300 o el cómic histórico

 

Enrique García Díaz

 

     Introducción

"300" o el cómic histórico     En el mundo del cómic donde los superhéroes, el manga asiático o algunas otras formas marcan la tendencia, la inclusión de 3OO es como una bocanada de aire fresco. No deja de ser significativo el hecho de que a alguien, en este caso Frank Miller, guionista y dibujante, y Lynn Varley, color, se le haya ocurrido la ingeniosa idea de plasmar la Grecia clásica en un cómic. Y no deja de ser relevante que hayan escogido un acontecimiento histórico de tal magnitud como fue la batalla del paso de las Térmopilas. Muchos tal vez ni siquiera conocían, antes de la aparición del cómic o de la adaptación al cine del mismo, cuál era esta batalla. Y pese a que con anterioridad este tema ya fue llevado a la gran pantalla en 1961 de la mano de Rudolph Mate (El león de Esparta, con Richard Egan en el papel de Leónidas), sin duda alguna esta nueva versión, con un mayor despliegue de efectos especiales, calará tal vez más que su predecesora.
     Como he dicho, es digno de admiración que en pleno siglo XXI dos personas se atrevan a llevar a cabo la confección de un cómic basado en un hecho histórico. Seguramente los aficionados al cómic de décadas atrás recordarán a personajes tan emblemáticos como lo fueron en su día, El capitán trueno, El guerrero del antifaz, El jabato, El corsario de hierro y así una larga lista de personajes y de historias situadas en un pasado ajeno y lejano al autor, principalmente la Edad Media. O por citar otro ejemplo, el personaje creado por Ron Howard, Conan, que en su momento también pudo representar un pasado histórico, y que hoy en día todavía sigue vivo con nuevos dibujantes. Pero nunca nada antes como los 300.
     Mi intención con este artículo es pasar a analizar el cómic desde un punto de vista histórico, esto es, analizar y estudiar los elementos creados por ambos autores, y ver si se corresponden con la propia historia. No es fácil recrear el pasado en una creación literaria, sea novela o cómic, de ahí que la apuesta de Miller y Varley con los 300 sea sumamente arriesgada.


     Los 300. Marco histórico. Personajes. Hechos.

     La acción del cómic se emplaza al año 480 antes de Cristo, año en el cual tuvo lugar la famosa batalla del paso de las Termópilas. La guardia personal del rey Leónidas marcha hacia este lugar dispuesto a frenar el avance de los persas. A través del personaje de Leónidas, uno de los dos reyes que tenía Esparta, y de sus pensamientos retrocedemos al momento en el cual todo ha comenzado. La llegada del emisario de los persas solicitando la rendición de Esparta. Como cabe esperar ésta no sólo no se produce sino que Leónidas reta a los persas. Para entender este comportamiento pasaremos a trazar las líneas de los espartanos, y de este modo comprenderemos mejor el porqué de su comportamiento en el cómic.


     Los espartanos

Memorable viñeta del mensajero persa     Esparta era conocida como la polis de los ciudadanos guerreros. A través de las viñetas vamos aprendiendo las costumbres de sus habitantes. En un principio los vemos marchar orgullosos, valientes, decididos hacia la batalla. Ataviados con una túnica de color rojo, escudo, y lanza. Algunos pueden sorprenderse al verlos sin corazas, y demás vestimenta militar, e incluso desnudos. Esto era bastante común en la Grecia antigua, y ha sido perfectamente captado por sus autores, quienes no nos han mostrado a una legión de soldados con brillantes armaduras (salvo en algunos casos, y que son los mínimos), sino al estilo de su época. E incluso cuando los han mostrado desnudos, como cuando duermen, pasean por Esparta, o se ejercitan en la palestra.
     Este primer capítulo tiene por título ‘Honor’. El honor entre los espartanos lo era todo y luchar y morir defendiendo su patria era lo máximo para ellos. Puede llamar la atención el comentario que la mujer de Leónidas le hace a éste cuando marcha a la guerra: «Espartano. Vuelve con tu escudo o sobre él». Es decir, si se regresaba con el escudo significaba que se había luchado hasta el final; y sobre éste apoyado en dos lanzas a modo de parihuelas significaba la muerte. Pero nunca habiendo deshonrado a su polis. Un escudo que, por otra parte, no aparece decorado con un motivo protector.
     Eran guerreros desde que nacían. En el capítulo tres, ‘Gloria’, vemos cómo era la educación espartana desde el momento en que venían al mundo. Los fuertes eran educados para convertirse en hoplitas, o soldados profesionales; y los que no, eran arrojados desde lo alto del monte Taigeto. Los que sobrevivían a esta extrema prueba eran obligados a pasar hambre para buscarse ellos mismos la comida. Los ponían a prueba para desarrollar su inteligencia y astucia. El propio Leónidas afirma que su entrenamiento no termina nunca, porque son espartanos. Es muy significativa la viñeta en la que varios hombres hacen flexiones en el suelo con un hombre encima. En relación a estos dos capítulos hay que mencionar al personaje de Efialtes. Retratado como una especie de monstruo, pretende incorporarse a las filas espartanas. Uno se pregunta el porqué de dibujarlo con ese aspecto. ¿Cómo es posible que haya sobrevivido a su nacimiento y no fuera arrojado por el monte? El hecho de retratarlo de esa manera se debe, tal vez, a que representa el mal, la traición; pero la representa cuando es rechazado por Leónidas en su ejército porque no posee la fuerza necesaria para levantar en alto su escudo. O tal vez porque no representa al ideal del guerrero espartano. O el ideal de belleza en aquellos tiempos. Si nos fijamos atentamente en los dibujos de los espartanos todos son fuertes y de aspecto poderoso, con sus músculos marcados. En resumidas cuentas, representaban el canon de belleza. El atleta que se cuida y se ejercita al máximo para después poder disfrutar de un pleno rendimiento. Por este motivo interpretamos el rechazo de Leónidas a alistar a Efialtes, y que provocará su traición, como una cuestión de belleza. Y pese a que él mismo se arroja por un risco para matarse por no tener honor, no lo consigue porque su misión es la de traicionar a sus compatriotas, como sucedió en la propia Historia.

 

"300" de Frank Miller y Lynn Varley


     Cuando Leónidas va a pedir permiso al consejo de la ciudad para que permitan que el ejército la abandone durante las fiestas, llaman la atención los personajes y el lugar al que el rey de Esparta debe ir. Un peñasco sombrío al final del cual se encuentran los ocho consejeros que deben decidir. Éstos también se asemejan a criaturas extrañas más que a hombres. Enfundados en túnicas hasta la cabeza, y a través de las cuales sólo observamos sus pies y sus manos deformes, estas criaturas, al igual que el personaje de Efialtes, bien puede ser una manera de adaptar el cómic al siglo XXI. En vez de representar personas, los autores han preferido monstruos deformes, traicioneros en ambos casos, como observamos. Históricamente los éforos eran cinco ministros elegidos por un año por la apella o asamblea de ciudadanos libres. Y, como aparece reflejado en el cómic, tenía poder para decidir sobre las cuestiones que tenían a Esparta como referente junto con la gerousía, una asamblea formada por 28 ancianos. El contrapunto lo pone la imagen de la chica que representa al oráculo. Nos dicen que los éforos, o miembros de este tribunal, sólo eligen a las mujeres más bellas, como aparece retratada en el cómic, para representar el papel de la pitia, esto es, la mujer que hablaba en nombre de los dioses y predecía el futuro.


Los persas     Los persas

     El ejército de los persas aparece comandado por Jerjes. Este personaje de apariencia afeminada y adornado con todo tipo de joyas, es el oponente a Leónidas. Es interesante ver el contraste entre ambos. Mientras que Leónidas aparece como un hombre serio, rudo, con barba y musculoso, Jerjes es estilizado, sin pelo ni barba, y con ciertos toques femeninos. Llama poderosamente la atención su retrato, ya que la imagen de los persas que ha ofrecido la Historia es bien diferente, y más en un estilo a Leónidas. Numerosos piercings adornan su rostro, lo que una vez más, me lleva a pensar que su retrato es un acercamiento a la sociedad de hoy en día. Lo mismo puede decirse de su guardia personal, los Inmortales, los cuales aparecen enfundados en color negro de la cabeza a los pies, y con una máscara semejante a las películas de terror de hoy en día. Los Inmortales constituían la fuerza principal del ejército persa.


     Las batallas

     A lo largo del cómic hay varias de éstas, aunque algunas pueden ser consideradas como simples escaramuzas.
     En un primer momento asistimos a la represalia de los espartanos contra los mensajeros del rey persa. Es lo que los espartanos denominan una bienvenida espartana, y que en el cómic aparece reflejada con el empalamiento de los exploradores persas. Posteriormente, cuando el rey Jerjes envía a su mensajero para negociar la rendición, observamos la arrogancia del los espartanos: primero al no hacer caso al enviado persa, y después cuando éste les advierte de su inmediato futuro: «¡Cien naciones caerán sobre vosotros! ¡Nuestras flechas ocultarán el sol!». A lo que el espartano responde: «Entonces lucharemos a la sombra».
Ante esta negativa a rendirse, los persas inician el ataque frontal contra los espartanos. Queremos significar el hecho de que en algunas viñetas los persas aparezcan sin rostro, con una mancha negra. O que sean representados como meras sombras. Sólo cuando se encuentran cara a cara con los espartanos aparecen dibujados con pelo largo rizado y barba, que es la imagen que nos ha transmitido la propia Historia.
La batalla     El capítulo 4 se abre con el combate entre la falange espartana perfectamente alineada y formada repeliendo cada una de las embestidas de los persas. Las viñetas, en este sentido, son bastante explícitas, ya que demuestran la crudeza de la situación. Los dibujantes no han censurado en ningún momento éstas, o han tratado de disfrazarlas para no mostrarlas en su forma más cruel. De este modo, aparecen las lanzas espartanas atravesando a los persas en su pecho, en el cuello, en la entrepierna, e incluso en ocasiones a dos o más de un mismo golpe; y que no es más que la cruda realidad de una batalla en aquellos días. Los espartanos empujan a los persas con sus escudos hasta hacerlos caer por un barranco entre las risas de los propios espartanos. Sin piedad, como señalan.
     A continuación aparece retratada la lluvia de flechas prometida que iba a oscurecer el sol. En ese momento los espartanos se agazapan bajo sus escudos maldiciendo tal vez su osadía de retar al emisario de los persas. Éstos vuelven a cargar y vuelven a ser rechazados. Llegados a este punto volvemos a ser testigos de la soberbia espartana cuando un persa pide piedad, el espartano lo mata gritándole: «¡Cobarde!». O cuando se representa a Leónidas comiendo una manzana mientras sus hombres rematan a los moribundos. En resumen, cualquiera de las batallas que aparecen dibujadas es sangrienta y cruel, y refleja a la perfección el espíritu espartano.
     Es entonces cuando vuelve a surgir la figura de Efialtes para dar cumplimiento a su traición. Maldice a los dioses por permitirle seguir vivo, y a los espartanos por haberlo repudiado. Sin dudarlo, ofrece sus servicios a los persas, haciéndoles partícipes del camino de cabras secreto que rodea las Termópilas y que supuso la derrota de los espartanos. Cuando Leónidas es informado de este hecho, advierte a sus hombres que desayunen bien, pues cenarán en el infierno. Él sabe, es conocedor de su más que certera derrota. No obstante, su misión era entretener a los persas el mayor tiempo posible mientras el resto de las polis griegas combatían en otros puntos de Grecia.
     La traición se consuma y vemos a los persas cargando contra los hombres que guardan la parte trasera del paso. Y como Efialtes le dice, aquellos que guardan esta parte no son espartanos, sino Tespios voluntarios, que no poseen el arrojo de los espartanos. El rey Jerjes vuelve a advertir a Leónidas de su futuro si sigue combatiendo. Y es atractiva la viñeta que ocupa una página entera en la que vemos a Leónidas al frente de sus espartanos preparados para repeler otro ataque. Pero más significativa es su reflexión sabiendo que van a morir, ya que ellos nunca se rinden. Lo vemos despojarse de su yelmo, de su escudo, de su lanza, como si estuviera dispuesto a rendirse, mientras sus hombres se protegen de la lluvia de flechas. Pero es entonces cuando Leónidas se incorpora y arroja su lanza contra Jerjes, para después combatir con su espada. La viñeta que representa la caída de los espartanos es bastante La soledad de Leónidasconcluyente. Sólo Leónidas avanza entre una lluvia de flechas con el rostro contraído de rabia mirando cara a cara a la muerte. Y cuando las flechas lo alcanzan él sólo tiene pensamientos para su reina, su mujer, y su amor. La caída de los espartanos en mitad de un bosque de flechas no hace sino corroborar la amenaza de los persas, y el coraje de los primeros.
     Las últimas viñetas muestran a Dilios, aquel que se marchó para contar a los espartanos que una guardia de 300 combatían para liberar a Grecia. Ha pasado un año desde la batalla de las Termópilas, y los griegos siguen combatiendo contra los persas.


     Conclusión

     300 es un cómic histórico que nos ayuda a comprender mejor cuáles fueron los motivos que llevaron a 300 espartanos a defender sus creencias en la libertad. La batalla de las Termópilas es la lucha de un puñado de hombres que en ningún momento estuvieron dispuestos a arrodillarse ante los invasores. Prefirieron morir a vivir de rodillas.
     A título informativo hay que señalar que este cómic ha recibido varios premios: Premio Harvey 1999 por mejor serie y color, Premio Eisner 1999 por mejor serie limitada, autor completo, y color y Premio Barcelona 2000 por mejor obra extranjera.

 


     Bibliografía (1)

     —Bladé, Rafael, “El poder de las polis”, en Historia y Vida, Enero, 2004, pp: 34-43.
     —Cabanes, Pierre, Atlas histórico de la Grecia clásica, Madrid: Acento, 2002.
     —Domínguez Monedero, Adolfo J; José Pascual González, Esparta y Atenas en el siglo V a de C., Madrid: Síntesis, 1999.
     —Elliot, Juan, “Las guerras del Peloponeso” en Historia y Vida, Enero, 2004, pp. 44-55.
     —“Las Guerras Médicas: Persia contra Grecia (499-478 a. de. C)”, en Guerreros y caballeros, RBA: Barcelona, 2000, pp: 97-112.
     —Miller, Frank y Lynn Varley, 300, Barcelona: Norma Editorial S.A, Octava Edición, Febrero 2007.
     —“Persia: Los tres imperios (1500 a.de.C – 628 d. de C.)”, en Guerreros y caballeros, Barcelona: RBA, pp: 66- 80.
     —Ruze, F y F.C. Moretti, El mundo griego antiguo, Madrid: Akal, 1987.


     (1) La bibliografía en relación a este tema es muy extensa, es por ello que me he limitado a consultar sólo una pequeña parte de ésta. (Nota del autor)