JEAN-PAUL de DADELSEN

 

     (Estrasburgo, 1913, † Zúrich, 1957)

     Nació en una familia protestante. Su padre tenía orígenes alemanes. Alumno de gran brillantez, Dadelsen se licenció en filología alemana, fue traductor (de Keyserling, Kassner) y profesor de instituto. Se casó con una inglesa. En 1942 se une en Inglaterra a las Fuerzas Francesas Libres como oficial de paracaidistas. Se convierte entonces en corresponsal extranjero de la revista Combat, de Albert Camus, y titular de una emisión de la BBC, luego consejero de organizaciones europeas e internacionales, especialmente en Zúrich, en el Instituto Internacional de la Prensa. No comenzó a escribir realmente sino a partir de 1952, el magnífico Bach en otoño, su primera tentativa, cuando tenía 39 años. Murió de un cáncer cerebral. Puesto que Dadelsen dejó casi toda su obra inédita al morir, Albert Camus quedó encargado de su publicación póstuma, pero murió antes de poder llevarla a término. Fueron Henry Thomas y Jacques Brenner los que publicarían finalmente su obra, muy impregnada por Alemania y por la Biblia, además de por sus extensos conocimientos musicales.
     Este poema es inédito en español.

"Jonas" de Jean-Paul de Dadelsen

 

Traducción: Rafael-José Díaz

 

Bach en automne

I

 

Les juifs ce soir, sous les tilleuls, près des remparts, en prenant soin
De ne pas dépasser la lieue sabbatique, promènent leurs chapeaux noirs.
Frères d’Élie et de Naboth, la paix soit avec vous!
Dernier des jours anciens, samedi s’étire au soleil qui s’éloigne.
C’est le jour où la terre, même sous la herse d’octobre, se souvient
D’avoir porté, dedans son ventre saturé de sucres funèbres,
                 Le Corps du Fils de l’Homme.

Dans l’église à grande eau les femmes frottent les dalles. Tout à l’heure
Elles rentreront balayer devant leur porte et rempliront d’huile
                  La lampe du septième jour.
Nous sommes nés pour porter le temps, non pour nous y soustraire,
Ainsi qu’un journalier qui ne quitte la vigne qu’à la tombée du soir.
Mais au seuil de la dernière nuit de notre semaine, il est doux d’écouter
                  Dimanche en marche sous l’horizon.

Seul le noyer mûrit encore ses fruits tardifs, pareils à nos cerveaux.
Le vent qui parmi l’herbe et sur les eaux sème son gain de feuilles
          Bientôt nous ouvrira l’espace encore voilé.
À la fenêtre de ses nids caducs, l’hirondelle en tumulte
          Crie vers son autre pays. Bienvenus,
Soir de notre journée, samedi de notre vie, saison aux mains ouverts !
                  Seigneur, je suis content.

 

Bach en otoño

I

 

Esta tarde los judíos, bajo los tilos, cerca de las murallas, teniendo cuidado
De no superar la legua sabática, pasean sus sombreros negros.
¡Hermanos de Elías y de Naboth, la paz sea con vosotros!
Último de los días antiguos, el sábado se estira al sol que se aleja.
Es el día en que la tierra, incluso bajo el rastrillo del otoño, se acuerda
De haber llevado, dentro de su vientre saturado de azúcares fúnebres,
                   El Cuerpo del Hijo del Hombre.

En la iglesia, con mucha agua, las mujeres frotan las baldosas. Enseguida
Volverán para barrer delante de sus puertas y llenarán de aceite
                 La lámpara del séptimo día.
Hemos nacido para llevar el tiempo, no para sustraernos a él,
Como un jornalero que no deja la viña hasta la caída de la tarde.
Pero en el umbral de la última tarde de nuestra semana, es dulce escuchar
                  Al domingo en marcha bajo el horizonte.

Sólo el nogal sigue madurando sus frutos tardíos, parecidos a nuestros cerebros.
El viento que entre la hierba y sobre las aguas siembra su ganancia de hojas
          Pronto nos abrirá el espacio aún velado.
En la ventana de sus nidos caducos, la golondrina en tumulto
          Grita hacia su otro país. ¡Bienvenidos,
Tarde de nuestra jornada, sábado de nuestra vida, estación de manos abiertas!
                 Señor, estoy contento.