A RAQUEL, DE MARIONA


Mariona Ribalta

 


     Todo empezó como un juego. Joan necesitaba dar un nombre poético a su compañera de la vida real, de la vida ilusionada del principio, de la dureza de la hija muerta, de los amores perdidos, de la alegría de vivir, de las hijas y del hijo. Y Raquel apareció en Crónica, primer libro dedicado a Mariona o Raquel, y su último de los escritos por completo en castellano. Crónica fue reescrito para la edición de El primer frío. Poesía (1975-1995), transformándose en cuatro poemas largos.

 

«Raquel de entonces y Raquel de ahora:
(…) y aquel noviembre rojo y gris esparce
la calma en mi pasado.»

«Raquel, nuestros pequeños restaurantes
con manteles a cuadros en las mesas,
el rumor de esta noche de ciudad...»

Crónica

 

     Y el juego continuó con los primeros poemas en catalán:

«Era l’hivern de l’any seixanta-dos:
(…) i, en arribar el bon temps, amb el desgel,
tu ja tenies per a mi, Raquel,
el rostre clar d’una Anna Karenina.»

«Era el invierno del sesenta y dos:
(…) Y al llegar el buen tiempo, tú, Raquel,
ya estabas a mi lado con aquel
claro rostro de una Ana Karenina.»

‘L’ordre del temps. Poesia 1980-1986’

Greta Garbo como Ana Karenina: «tu ja tenies per a mi, Raquel, / el rostre clar d’una Anna Karenina.»

 

     Pero Raquel no es sólo el nombre de una mujer. Desde hace tiempo creo que el poeta ha querido continuar el juego e incorporar o yuxtaponer sus amores en uno sólo, en una imagen, casi siempre inaccesible:

«Les dues eren la mateixa dona:
res no desapareix d’aquest ordit
de somnis i records que anem teixint.
Potser era massa tard, o era mentida,
o jo era, ja, al darrere del mirall.»

«Fue la misma mujer en los dos casos:
nada desaparece de esta urdimbre
de sueños y recuerdos que tejemos.
Quizás ya era muy tarde, o no era cierto,
o yo estaba detrás —ya— del espejo.»


Estaçió de França

 

«... escoltada al soroll perdut i fred / que en les llambordes fan les fulles seques.»

«Sempre he buscat una mateixa dona,
la mateixa ciutat, una mateixa història
escoltada al soroll perdut i fred
que en les llambordes fan les fulles seques.»

«Siempre he buscado una misma mujer,
la misma ciudad, una misma historia
escuchada entre el ruido ajeno y frío
que hacen las hojas secas en las losas.»


‘L’ordre del temps. Poesia 1980-1986’

 

     Y el juego continúa. Joan ha vivido con las dos y con todas las que las dos representaban o él quería que fueran. Y ha pasado toda una vida, y muchos amores y desamores, y muchas muertes, y muchos días de cine y viajes y, también, París:

«Tu i jo sempre hem tornat junts a París.»

«Siempre hemos vuelto juntos a París.»


Estació de França

 

«Els imagino, quan haurem partit,
vagant pel Louvre. Són aquesta part
de nosaltres que sempre és a París.
(…) Joves o vells —segons en quin París
de tots aquests París del nostre amor—
sempre seran nosaltres a un bistrot

«En nuestra ausencia puedo imaginarlos
en el Louvre. Son esta parte de nosotros
que permanecerá siempre en París.
(…) Jóvenes o viejos
—según en qué París de todos estos
París de nuestro amor—
serán nosotros en algún bistrot

Aiguaforts

«... Són aquesta part / de nosaltres que sempre és a París.»

 

 

«Venia travessant una ciutat
construïda amb els somnis i els records.
(...) Llavors va veure el rètol: Hotel de l’Avenir.
Ella continuava allí esperant-lo,
i va dir somrient:
per fi has tornat. L’únic decent de tu
no ha sortit mai d’aquesta cambra amb mi

«Venía atravesando una ciudad
construida con sueños y recuerdos.
(…) Y de pronto vio el rótulo: Hotel de l’Avenir.
Ella seguía allí esperándolo.
Y con una sonrisa le dijo: al fin has vuelto.
Lo único decente que hay en ti
nunca ha salido de esta habitación,
de aquí conmigo

Càlcul d’estructures

«Venia travessant una ciutat / construïda amb els somnis i els records.»

 

     Ahora el poeta se siente viejo, han pasado más de cuarenta años desde el inicio de aquel juego pero Raquel aún habla desde sus poemas:

«Ja fa cinc anys que és morta la Joana:
els anys que fa que ell fuig. Em telefona
des de ciutats estranyes. Està sol
i durant aquest temps s’ha anat fent vell.
(…) Només de tant en tant, mirant per la finestra
cap al pati verd fosc, un de nosaltres
diria amb un sospir: vindrà l’hivern.»

«Hace ya cinco años que Joana murió.
Desde entonces, él huye: me llama por teléfono
desde extrañas ciudades. Está solo
y durante este tiempo se ha hecho viejo.
(...) Sólo uno de los dos, con un suspiro
y mirando hacia el patio verde oscuro,
diría alguna vez: vendrá el invierno.»

Casa de misericòrdia

 

Mariona y Joan: «Raquel, nuestros pequeños restaurantes...»

 

     Pero nosotros —Raquel, Joan y Mariona— tenemos una suerte inmensa: un ángel nos vigila. Podemos estar alegres, ver cómo pasa el tiempo, estar a veces lejos o muy cerca, pero siempre compartiremos, en el calor de la casa de misericordia, a nuestra Joana.

«Malgrat això, són útils els records,
perquè així somiem que ens acompanyen
els morts, els nostres morts.
Tu tens els teus. Jo els meus.
Però la noia és de tots dos.
Som un a cada banda d’una tomba.»

«Pero, a pesar de todo, los recuerdos son útiles:
así soñamos que nos acompañan
los muertos, nuestros muertos.
Los tuyos tú, los míos yo. En cambio,
la chica es de los dos.
Con uno a cada lado de la tumba.»

Casa de misericordia

 

 

     Mariona Ribalta. Barcelona, 1944. Licenciada en Historia General y en Historia Contemporánea. Sus trabajos profesionales han estado relacionados con la archivística, la historia de la arquitectura y la historia de la educación. Ha sido directora del Programa para la Recuperación de la Memoria Pedagógica del Ayuntamiento de Barcelona. Desde 1963 comparte su vida con Joan Margarit.