
Entrevista: José Gómez Orenes
BUSCANDO LA BELLEZA
El nombre
La Buena Vida nos hace evocar un hedonismo contenido. Su música no nos
transmite excesos ni desmadres. Todo está equilibrado, y la melancolía
surge del recuerdo añorado. Su música nos transporta, nos hace
evadirnos del momento en el que se produce. Esto me pasa con pocas canciones:
la mayoría de veces relaciono perfectamente una melodía con el
lugar y el momento en donde la escuché por primera vez. No me ocurre
esto con la música de La Buena Vida.
Son herederos de aquellos artistas que detenían
el mundo en tres minutos con una orquesta que arremetía con furia en
la parte central de la canción. Su actitud no oscurece sus canciones
ni tampoco la interpreta. La voz de Irantzu, a pesar de su aparente frialdad
y distanciamiento, consigue acercarnos con más fuerza aquello que canta.
En ocasiones, no es necesario gritar para que se nos entienda mejor. “La
tormenta en la mañana de la vida” se estiliza y contemplamos la
lluvia desde la ventana, sin mojarnos, pero compadeciéndonos de aquellos
que, al otro lado, olvidaron coger sus paraguas.
Siempre es interesante hablar con ellos, pues
afrontan la entrevista con una actitud sin reservas y amable. Charlamos sobre
lo que supone ser músico y también nos dan algunas claves sobre
su próximo disco.
-Pasan los años,
cambio de discográfica, y ahí sigue La Buena Vida. ¿Cuesta
trabajo mantener la ilusión del principio? ¿Os siguen emocionando
las mismas cosas que cuando empezasteis?
-La ilusión es algo que no hemos perdido en absoluto. Es cierto que con el paso de los años te tomas las cosas de otra manera. Podríamos decir que con más tranquilidad o con menos altibajos, pero seguimos siendo una familia muy unida con un objetivo común: hacer canciones, y en eso no hemos cambiado en nada.
-Hablemos
del proceso de creación, de vuestra forma de componer. Los arreglos orquestales
son una marca de la casa inconfundible. ¿Cómo trabajáis
con ellos? ¿Componéis la música y luego los incorporáis
o pensáis en las melodías teniéndolos ya presentes?
-Depende de cada caso. Algunas veces hay una parte de la canción que no la ves con letra y ya estás introduciendo al hacerla una línea melódica. Luego esa línea melódica se armoniza o no, dependiendo de si queremos que el arreglo sea más o menos complicado. En otras ocasiones lo que hacemos es sacar la canción entera y después añadirle una armonía. Esta armonía puede ser tanto a nivel de piano como a nivel de cuerdas y viento. Es algo que depende también de cada disco.
-Decía Neil Hannon (The Divine Comedy) hace unos años que no podía imaginar su música sin una orquesta detrás. ¿Os pasa a vosotros lo mismo? ¿Os ha tentado alguna vez sustituir ese temblor y ensoñación que producen las cuerdas por otro tipo de acompañamiento o, simplemente, por el hecho de desnudar las canciones?
-No comparto
el sentir de Neil Hannon, al cual tuve la suerte de conocer en persona en Bilbao.
Para nosotros lo más importante es la canción, y esto me gustaría
subrayarlo. De nada sirve añadir cuerdas y vientos a una melodía
que no engancha, porque se convierte en un puro ejercicio de estilo.
Muchas veces hay que saber desnudar las canciones
y buscar la belleza en la pura melodía. Una canción con voz y
piano puede ser la mejor que hagas o con voz y guitarra. Añadir sólo
es bueno si aporta más. Quizá ésta sea una de las cosas
más novedosas que tenga nuestro próximo disco y es el intentar
sonar más vacíos, pero sin perder por ello nuestro sonido.
-En vuestras letras utilizáis un lenguaje sencillo y directo, alejado de grandes artificios. A mí hay dos momentos que me parecen muy emocionantes, cuando Irantzu canta: «Quiero que sepas que tú nunca fuiste mi única pena», y cuando habláis de la persona amada en estos términos: «Te llevo tan dentro que hasta me olvido yo mismo». ¿De qué manera pensáis que han ido evolucionando vuestras letras? ¿Os sentís más maduros ahora?
-Creo que han ido evolucionando a la vez que lo hacíamos como personas. No sé si llamarlo más maduro o más consciente. La temática que utilizamos siempre ha sido la universal, pero esa propia temática va cambiando a lo largo de tu vida. A los 17-18 años te interesas por una serie de cosas diferente que a los 33-34, y eso es bueno. Pero lo mismo te pasa en las letras que en lo que lees, o en las películas que te emocionan, o en los discos que escuchas con detenimiento. Todo cambia, todo gira,... como nuestras vidas.
-La
forma de cantar de Irantzu o la del propio Mikel se podría calificar
de poco convencional, alejada de las voces que suenan en las radios más
comerciales. En España, por ejemplo, uno de los géneros más
arraigados es el flamenco (descarnado y exhibicionista emocional), en principio
muy alejado estilísticamnete. ¿De qué manera os influyen
o interesan músicas que no determinan directamente vuestro sonido?
-Pues
creo que lo hacen y además muy positivamente. Ver a Don Enrique Morente
delante de un escenario te sobrecoge, y lo mismo digo de la voz angelical de
Anthony (& The Johnson’s). Hace que te plantees muchas cosas.
Ya cuando empezaba a escuchar música me
dejaba embobado la voz de Nico y ni decirte la armonía de Simon &
Garfunkel. ¿Hay algo en común en todas estas personas? Seguramente
no y sí. Cada uno trata de buscar la belleza a través de su propio
estilo y nosotros tratamos de hacer lo mismo.
-Aunque el movimiento indie englobaba estilos y propuestas muy diversas, y que, aparte del espíritu común y la coincidencia en festivales, teníais, en ocasiones, pocas cosas en común. ¿Cómo valoráis la evolución de algunos de vuestros compañeros generacionales? Me refiero a grupos desaparecidos como Le Mans, Chucho o Mercromina y a otros en la cuerda floja como Los Planetas, por ejemplo.
-Primero es que no creo que Los Planetas estén en la cuerda floja. Simplemente los grupos tienen altibajos y hay que saber verlo así. En este país hay una especie de “ganas de cargarse a los grupos”. Me has nombrado a tres grupos que hemos admirado y han desaparecido, pero también hay grupos como Sr. Chinarro, que es coetáneo nuestro y sigue haciendo grandes discos. Es ley de vida. Hay grupos que funcionan en 5 años, otros en 10 y otros en 15 o 20. pero esto pasa en todo el mundo, y dentro de esos grupos hay discos buenos y otros mejores.
-Pasemos
ahora a hablar de cine y literatura como complemetos perfectos para la música.
El mundo reflejado en vuestras canciones siempre me ha despertado conexiones
con cierto cine francés (nouvelle vague, Rohmer...), así como
con la poesía llamada “de la experiencia” (Francisco Brines,
Luis
García Montero...) ¿Qué autores o movimientos de uno y
otro género os influyen y, por tanto, se ven reflejados en vuestras canciones?
-Pues te voy a hablar a nivel personal, porque cada uno tenemos nuestros pequeños autores favoritos. Tanto de cine como de literatura. A mí me encanta tanto el cine negro americano de los 50-60 como el suspense de Hitchcock o las comedias de Woddy Allen, pero también disfruto con el nuevo cine que viene de Asia (coreano, chino) porque me aporta una visión diferente de las cosas, y te diría lo mismo en cuanto a literatura. He crecido con gente como Hesse, Wilde, Italo Calvino..., pero ahora me gustan algunos autores “diferentes”, como Roberto Bolaño.
-En vuestra música se pueden rastrear conexiones, guiños y homenajes. Os voy a preguntar por uno en concreto. Cuando escucho ‘Trigo limpio’, siempre me vienen a la memoria las primeras notas de ‘Dream Letter’ de Tim Buckley, aquella canción que dedicara a su malogrado hijo. ¿Es una asociación casual o una influencia de aquella maravillosa música que se hacía a finales de los 60?
-¡Ohhhh,
qué gran canción (me refiero a la de Buckley...)!
La música de finales de los 60 y de principios
de los 70 siempre ha estado y estará muy presente en nosotros. Incluso
para este próximo disco nos hemos basado en el espíritu de alguna
de esas grandes, enormes canciones.
Lo bueno es que siempre hay algún disco
por descubrir. Alguna pequeña joya escondida que cae en tus manos y te
hace sonreir durante días.

Entrevista: Tom Service
Traducción: David Martínez Pando
EL ÚLTIMO VANGUARDISTA
El compositor Stockhausen abría el pasado otoño el internacional Frieze Art Fair en Londres con la conferencia musical titulada ‘Compositor e Intérprete’, que tuvo lugar en el Auditorio Guardian, Regent’s Park. La trompetista americana Suzanne Stephens y la flautista alemana Kathinka Pasveer interpretaban los ejemplos durante la charla. Al día siguiente, el maestro Stockhausen ofreció un concierto de sus obras electrónicas Kontakte y ‘Oktophone’ en el Old Billingsgate Market de la capital británica.
Música - obras
-Está usted representado ‘Oktophone’,
un extracto de Licht, así como una obra anterior, Kontakte,
en Londres. ¿Por qué programa estas dos obras juntas?
-El organizador
de Frieze, Mathew Slotover, vino a verme el 27 de abril a “El tranvía”,
en Glasgow, donde estaba representando mis trabajos electrónicos Wednesday
Greeting y Wednesday
Farewell,
los cuales parecieron gustarle mucho. Quizás había oído
que estas composiciones electrónicas le gustaban muchísimo al
público. La combinación de Kontakte (música electrónica
cuadrafónica de 1958-1950) y ‘Oktophone’ (música electrónica
octofónica de 1990-1991) deja claro cuánto ha evolucionado la
composición espacial desde la música horizontal a la vertical.
-¿Qué le atrajo para interpretar en este espacio de Londres, en un festival de arte visual contemporáneo?
-El arte visual es para los ojos, para el mundo visible; la New Space Music (Nueva Música Espacial) es para los oídos, para el mundo invisible (desconecto las luces durante las proyecciones de mi música espacial).
-Licht ha ocupado sus energías creativas durante casi treinta años. Con el ciclo finalmente completado, ¿cuáles son sus sensaciones sobre lo que ha logrado?
-Licht está dando un nuevo significado musical a los siete días de la semana. Compuse veintinueve horas de música, aproximadamente cuatro horas diarias para toda la semana. ‘Oktophone’ está sacada del acto segundo de ‘Tuesday’, de la obra Licht.
-Hay programadas representaciones del ciclo completo para 2008. ¿Cuáles son los desafíos de poner en escena el ciclo completo?
-Dos instituciones
han publicado su intención de representar el ciclo completo de Licht:
la ciudad de Essen, representando a un grupo de ciudades del North Rhine Westfalia,
que intenta ser Ciudad Europea de la Cultura en 2010, y el Centro Europeo de
Arte en Hellerau, cerca de Dresde, en 2008.
El verdadero desafío es encontrar siete
directores de escena y siete escenógrafos, siete directores musicales,
cinco orquestas, una orquesta de niños, nueve coros profesionales, dos
coros de niños, un coro de niñas (un coro mixto para ‘Monday’,
un coro de niños y otro de niñas; un coro mixto para ‘Tuesday’;
dos para ‘Wednesday’; uno para ‘Thursday’; uno para
‘Friday’, además de un coro de niños; un coro de hombres
para ‘Saturday’; y dos coros mixtos para ‘Sunday’);
siete operadores de sonido, siete técnicos de sonido y muchos solistas.
Todo esto es posible si uno puede engranar las agrupaciones musicales y los
solistas, los cuales ya han representando partes de Licht cuasi escénicamente
en conciertos y ensayan diariamente en siete auditorios durante unos seis meses.
-¿Le preocupa que desde su obra Licht esté tan identificado con su personalidad creativa como compositor y músico, que las siete obras no continúen teniendo el tradicional resultado sin su creador?
-Cantidad de músicos extraordinarios han llevado a cabo junto conmigo partes de Licht desde 1977. Varios están enseñando. El espíritu que le dio vida a Licht no morirá.
-Habiendo creado una metáfora cósmica durante la creación y regeneración en las siete partes de Licht, ¿qué otros aspectos de la experiencia humana y sónica permanecen para ser explorados por usted?
-Después
de Licht -Los Siete Días de la Semana-, empecé Klang
(Sound) -Las 24 Horas del Día-. He compuesto la primera, tercera
y cuarta “hora” hasta el momento, y ahora compondré la Segunda
Hora. ¿Humano? Estudio complaciente entre la relación de las horas
del día y los órganos del cuerpo humano. ¿Sónico?
Concentrándome en una hora particular del día, oigo una música
específica (primera hora: órgano con soprano y tenor; segunda
hora: dos arpas; tercera hora: piano; cuarta hora: un percusionista golpeando
la puerta celestial, etc).
-¿Cómo ve actualmente la relación entre el sonido electrónico y acústico? ¿Estamos más cerca de una unión de estos dos polos de la experiencia sónica anteriormente opuestos?
-Ambas músicas, la electrónica y la vocal/instrumental, pertenecen a nuestro potencial para desarrollar nuestra alma y espíritu cuando las escuchamos. No consigo entender lo de “anteriormente opuestas”: He compuesto desde 1950 todo tipo de música.
-¿Su música es una prolongación de su personalidad o una declaración universal?
-Mi personalidad es una declaración universal, como cualquier piedra, planta, animal, ser humano, ángel. ¡Dios está trabajando!
-Para usted, música y sonido ¿son fenómenos morales o amorales?
-La música es moral para cada oyente que la escucha: uno puede llegar a ser la música.
-¿Cómo es expresada en sus obras su experiencia cósmica?
-Cuando mi música o un momento de ella transporta a un oyente al mas allá -transcendiendo tiempo y espacio- experimenta dimensiones cósmicas.
-¿Cuáles son sus proyectos de composición para el futuro?
-Después
de Sirius (el año con los 12 meses), Licht (la semana
de los 7 días), Klang (el día con las 24 horas), quiero
componer La Hora.
Música y el mundo
-¿Cómo ve el actual clima geopolítico?
-¡Mal! Ayer leí que en 1969 un tremendo ciclón mató a varios millones de personas: también mal. ¿O no? ¿Y el Diluvio Universal, las bombas atómicas?
-¿Puede la música -la suya en particular- ofrecer soluciones metafóricas a los problemas triviales que hay hoy en día en el mundo?
-Mi música ya ha reducido enormemente “los problemas triviales del mundo”. El impresionante número de horas de toda la gente escuchando mis obras (contando con todos los CDs, películas, conciertos) mantiene al oyente lejos de los problemas mundanos. Si alguien quiere tener la experiencia de escuchar cada composición solamente una vez, necesita al menos 130 horas libres, 130 CDs, y muchos ya han comprado todos mis CDs.
-¿Cuál es la relación entre la estética del arte y la estética de los actos políticos de la insurgencia, opresión e incluso terrorismo?
-“Los actos políticos” ambicionan la posesión. Escuchar Art Music es auto-olvidarse.
-¿Cuál es el futuro de la música en una época de miedo y paranoia, de obsesión terrorista en los medios de comunicación y políticos belicistas?
-El
futuro de la música reside en los individuos que están escuchando
y estudiando las buenas partituras musicales. No estamos viviendo en una época
de “medios de comunicación” musicalmente culturizada y políticos.
-Usted pidió hace medio siglo -un lema repetido en su visita a Londres en 2000 durante las representaciones de Gruppen- el establecimiento de salas de concierto adaptables capaces de responder a la diversidad espacial requerida en la música contemporánea. ¿Se ha hecho algún avance?
-No veo ningún avance de espacio arquitectónico para la música.
-¿Dónde detecta el potencial más grande para la realización de la creatividad musical contemporánea: en las obras electrónicas y de estudio (incluyendo músicos populares) o el continuo desarrollo de la cultura musical acústica?
-Como las grandes transiciones históricas, desde las agrupaciones musicales produciendo sonidos, hasta los individuos trabajando en estudios y unos cuantos solistas trabajando tanto como sea necesario, todavía estamos en un proceso de cambio y tenemos que esperar mucho tiempo. Para mi última obra de 41 minutos Licht-Bilder (Light-Pictures), para trompa baja, flauta con sonido metálico, tenor, trompeta con sonido metálico, sintetizador y operador de sonido, ensayamos 62 días, siete horas diarias.
Vida, rutina, historia
-¿Cómo compone? ¿Cuál
es su rutina diaria?
-La composición solamente puede ser una parte de los días. Producir CDs, partituras, libros, responder el correo, las entrevistas, echarle un ojo a los trabajos del jardín o incluso trabajar yo mismo en él, son también necesarios (anoche se averió nuestra calefacción). ¿Rutina diaria? Duermo -si es posible- 8 o 9 horas al día. El resto fluye tal como viene.
-¿Cómo afecta en su trabajo los alrededores en donde vive en Alemania?
-Nuestro “Gemeinderat” (asociación de vecinos) desde hace 8 años nos cede el colegio unas dos semanas al año para conciertos y cursos del Stockhausen-Courses for music, en el cual unos 140 compositores, intérpretes, musicólogos y amantes de la música de 24 países participan cada año.
-¿Cuál
es su relación con sus más estrechos colaboradores? ¿Hay
una escuela de interpretación Stokhausen, y una que le gustaría
controlar?
-Los mejores intérpretes de mi música enseñan durante estos cursos, pero también muchos lo hacen durante el año. Quizá pueda usted ayudarnos a encontrar buenos trompetistas que sigan los cursos de nuestro trompetista Marco Blaauw, ya que necesitamos más de éstos que desarrollen mis trabajos. “Relación de trabajo”: Escribo para ellos.
-¿Cómo ve el futuro de su música? ¿ Qué importancia tiene para usted hasta el punto de controlar la publicidad y grabación de sus obras?
-Mis obras continuarán después de que yo muera. Tenemos la Fundación Stockhausen para la Música.
-¿Ve su producción como un continuum: piezas musicales de los años cincuenta como Klavierstücke parte del mismo mundo creativo que Licht y las obras que escriba en el futuro?
-Un continuum, sí, ya que obra tras obra he ido añadiendo lo que no conocía y no había aprendido antes. El “continuum” es evolución.
-¿Se ve a usted mismo dentro de una tradición musical?
-No puedo remediar ser el gran niño de los grandes compositores.
-Posiblemente es el compositor del siglo XX sobre el que más se ha escrito, ¿cómo relaciona el fenómeno “Stockhausen” estructurado en biografías, artículos y películas? ¿Se reconoce usted mismo?
-Algunas veces reconozco la verdad sobre mi vida y obras, otras veces en absoluto. Los escritores hablan sobre todo de ellos mismos. ¡Pero siempre hay esperanza!
(*) Esta entrevista fue publicada el 19 de octubre de 2004 en The Guardian © y nos ha sido cedida por la Stockhausen Foundation for Music ©.

Entrevistan: Tete
García Gómez (T), Jorge Carsellé (JC), Zoraida Angosto
(Z), José Antonio Moral (JA) y Juan de Dios García (JD)
GOLONDRINEANDO
Se presenta en el pub Siroco de Cartagena el disco Las golondrinas etcétera. El público de la ciudad adora a Los Enemigos y al que fuera su líder, Josele Santiago, que viene acompañado del guitarrista Pablo Novoa. Estábamos deseando que tocase al fin por estos lares. La actuación ha sido intensa. Sólo un problema con el que no contábamos: el concierto es gratuito. ¿Qué significa eso? Al público formado por incondicionales se le añade el de gente que podríamos calificar con esta frase: «Hola, qué tal, me han dicho que aquí toca un artista a quien no conozco de nada, pero qué mejor forma de tomarse unos cacharros con los colegas mientras este tío ambienta el cotarro». Ah, qué gran fallo para los que queríamos escucharle de verdad… Acordamos una entrevista en la terraza del puerto. Hace frío en estas fechas. Sólo abrigan la ropa, el humo y el alcohol. Josele está aún en el pub recogiendo los instrumentos, haciéndose fotos, atendiendo a admiradores, y decidimos abordar al genial gallego Novoa, que fuma solo, sentado, relajándose tras el concierto, insistiéndonos en que aquí el famoso es su jefe. Nosotros sabemos que tiene muchísimo que ver con la grandeza del primer disco de su amigo y enchufamos la grabadora para que Pablo nos dé información antes de que Josele salga a la terraza.
-(T) Cuando fuimos a veros a Ceutí
hace un año disteis un concierto excepcional y la gente, quizá
por tratarse de un auditorio, era respetuosa, pero la gente de aquí está
más acostumbrada a la guitarra, al punk-rock, aquí la gente se
pone a gusto y…
-No, pero si a mí me parece muy bien, a mí no me cae mal la gente por eso, lo que pasa es que tú estás en el escenario y te apetece tener un poquito de luz para ver qué coño de cuerda pisas y un poquito de silencio para escuchar el concierto.
-(T) Me ha impresionado que levantéis una sala con sólo dos guitarras, porque parecíais una banda entera. Dos guitarras, una acústica y otra eléctrica, con dos amplificadores de mala muerte…
-Sí, sí, de bastante mala muerte.
-(JC) ¿Cómo grabasteis Las golondrinas etcétera?
-Grabamos en directo. Estuvimos haciendo tomas durante siete días, como los discos antiguos. El primer día siempre estás un poco acojonado…
-(T)
Siete días de hotel... dan para mucho...
-Bueno, yo me alojé en casa de Nacho Mastretta. Los demás viven en Madrid.
-(T) ¡Es verdad, tú tocas con Mastretta! Y también Ricardo, el batería de Los Ronaldos.
-Y era mi banda…
-(T) ¿Y Josele cómo te entró para contar contigo?
-Bueno, yo era amigo de Fino Oyonarte. Todo fue a través de Fino.
-(Z) La semana pasada estuvo aquí Nacho Vegas en la sala Underground. Dio un concierto genial. Parece que esta ciudad vuelve a despertarse. No veía a tan buenos músicos con tanta frecuencia desde hace tiempo.
-Bueno, yo ya he estado en Cartagena varias veces. He venido con Mastretta al Teatro Circo, he venido acompañando a Julieta Venegas en el Fémina Rock de La Mar de Músicas…
-(JC) Estando yo en Madrid íbais a tocar en la plaza del Callao presentando Las golondrinas etcétera y la lluvia lo jodió todo.
-Sí, pero yo al final no tocaba ese día.
-(JC) Pues ponía tu nombre en el cartel.
-¿Ponía mi nombre?
-(T) Claro, si tú llevas todo el disco para adelante.
-Pero cuando Josele toca con banda, yo, normalmente, no voy.
-(T) ¿Entonces quién toca la guitarra cuando Josele toca con banda?
-Pues hay dos tíos, uno que se llamaba Nico, argentino, buenísimo, mejor que yo, y otro que...
-(Z) ¿Y por qué va a ser mejor que tú? (T) ¿La guitarra solista de Las golondrinas etcétera la has hecho tú o la ha hecho Josele?
-Yo, y en algunos temas me ha ayudado Nacho Mastretta.
-(T) Es que a Josele le tenemos mucho respeto y me extraña que una cosa tan importante como la guitarra solista, que es, de algún modo, el soporte de muchas cosas en el disco, llegue y pueda sustituirlo tranquilamente un argentino… Tío, que no eres cualquier músico, eres Pablo Novoa.
-Josele
a mí me da manga ancha, pero te aclaro lo de por qué no voy con
ellos de gira. Yo estoy con Mastretta, he sacado ahora un disco mío,
trabajo a veces en la tele gallega y entonces…
-(T) O sea, que estás pluriempleado, ¿no?
-Yo le he dicho a Josele «Mira, yo con la banda no puedo ir, porque te estoy puteando, un día sí voy, luego tres días no… Entonces, cuando vayamos los dos de acústico, nos ponemos de acuerdo y lo hacemos».
-(T) ¿Y no te parece más difícil hacer un acústico? Estás más en pelotas, ¿no? Si te equivocas, sólo se te oye a ti. Si estás con la banda puedes disimular un poco.
-A mí me gusta el riesgo.
-(JC) ¿Y el tema de alternar ir en banda e ir en acústico, por qué, por las diferentes situaciones? Lo digo porque yo vi a la banda en La Coruña y te puedo decir que el concierto de Vigo fue más cañero, pero me gustó mucho menos que el que he visto aquí, ha sido más personal.
-Quizá lo de Vigo era en plan más canalla… Lo que pasa es que el disco lo he grabado yo y está hecho a mi manera, entonces es una cabronada, un papelón para un guitarrista que viene y tiene que copiar lo que ha hecho otro guitarrista… No es lo mismo hacerlo tú que copiar a otro…
-(JC) Nos preguntamos que dos revistas comerciales como la Rolling Stone y la Rock de Lux os hayan situado en el número 1 de los discos del 2004.
-Yo no entiendo nada. Porque yo pongo la radio y no me gusta nada. No suelo comprar revistas… No entiendo nada…
-(T) ¿Pero eso no te agrada?
-Es que queda muy bonita la teoría de que al final lo que cuenta son los discos intensos como Las golondrinas etcétera… Pero luego, de esas revistas, ves un montón de discos y yo me quedo con dos discos intensos y lo demás que me ofrecen no me interesa nada. Como oyente de radio o como lector me siento totalmente fuera de sitio. Todo me parece lo mismo de siempre, me parece que hay muy poca pasión y poca personalidad. Veo la tele cuando sale algo sobre mí o sobre alguno de mis amigos.
-(JC) Hablando de la tele, en el concierto de Radio 3 que hicisteis con Josele os veía como si estuviéseis algo quemados…
-No, no estábamos quemados, lo que pasa es que ese concierto de Radio 3 se grababa por la mañana y el sonido en la tele… Es que así, de primeras, el segundo concierto que dábamos, levantándote a las 8 de la mañana para tocar… ¡Hostia! Hay que venir de resaca para tocar en condiciones… Aparte, habría unas 12 personas en el público, que seguro que les pagaban o les daban el bocadillo y estaban ahí, mirándote…
-(JC)
¿Y no sabían a lo mejor ni quiénes érais?
-Te están viendo, pero les importa tres cojones lo que tú haces… Estábamos acartonados.
-(JC) ¿Quieres una copa?
-No, de momento voy a fumar y luego veremos… Las cosas por orden.
-(T) ¿Dónde váis a tocar mañana?
-A Moratalla.
-(T) Es un buen sitio, pero si aquí la gente habla y se pone hasta el culo, ahí se van a poner más todavía.
-No, pero si a mí me da igual que hablen…
(Josele es invitado a la mesa y Pablo aprovecha para pedirse una copa. Como él dice, todo a su tiempo. Recibimos a Josele con un comentario de apoyo)
-(Z) Yo estaba entre el público y no sabía ya si salirme, porque me parecía una falta de respeto brutal. Porque, vamos a ver, estas personas vienen a tocar. Si tú no quieres, no vengas, así, hablando claro, y deja a esas personas que están actuando, que están haciendo lo que les gusta. (T) Pablo nos ha dicho que váis a Moratalla mañana. Abrigaos, porque va a nevar seguro.
-Ojalá nieve y la gente esté callada.
-(Z) La gente es muy maleducada. El público del pub parecía un colegio en hora de recreo. Muy poco respetuoso.
-Yo es que no sabía que era gratis. Si llego a saber que era gratis, no vengo.
-(JD) Parece que si pagas una entrada la gente empieza a respetarte. ¿Es así de triste?
-Claro.
-(JC) ¿Recuerdas cuando estuviste tocando en la Sala Gamma de Murcia teloneados por los Ataque 77, un grupo argentino?
-No lo recuerdo bien.
-(JC) Pues en un viaje a Buenos Aires entré en una tienda de discos y al lado de los Ataque 77 había una pila de discos vuestros, de Los Enemigos. Después fuimos a un garito y preguntamos por los Ataque 77 y nos dijeron que habían estado en España tocando con Los Enemigos. Acabábais de sacar Nada. Nos pusieron vuestras canciones en su garito. O sea que, realmente, allí, érais conocidos.
-No sé, no creo…
(Repentinamente llega un nuevo entrevistador, agarra la grabadora y se arranca con el tema ‘Borrico’)
-(JA) «Que no puedo esperar, porque no soy de granito…» (JC) Estabas muy seco en el concierto de Radio 3, Josele.
-Eran las diez de la mañana, joder.
(El
alcohol hace estragos, empieza a alegrar demasiado los corazones. ¡Sursum
Corda y sálvese quien pueda!)
-(JA) ¿Josele, por qué no has tocado ‘Borrico’? Mi canción favorita es ‘Miedo’. ¡Josele, eres el poeta vivo más grande que conozco! Puedes ponerte así, encogido, pero es la verdad.
-Yo discrepo, pero bueno…
-(T) Las golondrinas etcétera mejor disco del año en la Rolling Stone. ¿Qué te parece?
-¿A mí? Estupendo. ¿Qué me va a parecer? Luego en el plano práctico no se nota nada. A la hora de hacer la compra y esas cosas...
-(JC) ¿A Clovis los conoces, no?
-Sí, son del barrio. (Risas)
-(JA) ¿Qué es ‘Sin hueso’? ¿La lengua o la polla?
-La polla, la polla.
-(JD) ¿Y las golondrinas?
-Etcétera. (Risas)
-(T) ¿Y el próximo disco para cuándo?
-Para febrero, espero.
-(JA) ¿En la misma línea que Las golondrinas etcétera, un poco acústica, tocando algo de tangos, o va a ser más eléctrica?
-¿Tangos?
-(JA) Sí, en tu disco tienes un par de tangos. ‘Feliz big-bang’ y ‘Tragón’ son un poco tanguillos, ¿no?
-Bueno… (Josele se encoge de hombros) El nuevo disco ya está escrito, pero luego vete a saber lo que sale de ahí. Depende de cuando nos juntemos en el estudio, opinemos todos… Igual es más rockero, no sé…
-(JC) En el libro que sacásteis cuando érais Los Enemigos…
-Ese libro no lo sacamos nosotros, eh. Es que los libros… Vete a saber lo que publicaréis vosotros de esta entrevista… En ese libro casi todas las cosas son mentiras. Yo soy una buena persona, de verdad. (Risas)
-(JC)
Me chocó que tocases con Glutamato Ye-Yé. Tengo todos sus discos
y no te veía en los créditos. ¿Qué tocabas en los
Glutamato?
-La guitarra.
-(JC) ¿Estuviste mucho tiempo con ellos?
-No, un invierno sólo.
-(JC) ¿Y llegaste a grabar algún disco con ellos o…?
-No, no, yo tocaba ahí de mercenario y eso. Contratado. Me pagaban 15000 pesetas.
-(Z) El primer pogo que yo he hecho en mi vida fue con Los Enemigos, en Murcia.
-¿El primer qué?
-(Z) Pogo. Sí, eso de pegarse empujones en las primeras filas. Me metí ahí, en el barullo, diciéndome a mí misma «¡Esta es la mía, que sea lo que Dios quiera!». Oye, y salió bien. Aquí estoy, vamos. (JA) Llevo veinte años yendo a conciertos (Es imposible. Este entrevistador tiene 28 años) y tengo una teoría…
-A ver.
-(JA) En los últimos veinte años, en el pop español los más grandes son Los Planetas, en el electro Alaska y en el rock Los Enemigos. ¿Opinas igual?
-Sí… Oye, mirad, tengo mucho frío, en serio, me voy para adentro, lo siento…
Tres días después de este pequeño desastre, el responsable principal de El Coloquio de los Perros llama personalmente a Josele para acabar haciendo alguna pregunta en estado sobrio y calmado, sin compulsiones ni timideces propias del que está frente a su ídolo musical ni interrupciones ni exabruptos químicos. El antiguo líder de la mejor banda de rock española nos atiende por el móvil desde una estación de servicio, de vuelta a su querido Madrid castizo.
-En la versión que se editó en vinilo del disco Nada, con Los Enemigos, se incluye un tema en homenaje a Lorca, ‘Balad, balad, caretas’, basado en el monólogo del pastor bobo. ¿Nos podrías contar cómo surge el realizar ese homenaje? ¿Fue voluntario y a conciencia el hacerlo para incluirlo en el disco Nada o se trató más bien de un encargo, que, luego, viendo los buenos resultados que había dado, lo incluisteis en el disco?
-No,
eso estaba hecho por encargo. Yo ni me acordaba de que estaba incluido en el
vinilo de Nada, porque de esas cosas se encargaba sobre todo Fino.
Fue un encargo, directamente, de la Junta de Andalucía. Y además,
el fragmento que nos tocó también nos tocó, no fue voluntario.
-Es decir, que Lorca no es ni mucho menos de tus poetas favoritos ni forma parte de los autores que tú lees habitualmente.
-No lo trabajo yo mucho, la verdad.
-¿Ni has escuchado la versión que sobre el mismo tema hizo Enrique Morente con los Lagartija Nick?
-No. Me lo han comentado alguna vez, pero nunca he llegado a oírla.
-Y ya que estamos con el flamenco. Te pregunto por la rama que más te guste: ¿Camarón o Bambino?
-Flamenco yo no escucho, no lo trabajo, no es algo que yo ponga en casa. Me gusta alguna noche, eso sí, acercarme a algún tablao en Madrid, y tengo muchas amistades en ese mundo, pero la verdad es que ni entiendo ni me considero quién para opinar sobre una cosa que no entiendo.
-¿Qué es lo que más escuchas últimamente?
-Cosas muy antiguas.
-¿Los Dr. Feelgood, por ejemplo?
-No. Tengo cosas de Willie Nelson, de Leonard Cohen. Bob Dylan suena por la mañana en mi casa. Y ahora me ha dado por los 70, Fleetwood Mac… Jazz, mucho jazz también.
-¿Cantantes? ¿La Holliday y compañía?
-No, no, Thelonius Monk, Mingus.
-Con Raimundo Amador dejasteis un buen testimonio en la banda sonora de Se buscan Fullmontis. ¿Cómo se desarrolló el proceso de grabación para esa película, qué aportó Alex Calvo Sotelo en ella? ¿Cómo mandábais dos cerebros como el tuyo y el de Raimundo?
-Como
no tenemos madera de jefes ninguno de los dos, pues aquello fue un cachondeo.
El repertorio estaba ya elegido. Era cosa de Álex. No era cosa de discutirlo,
porque Álex mide casi dos metros y… De todas maneras, creo que
fue al final cuando Raimundo metió las guitarras, no es algo que hiciéramos
juntos. Luego en la gira sí hicimos un montón de conciertos por
toda España presentando la película. Ahí fue cuando más
disfrutamos del asunto.
-¿Un
proceso diferente, entonces, a lo que grabásteis para Mónica Laguna
en su película Tengo una casa, no?
-No tuvo nada que ver. Era música rara
casi todo. Parecíamos los Pink Floyd. Canciones de 50 segundos, movidas
así. A mí no me mola nada. Además, te dicen ‘Tiene
que durar tanto esta canción’ y tú estás ahí,
pendiente del reloj…
-Estuviste incómodo, claro. No fue una experiencia grata.
-Yo no vuelvo a meterme en esos fregaos.
-En una entrevista de hace tiempo te preguntaban sobre algún escritor tuyo favorito y contestaste Antonio Muñoz Molina. ¿Qué te gusta de este novelista?
-¿Quién, yo? ¿Antonio Muñoz Molina? Seguro que yo no he dicho eso.
-Las mentirijillas de los periodistas, como siempre, nos traicionan.
-Es posible.
-En el DVD de Las golondrinas etcétera sí mencionas a un escritor, Jardiel Poncela, que te inspiró alguna canción del disco. Me parece bastante positivo y sorprendente que sea del gusto de un rockero como tú un nombre como el de Jardiel Poncela.
-De Don Enrique ha envejecido mal casi todo lo que escribió, pero lo que ha envejecido bien, ha envejecido de puta madre.
-Estoy muy de acuerdo contigo. Y ya que estamos metidos en negro sobre blanco, si a Lou Reed o Bob Dylan, por ejemplo, se les asocia culturalmente con escritores beat como William Burroghs o Jack Kerouac… ¿Con quién crees tú que sería adecuado relacionar la música de Josele Santiago?
-Hombre, yo no he tenido la suerte de compartir generación con nadie. No sería nada sencillo ponerle nombres de escritores contemporáneos a mi música.
-De los letristas españoles en el rock, para nosotros tú eres el número uno, pero te queríamos preguntar a quién tienes tú como buen letrista también en el mundo del rock español. ¿Tal vez a Ilegales, Santiago Auserón, Bunbury…? ¿Nos puedes decir nombres?
-A
mí me gusta mucho Kiko (Veneno). Y volviendo a lo que me preguntabas
antes, a mí del flamenco lo que me interesa muchísimo son las
letras. Parecen muy sencillas, pero no es así. Y el fraseo también
me interesa. Me fijo en cómo lo hacen… Luego, en el rock, me encanta
Jorge (Ilegales) y Albert Plà.
-¿Y letristas extranjeros?
-Pues he mencionado antes a Cohen, Dylan… Y al que siempre he tenido en un altar es a Randy Newman… Y Ray Davies.
-Aunque siempre has cantado en español, hay temas que has cantado en inglés (como en el disco Por la sombra) y en el disco Gas, que se grabó en el caserío Anderregui, de Guipúzcoa, aparece un tema cantado en euskera, ‘Madrileko negua’. ¿Cómo surge la idea de este texto en euskera? ¿Surge como un agradecimiento a la buena onda que vivisteis en el caserío o algo así?
-Sí, pero también surgió por unos motivos prácticos. Habíamos hecho una fiesta el día anterior, una fiesta de despedida de uno que se iba a Madrid. Y allí es tradición, por lo visto, hacer una especie de copla de despedida al amigo que marcha. La dejaron olvidada en una mesa, la vi y cuadraba perfectamente con una composición de Los Enemigos que no tenía letra. A mí no me salía nada. Les pregunté de qué iba esa copla y el tema ponía a Madrid a caer de un burro. Nos hizo gracia y decidimos adecuarla a la música.
-¿Y cómo se tomaron los madrileños esta canción?
-No se ha enterado ni Dios. Pero además, tiene coña, el carácter de ellos es así. A lo mejor si yo no fuera de Madrid igual me hubiese cabreado, pero como va sobre Madrid y soy madrileño, pues me hizo gracia y la grabamos.
-Sabemos que Luis Baylón es el autor de la estupenda fotografía de la portada, y luego Javier Aramburu el encargado del diseño gráfico. Nos gustaría saber cómo han trabajado el tema, ¿los dos por separado o en equipo? ¿Trabajan juntos habitualmente?
-Ni se conocen. Baylón es amigo mío. Y luego me comuniqué con Aramburu por e-mail. Ellos creo que ni se conocen.
-Pues la portada es un lujo.
-Ya lo creo.
-En los créditos de Las golondrinas etcétera das las gracias a mucha gente (amigos íntimos, cineastas, músicos…) pero las das especialmente a tus padres. ¿Qué le debes a tus padres, aparte de la vida, claro?
-Hombre, pues mucho, por no decir todo. Mi primer disco en solitario era el momento. Es que con un grupo no vas a dedicarle el disco a tu familia tú, el batería a la suya, el bajista a… No. Con Las golondrinas etcétera me dije «Esta es la mía. Voy a acordarme de casa».
Entrevista:
Adrián Romera
EL CANTAOR "EXILIADO"
1988.
Aquella tarde cantaba un muchacho de quince años acompañando a
su hermana Sonia en un tablao de su localidad natal, Badalona. La voz dulce
y melódica del chico dejó boquiabiertos a todos los que allí
se dieron cita. Desde aquel día la carrera del cantaor tomó un
ritmo imparable que le llevó en 1993 a ganar cuatro premios en el festival
del Cante de las Minas de La Unión, algo que sólo había
conseguido el maestro Antonio Fernández Díaz Fosforito en 1956.
La voz del cantaor siguió sonando por todo el mundo. Retumbó en
París, Londres, Amberes, Palestina, Tokio, Bolonia, Copenhague, Lisboa…
hasta que en 2005 volvió a Murcia para deleitar a nuestros oídos
una vez más.
-Miguel Poveda, buenas noches y gracias por acompañarnos.
-Muchas gracias a ti.
-Miguel, es la sexta vez que visitas nuestra Región. Cuéntame. ¿Crees que el público murciano vive el flamenco de forma diferente al del resto de España?
-Creo que el público que vive el flamenco lo vive con un sentimiento igual en todas partes, tanto la gente de Murcia, como la gente de Cataluña o de Andalucía. El amor y la entrega hacia ese arte es universal. Pero tengo que reconocer que Murcia, y en concreto La Unión, tiene una labor muy importante con sus cantes autóctonos, que hoy en día están en desuso. Si no fuese por Murcia estos cantes los harían muy pocos.
-Llevas razón. Por cierto, ¿Crees que es un handicap haber nacido en Cataluña para cantar flamenco? Y su hubieras nacido en Sevilla ¿hablaríamos de un Miguel Poveda distinto?
-La
verdad es que no puedo quejarme de haber nacido allí, ni tampoco siento
que se me mire diferente por el hecho de ser catalán. La verdad es que
si me quejara sería de “hostiarme”, porque las cosas me están
saliendo muy bien. Estoy trabajando como quiero y al ritmo que quiero y recibiendo
mucho cariño de la gente y de la crítica. No sé, quizás
si hubiera nacido en Sevilla no me habría tomado el cante como me lo
he tomado en Cataluña. Me lo he tomado con mucha entrega y con ganas
de superarme día a día.
-Pero en Cataluña también se vive el flamenco, Mayte Martín y tú sois dos buenos ejemplos…
-Fíjate, y cada vez más el público es más joven. Cada año que se hace el festival en Ciutat Bella y Niu Barri hay lleno absoluto todos los días. Y viene gente de lo más variopinto, gente que ni imaginabas que pudiera ir a un recital de flamenco.
-Miguel Poveda es, por lo tanto, un cantaor clásico, pero que disfruta explorando otras músicas. Pero, ¿cómo es Miguel Poveda cuando se sienta en una silla de enea?
-Me gusta cantar por malagueñas, cantes de Levante, alegrías, seguidillas, martinetes, bulerías…
-Muchos críticos y flamencos te han definido como un artista innovador y al mismo tiempo con un profundo respeto por la tradición. ¿Qué les dirías a muchos puristas que han criticado tu estilo?
-¡No,
que va hombre! Mi base es de cantaor clásico. Luego yo me he tomado algunas
libertades,
porque un artista debe ser libre y el hecho de ser flamenco no tiene que limitarte.
Entonces me veo capaz desde cantar a Alberti a fusionarme con la música
pakistaní o con una Orquesta Sinfónica. Yo disfruto haciendo estas
cosas. No quiero cerrar otras puertas.
-Miguel Poveda tiene en su haber cuatro discos. Hemos observado un cambio significativo entre el penúltimo trabajo, Zaguán y el último, Poemas desde el exilio. ¿Crees que estás en el momento artístico de máxima madurez?
-¡Uf, qué va! Si considerara eso, a ver qué hago yo los años que me quedan cantando. Quizá estoy en un momento de vivir muchas experiencias, de trabajar continuamente. No tengo tiempo ni de ponerme un disco de flamenco cuando llego a casa. Así que imagínate.