidad de
Harvard y fue, a su vez, docente en varias universidades de EEUU. Durante
la Segunda Guerra Mundial fue piloto en la Royal Canadian de su país.
Es autor de ensayos (Poesía y narrativa, 1963; Who
will never learn, 1987), de novelas (The home coming game,
1957) y de una abundante obra poética, cuyos títulos más
relevantes son La imagen y la ley (1947), Espejos y ventanas
(1958), Las golondrinas azules (1967), Sentences (1980)
y War stories: poems about long ago and now (1987). |
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Traducción:
Ángel Gómez Espada |
| A PRIMER OF THE DAILY ROUND | UNA CARTILLA PARA LA RUTINA |
A peels an apple,
while B kneels to God, C telephones to D, who has a hand On E’s knee, F coughs, G turns up the sod For H’s grave, I do not understand But J is bringing one clay pigeon down While K brings down a nightstick on L’s head, And M takes mustard, N drives into town, O goes to bed with P, and Q drops dead, R lies to S, but happens to be heard By T, who tells U not to fire V For having to give W the word That X is now deceiving Y with Z, Who happens just now to remember A Peeling an apple somewhere far away. |
A pela una manzana, mientras B se
postra ante Dios, C telefonea a D, quien tiene su mano en la rodilla de E, estornuda F, escarba G la tierra para la tumba de H, no comprendo nada Yo pero J está disparando a un plato mientras K propina un golpe en la cabeza de L, y M toma mostaza, conduce por el centro N, se va a la cama O con P, y cae muerta Q, R miente a S, mas sucede que es escuchada por T, que se lo cuenta a U para que no despida a V y así ésta tenga que prometerle a W que X está ahora engañando a Y con Z, a quien le da ahora por recordar a A pelando, muy lejos, en algún lugar, una manzana. |
(EEUU,
1911-1979)
Nace en
Worcester. Con una infancia poco afortunada, termina en Nueva Escocia
viviendo con sus abuelos. En 1935 viaja a Europa y la recorre tranquilamente
durante unos años. Aparece en Florida Norte y Sur (1946),
su primer libro de poemas, donde se puede visualizar esa influencia de
los paisajes y ambientes recorridos. Su vida privada no emerge en sus
versos, Bishop deja fluir su pensamiento a través de una cultura
del voyeurismo, acercándose a lo trascendental a través
de los pequeños pasos de la vida. Se instala durante muchos años
en Brasil, conectada a sus amigos de EEUU a través de cartas. Su
escribir es lento, minucioso. Sólo con la aparición de su
último libro, su memorable Geography III (1977) pasó
a ser considerada como un referente nacional en su país. Tras fallecer
su importancia no ha hecho otra cosa más que crecer. |
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Traducción: Ángel
Gómez Espada |
| ONE ART | UN ARTE |
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent to be lost that their loss is no disaster. Lose something every day. Accept the fluster Then practice losing farther, losing faster: I lost my mother's watch. And look! my
last, or I lost two cities, lovely ones. And, vaster, Even losing you (the joking voice, a gesture |
Dominar el arte de la pérdida
no es complicado;
cuántas cosas parecen estar hechas con el propósito de que se pierdan que su pérdida no es un desastre. Pierde cada día algo. Acepta la
emoción Ahora ve más lejos, pierde con
más rapidez: Yo perdí el reloj de mi madre.
¡Y mira! También la última Perdí dos ciudades, entrañables
ambas. Y, lo que es peor, Incluso perderte (tu voz cariñosa,
ese gesto |