Muerte de un
personaje
Personajes: Médico:
va vestido con una bata blanca, lleva gafas.
PERSONAJE.— (Entra en la escena sobresaltado) ¡Qué hace! Ese soy yo. (En tono digno) Haga usted el favor de retirar sus manos de mi cuerpo. (Se da cuenta que ya está abierto por el tórax y se asusta) ¡Dios mío! ¡Estoy despiezado! MÉDICO.— (Resignado y cansado de sólo ver el escándalo que monta el Personaje. Mirándolo fijamente a los ojos) ¡Tome asiento y cállese! (El Personaje se sienta y murmura enfadado frases que no se entienden) MÉDICO.— (Muy tranquilo) Ya sé, no se preocupe. Usted de repente apareció y se dio cuenta que yo diseccionaba su cuerpo. Por supuesto, no entiende nada y quiere que se lo explique. PERSONAJE.— (Muy digno y exigente) ¡Sí, exijo una explicación... Y que sea convincente! MÉDICO.— Convincente o no, se la tendrá que creer porque será la verdad. PERSONAJE.— Explíquese. MÉDICO.— Lo primero: usted no es un actor... Es un personaje. PERSONAJE.— (Interrumpiendo el diálogo del médico) Imposible... Yo soy actor... Y además muy bueno, según creo. MÉDICO.— (Con voz irónica) ¡Ah! Es usted actor... Dígame ¿qué papel interpreta ahora? ¿Cuál es su personaje? (Pequeño silencio de siete segundos aproximadamente) (El Personaje, sin decir nada, cambia de rostro, se asusta progresivamente hasta el pánico) MÉDICO.— Ya lo ve, no lo sabe. Pero eso les pasa a todos los personajes muertos... Lo extraño es que cuando lo abrí, no vi nada dentro. Usted no tiene historia. Ahora le toca explicarse a usted. PERSONAJE.— No sé que decir... ¿Historia? No lo entiendo. MÉDICO.— Sí verá, por ejemplo: mi anterior fallecido fue un Romeo de una mala adaptación. (Resignado) Si supiera la cantidad de Romeos que me visitan. (Volviendo al tono anterior) Casi al término de la pieza de teatro muere, bueno, conocerá la obra. El caso es que al morir vino aquí, yo lo abrí como a todos y dentro tenía su historia. PERSONAJE.— (Pisando el diálogo anterior) ¿...Y Julieta? MÉDICO.— (Casi enfadado y sobresaltado) ¡Oiga, el teatro es una institución con principios! ¡A las Julietas las atiende la doctora Wanda! PERSONAJE.— Disculpe la interrupción... Continúe. MÉDICO.— Íbamos en que dentro de cada paciente hay una historia, pero que usted no tiene ninguna. Es lo más extraño que he visto en mi vida. PERSONAJE.— Pero... Eso es malo.
PERSONAJE.— (Desespera) Dios mío. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¡No tengo historia! ¡No soy nadie! Y es que... Por lo menos Segismundo nació y soñó; pero a mí: ni mal augurio, ni profecía vana. ¡Simplemente nací muerto! Ni las aves me acompañan, y el viento jamás me tocó. MÉDICO.— Vale, vale... ¡Basta ya! Ahora lo que debe hacer es aceptar la situación y pasar al siguiente estado. PERSONAJE.— ¿Cómo? ¿De qué habla? MÉDICO.— Creo que estás listo para ver. (Señala al público) PERSONAJE.— Sí, los veo ¿Quiénes son? MÉDICO.— Personajes muertos... Como tú. PERSONAJE.— Pero parecen vivos. MÉDICO.— Allí te rozará el aire y verás aves, vivirás... Pero nunca con la intensidad de Romeo o Segismundo. Abajo todo es más superficial, pero es lo único que tienes. (El Personaje, resignado y llorando se aleja del médico y baja hacia el público. Se sienta en un lugar reservado previamente para él. Mientras él se aleja y baja, la intensidad de las luces diminuye y el telón empieza a bajar. Tanto luces y telón disminuyen despacio de tal forma que cuando el actor llega a su lugar entre el público, coincide con que ya está todo oscuro y el telón totalmente bajado)
(pieza inédita) |