Dónde
encontrar hoy la música de Ricardo. Nuestro propósito no es erudito
(ofrecer de forma exhaustiva la lista de grabaciones y reediciones de su obra),
sino útil. Animo a nuestros lectores a localizar esta obra y disfrutarla.
CDs
Desaparecidos
del mercado los discos de pizarra y los Lps, hay que localizar a nuestro protagonista
en discos CDs.
Siguiendo un criterio cronológico que nos
permitirá apreciar su evolución, aconsejamos en primer lugar escuchar
los temas que nos ofrecen los vol. 1, 2, 5, 6 y 8 de la colección Maestros
de la Guitarra Flamenca, editados por Planet Records (Suiza) en los 90
del siglo XX.
Se trata de grabaciones del primer periodo de
Ricardo, el de los años cuarenta, época de transición entre
su formación y pertenencia a la escuela bajo-andaluza de finales del
siglo XIX, principio del XX y muestras de su personalidad que empezaba a aflorar.
El vol. 1 ofrece tres toques, los campanilleros
donde explota la tonalidad Mi menor y sus cuerdas al aire, las alegrías
en LaM “Rosal flamenco” que anuncian las espléndidas “De
Chiclana a Cai” que llegarán en los 50, y la bulería en
LaM “Que Cai”.
El vol. 2 propone cuatro cortes, grabados en discos
de pizarra en la casa Odeón con los números de matriz 203.560
y 203.641. Contiene las bulerías “Aires de Triana” y “Los
Piconeros”, que toca a dúo con Melchor de Marchena, y que forman
un buen ejemplo del tratamiento que se le daba en los 40 a este estilo rítmico,
apto a reconvertir en su clave las coplas más en boga de la época.
Sus clásicas creaciones “Almoradi” (farruca que anuncia como
“Capricho”) y “Recuerdo a Sevilla” (subtitulado como
“Serenata”) completan esta muestra del Ricardo de los 40, compositor
y arreglista de éxitos que confirman una personalidad ubicada entre el
toque de concierto y la producción de canciones aflamencadas.
Con
el vol. 5 podemos disfrutar de un Ricardo con personalidad ya afirmada y compleja,
el de los años 50. Tenemos los cuatro temas que grabó en una placa
en Columbia (ECGE 70095) y cuya portada tanto impactó a su biógrafo
Humberto J. Wilkes. Viene a ser un preludio a sus grabaciones cumbres de 1955
y 1958. Tenemos en primer lugar las alegrías en Sol “Fantasía
salinera”, la granaína “Nostalgia granadina” retomada
casi por completo unos años más tarde con el título “Sierra
Nevada” en Le Chant du Monde (1955), las alegrías en MiM “Jaleos
calés”, el “potpurrí flamenco” titulado “Temas
farrucos” que ¡inicia por farruca para pasar a colombiana, luego
a la creación “asturiana” que realizó con La Niña
de los Peines, pasar por alegrías y terminar libremente en tonalidad
mayor sobre un motivo folclórico. Indiscutiblemente, Ricardo se tomaba
muchas licencias en sus creaciones, como lo hacían entonces los cantaores
de la llamada ‘ópera flamenca’.
El vol. 6 contiene dos cortes que grabó
en 1948 en la casa Columbia (R 18064), las extraordinarias bulerías “Aires
gaditanos” en La menor que dedica al cirujano Rafael Tapia y sus primeras
soleares, que titula “Gaditanas”.
El vol. 8 nos regala dos excepcionales grabaciones
del primer periodo de Ricardo, el de los años cuarenta, cuando era más
o menos el capitán general en la casa discográfica Regal. Tenemos
unas alegrías en La mayor con cejilla al cuatro en plena estética
del toque de principios de siglo XX, toda una serie de variaciones sobre la
jota a compás de alegría. La técnica es la que escuchamos
en los viejos discos de pizarra, muchos picados cerrados por un golpe de pulgar
con estruendo en el tiempo 10. Se mueve solamente en los grados I y V7, y la
fuente inspirada en la jota es flagrante, hasta tal punto que cita un fragmento
de la “gran jota de concierto” de Tárrega. No menos interesante
es el Ricardo que podemos escuchar en la granaína, montoyista en la inspiración,
ejecutando la mayoría de falsetas por este estilo tan en boga entre los
guitarristas de los años 30/40. Hasta ejecuta el famoso arpegio de “Asturias”
de Isaac Albéniz. Sin embargo, a pesar de la falta de personalidad manifiesta,
apreciamos el sentido rítmico del toque de Ricardo, hasta tal punto que
casi todas las falsetas llevan un ritmo abandolao que las sostiene.
Estos dos toques se grabaron originalmente en disco de pizarra (Regal, RS-732).
Cada
disco ofrece unas breves notas escritas en inglés sobre cada guitarrista
que interviene. En las de Ricardo observamos un error en la fecha de fallecimiento
(1974 en lugar de 1972), que ya había aparecido en la reedición
Grandes figures de flamenco, vol. II de Mario Bois, arrastrado suponemos
desde el Diccionario Enciclopédico Ilustrado del flamenco de
Blas Vega y Ríos Ruiz (BLAS VEGA y RÍOS RUIZ, 1987) y que Ángel
Álvarez Caballero sigue cometiendo en su reciente publicación
sobre el toque flamenco (ALVÁREZ CABALLERO, 2003: 143).
La mayoría de estas grabaciones vienen
recogidas en un espléndido CD editado en 1993 por Fonográfica
del Sur (Utrera): Niño Ricardo. Recital de Guitarra flamenca.
Por orden, once cortes con las bulerías “Los Piconeros” a
dúo con Melchor de Marchena, la serenata “Recuerdo a Sevilla”,
las bulerías “Aires de Triana” también a dúo
con Melchor de Marchena, la farruca “Almoradi” titulada “capricho”
por Ricardo, las bulerías en La menor “Aires gaditanos”,
la granaína “Nostalgia granadina”, las bulerías en
LaM “Que Cai”, sus primeras soleares “Gaditanas” que
cierra por fandango de Huelva a ritmo de bulería, las alegrías
en LaM “Rosal flamenco”, los campanilleros y las alegrías
en MiM “Jaleos calés”. Sin embargo es de lamentar, y muy
triste, la falta absoluta de información sobre esta joya discográfica.
Ni el más mínimo dato sobre Ricardo, ni sobre las grabaciones
en el interior. No solamente no hay la más mínima información,
sino que tampoco figuran los títulos originales en la contraportada y
en el disco. Para mayor despiste, se precisa en la portada «Especial coleccionistas.
Primera época años 1940-50». La verdad es que no entiendo
cómo se puede maltratar intelectualmente de esta forma a Ricardo y a
los que desean estar informados sobre él y su obra. Sirva, pues, esta
reseña como la anterior, de información complementaria a los que
tengan o adquieran este magnífico CD.
Uno de los discos imprescindibles para disfrutar
del Ricardo en plenitud creativa es Niño Ricardo. Grandes figures
du flamenco. Collection dirigée par Mario Blois/volume II (Le Chant
du Monde, France, 1991). No sólo reedita y remasteriza por completo su
descatalogada e incunable grabación de 1955, sino que incluye al principio
seis cortes de la otra obra imprescindible de Ricardo, Toques flamencos,
grabado en Hispavox en 1958, y termina con la guinda de los fandangos “Igual
que la dolorosa”,
que
canta La Niña de los Peines con el acompañamiento de Manuel Serrapí.
Los cortes que corresponden a la grabación de 1955 son las alegrías
“Rocieras mañaneras”, las tarantas “Fantasía
minera”, la farruca “Almoradi”, las serranas “Sentir
serrano”, las alegrías “Rosa flamenca”, las seguiriyas
“Nostalgia flamenca”, las alegrías “Espeleta”,
las soleares “Gaditanas”, la granaína “Sierra Nevada”
y la zambra “Gitanería arabesca”, los demás (los seis
primeros) pertenecen al disco Toques flamencos (Hispavox, 1958).
El otro disco imprescindible y afortunadamente
reeditado y remasterizado recientemente en 2002 por Hispavox lleva por título
Toques flamencos de guitarra. Se trata de la versión en CD de
su famoso disco realizado en 1958, reeditado más tarde en vinilo en 1970
y en 1987. Dato curioso: esta última reedición en vinilo de 1987
lleva un texto en la solapa firmado por Ángel Álvarez Caballero
donde aquí sí indica correctamente su fecha de fallecimiento,
1972. (Los caminos de la investigación flamenca son inexplicables). Esta
grabación contiene las seguiriyas “Siguiriyas en La”, las
soleares en Mi “Gitanita gaditana”, las alegrías en La “De
Chiclana a Cai”, las granaínas “Sentir del Sacromonte”,
los tientos “Cai calorri”, los fandangos “Marisma de Huelva”,
las seguiriyas en Mi “Serrana juncal”, las alegrías en Mi
“El Mellizo”, las soleares en La, las tarantas “Tierra minera”,
las bulerías “Juncales”, las malagueñas “Vélez-Málaga”
y el zapateado en Do mayor.
Como grabación complementaria y curiosa,
el CD Cinco guitarras históricas (Pasarela, Sevilla, 1995) incluye
dos grabaciones “caseras” a dúo entre Ricardo y Sabicas,
realizadas por éste en 1947 en Méjico en un casete privado, sin
fines comerciales, y cuya copia Carmen Serrapí, hija del tocaor sevillano,
ha cedido generosamente a Pasarela para ser disfrutada por todos los buenos
amantes y seguidores del toque de ambos. Se trata de una versión por
bulería de la copla “La Catalina” y de un arreglo muy al
estilo de los dúos flamencos de la época (la segunda guitarra
toca una tercera más alta lo que va haciendo la primera guitarra) del
estudio en Si menor (nº 5 en la catalogación de Andrés Segovia)
de Fernando Sor.
Luego tendremos tres discos donde aparecen obras
de Ricardo interpretadas por otros guitarristas.
En
1972 se reunen un puñado de ricardistas y graban el disco In Memoriam.
Niño Ricardo (Polydor), con cuyas ventas se pretendía erigir
un monumento al maestro y amigo, recientemente fallecido. Además de recoger
la granaína y las soleares de Hispavox (1958), el álbum congrega
a discípulos directos como Félix de Utrera, José Mª
Pardo, Antonio Arenas, Ricardo Hijo, Ramón de Algeciras, Ramón
Montoya (a no confundir con Don Ramón) e indirectos como los jóvenes
Victor Monge “Serranito” y Paco de Lucía, todos interpretando
un tema de Ricardo. Sabicas y sus variaciones por alegrías completa la
nómina. Esta grabación recientemente reeditada en CD refleja que
los ricardistas se movían en la misma técnica y sonido, y que
los benjamines anunciaban una mecánica muy superior. La versión
de Serranito de la seguiriya “Nostalgia flamenca” y la de Paco de
Lucía de las alegrías “De Chiclana a Cai” (tituladas
en el Lp Esencia gitana) marcan claramente la diferencia y dan toda
la dimensión de la originalidad musical de Ricardo. Ellos ya tenían
los dedos y la ejecución necesarios para la plena expresión musical
de la obra del guitarrista sevillano.
En
1987, también reeditado en CD, el guitarrista cordobés afincado
en Inglaterra Paco Peña (Córdoba, 1942) graba Flamenco Guitar
Music of Ramon Montoya and Niño Ricardo (Nimbus Records), volviendo
a poner en circulación entre el público anglosajón parte
de la obra de estos dos genios de la guitarra flamenca. De Ricardo interpreta
siete temas de su época dorada (1955 y 1958): alegrías, seguiriyas,
fandangos, farruca, tarantas, zambra, bulerías.
Siete años más tarde, Rafael Riqueni
rinde homenaje a los que considera sus Maestros (Discos Probeticos,
1994), Sabicas, Niño Ricardo y Esteban de Sanlúcar. De Manuel
Serrapí graba su personal versión de las alegrías “De
Chiclana a Cai”, de las seguiriyas “Nostalgia flamenca”, de
la serenata “Recuerdo a Sevilla” y de la granaína “Sentir
del Sacromonte”. Un año antes ya había utilizado motivos
ricardianos en su Suite Sevilla (JMS, 1993). Se puede considerar a
este concertista trianero como el mejor heredero del sentido melódico
tan sevillano de Manuel Serrapí.
Partituras
El
Niño Ricardo forma parte del escaso grupo de guitarristas flamencos que
vio publicada parte de su obra en los años 50/60.
Debemos hacer alusión al álbum Ricardo publicado en 1956 en París
en las ediciones J. Garzon.
En España, el catálogo GUITARRA
de la Sociedad General de Autores de España (SGAE, Madrid, 1992) nos
indica lo siguiente en la voz SERRAPÍ:
“SERRAPÍ, Manuel (Niño
Ricardo)
Gitanería arabesca
SEEMSA- M- 1928
Nostalgia flamenca. Gaditanas
SEEMSA- M- 1929
Soleá por bulería
SEEMSA –M- 1930
SERRAPÍ, Manuel (Niño Ricardo)/
CEBRIAN, Emilio
Recuerdo a Sevilla
SEEMSA –M- 1931
SERRAPÍ, Manuel (Niño Ricardo)/
ESCOLIES, Joaquín
Sentir de la Alambra
SEEMSA –M- 2065
Tenemos, por consiguiente, seis toques publicados
en la editorial SEEM, S.A., situada en Madrid en la calle Alcalá nº
70 y dirigida por Manuel López Quiroga y Clavero.
Habrá que esperar el gran salto internacional
en las transcripciones de guitarra flamenca, propiciado a partir de los años
90 del siglo XX, para tener gran parte de la obra de Ricardo transcrita.
Las primeras nos llegan de Japón bajo libros
recopilatorios que recogen obras diversas de varios guitarristas, escritas en
música. Hiroshi Oka, Moriyasu Ligaya y Katsuhiro Misawa transcriben la
casi totalidad del disco de Hispavox de 1958 (seguiriyas, serranas, bulerías,
soleares, tarantas, alegrías), la serenata “Recuerdo a Sevilla”
y los campanilleros. Nuestro amigo Michio Hino nos informa que, entre ellos,
Katsuhiro Misawa fue el único guitarrista japonés discípulo
directo de Ricardo en Sevilla en 1968.
El propio Michio Hino, reconocido concertista
japonés, transcribe en 1993 entre otros temas del libro con tapa de color
verde, la versión a dos guitarras del “Inclusero” que grabaron
a finales de los sesenta Paco de Lucía y Ramón de Algeciras en
el disco Canciones andaluzas para dos guitarras. (Paco de Lucía
ya había grabado con Ricardo Modrego una versión a dos guitarras
de “El emigrante” en el disco 12 éxitos para dos guitarras
flamencas).
Las transcripciones siguientes nos llegarán
desde Francia.
A
finales de los años 90 el amigo guitarrista y transcriptor Claude Worms
inicia su monumental colección Duende flamenco, con casi veinte
títulos que dedica a los estilos del flamenco. Niño Ricardo aparecerá
en varios de ellos, con transcripciones de solos y de falsetas de acompañamiento.
También aparece Ricardo en otra colección publicada por la misma
editorial Combre, Traité de guitare flamenca, tres volúmenes
escritos por Oscar Herrero y Claude Worms. Lo tendremos en falsetas de seguiriyas
y soleares, e incluso falsetas de bulerías adaptada al toque de alegrías.
El amigo guitarrista y transcriptor Alain Faucher
dedica en 2001 uno de sus monográficos a Ricardo, con la transcripción
en música y cifras de seis temas: la seguiriya “Nostalgia flamenca”,
la bulería “Que Cai”, los campanilleros, la soleá
“Gaditanas”, la granaína “Sierra Nevada”, las
alegrías “De Chiclana a Cai”. Este libro monográfico
tiene la ventaja de añadir un CD con los toques del propio Ricardo.
La última publicación con toques
y falsetas de Ricardo la recibimos mientras estoy escribiendo este artículo
sobre partituras. Nos llega de Francia, en la editorial PDG Music Publishing,
a cargo del infatigable Claude Worms. Se trata del segundo volumen de la colección
Les maîtres de la guitare flamenca (Los maestros de la guitarra
flamenca) que propone variaciones de soleares, seguiriyas, tientos
y fandangos de Ramón Montoya, Niño Ricardo y Sabicas, con un CD
que incluye las versiones originales.
Mención aparte merecen las Partituras
de Guitarra Flamenca del guitarrista norteamericano Norman Paul Kliman,
afincado en Madrid. Se trata, en efecto, de una edición a cargo del propio
transcriptor, con dos colecciones de falsetas de acompañamiento por soleares
y seguiriyas de diferentes guitarristas —entre ellos Ricardo— que
han desarrollado su actividad desde principios del siglo XX hasta los años
70, es decir, variaciones de corte tradicional.
(*) Capítulo final del libro próximo
a editarse El Niño Ricardo. Vida y obra de Manuel Serrapí
Sánchez, Signatura Ediciones, Sevilla, 2006.
por Carlos Rodríguez
El
día en que los pares se convirtieron en impares, o tan sólo dejaron
la cuenta, actuó Cocorosie en Cartagena, esa ciudad cincuenta por ciento
paleta y cincuenta por ciento snob.
El Patio de Armas estaba a reventar, pero esta
vez de gente que, posiblemente, acudía al séptimo concierto de
La Mar de Músicas con distintas motivaciones. Había desde personas
con las que yo coincidí en otros conciertos de temática diferente
hasta gente que pasaba por allí y llenaba con ese concierto aquella noche
de jueves. No debemos olvidar a esos que piensan que las hermanas Cassady están
sobrevaloradas, éstos también se encontraban allí. Pensándolo
bien, ¿no sobrevaloramos todo lo que nos gusta y despreciamos todo los
que nos disgusta? El problema real es que no sé qué pintaban ellas
dentro de una programación de las características del festival
La Mar de Músicas, pero, claro, eso viene determinado probablemente por
alguna de las cualidades anteriormente descritas de la ciudad.
Hay que recordar que su primer disco, La Maison
de Mon Rêve, fue considerado de culto dentro de una minoría
cool europea, o más bien francesa (los franceses siguen siendo
el referente cultural o, al menos, eso cree la mayoría), por lo que era
divertido encontrarse entre el público algunos ejemplos de artistas,
artistoides, críticos y demás representantes de esta cutre minoría
cool que vive en esta región de Murcia (por extensión
y globalización en cualquier parte del mundo) —faltó alguno,
aunque quizá lo hizo para llevar la contraria— buscando la introyección
con las hermanas Cassady o con parte de su actuación.
Respecto a su música, no creo que debamos
intelectualizarla demasiado, es más, creo que deberíamos luchar
contra ello, es decir, todo lo contrario de lo que hacen muchos de sus admiradores
y detractores.
Su música, y ahí creo que reside su grandeza, surge de un éxito
vital, el éxito de encontrarse la una con la otra después de tantos
años. Nace de un juego entre hermanas, de una introspección seguida
de una extrospección recíproca.
Su arte nace de un sentimiento y por ello hace
disfrutar a públicos diferentes y con distinta formación musical.
Con ellas se demuestra que la música es una forma de comunicación
más básica que el lenguaje escrito y hablado, y que nos permite
sobrevivir.
Ellas
nos muestran su potencialidad; nos enseñan desde fuera caminos que podrían
seguir, pero cuando parece que llega la hora de la verdad, ellas deciden que
no (otros creadores tomarían esos caminos sin dudarlo, al ser los más
fáciles estructural y compositivamente hablando). Ellas insinúan
los paisajes musicales de las sendas de esos caminos. Nos hacen imaginar, y
aquí esta una de las claves para que guste a propios y extraños.
Sus canciones producen estímulos que invocan estados mentales evocados
de cotidianeidad, y, sin darnos cuenta, esos estados evocados son muy necesarios
para relacionarnos con el medio, para evadirnos de nuestra cotidianeidad hacia
otra que, bien tratada, nos produce niveles placenteros de relajación
sin dejar de mandarnos mensajes criticando todo lo que la colectividad nos da
—en el fondo este mundo no ha cambiado tanto como creemos respecto al
pasado siglo XX, menos mal que todavía queda mucho siglo XXI—.
En cuanto a su actuación veraniega en La
Mar de Músicas, creo que no defraudó a nadie. Unos ya sabrían
lo que iban a ver y otros seguro que se quedaron sorprendidos por la aparente
sencillez de sus composiciones y la grandeza de todo lo que simultáneamente
les acompañaba. Es de esas actuaciones que no olvidas, te guste o no.
¿Quién no ha tenido un despertador (cuando no se utilizaban los
teléfonos móviles) o una cafetera, o cantado en la ducha…?
El concierto fue placentero, es lo mejor que se
puede decir de sus aparentemente dulces canciones o nanas, y terminó
siendo hasta bailable en la parte final, con una magnífica versión
típica de fiesta estudiantil
estadounidense.
Postdata:
¡Mereció la pena! Aunque debo confesaros que yo no estuve presente
en el concierto. Todo lo escrito me lo he podido imaginar conversando telefónicamente
con amigos que sí vieron a Cocorosie aquella noche y no en una oscura
noche de invierno en el norte de Europa.
Podría disfrutarse mucho más de
ellas tumbados en cómodos colchones en un pequeño habitáculo
de una gran ciudad, recreándonos en esos pequeños detalles de
su actuación, de los cuales sólo gozan los esquizofrénicos,
autistas, implosionistas y consumidores de distintas sustancias.
por José Gómez Orenes
Mucho
se ha escrito sobre Syd Barrett. Personaje conocido, honrado y recordado en
numerosas ocasiones. No pretendo aquí hacer un recorrido exhaustivo por
su vida u obra. Se trata más bien de aportar una visión subjetiva
y heterodoxa sobre su música. Una breve dedicatoria para estos días.
Siempre sentimos interés por aquellos personajes que realizan actos distintos
a los comunes. A menudo, esa individualidad se suele relacionar con el genio
artístico.
Imaginemos
a nuestro protagonista encerrado en casa, junto a sus padres, ajeno a todo lo
que se dice sobre él. El éxito y la memoria son relativos. Son
productos humanos que nada significan. Cómo alejarse del mundo o cómo
el mundo nos aleja de la vida. El tiempo de Syd Barrett ya había pasado.
Podemos imaginar también a Rimbaud ordenando
facturas en África. También entre cuatro paredes, aunque éstas
dieran al mar. Rimbaud no pagó sus pecados en vida y no sabemos si alguien
se los habrá reclamado después. Dicen que se arrepintió
en la hora de su muerte, aunque no podemos estar seguros. Syd Barret quiso marchar
a África antes de tiempo y luego ya no pudo volver. Demasiadas naranjas
y manzanas.
¿Cuántos mundos existen? ¿Tantos
como personas? ¿Uno igual para todos? Lo que yo veo, ¿es real
o engaño de mis sentidos? William Blake hablaba de la totalidad como
the vegetable universe. Para él, el mundo que observamos es una mentira
fruto de las alucinaciones de nuestros sentidos. El universo verdadero es aquel
que pertenece a la imaginación creadora. ¿Lo que vemos es hermoso
por sí mismo o su belleza deriva de los sentimientos y del espíritu
que nosotros proyectamos en las cosas?
El mundo de mi imaginación o el pobre y
pálido desierto del mundo.
Las obras breves suelen ser más evocadoras,
en principio, que las largas. La música de Syd Barrett provoca distintas
sensaciones: suena extraña, emotiva, caótica, visionaria, sencilla.
Tiene una marcada identidad propia. La reconocemos al instante. Música
para buscadores de tesoros que encuentran el suyo y lo muestran en público
como Robyn Hitchcock o Dan Treacy.
¿Me echarás de menos? Seguro
que sí. Pensaré en ti de vez en cuando. No desgarres tu voz así.
Claro que nos acordaremos. Por unos momentos te acompañaremos y veremos
cosas nuevas juntas, hasta que la vida nos devuelva a lo que somos.
O
CLAN DO TEIXO
UN RECORRIDO POR LA MÚSICA GALLEGA DE LA ERA POST-FRAGA
por Xurxo Fernández
CAPÍTULO 1: LA CANCIÓN IMPROVISADA
UN POCO DE HISTORIA
“Praetera ulteriores
Gallaeciae partes, quae montibus Silvisque consitae Océano terminatur…”
En
palabras de P. Osorio, Galicia era un país de montes y selvas que se
encontraban confinadas por el océano, y cuando los romanos tuvieron muy
avanzada la conquista del territorio galaico, sitiaron a miles de hombres en
el Monte Medulio. Aquellos galaicos, «rudos y feroces», escogieron
la muerte antes que la esclavitud, y por propia voluntad murieron a fuego, espada
y veneno.
Hasta el año 27 a.C., casi doscientos años
después de entrar los romanos en la Península Ibérica,
y después de múltiples intentos, estos no podían con los
nativos que habitaban los montes de lo que es hoy Cantabria, Asturias y la Galicia
oriental. Allí se encontraban importantísimos yacimientos de oro
que Roma codiciaba con disimulo.
Difamaron al enemigo, reclutaron mercenarios por
todo el Imperio, engrasaron la maquinaria de guerra y equiparon el mayor ejército
de toda la historia de Roma. El emperador César Augusto se jugó
todo a una; él, en persona, se presentó en Hispania al mando de
todos los ejércitos. Aparte del oro, estaba obsesionado con emular a
su tío Julio César en la conquista de las Galias (Francia).
Las mejores legiones tenían al frente los
mejores legados: Antistio, Furnio, Carisio y Agripa. La flota de guerra romana
iba barriendo desde la costa Atlántica y Cantábrica.
A los nativos les gustaba la táctica de
la guerrilla y las emboscadas, a los romanos las operaciones envolventes atacando
desde varios flancos. Después de múltiples escaramuzas, los Cántabros
se retiraron al Monte Araceli, los Astures al Monte Vindio y los Galaicos al
Monte Medulio.
El Monte Medulio, que aún no está
localizado, lo sitúan los historiadores cerca del río Miño
(o Sil). Posiblemente en la primavera del año 26 a.C. tres columnas atacaron
este monte por tres flancos: Furnio por el Sil, venía desde Os Peares
río arriba; Carisio que venía desde Astorga, por el Bierzo; Paulo
Fabio Máximo, salió de Lugo y atacó por la Serra do Rañadoiro
y O Cebreiro. El camino hacia el Monte Medulio fue terrible: graves y duros
combates,
en un terreno plagado de matogueiras con hirientes espinas, enormes precipicios,
estrechos desfiladeros de profundidad abismal y abundantes y espesas selvas.
Los romanos no se atrevieron a atacar el Medulio,
se decidieron por el asedio, para eso completaron un foso al rededor de éste,
de 25 quilómetros de longitud, con su correspondiente vallado de palos,
vigilado día y noche por los soldados romanos.
Cuando los nativos se dieron cuenta de su extrema
situación, o se entregaban o morían de hambre, se apresuraron
a buscar la muerte en medio de banquetes, por el fuego, por el hierro y por
el veneno. Las madres gallegas en el Monte Medulio envenenaron a sus hijos con
las ramas y raíces del tejo (teixo en gallego). Así, casi todos
se libraron de la esclavitud, que para ellos era peor que la muerte.
DE LA REGUEIFA AL ESTILO LIBRE: NUEVAS TENDENCIAS
MUSICALES GALLEGAS QUE LLEGAN «CAGHANDO DURO»
Más de dos mil años después,
este espíritu de libertad parece revivir en las Garotas da Ribeira. Gallegas,
de la costa, las Garotas (Sofía es de Porto do Son y Paola de San Mamede,
Carnota) viven en Barcelona, ciudad en la que se conocieron y comenzaron con
su rap que, cantado en gallego, bebe de la tradición de la regueifa,
de la resistencia y de una muy aguda percepción femenina de lo que las
rodea.
Como comenta Sofía Tarela, miembro de As
Garotas, en una entrevista aparecida en la red, «para quien nunca presenció
un concierto del grupo As Garotas, el escatológico título puede
parecer ordinario de más.
Caghando
duro es un verso que se repite en uno de sus temas, ‘Devorando o mundo’,
y quiere decir ‘con esfuerzo’». Para ella, añade «define
la postura de un colectivo de intérpretes, los de canción improvisada,
tan admirados como marginados a lo largo de la historia; creadores de un género
que, a pesar de funcionar con éxito entre el público, ha sido,
desde siempre, más descuidado que otros por los estudiosos debido precisamente
—y es la característica que para nosotros contiene más encanto—
a su diferenciado carácter efímero».
La regueifa es un bollo de pan, propio de las
bodas, hecho con harina de trigo (fariña triga), huevos, mantequilla,
azúcar y muy bien adornado de lambetadas (dulces), que podía ser
disputado de dos maneras: improvisando cantigas de porfía o bailando
una muiñeira de puntos (movimientos) muy difíciles y artísticos.
La regueifa era entregada por la novia a la persona vencedora en la disputa
y ésta quedaba encargada de repartirla entre las solteras y solteros
asistentes. A las personas participantes en el juego se les llamaba regueifeiras
o regueifeiros y esta forma acabó por ser utilizada para denominar a
todos aquellos que, con bolo o sin él, en una boda o en cualquier otra
circunstancia, compiten con la palabra para demostrar su agudeza y capacidad
de improvisación.
Estos desafíos rimados son una forma ya
muy antigua de competición festiva en la que el ingenio, la simpatía,
los reflejos y el dominio de la palabra son las armas que deben usar los contendientes.
Los hay en todas las culturas y desde tiempos muy recuados (antiguos). Por lo
que a Galicia toca, y según nos cuenta Carré Aldao en su Geografía
General del Reino de Galicia, «la aseveración inmemorial de
historiadores y geógrafos romanos cuenta que, en el país galaico,
las hembras llevan la palma en improvisar cántigas y tanguer, siendo
sus composiciones del más fino epigrama y de verdaderos poemas de delicado
sentimiento».
¿QUÉ
ES LA DESGARRADA?
Si hablamos con cualquier alto-minhoto (habitante
de la región portuguesa de Alto-Minho (región costera lindante
con el río Minho y Galicia), y le preguntamos qué es una ‘desgarrada’,
inmediatamente contestan: «então o senhor não sabe? é
o cantar ao desafio». Pero, el hecho de cantar ao desafio no es privativo
de alto-minhotos, ni siquiera de minhotos, dado que existe en otras regiones
de Portugal, como tampoco es privativo de gallegos y portugueses, ya que existe
con otras denominaciones en diversas regiones por todo el mundo.
A Regueifa, Canto ao desafio, trovo, repentismo,
poesía improvisada, etc, son distintas denominaciones que se le dan,
según los lugares, al arte del desafío improvisado oral en verso,
costumbre extendida por diversas partes de la Península Ibérica
(Euskadi, Canarias, sureste peninsular (Murcia, Alpujarras, Almería,
Granada), algo en Cataluña y en las Baleares; y, como ya hemos visto,
Galicia y Portugal, en Latinoamérica y también en África.
Si viajamos a América del Sur, encontramos
tanto en Brasil como en Colombia a los ‘repentistas’. Los repentistas
son las personas que cantan aquello que sale en un ‘repente’, esto
es, en un impulso, sin pensar. De esta manera tan hermosa es definido el improviso
por aquellas bandas donde, aún hoy, es una tradición en toda su
vigencia. En Argentina y en Uruguay hay un desafío entre payadores, pero
la temática de estos últimos es seria y más poética.
Podríamos
definir la regueifa, por tanto, como una cantiga o canción popular que
se caracteriza por ser entonada alternadamente por dos o más personas,
ao desafio (al desafío), siendo la letra generalmente improvisada, siguiendo
un mismo ritmo durante el tiempo que dura una disputa sobre un tema determinado.
Puede verse cierto parecido con la tençón medieval, pero la regueifa
es más popular. Los temas de las regueifas son muy variados, pero por
lo general, hay una buena dosis de humor, de altanería, de erotismo más
o menos sutil, y sobre todo de “retranca”.
La canción improvisada en Galicia tuvo
una gran difusión a partir del siglo XVIII, pero fue en el XIX y XX cuando
el canto de la regueifa, desvinculado del rito nupcial, se hizo “público”
y conquistó las tabernas y los atrios de las fiestas, convirtiéndose
en un espectáculo muy demandado y admirado.
Hoy en día, y por razones de todos conocidas,
este tipo de prácticas cayeron en desuso, aunque todavía subsisten
en las zonas más ricas en este tipo de literatura popular, como puede
ser el caso de la Costa da Morte, la montaña luguesa (Brindeiro) o la
zona de Bergantiños, donde aún persisten algunos (pocos) regueifeiros
viejos, como el infelizmente fallecido en 2003 Calviño de Tallo, uno
de los símbolos de la cultura popular gallega en la comarca de Bergantiños.
El regueifeiro de Ponteceso que, pasados los setenta años, aún
era capaz de enfrentarse a cualquiera e incluso de ganar, pertenecía
a la última generación de los especialistas en batallas dialécticas.
Este canto tradicional, en vías de extinción
a día de hoy, evolucionó para adaptarse a las nuevas generaciones
de repentistas que crean en Galicia en la actualidad.
Diferentes asociaciones como la Asociación
ORAL o el Centro Veciñal e Cultural Valladares en Vigo están intentando
revitalizar esta tradición, organizando work-shops y encuentros, y está
consolidándose una nueva hornada de cantadores jóvenes que recuperan
la regueifa y la dotan de nuevas fuerzas. A pesar de los pesares, de la edad,
de los achaques y del incierto futuro, los regueifeiros de Bergantiños
se empeñan en conservar la tradición y en el homenaje póstumo
a su compañero Calviño de Tallo, se dieron cita viejas y nuevas
figuras de la improvisación como Fermín da Feira Nova, Guillermo
da Rabadeira, Costa de Xaviña, Suso de Xornes y Pinto D'Herbón,
que demostraron que la regueifa sigue viva.
LA SAVIA NUEVA
PINTO D'HERBÓN, UN KOALA ENTRE PIMIENTOS
Todos lo conocen como Pinto d'Herbón, aunque
su nombre es Daniel Alexandre Vecino. Él fue uno de los estandartes del
denominado movimiento bravú, que en los años noventa hizo furor
entre los jóvenes gallegos, una tendencia musical con letras sarcásticas
inspiradas en la vida en el campo, con algunas similitudes al agro rock con
el que ha arrasado este verano vía internet el famosísimo ‘Opá’
de El Koala.
El escritor Ramón Chao dijo de él
que era un «rapeiro galego», pero Pinto prefiere definirse a sí
mismo como «un hombre de aldea». Su primer contacto con la música
fue, como él dice, «un accidente», aunque Pinto siempre tuvo
mucha facilidad para inventar letras y rimar, así que en el instituto,
con sus compañeros de clase comenzó a componer temas en los que
intentaba reflejar su mundo. «Nosotros éramos gente de la aldea,
que además de estudiar teníamos que trabajar en el campo, y en
esos temas hablábamos de la problemática que existía en
nuestras vidas».
Pinto d’Herbón se lanzó a
través del programa televisivo Sitio Distinto, con el tema ‘Nitramón,
15, 15, 15’, surgido en aquellos años de instituto, que fue rápidamente
convertido en simiente de lo que se dio en llamar agro-rap galego y en himno
del rock bravú. Pinto cuenta que ese tema se inspiró en una helada
que quemó las patatas. Su letra lo decía todo: «As patatas
de cedo sairon podres, nitramón quinse quinse quinse. Everybody, nitramón
quinse, quinse, quinse, let’s go nitramón quinse, quinse, quinse...».
Pinto es autor de otros temas también populares
como ‘Paviméntame’ o ‘A motoserra’ editados en
diferentes cd’s recopilatorios. Aunque se define a sí mismo como
regueifeiro, trabaja básicamente con el desafío, acompañado
desde el año 1997 por Luís “O Caruncho”. Ambos son
auténticos francotiradores de palabras que han trabajado con multitud
de grupos en Galicia y fuera de ella. Sus diferencias con El Koala son grandes
si atendemos a la temática de sus composiciones: el caciquismo y el clientelismo
político, la falta de libertad en el mundo rural, la crisis de las vacas
locas, la canción improvisada o los mismísimos pimientos de Padrón
(que en realidad son de Herbón). Sonada fue su intervención en
A Feira das Mentiras, junto a la octogenaria Josefa de Bastabales y Manu Chao.
Pinto d'Herbón no envidia el éxito
de El Koala, porque ahora su vida sigue otro rumbo. «Nunca llegué
a la música comercial, ni tampoco lo pretendía. Grabé cuatro
temas: ‘Nitramón quinse quinse’ para Unión
Bravú;
‘A Motoserra’ y ‘Laraila lailo’ para la Revista Bravú,
y para un especial de Navidad de Luar; y una canción con Manu Chao para
el Xabarín Club. Ahora me dedico al cultivo de pimientos de Herbón,
aunque tengo mucho que agradecerle al bravú y a la regueifa, porque gracias
a la música tengo muchos amigos».
Aunque Pinto d'Herbón no piense seguir
con el agro rock, al menos de manera profesional, ya cuenta con un digno sucesor:
su propio hijo, de sólo tres años de edad, está aprendiendo
la base de la regueifa, que es hacer octosílabos. El pequeño debutó
cantando y haciendo rimas al más puro estilo regueifeiro en un programa
de televisión de Galicia.
En la actualidad, Pinto d'Herbón está
metido de lleno en un proyecto que pretende difundir y evitar que se extinga
el arte de la regueifa. Él y un compañero imparten obradoiros
de regueifa en los colegios de toda Galicia. Sin embargo, Pinto descubrió
de casualidad esta forma de hacer música: «Un día estaba
actuando en un bar, con otros músicos, como Antón Reixa. Cuando
fue mi turno me dio por improvisar, y la gente que me estaba escuchando me dijo
que lo que yo hacía era regueifa».
A partir de ese momento, Pinto se dio cuenta de
que la regueifa era lo suyo y se dedicó a promover este arte, que nació
como expresión oral de protesta de las clases más desfavorecidas:
«Muchos regueifeirios se estaban muriendo y creímos que el único
modo de salvar este arte era acercándolo a los niños, en las escuelas».
Una inciativa que ha sido muy bien acogida, tanto por los pequeños como
por los profesores: «Les enseñamos a hacer cuartetas, que es la
estrofa que se utiliza en la regueifa, y a hacer octosílabos y lo cogen
en seguida, los maestros se quedan alucinados». Para conseguir enganchar
a los chavales, Pinto y sus amigos recurren a una moderna puesta en escena con
un estilismo muy rapero: «El rap y la regueifa tienen mucho en común.
Utilizando el ritmo del rap se pueden hacer cuartetas improvisadas—.
HIP-HOP
Á FEIRA
Desde la coruñesa villa de Ordes, varios
grupos editaron en el año 2001 el disco Mixtura, financiado
por ellos mismos, y que reúne trabajos de formaciones de muy variadas
características (rock, reggae, rap...). Entre ellos están 5Talegos
y Ghamberros, con conexiones con Londres y Jamaica respectivamente, dos bandas
muy populares en Galicia que hacen rap desde hace años y que caminan
lento pero seguro. Claramente reivindicativos, muy críticos con el sistema,
poseen un fuerte carisma y numerosos seguidores, a pesar de sus poco frecuentes
actuaciones en vivo.
DIOS KE TE CREW, EL HIP-HOP CON MENSAJE
La unión de veinte personas de disciplinas
dispares como la danza, la música y la pintura en un único grupo
no es una iniciativa que se vea habitualmente en nuestra cultura y hasta puede
parecer difícil encontrar un nexo que pueda juntarlas a todas. Un colectivo
así, sin embargo, existe. Lleva el nombre de Dios Ke Te Crew y encuentra
en el hip hop el cemento que une todas estas artes.
Estamos ante una iniciativa que engloba dos grupos
musicales, varios graffiteros, pinchadiscos y bailadores de break dance. «El
hip hop es un movimiento que engloba el break dance, el graffiti, el rap, el
turn tablism y el beat box», explica Markos, miembro de este colectivo.
«El turn tablism es el arte de manejar los platos, una actividad que incluye
pinchar, mezclar o hacer scratching», aclara, «el beat box es la
habilidad de hacer ritmos con la boca, tiene su origen en que cuando comenzó
el hip hop había pocos medio para hacer las bases».
El proyecto nació en Ordes, donde funcionaban
dos grupos dedicados al rap, 5 Talegos y Ghamberros. «Debutamos en el
Festigal de 2003. Nos llamaron a los dos grupos, y como siempre fuimos como
una familia, decidimos juntarnos y nos presentamos como Dios Ke Te Crew»,
señala Markos. «Queríamos meterlo todo en un escenario.
Es un espectáculo en el que confluyen todas las vertientes artísticas
cimentadas en la base del
rap.
En la base es un concierto de rap con la diferencia de que mientras nosotros
rimamos, detrás están los graffiteros haciendo un mural, hay intervenciones
de los breakers combinados con los dj’s y en general una aglomeración
de hip hop». La integración de todas estas artes moviliza a unas
veinte personas, siete dedicados a la música que pertencen a 5 Talegos
y a Ghamberros, cuatro breakers integrados en el grupo compostelano Playmobil
Kids, y siete u ocho graffiteros, integrados en su mayoría en los grupos
Vandals Crew y Cousas Novas. A todos ellos hay que sumar todavía a los
dj’s Murdock y Kaz Lu. «Aparte de Dios Ke Te Crew, los integrantes
mantienen sus proyectos independentes», y de esta forma, en marzo de 2005
Ghamberros presentaba su primer disco.
Toda la actividad de Dios Ke Te Crew se desenvuelve
en gallego, lo que los singulariza en buena medida en el panorama del hip hop
en Galicia: «El hip hop es un movimiento urbano y en las ciudades de Galicia
la mayor parte de la juventud habla castellano. En Coruña y en Vigo es
donde hay más hip hop y es donde más castellano se habla, y los
grupos que salen hablan este idioma». Desde el grupo consideran el empleo
del gallego en este campo como algo completamente natural. «Tenemos todas
las letras en gallego porque hablamos habitualmente en gallego, el rap es algo
bastante espontáneo y no tendría sentido que lo hiciésemos
en castellano, el gallego es nuestro idioma y es lo que nos sale», señala
Markos, quien reconoce también que «no es que nos cerremos a ninguna
lengua. Queremos hacer el primer disco en gallego pero a lo mejor luego nos
cansamos y nos da por hacerlo en chino, tenemos una perspectiva internacionalista».
En Dios Ke Te Crew, además de la calidad
del sonido o del estilo, es muy importante el mensaje que se quiere transmitir,
rechazando de raíz el rap
de
competición, temas ególatras que realzan la figura del MC (cantante)
y dejan de lado el resto de las vertientes del hip hop. Lo consideran algo negativo
que lleva a la gente a vivir en un mundo irreal a imagen y semejanza del Mundo
Feliz que preconiza el sistema neocapitalista yanqui. Prefieren las letras con
fuerte contenido de denuncia social, siempre teñidas por su peculiar
y contagioso sentido del humor.
Ya está en el mercado el primer trabajo
de este colectivo, un primer disco titulado Xénese (Génesis),
grabado y autoproducido. A nivel artístico barajan probar alguna forma
de fusión. «Aún no hicimos ningún tema con músicos
tradicionales gallegos, pero son proyectos que tenemos en mente. Ya tenemos
algunas bases con influencias del folk, introduciendo gaitas y percusiones,
y queda muy bien», explica Markos. «El hip hop es una música
que aglutina un lote de estilos, con el folk aquí se podría hacer
y pienso que saldrán cosas en breve», anuncia el miembro de Dios
Ke Te Crew.
NON-RESIDENTZ, LA BANDA SONORA DE COMPOSTELA D.C
Si estás aburrido del Cibersexo, de los
programas de “convivencia”, de las novelas pseudo-históricas
de digestión agradecida, de las matanzas en Líbano y Palestina,
y de los politonos, quizá este sea tu grupo. Dos platos, dos micros y
tres cabezas preparadas para huir de los sonidos machacones. Rimas sobre pensamientos
y sentimientos que construyen nuevas historias y conceptos. Con antecedentes
en la Fundación Cru, Non Residentz se autodefinen como una banda de inyecciones
canábicas en las
bases,
historias corrientes por el caleidoscopio en las letras y vocalización
altamente peligrosa. Una de las referencias esenciales de la escena hip hop
gallega. Quizá te gusten si disfrutas con Gabriel O Pensador, Naçao
Zumbi, Otto Maximiliano, Chico César, Suba...
Non Residentz es una formación de músicos
procedentes del nordeste de Brasil, el sur de Inglaterra y la capital gallega,
ciudad donde se juntaron en el año 2000. Algunos de ellos procedían
de otra banda de rap anterior llamada Fundación Crú, ya disuelta.
Pinchan música en directo, rapean e improvisan. Sus letras tocan temas
universales: la preocupación por la indefensión del hombre frente
al avance de la tecnología en manos de los poderosos (‘Ultrabiónicos’);
la legitimidad en el odio (‘Mr. Mundo’); la lucha de clases (‘Animal
Social’), los propios sentimientos (‘Simón’), etc.
Los caracteriza un gran sentido del humor y de la ironía en su acercamiento
a los temas de los que hablan (Kevin Costner, teoría sobre quién
es en realidad este ínclito personaje), que los hace conectar con un
público cada vez más entregado.
Non Residentz son el clásico trío
de rap de 2 mc’s y un dj: Lord Keison (dj de Plymouth, U.K), Brasi (mc
brasileiro) y Hevi (mc gallego), que alternan el portugués y el gallego
en sus temas, aunque casi podríamos hablar de una banda que trabaja en
un evocador y, por otra parte, nada forzado, galego-portugués o galego-brasileiro.
Editaron una maqueta en 2001 con los temas ‘Ultrabionicos’, ‘Simón’,
‘Animal social’, ‘Mr. Mundo’, ‘Bosta’ y
‘A teoria de Costner’.
O JARBANZO NEGRO: Sempre vai alghun na pota
Los Jarbanzo Negro son una formación germano-coruñesa
que mezcla todo tipo de músicas, ritmos y lenguas y con todo ello montan
un espectáculo increíble, renovador de los conciertos clásicos
de música rock. Coquetean con el rap en sus últimos trabajos y
su cantante, Nacho, es un gran improvisador que no pierde oportunidad de rimar
en el escenario, desafiar a otros componentes e incluso al público.
A finales de los 80, unos inquietos gallegos crearon
el grupo Os Verjalhudos. Lo mismo tocaban un potente concierto punk-folk que
un animado pasacalles con gaita y percusión. Su espíritu viajero
pronto les hizo conocidos fuera de Coruña. El contacto con nuevos públicos
fue puliendo sus temas y también sus textos. «Cuando empezamos
éramos un poco garrulos, es cierto, y ahí se vio para lo que sirve
viajar. Te abre las fronteras. Empezamos a movernos, a ir a Valencia, que si
Palma 5, les Dones Esmussades y toda la peña, superguay, Minuesa, la
Liga Dura, Zaragoza... Y las tías nos iban diciendo, cuidado, al loro.
Para mí ha sido muy importante el contacto con los grupos de tías.
Gente que te da el toque cuando te lo tiene que dar». Luego vendrían
sus conciertos por Europa y, al final, casi todos los verjalhudos se quedaron
a vivir por allí, repartidos entre Alemania y Holanda, tras un paréntesis
en el que el grupo se toma un descanso, y durante el que desgraciadamente fallece
de leucemia uno de los originarios componentes del grupo, el Cuca.
De una frase que solía repetir procede
el nombre del grupo: «O gharbanso neghro (que es el garbanzo negro en
gallego), sempre vai alghún na pota (siempre hay alguno en la olla)».
El garbanzo negro es ese que es duro y no se puede masticar, no se puede tragar.
Es entonces cuando se produce el salto de Os Verjalhudos a Jarbanzo Negro. Se
les unirán l@s amig@s de Frankfurt, Robert (bajo), Tanja (saxo y bombo)
y Uli (acordeón y guitarra).
No sólo el grupo ha ido creciendo en número,
sino que ha crecido también en concepto. Os Verjalhudos eran 3, 4 galegiños
de A Coruña, honestos, con ideas y con una actitud, que comenzaron como
un grupo folk, de música de raíces según la concepción
tradicional. Ese mismo espíritu ha desembocado en un proyecto abierto,
donde hoy tocan 3 y mañana 7, donde al mes siguiente quizá sean
15 y monten un espectáculo callejero con performance. La base es la misma,
pero los contactos se amplían, la música crece en riqueza: por
variedad de estilos, variedad de idiomas, de sentimientos, de gente. Con una
base de cuatro, cinco personas, aceptan todo tipo de aportaciones, desde músicos
a una banda de malabaristas, pasando por gente que hace fuego o payasos que
hacen un espectáculo simultáneo. Así se resume su mentalidad:
ir a los sitios y mezclarse. Como ellos mismos afirman: «¿Que hay
una banda de mariachis..., pues vamos a tocarnos unas rancheras, y a meterle
luego una gaitinha y ver cómo va la ranchera-munheira».
La
utilización de diferentes y variadas lenguas responde por un lado a su
propia peripecia vital y por otro a un claro compromiso con el mundo en el que
viven y sobre todo con los más desfavorecidos. Por ejemplo, el haber
vivido en Amsterdam con refugiados de la cruenta guerra de Liberia, gente sin
papeles, totalmente desahuciada, hizo surgir una poesía sobre esa huida
a Europa que fue traducida por algunos de ellos y que terminó como una
canción llamada ‘Tercer Mundo’, con estilo africano y en
fulbe, que es un idioma que se habla en una parte de ese país.
Los Jarbanzo Negro también han actuado
en Bosnia, Rusia, Polonia, Checoslovaquia, Italia, en Sarajevo donde una organización
okupa holandesa preparó un festival para apoyar a una radio libre y a
un colectivo cultural underground de allí… Justo se había
acabado la guerra y se celebró en un edificio que había sido bombardeado.
Lo limpiaron, lo reconstruyeron un poquito y llenaron de murales todas las paredes.
Hubo música, teatro, poesía, performances, un poco de todo. En
Rusia tocaron en tres conciertos en contra de la guerra de Chechenia, organizados
por colectivos anarquistas y antimilitaristas rusos. Y para que veáis
que no paran comentar que, por ejemplo, también han participado en la
caravana de bicicletas, furgones, furgonetas, tractores, etc, que recorriendo
Alemania y Suiza, acabó en Ginebra, donde se estaba celebrando la reunión
del Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (A.M.I.), una cumbre promovida por
las principales multinacionales para llegar a acuerdos restrictivos a nivel
mundial en materia ecológica, sindical, laboral...
En fin, esperemos que los garbanzos sigan rodando,
dando caña allí donde haga falta, y haciéndonos disfrutar
como hasta ahora.
ROSALÍA DE CASTRO APRENDE A RAPEAR.
MARISOL
MANFURADA, LONDON CALLING.
Nacida en la mística localidad de Santo
André de Teixido (?de teixo, tejo, ¿quizá el legendario
Monte Medulio?) cogió como emblema una mano con un hueco en el medio,
una mano “furada” (agujereada) quizá inspirada por una pieza
de Sargadelos, e hizo de ella todo un símbolo de compromiso y rebeldía
rodeándola de un verbo rápido y contundente con el que conectaba
el rap y la poesía alternativa con la más enxebre (pura, castiza)
de las regueifas (cantos gallegos de desafío). Es Marisol Rodríguez
Cebreiro, más conocida por su nombre de “guerra” Marisol
Manfurada (mano agujereada).
Siendo muy joven cambió su localidad natal
por las bulliciosas calles de Londres, acompañando a sus padres en la
emigración. En la capital británica vivió los movimientos
de los años setenta y ochenta, llenándose de influencias de todo
tipo. «Vi a los Clash en vivo —dice Marisol en la página
que tiene en la web de Amelga— Viví la movida de clubes y músicas
alternativas londinenses. Conocí el funk, el rap, la poesía comprometida
del norteamericano Gil Scott-Heron y de los dub poets jamaicanos afincados en
Londres, Linton Kwesi Johnson y Benjamin Zephaniah». Con todas estas influencias,
un indudable sentido propio de la música y muchas ganas de expresarse
Marisol volvió a Galicia en los años noventa decidida a hacer
oír su voz y a hablar gallego de nuevo, además de hacer de la
enseñanza de su inglés adoptivo una forma de vida.
Manfurada
tiene una manifestación —que no vocación— tardía.
Debuta en el pub Garufa de A Coruña en febrero del 98, a los 38 anos.
Actúa en fiestas, festivales, televisión, radio, institutos, asociaciones
y escuelas. Es letrista e intérprete, más que de música,
de performances en los que la música es el medio pero la voz, y la palabra,
son lo realmente exhibido. En la actualidad reside y crea en A Coruña.
Sobre bases de bandas de músicos que le prestan pueden ser Negresses
Vertes o Massive Attack, o bien otros dj’s gallegos con los que colabora
(ella también comienza a crear ayudada por programas informáticos);
interpreta temas escritos por ella misma, con una fuerza en sus palabras que
cautivan y convencen. Marisol habla de su condición de mujer, de su condición
de animal social dentro de la estructura política en la que vive; habla
también de los sentimientos que la marcaron, y de las experiencias que
la pulieron (el devastador efecto de las drogas en su generación, por
ejemplo). A diferencia de las bandas, Marisol es una solista que, además,
tiene gran mérito, y su misma música y productora, lo cual se
refleja en un personalísimo trabajo, donde se entrega total y sinceramente
y que el espectador acoge con gran complicidad.
Marisol se define como sampleadora universal,
escrachista da moleira, trovadora solitaria y dj de la palabra. Desde el comienzo
de su actividad poética se dejó ver y oír por escenarios
de toda Galicia, participando en conciertos, festivales y programas de televisión
fue una de las caras más conocidas del movimiento bravú, que reivindicaba
una nueva manera de vivir la identidad y la cultura gallegas. Su conciencia
de antigua emigrada tuvo sin duda mucho que ver con su sensibilidad hacia la
situación actual del pueblo argentino, reflejada en una composición
de poesía musicada que viene de terminar y que tiene por título
‘Cambalache’. En el tema hay un pequeño recorrido por lo
que en el pasado significó este país: «es terra de luitadores,
es pampa de ceus abertos, es boneca de porcelana, escachada polos ventos...»
(eres tierra de luchadores, eres pampa de cielos abiertos, eres muñeca
de porcelana destrozada por los vientos).
Como
telón de fondo de su poesía suena una composición del grupo
argentino afincado en Francia Gotan Project. Después de esta pieza recién
rematada la poeta está trabajando en la confección de una maqueta
de promoción de sus actuaciones en directo para actuar por el mundo adelante
«y si cuadra, triunfar en el mundo mundial».
AS GAROTAS DA RIBEIRA, ¡¡¡TIEMBLA
BEYONCÉ!!!
Nunca antes dos muchachitas menudas y deslenguadas
habían provocado tanto revuelo en un lugar tan “tradicional”
como Galicia; nunca antes dos mujeres habían desnudados sus sentimientos
de una manera tan impactante en el programa televisivo preferido por los gallegos
de más de 60 años; nunca dos intérpretes habían
desencadenado tantos comentarios desde que, en el Siglo de Oro, las mujeres
conquistaran su derecho a formar parte de las representaciones en los corrales
de comedias… Garotas es una formación de seis mujeres que nació
en el año 2000 en Barcelona, ciudad donde residían dos gallegas,
Paola Beiro y Sofía Tarela, la catalana Marta Pérez y la venezolana
Tupa Rangel y las argentinas Claudia Alemany y Malena Vázquez (de padre
ourensano). Cantan sobre bases creadas por músicos de muy variada procedencia:
latina, africana, nórdica y galega... Samplean gaitas y ritmos caribeños
mezclados con bases electrónicas sobre los que interpretan las canciones
que ellas mismas escriben, aunque también hacen versiones de temas de
Meendiho, Martín Codax, Fausto o Chavela Vargas.
Sus letras son sinceras, cotidianas y muy íntimas;
tratan los temas más duros con una retranca que los hace más accesibles;
sin haber tenido
apenas
formación y con muy pocos medios, se echan encima del espectador entrándole
con sus problemas, contándole sus historias, hablándole de quiénes
son y de cómo se sienten, «a veces de una manera agresiva y obscena,
muy directa pero que no molesta, sino que cautiva, o eso intenta».
En sus canciones las mujeres no son seres pasivos
o simples convidados de piedra, hay una actitud sexual muy clara de iniciativa
de la mujer, que reivindica una posición de poder perdida; como dice
Sofía «nos gusta hablar de cosas íntimas porque son, en
el fondo, experiencia de una colectividad y fácilmente entendible. Y
porque nos gusta darnos como somos, a pesar de actuar, a pesar de hacer un juego
teatral encima del escenario; y resultar provocadoras, atractivas, muy pícaras,
excesivas a veces también».
Las Garotas dan a la imagen una importancia decisiva,
y en su escenografía introducen elementos externos como proyecciones
y decorados, queimadas con las que se convida al público asistente, etc,
que forman un todo con la letra y con la banda. El colectivo, plural, está
compuesto básicamente por miembros procedentes del teatro, del mundo
de las letras y de la imagen. Todo mezclado, junto con una actitud vital, política
y humana muy concreta, en la que creen y por la que luchan a nivel individual
y en equipo.
Las historias que cuentan, dicen, «son el
eje del espectáculo, el motor. Cada palabra, cada frase, está
escogida y manipulada al servicio de lo que queremos que exprese. Las palabras
clave por ejemplo son mar, hombres, alcohol, trabajo, tierra, casa, amor...
También existe una poetización teatral de la voz, que en su función
primera, anterior incluso a la influencia de la escritura, no describe, actúa,
abandonando al gesto el cometido de representar las circunstancias».
Garotas es un proyecto abierto, ya que sus componentes
dicen moverse buscando lo que les excita, lo que les conmueve, lo que les hace
gozar a través de todos sus sentidos y también de su imaginación…
Luchan por su/nuestro derecho al placer y a la alegría, mediante cosas
verdaderas y cercanas: la buena comida, la cunca de vino, la conversación
sabrosa, los hombres que les provocan, las mujeres que les seducen… No
sólo hacen música sino libros de poemas-canciones, y algunas otras
sorpresas que no quieren desvelar y que, dicen, irán apareciendo en la
red.
Un
fragmento de ‘Devorando o mundo’: «Eu son / dunha terra de
mulleres / que cargan coas bestas / e sementan / berberechos na ribeira / e
patacas na leira / levan nos ollos / un sol que non queima / e na boca / un
limón maduro / velaí as tes, caghando duro / masando sen erghe-lo
puño, / atando e desfasendo nudos».
Las Garotas se muestran convencidas de que la
marginalidad de los “artistas de lo efímero”, está
a punto de terminar. Los “sms” y los teléfonos móviles
nos anuncian una época nueva en la que las estrategias retóricas
de estos mensajes “eléctrónicos” los acercan mucho
más al registro oral que al escrito. Se sorprenden de que estos cronistas
líricos de la sociedad, de “su sociedad”, en el fondo admirados
y respetados por sus cualidades artísticas, comunicativas y de creación,
no aparezcan apenas en los medios (radio, televisión, prensa, internet).
Una sociedad donde la expresión oral, antiguamente considerada “poco
preparada”, inferior a la escritura, le está comiendo terreno a
ésta. Reclaman más atención para aquellos que son quienes
dotan de una estructura coherente a un discurso improvisado en muy poco tiempo.
En las nuevas formas de comunicación se trata de conseguir un efecto
informativo, emotivo, sobre una estructura lo más simple posible y para
eso se necesitan unas particularidades no muy comunes, pero sí muy demandadas
en un futuro no muy lejano.
Aguardamos, con ellas, «nuevos tiempos para
el repentismo, para la regueifa, para el rap, para el estilo libre, domadores
de la palabra fugaz, huidiza. Espacios para creadores preciosistas, rebeldes,
comprometidos, estimulantes, que no se adaptan a las estructuras que el poder
programa para ellos, que se atreven a hablar de lo que les pasa a ellos y de
lo que pasa en el mundo, que son capaces de hacer rimas poco obvias, sencillas,
pero capaces de lograr un alto grado de eficacia y que crean controversia. Reclamamos
para todos ellos atención, espacio y reconocimiento». Amén.