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NATALIA DICENTA
Réquiem por la nueva Jerjes
Ángel Gómez Espada
Con motivo del pasado Festival de Teatro Clásico de Mérida, Calixto Bieito tuvo la oportunidad de estrenar en marco tan incomparable su última creación, Los Persas. Réquiem por un soldado español. Tuvimos, gracias a los especiales cuidados y atenciones de Susana Sanz, la inmensa fortuna de acudir con pase de prensa a ver tal acontecimiento y de hablar unos minutos con su protagonista principal, Natalia Dicenta, una de las actrices dramáticas más importantes de nuestro país. Como creemos que ninguno de los dos necesita presentación, subimos el telón de lo que fue el breve, pero intenso, diálogo que mantuvimos con la actriz.
—NATALIA DICENTA: Me gusta mucho mi trabajo, me gusta mucho el trabajo que me ha tocado hacer aquí. Y, sobre todo, me gusta con quién lo estoy haciendo. Se aunaba todo. También el equipo artístico, el equipo técnico… Hombre, habría gente que hubiera dicho que no. —ECP: Pero, díganos, ¿qué fue lo que más le atrajo de este personaje? —ND:
De Jerjes me atrajo todo. Calixto ya me había visto hacía
dos años en mi anterior trabajo en Solas, junto a Lola
Herrera, en el Teatro Romea [de Barcelona]. Él, que se mueve bastante
por este mundo, recayó allí y me vio. Lo cierto es que se
emocionó mucho, con los sentimientos que plasmábamos, las
emociones que poníamos. Ya en esa ocasión me dijo: Yo
tengo que trabajar contigo… Mira, hay mucha gente que te dice
tales palabras y no las cumple. Y así pasa un año. Pasa
un año y la productora decide montar Los Persas de Esquilo. Calixto
me llama y me dice que tiene una nueva obra y que su personaje protagonista
quiere que sea yo. Y, además, quiere que sea yo porque hay música
en el montaje y me dice: tú cantas de maravilla, por eso quiero
a la Natalia actriz y a la Natalia cantante y, bueno, vamos a contar esto,
¿qué te parece? ¡Pues fabuloso! ¡Al saco
Paco!
—ECP: Y eso se plasma en todo momento en el escenario, que estás feliz. —ND: Muchas gracias. Eso forma parte de esa complicidad de la que te he hablado. —ECP: ¿Ha sido muy exigente Bieito? —ND: Por supuesto. Y es que yo se lo he pedido. Soy la primera que me exijo. No concibo al profesional no siendo exigente consigo mismo. Y creo que eso también influye en los que quieren trabajar conmigo, porque saben hasta dónde puedo llegar. Siempre hay que ser exigente con el trabajo que hace uno, ¿no? Y ponerse un listón… Mira, yo veo que como un actor sea cómodo, vago, lo va a tener complicado en este trabajo, nunca va a labrarse una trayectoria… Estamos en una época terrible, complicada para los que trabajamos en esto. Así que si me lo proponen es porque piensan que yo lo puedo saltar allí arriba. ¿Qué quieres que te diga? A mí me da un subidón cuando tengo que trabajar así de duro y con semejante dirección. —ECP: Has llegado a definir a Jerjes como una hija de la bandera española. —ND:
Bueno, es el texto quien la define así, no he sido yo. Vamos a
ver: en la obra original Jerjes es un hombre, como sabes, capitán
del ejército que luchaba contra los griegos, el único que
se mantiene vivo, por cierto, al final. Esta obra es el réquiem
computado de la pérdida de ese ejército, de su derrota a
manos del enemigo. Un ejército que ha practicado un pecado de soberbia,
de prepotencia, por parte de un ejército que es tan grande y poderoso
que piensa: voy a ganar. —ECP: Lo que has dicho de la prepotencia es algo que marca un poco la nueva versión. —ND:
Por supuesto. Aunque se diga que no y se critique lo contrario, somos
muy fieles al texto original. Ahora mismo tenemos la prepotencia de un
Gran Ejército Aliado comandado por Estados Unidos, enorme, imperial,
invasivo, impasible, y destructivo, que, además, monta guerras
a su antojo. Eso se dice en la obra, pero es que es la realidad. Hacen
guerras en el despacho. El resto está a pie de campo, pisan minas
antipersonales, o las anti-carros… Hay una prepotencia brutal. Las
guerras se montan por una cuestión, está claro, meramente
económica y administrativa. Lo que menos importa es la población,
tanto civil como militar, pero especialmente la civil. Esto justifica
ciertos asesinatos. Justifican la Guerra con el terrorismo, cuando la
guerra en sí misma es un acto de terrorismo. ¡Hay tal cinismo
e hipocresía en esos señores que hacen la guerra en nombre
de la Paz, la Democracia o la Libertad! —ECP: En esta época de pre-electoralismo barato y ad infinitud que se vive en España, ¿no temes que alguien te acuse de traidora en función de tu personaje? —ND:
¿A mí? Bueno, la verdad es que la otra noche, un caballero
muy ofendido se nos acercó al chiringuito que tenemos al lado del
teatro donde nos reunimos cuando acaba la función, porque nos oyó
hablar —sabemos que es normal que haya gente a la que le guste más
o menos lo que hacemos— y desde su lugar dijo muy alto y claramente
que no le había gustado en absoluto y nos llamó fariseos.
Por lo visto, estaba muy ofendido. Eso es algo que para nosotros es muy
respetable también. —ECP: Después de lo de El Jueves… —ND:
Espero que no tengamos ningún problema. Confío en que no.
Confío en que vivo en un país democrático, que tengo
una Constitución que me ampara y soy una ciudadana libre. Y pago
mis impuestos, como tú o como cualquier otro ciudadano. Así
que, como todos, como tú, tengo el derecho a quejarme si algo no
me gusta; o de denunciar, cuando algo nos parece denunciable o de intentar
mover las conciencias. Yo creo que la población, la ciudadanía
en general, tiene que despertarse. Que está muy aborregada, que
ya se encargan de darnos palos en cuanto ponemos la televisión.
Así que yo creo que la ciudadanía tiene que despertar, tiene
que ir más al teatro y a actos culturales. —ECP: Para introducirte en el papel, hemos leído que estuviste conversando con mujeres soldado. —ND:
Sí, quería aproximarme a algo que era tan ajeno a mí.
Hemos hablado con hombres y mujeres soldado, pues no te planteas la posibilidad
de ir hasta Afganistán. Pero sí que queríamos tener
una visión cercana, aproximarnos de alguna manera, y creo que,
en este sentido, todos los actores hemos hecho lo que hemos considerado
conveniente, y es muy interesante tener la posibilidad de poder hablar
con hombres y mujeres soldados. |
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