JOSÉ IGNACIO LAPIDO: la honestidad del corredor de fondo

 


Lapido en el pub cartagenero Underground © Alejandro Hermosilla SánchezEntrevista: Alejandro Hermosilla Sánchez

 

 


     El pasado mes de febrero tuvimos el honor de entrevistar en el cartagenero pub Underground a José Ignacio Lapido, alma máter y compositor de ese grupo mítico del rock español que fue 091.
     Lapido se mostró siempre cordial con nosotros y mostró ciertas reservas de timidez que hacen que su persona se vea revestida de un halo realmente agradable. A estas alturas, ya no tiene que demostrar nada a nadie, tan sólo pretende seguir su carrera de la forma más honesta y sincera para él mismo y para los demás, lo que, por otra parte, ha realizado siempre. Por supuesto, decir que fue un placer entrevistar a un músico que forma parte del libro de oro del rock patrio y que, aparte de dejarnos canciones memorables como 'Qué fue del siglo XX' o 'La vida qué mala es', que pertenecen al imaginario colectivo del pop español de las últimas décadas, ha emprendido una carrera en solitario que, más allá de sus titubeantes comienzos, poco a poco se va consolidando más y ganando en enteros, como demuestra el último disco sacado hasta la fecha: En otro tiempo, en otro lugar.

 


     —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: ¿Cómo fue que te introdujiste en el mundo de la música? ¿Cuáles fueron los momentos mágicos de tu vida que te llevaron a introducirte en este mundo?

     —LAPIDO: Hace tanto tiempo… A mí comenzó a interesarme el rock como género, pero nunca se me pasó por la cabeza que pudiera llegar a subir a un escenario y tocar la guitarra. En primer lugar, porque no sabía tocar nada, no tenía conocimientos musicales y mi pasión únicamente era la del consumidor de música. Cuando yo tenía doce o trece años, sobre el año 1973 o 1974, comencé a comprar discos de los Beatles, los Kinks o Led Zepelin. Luego fui evolucionando lógicamente y modificando un poco mis gustos, pero, como te digo, en aquel tiempo yo era únicamente un fan. Poco a poco me fui juntando con amigos que tenían mis mismos gustos e inquietudes y nos planteamos hacer un grupo aún sin tener idea prácticamente de tocar. Era todo muy amateur. Uno llegaba y decía, anda, mira, pues yo toco algo la guitarra y otro, por ejemplo, pues yo tengo un bajo, y nos acercábamos a los instrumentos para tener acceso a ellos, a los medios con los que nuestros músicos favoritos nos hacían felices, pero no porque supiéramos tocarlos (...) Así, en el año 78 ya empecé más o menos a ensayar en locales y a darle forma a mis apetencias como grupo, pero en ningún momento pensé que esta fuera a ser mi profesión. Lo hacíamos todo por pasión, por echar un rato, porque nos gustaba. Y bueno, así fue como más o menos comencé.

     —ECP: ¿Y el grupo que te marcó por aquel entonces?

"En otro tiempo, en otro lugar"     —LAPIDO: Sin duda alguna, The Beatles. Siempre fueron mi grupo de referencia, todo lo que hicieron me gustaba muchísimo y quizás fueron ellos los que me introdujeron luego a otros terrenos.

     —ECP: En ocasiones he leído que hablabas con desgana de tus dos primeros discos. Sin embargo, yo los he vuelto a escuchar y me parece que son muy, muy interesantes. After-punk, con algo de Echo and The Bunnymen y con letras plagadas de guiños que yo creo que andan en la línea de lo que hacían Los Bichos y de lo que luego desarrollarían, valga la redundancia, Surfin' Bichos. ¿Estás de acuerdo?

     —LAPIDO: El primer disco de 091, Cementerio de automóviles, es un disco muy de la época y sí, sin duda, está influenciado por todo el sonido punk o after-punk que se escuchaba por aquel entonces y que era algo nuevo para nosotros. Cuando empezamos nos encantaba toda la movida punk, Sex Pistols, The Clash, Ramones, The Jam y el rock de los 60. Lo que ocurre es que comenzaron a llegar a nuestras manos por aquel entonces discos de Echo and The Bunnymen, Psychedelic Furs, y esto nos impactó mucho, lo cual se nota en el disco. Yo, la verdad, el defecto que encuentro en ese disco es que está demasiado pegado a la época.

     —ECP: Sin embargo, fíjate que yo encuentro esos dos primeros discos muy modernos.

     —LAPIDO: Bueno, esto puede ser porque ha habido un revival en los últimos tiempos de este sonido. En este sentido, sí que puede ser así. Como te he dicho antes, los discos de Psychedelic Furs nos impactaron mucho y, como les suele ocurrir a los grupos primerizos, mimetizamos mucho estas influencias y, más tarde, lógicamente, ya fuimos tomando poco a poco nuestro propio camino y personalidad.

     —ECP: ¿Y el vídeo mítico de Cementerio de automóviles cómo se os ocurrió?

     —LAPIDO: Bueno. La idea fue del realizador y fuimos a un desguace de coches y ahí filmamos. Lo pasamos bastante bien.

"Más de cien lobos"     —ECP: Siguiendo con vuestros inicios, hay una canción, 'El hombre invisible', que me parece adorable y cuyo vídeo llegó a salir en La Bola de Cristal. ¿Pasásteis por el programa de Lolo Rico en aquel tiempo?

     —LAPIDO: Sí. Nos hicieron el vídeo de esta canción en unos bajos comerciales que había en la Gran Vía de Madrid. La verdad es que La Bola de Cristal me gustaba mucho, era un programa diferente y en el que, afortunadamente, salían todo tipo de grupos de pop y rock en un horario decente para la televisión. En el programa aparecíamos grupos que acabábamos de grabar un disco, una maqueta o que apenas teníamos un single, lo que es muy distinto de lo que sucede ahora, porque en la televisión no aparecen prácticamente grupos de rock, a no ser que sean muy famosos. Antes, todos los grupos aparecíamos mucho más en la televisión. Fíjate que con nuestros dos primeros singles aparecimos muchas veces en pantalla. Era una situación muy distinta de la de ahora. Se puede aparecer en Los conciertos de Radio 3, por ejemplo, pero en un horario infame, las dos de la mañana.

     —ECP: Quería saber si, en algún momento, 091 tuvisteis alguna relación con la escena musical argentina. Hay temas vuestros que tampoco están tan alejados de lo que realiza Gustavo Cerati y de algunos temas de Soda Stereo.

     —LAPIDO: Verdaderamente, el rock argentino es uno de mis temas pendientes. Conozco a Soda Stereo y la obra de Cerati en solitario, así como la de Charly García, muy por encima. Lo cierto es que esto puede ser porque nunca llegamos a girar por Argentina. Estuvimos en Venezuela, pero nunca en Argentina.

     —ECP: Sobre 091 también te diría que algo que siempre estimé mucho es que, a pesar de ser un grupo minoritario pero con un reconocimiento amplio por parte de la crítica, nunca parecíais asaltados por problemas de ego. Todos parecíais muy honestos y sencillos. ¿Esta impresión es correcta? Y de ser así, ¿cómo evitasteis este clásico problema?

"Música celestial"     —LAPIDO: Lo que sucede es que antes de tocar juntos éramos amigos ya. Creo que para que los grupos tengan una estabilidad es muy importante un mínimo conocimiento previo, una situación de amistad. 091 no éramos cuatro personas que nos habíamos juntado sólo por motivos musicales, sino que nos conocíamos de antes de comenzar a tocar. Además, coincidíamos mucho en los gustos musicales, por lo que, en ese sentido, había muy poca fricción entre nosotros. Lo nuestro fue muy natural y espontáneo. Fuimos repartiendo las funciones de cada uno sin problema alguno. Yo me dedicaba, por ejemplo, a la composición y el resto del grupo se dedicaba a los suyo con entusiasmo y sin ningún tipo de complicación. Éramos una auténtica piña.

     —ECP: ¿Podemos pensar de ti como reza 'Un hombre de suerte', que aunque hayas parecido un perdedor eres, en realidad, un hombre con suerte? ¿No crees que esta canción era verdaderamente profética sobre vuestra trayectoria en toda la letra?

     —LAPIDO: Sí, claro, de hecho, esa canción en concreto era autoirónica y esos versos eran un guiño cómplice. Yo siempre he dicho que aunque haya parecido —y esta sea la realidad— que no hemos tenido el respaldo mayoritario de la gente, el hecho de poder dedicarte tantos años como yo llevo a un asunto como la música, que es mi vocación, y lo que más me gusta, es una recompensa. Hay mucha gente que ha abandonado, que se ha tenido que dedicar a otra cosa, y aunque yo tenga que seguir en este mundo, por así decirlo, en niveles underground, para mí es muy satisfactorio poder hacerlo. Cada uno se conforma con lo que quiere. Obviamente hubiera sido mejor, tal vez, conseguir el éxito mayoritario, pero quién sabe si el éxito nos hubiera llevado por otros derroteros. Yo me siento bastante sastisfecho de lo que he hecho, sobre todo, artísticamente.

     —ECP: ¿Piensas que la explosión del dance-rock os perjudicó al no integrar el elemento orgánico o los samplers en vuestra metodología compositiva?

     —LAPIDO: No sé si nos perjudicó. La verdad es que no me lo he planteado nunca. En la música rock siempre ha habido muchas modas. Desde que yo empecé, he visto pasar infinidad de ellas. Unas han durado un año, otras dos y otras tres, pero la mayoría han acabado cayéndose. Creo que un asunto que hay que tener muy claro para mantenerte en el terreno de la música es saber tanto lo que quieres hacer "Ladridos del perro mágico"como lo que puedes hacer. He visto muchos grupos que comenzaron al tiempo que nosotros que han ido dando bandazos estilísticos según el sonido o la tendencia de moda y, al final, se pierde la credibilidad. Yo perdería bastante autoestima si hubiera hecho esto porque pegarme al sonido del momento sin gustarme realmente no sería muy sincero ni digno por mi parte. Soy músico, pero eso no significa que esté escuchando toda la música nueva que sale. Lo que intento es extraer lo bueno de cada cosa que voy escuchando. Yo, antes que nada, me considero músico de rock y ni los samplers ni la tecnología me interesaban demasiado, y mucho menos incluirla en mis discos.

     —ECP: De todas las personalidades de la música pop española, ¿cuál es la que más te impresionó positivamente? ¿De verdad que tu grupo favorito de los 80 son Loco Mía, como dijiste en alguna entrevista, creo que irónicamente?

     —LAPIDO: Bueno, es obvio que lo de Loco Mía era una broma. Y en cuanto a personas de la música pop con los que haya tenido una grata relación, pues te diría, por ejemplo, Manolo García, que siempre demostró admiración a nuestro grupo desde los tiempos de El Último de la Fila, y que cuando tocamos en Barcelona en nuestra gira de despedida interpretó algunas canciones con nosotros. Loquillo también ha sido una buena amistad en este mundo de la música, y gente, por ejemplo, de La Frontera.

     —ECP: ¿Y Radio Futura?

     —LAPIDO: Cuando grabamos el disco con Joe Strummer en el 85 tuvimos mucha relación con Radio Futura. Se pasaban mucho por el estudio a tocar con nosotros y a ver qué estábamos haciendo. La verdad es que Santiago Auserón era un gran compositor y una magnífica persona. Conocimos mucha gente por aquella época y todos eran estupendos.

     —ECP: En tus canciones siempre se habla sobre la necesidad de amar, deseos traicionados y perdedores, pero, sin embargo, creo que estás casado y tienes dos hijos. Yo no creo que esto sea para nada contradictorio, pero explícame un poco este desdoblamiento músico/persona.

"Luz de ciudades en llamas"     —LAPIDO: Mis letras no tienen por qué ser autobiográficas al cien por cien. Yo escribo sobre sentimientos que pueden ser compartidos por mucha gente y a la hora de escribir siempre me siento más atraído por sentimientos que no reflejan precisamente la alegría de vivir. No es que no sienta la alegría de vivir, sino que no creo en la felicidad absoluta. La felicidad aparece en momentos determinados y dependiendo del concepto existencial de la vida que uno tenga, se puede aplicar, unas veces, a la realidad y otras no. En mis letras se refleja mi forma de ver la vida y en esto no tiene nada que ver que yo esté casado y tenga dos hijos. Es mi visión de la existencia más allá de mi estado civil.

     —ECP: Me gusta mucho el vídeo de 'Nadie besa al perdedor'. ¿De quién fue la idea?

     —LAPIDO: La idea fue compartida entre el realizador y yo. Estuvimos hablando durante un tiempo para intentar hacer un vídeo que no fuera subrayando básicamente las imágenes literarias, sino que fuera un poco construyendo su propio lenguaje por encima de lo narrado, pero sin separarse tampoco del todo del discurso de la canción.

     —ECP: ¿Estás cumpliendo los objetivos que te propusiste al empezar tu carrera en solitario? ¿Te costó la decisión de cantar tus propias canciones?

     —LAPIDO: Sí, me costó bastante, porque yo venía de estar muchos años con un grupo tocando la guitarra y pensar que ahora iba a ser yo el que cantara, me daba, por lo menos, un poco de respeto. En este sentido, iba a ser yo el principal foco de atención en el escenario y esto me supuso un esfuerzo en el plano psicológico, pero como tenía muy claro que quería interpretar mis propias canciones (aunque no sabía si con una banda o con mi nombre) al final me decidí a hacer aquello que creía lo más honesto. Era una estupidez que siendo yo el que iba a cantar los temas, los iba a componer y los iba a producir, no tomase también el timón respecto al nombre. Y por ello decidí sacarlo con mi nombre. Y en cuanto a los objetivos, pues no sé si los he cumplido, porque yo no me planteo objetivos, sino que voy al día. Compongo canciones, las grabo y, si puedo, saco un disco. Estoy satisfecho de los discos que he realizado.

     —ECP: ¿Qué es para ti Granada?

Rock'n'roll © Alejandro Hermosilla Sánchez     —LAPIDO: Es la ciudad donde nací y donde vivo. Es un microcosmos. No me planteo vivir fuera de Granada. Estoy demasiado apegado a mi tierra. Me gusta mucha el estilo de vida de allí sin tener que pasar el agobio de las grandes ciudades. Y creo que también hay una escena musical bastante importante. Vamos, que estar en Granada no es estar en el desierto.

     —ECP: Creo que tu libro favorito es La conjura de los necios. Pero a ti, que te has atrevido con la poesía y que siempre has cuidado tus textos, por más que sean o suenen espontáneos, no te he oído apenas hablar de tus poetas favoritos.

     —LAPIDO: Bueno, La conjura de los necios es uno de mis libros favoritos, pero sólo uno de ellos. Me divertí muchísimo leyéndolo. En cuanto a la poesía, he participado en algún festival que otro de poesía recitando algunas cosas que he escrito. Y tengo muchos poetas favoritos. Me gustan mucho los poetas clásicos como San Juan de la Cruz, los poetas simbolistas como Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, los poetas de la generación beat americana como Allen Gingsberg, me gusta mucho un maestro norteamericano como Walt Whitman o la parte surrealista de Lorca. Poeta en Nueva York me parece un libro fascinante. Tengo cantidad de referencias...

     —ECP: ¿La canción 'San Juan de la Cruz' de Los Planetas la conoces?

     —LAPIDO: Sí, sí la conozco y creo que está bastante bien.

     —ECP: Y, por ejemplo, creo que te gusta Terrence Malick que, en verdad, es un cineasta que se encuentra muy acorde con tus letras y forma de entender la vida. Háblame un poco de esto.

     —LAPIDO: Sí. Malick me encanta. Su forma de hacer cine es muy poética. Sus imágenes tienen una gran fuerza visual por encima del tema del que se ocupan. Y sí, hay algo de mi universo allí, en Badlands. Pero, por ejemplo, también me gusta mucho La delgada línea roja.

     —ECP: ¿Qué te parece la trayectoria de Lagartija Nick? Y pregunta obligada y tópica: ¿te gustó Omega?

     —LAPIDO: Muy bien. Antonio Arias estuvo con nosotros hasta el 91 y en un momento dado él decidió que necesitaba expresar su realidad por otro lado y bueno, ahí está Lagartija Nick, que creo que es uno de los mejores grupos de rock español que hay. Y Omega me gusta mucho. Es un gran disco, al igual que la representación en directo que hicieron de él.

     —ECP: ¿Y Grupo de Expertos Solynieve?

La batidora del surrealismo     —LAPIDO: Sí. Están muy bien. Los vi también en la presentación que hicieron en diciembre en Granada. Con ellos está tocando mi hermano Víctor y Antonio, que era el batería que tocaba antes conmigo. Las letras que hacen me encantan. Son muy, muy granadinas.

     —ECP: Háblame un poco de tu colaboración en Granada Hoy.

     —LAPIDO: Bueno. Llevo trabajando tres años y medio como columnista en este periódico. Hablo de todo, pero principalmente de política, que intento pasar por la batidora del surrealismo. También escribo de música. Un poco de lo que me va apeteciendo. Son dos columnas a la semana. Una de música y otra de política. Y en lo que se refiere a música puedo hablar del rock de los años 50, que me encanta, hasta de la serie documental sobre el blues dirigida por Scorsese.

     —ECP: ¿Te gustan músicos como Will Oldham, Bill Callahan, Cat Power o Joanna Newsom?

     —LAPIDO: Si te digo la verdad, no conozco ni a la mitad de los nombres que mencionas.

     —ECP: ¿En términos de rock' n' roll, cuál crees que es el sentido de evolución? ¿Hacia dónde crees que transita?

     —LAPIDO: Yo creo que el rock va haciendo círculos concéntricos. Su época dorada fueron los 60 y los 70 y a partir de ahí se va reinventando cada cierto tiempo. Van surgiendo nuevos avances, pero creo que la base está ya inventada y ahora se van rescatando apuntes de una época o de otra... Los años dorados, el mejor momento del rock, ya pasó.

     —ECP: Y tu carrera, ¿hacia dónde se dirige y cuáles son tus próximos planes?

     —LAPIDO: Básicamente, mi carrera se dirige hacia lo desconocido. Yo no soy de hacer planes a largo plazo, sino que voy componiendo canciones y grabándolas y cuando tengo las suficientes compuestas veo si es posible grabar un disco aportándole cierta personalidad. Ahora estoy componiendo nuevas temas en el local de ensayo. Quiero grabar otro disco, pero no sabría decirte con certeza si saldrá este año o no. Me gustaría que saliera para fin de año, para la navidad.

     —ECP: Y por último, ¿crees que vivir o, más en concreto, amar, es estar siempre cercano a la antesala del dolor?

     —LAPIDO: Sí. Sin duda. Siempre es caminar cerca un poco al borde del abismo. Los contrarios siempre se llaman y el amor y el dolor son las dos caras de la misma moneda.

 


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CURRENT: un sueño electrónico

 


Un sueño electrónicoEntrevista: Alejandro Hermosilla Sánchez

 


     Current es un pseudónimo bajo el que se esconde el noruego Robert Solheim y a partir del cual ha desarrollado un proyecto que le ha llevado ya a sacar cinco discos que son ejercicios notables de electrónica ambient y chill-out a través de los que intenta demostrar las capacidades sonoras y creativas indiscutibles que la música electrónica posee. Aprovechando que reside en Murcia y que, poco a poco, va dándose a conocer en el circuito underground de bares y clubs de la región, lo entrevistamos en su hogar con el fin de conocer un poco más de su persona y su música. Manejándose con soltura aunque todavía con algunos problemas en castellano y poseedor de un carácter amable, pasamos un rato muy agradable en compañía de este músico noruego que está empeñado en demostrar que las tesis que prefiguraban que una gran parte de los discos esenciales del próximo siglo se construirían en la soledad de los hogares de los músicos y serían distribuidos a través de la red de redes, internet, no estaban equivocadas.

 

 

     —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Háblame de tu lugar de nacimiento y en qué medida crees que esto ha influenciado tu música. Creo que primero tocabas instrumentos como la batería. ¿Cómo fue que te adentraste en la electrónica?

     —CURRENT: Nací en Noruega y comencé a interesarme en la música desde muy temprana edad. Lo cierto es que sólo tengo un interés prioritario en mi vida: la música. Comencé tocando el órgano cuando tenía diez u once años. Toqué la batería en un grupo noruego llamado Fortune durante cuatro o cinco años, pero no hacíamos electrónica. Era un grupo de pop-rock, aunque, si te digo la verdad, más orientado al rock´n roll que al pop. También hacía mi propia música, pero muy amateur y siempre en la vertiente rock, y ya con veinte años comencé a adentrarme en el mundo de la música electrónica. Por aquella época trabajaba también como dj y pude familiarizarme con este estilo de música pero siempre tangencialmente. Mi cambio musical real se produjo a mediados de los 80 gracias a gente como Gary Numan, Yazzoo, Japan, Simple Minds (…) ¿Sabes? Sucede que Noruega ha cambiado mucho en estos últimos años. Ahora hay muchos grupos y mucha influencia de la música minimal, chill-out, etc. En Me gustan muchos estilos de músicaNoruega, el dj empezó a ser importante a finales de los años 80, se comenzó a valorar su trabajo por esta época, pero nada que ver con lo que sucede ahora, que es una figura capital.

     —ECP: ¿Músicos que te influenciaran?

     —C: A mí me gustan muchos estilos de música. Me gusta el jazz, el heavy metal, la música clásica y, a veces, necesito ir a bares a escuchar únicamente rock. Esto se refleja en la música que hago. Me interesa la melodía, el chill-out, combinar diversos referentes. Ahora mismo escucho mucha música realizada en Berlín. Me interesa mucho, por ejemplo, Brian Eno, pero no tengo problemas en mezclar estos referentes con Led Zeppelin, Vangelis, Depeche Mode o Pink Floyd.

     —ECP: ¿Cómo llegaste a publicar tu primer disco Enter the dream? ¿Qué es lo que querías lograr en él? ¿Saliste satisfecho?

     —C: Por aquellos años (1996-1997) estaba escuchando mucho a Biosphere y a The Orb y me sentía hipnotizado por estos sonidos. También estaba trabajando en una tienda multimedia muy importante de Noruega en la que podía escuchar y tener acceso a todo tipo de grabaciones musicales y continúe desarrollando mi interés por la electrónica. Hacía grabaciones caseras, pero nunca me atreví a editarlas hasta que, finalmente, hice una grabación completa y la envié al sello Origo Sound, que se mostró encantado con el disco. Yo no tenía apenas experiencia como productor de música electrónica y tuve que contactar con Eric Bollo, que es bastante conocido en los circuitos jazz y underground, el cual se animó a producirlo. Enter the dream es un título que refleja el sueño cumplido que supuso para mí introducirme en la música. Además, la primera canción se llamaba ‘Enter’ y la segunda ‘The dream’, una invitación a entrar en el sueño de ser un integrante del mundo de la música.

     —ECP: ¿Y te viste involucrado en lo que supuso la explosión de la música electrónica, la cultura de raves, etc?

"The dream cabinet"     —C: Sí. Cuando trabajaba en aquella tienda tenía muchos contactos que nos animaban a ir a todo tipo de fiestas. Siempre había un lugar donde ir, un nuevo sitio que descubrir o una celebración que no perderse. Normalmente, durante la semana solía acudir a conciertos o a fiestas de presentación de discos y durante los fines de semana a distintas raves. Lo cierto es que en Oslo sucedían muchas cosas, había muchas fiestas secretas y una potente escena musical y artística. Solían venir muchos dj´s de Londres y me emborrachaba en muchas de estas fiestas. Recuerdo, por ejemplo, una fiesta que organizó Björk en la que estábamos invitados. Eran unos tiempos bastante interesantes.

     —ECP: Volviendo a tu primer disco, ¿no crees que la melodía de ‘The dream’ es muy kraftweriana?

     —C: Sí. Sin dudas. Para mí Kraftkwer es el grupo más importante de la historia de la música electrónica. Me gustan mucho. De todas maneras, ahora estoy buscando desarrollar una música más house, más techno y para bailar en el club, porque el ambient y el chill-out tienen un coto restringido de oyentes y esto es un poco frustrante, pues no te permite ser conocido.

     —ECP: ¿Qué es lo peor y lo mejor que crees que nos ha dejado la música electrónica?

     —C: Hay demasiada música tanto en el pop como en la electrónica. Música que no es demasiado interesante y que ha dejado el mercado bastante saturado. Además, en el circuito electrónico se suelen consumir demasiadas drogas, lo que rebaja bastante el nivel de calidad de los lugares donde la música es expuesta. Para mí, la droga es la música. Sí, es cierto que tomo mucha cerveza o vino cuando acudo a los clubs y me suelo emborrachar, pero esto no invalida el lugar que ocupa la música cuando la escucho en directo. Y lo mejor es que, para mí, la música electrónica es arte. De hecho, yo no podría vivir sin escuchar o hacer música. Lo he probado, pero no lo he pasado nada bien.

     —ECP: ¿Has interpretado en directo alguno de tus discos?

En la Plaza Colón © Current     —C: Para mí lo más importante era componer la música en el estudio, hacer realidad el sueño de sacar los discos, y para esto me bastaba con estar solo en casa. No necesitaba presentar la música que había compuesto. Pero finalmente sí tuve la oportunidad en 2002 de participar en el festival New Music, que es un festival que promociona nuevas bandas. Ahí se hicieron conocidos, entre otros, Roy Sopp. Interpretar en directo los discos no es nada fácil. Ahora estoy buscando un video dj para que me ayude con proyecciones para presentar el disco, pero es difícil. Lo que tengo claro es que no quiero hacerlo solo. No me apetece presentarme en soledad en un escenario con un portátil y un par de sintetizadores. Necesito algo más.

     —ECP: ¿Cuál es tu técnica compositiva? ¿En qué te basas cuándo piensas en la composición de uno de tus discos?

     —C: Las canciones aparecen de muy diversas maneras. A veces, las canciones comienzan cuando estoy paseando por un parque o a raíz de un sueño. Las canciones fluyen por sí mismas. Muchas veces, pienso en hacer una canción y no consigo hacer nada, pero, sin embargo, en situaciones de relax las melodías me asaltan, las escucho y me llevan al estudio. Ahora tengo un móvil con grabador y así cuando la melodía aparece la grabo en el teléfono y luego ya la trabajo dentro del estudio de grabación.

     —ECP: ¿Y qué supuso para ti tu segundo disco, Musik?

     —C: Enter the dream fue un disco muy pensado y que fui construyendo durante varios años. Sin embargo, en Musik todas las canciones eran nuevas. En él quería hacer algo más tranquilo y por ello me salió el disco más ambient que he grabado hasta la fecha. Para mí, este disco fue el verdadero inicio de mi carrera, puesto que ya tenía contrato con una discográfica, mientras que el anterior era resultado del proyecto de artista que yo quería ser.

"Communion"     —ECP: Tu álbum Communion estaba basado en un libro de Whitley Strieber. Háblame de este libro y en qué medida el mismo te sirvió para la creación de tu disco.

     —C: El libro trata sobre las experiencias que tuvo Whitley con naves espaciales. En él habla de cómo fue abducido por extraterrestres y narra sus experiencias a las que le concede carácter histórico y real. Por ello el disco empezaba con ‘Ghost trip’ que era una melodía que yo había trabajado ya en el 88 y que creí que tenía bastante que ver con el libro de Striber y que reformé y cambié a partir de su lectura. Este tema llegó a tener bastante fama y a sonar en estaciones de radio diferentes en internet y Origo Sound llegó a sacar un single con tres versiones diferentes del tema.

     —ECP: Además, creo que la revista E-dition together eligió el tema ‘Ghost trip’ como uno de los mejores singles del año.

     —C: Sí. La revista la eligió la séptima en su lista de cien mejores canciones del año de música electrónica.

     —ECP: Bueno, por lo que veo parece que te gusta mucho la ciencia ficción.

     —C: Sí. Ahora mismo, por ejemplo, estoy repasando toda la serie de Star Trek y me estoy volviendo loco con ella.

     —ECP: ¿Y estás contento con los remixes de ‘Ghost trip’?

     —C: Sí. Me gustaron bastante. Yo hice un remix de este tema para la radio que era bastante pop y el otro fue realizado por un amigo que se llama Pimpf, que realizó una versión bastante kraftweriana, aunque con bastante más fuerza de este tema.

     —ECP: Finalmente, con underCURRENTs decidiste desligarte de Origo Sound. ¿Por qué?

     —C: Yo podía seguir con ellos, pero el problema es que no hacía prácticamente nada por los discos. Todo el trabajo lo hacía yo. Yo ponía mi música en distintos lugares, trabajaba en internet y, sin embargo, ellos no me ayudaban nada en la promoción. Por ello, decidí crear mi propio sello, Current musik.

"Enter the dream"     —ECP: ¿Te ha beneficiado o te ha perjudicado el uso de internet?

     —C: Para mí, internet ha resultado un medio estupendo. Para mi último disco buceé mucho en internet y esto me ayudó mucho. Me ayudó a configurar mi página web, que me gustaría mejorar con flashes y demás artilugios, aunque todavía no he podido hacerlo. Además, yo creo que si alguien ama tu música, finalmente, se comprará el disco por más que lo haya podido descargar antes en internet.

     —ECP: ¿Y no crees que los cd’s tienen un precio excesivo?

     —C: Sí. Sin duda. Su precio es demasiado caro. Yo sé lo que cuesta producir un cd y tampoco es tanto. Sin duda, su precio es muy caro.

     —ECP: Háblame de The dream cabinet. ¿De dónde procede el título?

     —C: Estaba trabajando con una canción que se llama ‘Invitation’ y pensé que había que partirla en dos partes, ‘Invitation’ y ‘Watching the dream’ y a raíz de esta idea se me apareció la imagen de una persona que entraba en una cabina para observar los sueños de otra. El disco trata sobre la necesidad y la fuerza que tenemos que tener para ser nosotros mismos (…) Muchas veces cuando estoy trabajando a partir de un tema surgen varios más y esto es lo que me sucedió un poco con este disco. De todas maneras, era difícil poner los temas juntos. Por ejemplo, en este disco hay canciones que son un homenaje a Kraftkwerk y ‘A cotton pickers dream’, sin embargo, tiene un sonido muy grande, con armónicas y muchos arreglos diversos. Creo que es el disco mío que ha tenido mayor éxito debido a la promoción por internet. Pensé que iba a ser mi último disco bajo el nombre de Current, pero finalmente voy a seguir desarrollando proyectos con este pseudónimo.

     —ECP: ¿Y cómo realizaste el vídeo de ‘Watching the dream’?

     —C: Lo hice por mí mismo con el programa Windows Movie Maker. Fue, realmente, un experimento y como comprobé que era bastante interesante lo colgué en la red. Este programa es muy sencillo de utilizar y me ayudó mucho a transmitir la idea de sueño y fantasía que caracteriza a la canción.

"Musik"     —ECP: Háblame de tus proyectos futuros.

     —C: Ahora mismo tengo pensado desarrollar un proyecto con un amigo de San Francisco denominado Aquavit. Aquavit significa agua de vida. Es una bebida que tenemos en Noruega y es como el orujo y quiero transmitir lo importante que es la música para mi vida y para las personas. Una cuestión esencial. Como te dije, quiero hacer música más de club.

     —ECP: ¿Algo más en la línea de Biosphere?

     —C: No, no exactamente. Mira. Te quiero hacer una precisión. Hay mucha gente que me ha comentado que mi música se parece a Biosphere, pero no lo comparto, porque nunca ha sido un grupo que me haya inspirado. Me gusta su música, pero si se trata de influencias creo que tengo mucha más de Kratkwerk, David Silvian o incluso de The Moddy Blues que de este grupo.

     —ECP: ¿De quién fue la idea de la portada de tus discos?

     —C: La idea era mía, pero las realizó el otro miembro de mi nuevo proyecto, Aquavit. Él es diseñador gráfico y las fotos las realizó otro amigo mío. Por ejemplo, en la portada de The dream cabinet pusimos una carpa de circo porque yo quería transmitir la idea de que cuando entrabas en su interior no sabías lo que iba a suceder (…) Recibí una crítica en internet del disco en el que me sugerían que no había sabido tratar el lado infernal y pesadillesco de los sueños en este disco, pero es que realmente esto no me interesa. A mí lo que me interesa es crear una música que permita a la gente sentirse bien, expandir la mente, no sé, fumar un porro y pasarlo bien. Nada de pesadillas, de verdad.

     —ECP: Al parecer, la crítica siempre te ha tratado bien.

     —C: Sí. En los terrenos donde yo me muevo es muy difícil ser conocido, pero las críticas de mis discos siempre han sido muy buenas. Por ejemplo, underCURRENTs, fue nominado mejor ambient album por Just Plain Folks Music Awards 2006 y salió numero 4. Siempre he tenido bastante buena acogida crítica, aunque no tanto así en el terreno comercial.

Lo único que puedo hacer en la vida es esto © Current     —ECP: ¿Para qué crees que se hace música? ¿Tienes alguna ambición de perdurar o te conformas con quedar donde estás, con la transitoriedad?

     —C: Mira. Yo creo que lo único que puedo hacer bien en la vida es esto. He tenido muchos trabajos en mi vida, pero siempre me decía «¿qué estoy haciendo si lo que realmente amo y quiero hacer es música?» Y claro que me encantaría que la gente amara mi música en el futuro, pero, de todas maneras, e independientemente de la respuesta del público, yo voy a seguir trabajando en esto.

     —ECP: ¿Por qué elegiste venir a España y más en concreto a Murcia para instalarte?

     —C: Es una historia demasiado larga para explicar, porque vine a España con una pareja y ya sabes cómo son todo este tipo de historias sentimentales. Me gusta España y cuando tenía vacaciones muchas veces elegía España para pasar mi tiempo libre. Comencé yendo hace años a las Islas Canarias, donde, por cierto, descubrí muy buena música y cuando llegué a lo que es la península me enamoré, me gustó el clima, el carácter, la gente, todo. Si te digo la verdad no sé, realmente, muy bien por qué estoy en Murcia, aunque durante un tiempo viví en Torrevieja y no soportaba demasiado la mentalidad de turismo que tenía mucha gente allí. Apenas podías hablar español y todos los turistas sólo pensaban en salir de marcha mientras yo tenía y quería una vida normal. Consideré más adecuado, teniendo en cuenta mi personalidad, instalarme en Murcia.

     —ECP: ¿Con qué músicos españoles tienes contacto? ¿Te gusta la música española?

     —C: Como es lógico, conocí a mi llegada a España mucha música pop y rock de tu país que me gustó, pero en lo que realmente estoy interesado es en la electrónica. Me gustan bastante Lemon Fly, que trabajaron, por ejemplo, con Fangoria y en el club Ocio y otros lugares ya me están introduciendo en el techno español. Tengo bastante contacto también con Rubek y me gusta bastante lo que hace y tengo ganas de introducirme y conocer el circuito techno construido a partir de la discoteca Metro. Me interesa bastante Overflow.

     —ECP: ¿Has realizado alguna remezcla?

     —C: Sí. Ahora estoy trabajando en un remix para un artista que se llama Azam Ali y que conocí en el Festival de Tres Culturas de Murcia. Anteriormente me llamaron para realizar varias remezclas, pero como en el mundo de la música electrónica hay mucha prisa y demasiados intereses. En muchas ocasiones, mientras estaba trabajando en el remix, me llamaban para decirme que ya habían sacado el disco con otras remezclas. De todas maneras, también realicé una remezcla para un grupo noruego llamado Theater of Tragedy, que es un grupo de rock duro que, sin embargo, utilizan bastante los sintetizadores. Alguna remezcla más he hecho, pero no recuerdo bien ahora los nombres de los grupos.

Murcia: calle Jabonerías     —ECP: Y si pudieras elegir, ¿a qué músico le realizarías una remezcla?

     —C: Creo que a Depeche Mode.

     —ECP: ¿Has escuchado los discos de remezclas de ellos?

     —C: Sí, pero son irregulares. Hay algunas que son bastantes buenas y otras que no tanto. De todas maneras, Depeche Mode parece que están interesados en inundar el mercado con material de todo tipo. Están reeditando y reeditando todos los discos de su carrera.

     —ECP: ¿Y los viste el pasado año cuando estuvieron en España?

     —C: Sí. Los vi y me gustó mucho el concierto, aunque ya los había visto cinco veces en Noruega.

     —ECP: ¿Y tus libros o películas favoritas?

     —C: Hay un libro que siempre me ha impresionado mucho, que es Papillon. Y en cuanto a películas, aparte del género ciencia-ficción, me gustan bastante las películas de Almodóvar y, por ejemplo, El laberinto del fauno me pareció, realmente, una película maravillosa, fantástica. El capitán que aparece en esta película es casi el diablo y me hizo tener pesadillas. Últimamente también me gustó bastante Chocolat.

 

 

 

 

 

 

 

ATOM RHUMBA: removiendo el cadáver del rock ‘n‘ roll

 


Atom Rhumba © Alejandro Hermosilla SánchezEntrevista: Alejandro Hermosilla Sánchez

 


     Atom Rhumba estuvieron en Cartagena en el pasado mes de enero y aprovechamos para charlar un tiempo con Rober!, voz, guitarra y alma máter de un grupo en continua expansión, en constante trance de aprendizaje y que, desde luego, merece con creces todos los elogios que se han realizado del mismo por su perspicacia y saber hacer a la hora de escarbar en las costras del rock y a fuerza de talento y originalidad darle un nuevo empaque a su gastada figura. Señalar que, desde luego, fue muy satisfactorio entrevistar al líder de un grupo que, como pocos dentro de nuestro país, ha sabido hilvanar diversión blues, exploraciones sonoras a medio camino entre el reggae y la psicodelia y nihilismo punk-rock consiguiendo una fórmula personal e inquietante como demuestra su excelente último álbum Amateur Universes, que algunos han querido etiquetar bajo el epígrafe post-punk o dance-rock, seguramente, de manera errónea.

 


     —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Antes que nada, una pregunta que siempre me gusta hacer a todas las personas a las que entrevisto. ¿Cuándo fue el momento en que sentiste que te dedicarías a la música?

     —ROBER!: Siempre me ha gustado. A los doce años devoraba las emisoras y grababa los temas que más me gustaban en un viejo radio cassette. Y en cuanto me dejaron una guitarra eléctrica… Chico, ¡aquello era lo mío!

     —ECP: ¿El primer disco que te maravilló y te adentró en otro mundo?

     —R: No podría identificar un disco en concreto, pero sí recuerdo ciclos en los que me enamoraba perdidamente de algún grupo o artista y devoraba todo lo suyo, me dio fuerte por los Ramones, Love, Velvet, Bowie, los Cramps, James Brown, Beatles, Clash, Coltrane, Hank Wiliams… Todo muy clásico, como ves.

     —ECP: Y siguiendo con este tema, ¿cómo entraste en el mundo de la música y conociste a tus compañeros?

     —R: Empecé a tocar la guitarra bastante tarde, creo que a los 21 años, pero lo cogí con ganas y en poco tiempo estaba metido metiendo ruido con los típicos grupos de amigos, sin mayores pretensiones que tocar en el local. Luego participé en bandas como The Reverb Lovers o Bloom para acabar montando Atom Rhumba con músicos de la zona con los que compartía inquietudes y gustos.

Removiendo el cadáver del rock'n'roll     —ECP: Ahondando más en el tema de los inicios, ¿cuál fue el primer concierto que te marcó, los músicos con los que más hayas disfrutado de sus conciertos y los que te gustaría ver y aún no has visto?

     —R: He ido a tantos conciertos… Soy incapaz de recordar las fechas, pero recuerdo con cariño a The Cramps en Donosti, Jonathan Richman y Robyn Hitchock en Brighton, Kim Salmon en El Canal, Los Bichos en el Gaueko, Love en el BAR, David Thomas en el Primavera…

     —ECP: ¿Qué hacías en Brighton entre 1996 y 1997? ¿Te gustó la ciudad, la experiencia y qué fue lo que aprendiste allí? ¿Cuánto de definitivo fue vivir allí y mezclarte con el ambiente de aquella ciudad para decidir darle un empujón definitivo a Atom Rhumba?

     —R: Fui allí con la intención de perfeccionar mi inglés y buscarme la vida, ya sabes, sacarme unas perras, ahorrar algo y cobrar el subsidio del inmigrante retornado a la vuelta. No me influyó demasiado a nivel musical, no conectaba demasiado con la escena musical que imperaba en aquel momento en la isla. Pese a todo, contacté con músicos de la zona y toqué brevemente en un grupo metido en la órbita de Nick Cave. La ciudad me gustó, el ambiente diurno es más relajado que en Londres y el mar está cerca, eso siempre es importante.

     —ECP: Siguiendo con las preguntas personales, ¿cómo llegaste a alcanzar tu técnica vocal?

     —R: No creo que en mi caso se pueda hablar de técnica. Mi estilo empezó siendo muy agresivo, mi voz parecía un arma. Con el tiempo y la práctica he ido perfeccionando mi estilo, ganando en matices y sobre todo soy más consciente de mis límites. Creo que estoy muy lejos de ser un buen cantante, quizás no es algo que se note tanto, ya que el nivel general es bastante mediocre. De todos modos, valoró más la expresividad que la técnica en un cantante.

     —ECP: ¿Qué me puedes decir ahora de Hormonal riot? ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de ese disco? ¿Qué supuso para ti ver publicado ese primer disco?

"Anitua Rhumba"     —R: Me gusta la actitud que desprende. En su momento sorprendió mucho, manejábamos unos referentes poco manoseados por aquí. Visto ahora me suena un poco desequilibrado y naif.

     —ECP: ¿Y Dirt shots, que creo te gustaba mucho?

     —R: Ese disco es el que más me gusta de la primera formación de Atom Rhumba, el que más y mejor nos compenetramos Sergio y yo, que componíamos casi todo el material. Al poco Josi, el bajista, dejó el grupo, empezando una sangría de componentes que sería una constante a lo largo de la historia del grupo.

     —ECP: ¿Qué os dejó como experiencia haber teloneado a Make up?

     —R: Estuvo bien conocer a Ian, el cantante, todo un personaje, hicimos buenas migas y según parece les gustamos bastante, su técnico nos quería llevar a USA para grabarnos un single. Como anécdota, en un tema Alberto (el batería) entró cuatro compases tarde y tuve que alargar un grito más allá de lo humanamente posible, así que me quede sin resuello y me desmayé, algo que no me ha vuelto a pasar nunca. La gente andaba diciendo “qué bien se tira el cantante de Atom Rhumba”. ¡Jajaja!

     —ECP: Te lo habrán preguntado muchas veces, pero ¿cómo fue trabajar con Mick Collins? ¿Qué te dejó ahora que ya han pasado más de seis años esa experiencia? ¿Crees que con Chasin the onagro os acercasteis al sonido que pretendíais?

     —R: ¿Han pasado seis años? Uff… Mick es un productor muy americano, de ir al grano y dejarse de vainas. No estoy del todo contento con ese disco, pasábamos de todo y no ensayamos lo suficiente. Algunas tomas son bochornosas. Me da pena, podía haber sido mucho mejor. Las canciones merecían más trabajo.

     —ECP: Según creo, estuviste en Japón en la gira de Backbone ritmo. ¿Qué te pareció este país? ¿Cuáles fueron vuestras experiencias allí?

"Backbone ritmo"     —R: Me encantó la gente, su educación y sobre todo su gastronomía. También el respeto con el que trataban a todos los grupos y el nivel técnico del Fujirock, el festival en donde actuamos. Llegabas y tenías puesto el amplificador del año que habías solicitado: te enchufabas y tocabas directamente, sin prueba y sin tener que acotar absolutamente nada al equipo técnico, ni siquiera un “súbeme la voz” al técnico de monitores. No he vuelto a ver cosa igual.

     —ECP: Y respecto a Francia, ¿seguís teniendo buena acogida allí? ¿Vais a ir al país vecino a presentar Amateur Universes?

     —R: Esa es la idea. Marc Zermati (del sello Skydog) fue quien publicó nuestros anteriores discos allí y anda muy ilusionado con Amateur Universes, afirma que es nuestro mejor disco. Lo malo es que también afirma que las cosas están peor que nunca y está pensando, a sus sesenta y pico años, en dejar la edición musical y dedicarse a vender ropa. Todo está fatal, joder, este es el tío que sacó el primer single de Motörhead, publicó el Metallic KO de los Stooges, resucitó a los Flamin Groovies, fue road manager de los Clash… Es una pena.

     —ECP: ¿Qué te parecieron las remezclas que hicieron Josetxo Anitua y Guillermo Piccolini de Gone? ¿Y el disco de remezclas que nunca escuché pero seguro es delicioso?

     —R: Es algo muy interesante, dejas tus temas a artistas cuyo trabajo admiras y los resultados suelen ser sorprendentes… En algunos casos podríamos hablar de auténtica recomposición, de canciones realmente nuevas.

     —ECP: ¿Cómo es vuestra relación con Josetxo Ezponda de Los Bichos, que creo que era vuestro grupo favorito y con Hendrik Röever, de Los Del Tonos?

     —R: Tengo mucho aprecio a Josetxo, siempre hablamos de hacer algo juntos, pero es difícil, es muy… Escurridizo. A Hendrik le conocimos a través de Kaki. Se portó fenomenal con nosotros y sus aportaciones enriquecieron en gran medida los temas en los que participó. Huelga decir que es un gran guitarrista.

"Amateur Universes"     —ECP: ¿Y con Josele Santiago? ¿Te gustan sus discos en solitario? ¿Erais fan de Los Enemigos?

     —R: A los Enemigos les vi en la primera época, presentando su segundo disco. El Ferpectamente me gustó mucho en su tiempo y le he seguido más o menos durante todos estos años. Es un gran letrista, cantante y guitarrista, sus discos en solitario están muy bien. Indudablemente se merece mucha más repercusión de la que goza actualmente.

     —ECP: ¿Y cuáles crees que son los grupos españoles con los que más contacto tenéis o que más os gustan, porque es curioso que siempre que se hable de vosotros se utilicen influencias extranjeras pero ninguna española?

     —R: Tenemos contacto y nos gustan muchas cosas, en Madrid están Ginferno, Grimorio o Los Chicos; en Asturias Las Nurses, en Galicia Lascivos y Ultracuerpos, en Euskal Herria Royal Canal, Lisabö, Akauzazte, Anari, Inoren Ero Ni, Audience, Green Manalishi, Señor No, en Valencia Los Borbones… Por tu tierra andan Schwarz, tengo muchas ganas de verlos en directo.

     —ECP: Una duda, ¿quién es el teclista con el que os presentáis en esta gira? ¿Es Firehead? Háblame un poco de él porque, desde luego, es todo un espectáculo contemplarlo.

     —R: Bueno, Cabezafuego lleva ya tres años con nosotros. Es muy… Animado. Creo que viene bien para quitarnos un poco de seriedad y romper el hielo en algunas ocasiones. A veces la gente viéndole en directo pasa por alto el extraordinario trabajo que ha hecho con los teclados del disco.

     —ECP: Por momentos, hay ecos a lo Morricone o una road movie clásica en vuestro tema ‘Broken town’. Pareciera también que de un momento a otro va a aparecer Chris Isaak por allí. Háblame un poco de este fascinante tema.

     —R: ¡Chris Isaak apareció por allí, pero le mandamos al pairo en cuanto Roy Orbison entró por la puerta trasera! Es una canción que habla sobre Barakaldo, mi ciudad natal. Siempre pensé que no acabaría viviendo allí, pero parece que irremediablemente pasaré unos cuantos años más.

¡Sonido Rhumba!      —ECP: Hay momentos en que vuestra música parece que va a estallar en un desarrollo psicodélico o más expansivo a lo Spacemen 3, pero nunca lo termina de hacer del todo y eso la hace más compacta. Me intriga ese tono a medio caballo entre el campo del rock clásico y la psicodelia, porque deja un toque elegante y misterioso en vuestros discos. ¿Me puedes hablar algo de esto? ¿Por qué no os aventuráis más en la experimentación?

     —R: En el pasado tuvimos momentos en el que los conciertos tenían muchos más puntos de fuga, había más espacio para el caos. En los dos últimos discos nos hemos ceñido a una estructura más cerrada debido al modus operandi que hemos adoptado. Ahora llevo las canciones mucho más terminadas al local y el resto de los rhumberos son de una formación rockera bastante clásica. Eso hace más difícil arriesgarse en directo, improvisar.

     —ECP: Aparte de vuestro disco de remezclas y de todo esta movida del post-punk y el dance-rock que os ha cogido en el sitio adecuado, porque de eso trata —sin tener que ceñirse a estos calificativos— lo que siempre habéis hecho, ¿habéis sentido la tentación alguna vez de añadir cajas de ritmo o samplers alguna vez a vuestra música?

     —R: Hemos usado un viejo sampler Ensoniq en alguna grabación y en directo fue nuestro teclado durante algunos años hasta que yo lo destrocé a patadas en un momento de euforia. Fuera de eso no hemos usado demasiados cacharros, simplemente no los hemos considerado necesarios. Si surge alguna canción que pudiese verse beneficiada por el uso de una caja de ritmos la usaríamos sin tapujos, no veo ningún problema en ello (…) En cuanto lo del post-punk… Creo que es un corsé que se puede utilizar para muy pocas canciones nuestras. También se ha convertido en otra moda más que es especialmente petulante cuando pretende ir de original: los discos de Ultravox!, Wire, Talking Heads o Gang of Four tienen ya unos cuantos añitos…

Una relación especial con "Ruta 66"     —ECP: Al parecer, tenéis una relación especial con la revista Ruta 66, que han elegido a vuestro último disco como disco del año y creo que tocasteis en el concierto dedicado a su vigésimo aniversario, así como habéis tenido otras colaboraciones. Háblame un poco de esto. ¿Es tu revista favorita? ¿Desde cuándo la compras?

     —R: Tengo el número 0 aquel en que salían Bowie y Jagger en la portada. Por aquel entonces la compraba más a menudo, tenía un espíritu más fancinero y, sobre todo, estaba descubriendo muchas cosas a las que difícilmente podía acceder oyendo la radio o la música de los bares. Fue de gran ayuda junto a fancines como Ugly Things, La Herencia de los Munsters, Mamorro… Nos llamaron para conmemorar su 20º aniversario y nos pareció una buena idea hacer algo especial, no un concierto rhumbero al uso.

     —ECP: ¿Cuál es tu relación con los redactores?

     —R: Sólo tengo contacto directo con los redactores vascos, suelo coincidir con ellos en los conciertos y parecen gente sana.

     —ECP: De todas maneras, la crítica en general siempre os ha tratado muy bien, tanto Popular 1 como Mondo Sonoro y creo —no estoy seguro— que también Rockdelux?

     —R: El apoyo de la crítica ha sido fundamental para que el nombre del grupo se dé a conocer. Es algo que nos ha ayudado mucho, ten en cuenta que no contamos con campañas promociónales ni con amigos en las emisoras televisivas, Oihuka no ha puesto aún ni un solo anuncio en prensa.

     —ECP: ¿Tú cuál disfrutas más leyendo o con cuál te sientes más identificado?

     —R: Bueno, hay redactores en cualquiera de las que nombras que me suele gustar leer… Eduardo Ranedo, Eduardo Guillot, Senen Amengol…

     —ECP: Lástima, por otra parte, que el éxito de crítica no se corresponda con las ventas, ¿no? ¿Crees que algún día podrás ganarte por entero la vida con la música?

     —R: Lo veo difícil, prácticamente imposible. Pero es algo que tengo asumido. Curiosamente es una pregunta que me hacen mucho últimamente. Me temo que desde fuera se ve todo de otro color.

Teloneando a Bowie en Bilbao     —ECP: ¿Cómo resultó —pregunta que ya te estará empezando a cansar— tu experiencia en el Gugenheim con Damo Suzuki y el resto de músicos implicados en ese proyecto? ¿Qué tal es en persona Damo?

     —R: Damo es muy divertido en persona, muy simpático. Para mí fue todo un honor tocar con él y sobre todo, con Mikel, Galder, Xabel y Murky, a los que admiro aún más tras haber colaborado en este proyecto. La experiencia fue satisfactoria, aunque creo que deberíamos habernos soltado más en el concierto.

     —ECP: ¿Y tu colaboración con Anari, ya más antigua? ¿Te dejó satisfecho? Háblame un poco de esto.

     —R: Me llamó para colaborar en su disco, cantar algo y meter alguna guitarra. Me hizo mucha ilusión, aprecio su música y es una tía majísima. Lo hicimos a última hora un día antes de entregar el master a la discográfica, algo rápido y sencillo. La canción funcionaba muy bien con su voz sola y no quise añadir demasiado.

     —ECP: Oye ¿y cómo os cayó en su momento no poder telonear finalmente a Bowie?

     —R: Lo llevamos bien, ya que al poco fuimos a Japón a tocar en el Fujirock, una experiencia que no creo que logremos igualar.

     —ECP: ¿Dónde estabas y qué sentiste al saber de la muerte de James Brown? ¿Y cuando murió Arthur Lee?

     —R: Estás nombrando gente que son fundamentales para mí, adoro sus discos. Me apenó especialmente el caso de Arthur Lee, un compositor extraordinario que jamás obtuvo el reconocimiento que se merece (los cuatro primeros discos de Love son obras maestras indiscutibles). ¡James ya vivió lo suyo!

     —ECP: ¿Pudiste ver a Dr. Feelgood en su visita a España el año pasado? ¿Sabes que vuelve en mayo? Oye, ¿y viste a The Who?

El directo de Atom Rhumba     —R: No, les vi hace más de diez años con los Inmates, creo. No recuerdo gran cosa. A los Who tampoco fui, pero a estos sí que les veré, ya que tocan en breve a 15 minutos de mi portal.

     —ECP: Y hablando de conciertos ¿Qué preferís —aunque ya sé que cada cosa tiene lo suyo—, tocar en festivales o en salas pequeñas?

     —R: Somos un grupo muy físico, los espacios más pequeños nos favorecen.

     —ECP: ¿Cuáles son tus libros y escritores favoritos? ¿Y las películas?

     —R: Me confieso incapaz de contestar a este tipo de preguntas. Me salgo por la tangente diciéndote el libro que estoy leyendo y la última película que he visto: Hell’s Angels de Hunter S. Thompson y United 93 de Paul Geengrass.

     —ECP: Terminando ya, dime, a modo de cuestionario, si te apetece, qué opinas, qué lugar ocupan —en el caso de que lo haga— en tu vida de melómano Julian Cope, Primal Scream, Mercury Rev, P.I.L., The Clash y Bob Didley.

     —R: Adoro a Bo Diddley y es una gran influencia. Su manera de tocar la guitarra es muy percusiva, parece que esté dándole a un timbal, muy tribal. The Clash es una de las mejores bandas de r’n’r de la historia, cuando tenía quince años eran mi grupo de cabecera. Admiro su capacidad de riesgo, de probar nuevos caminos… Aparte de que en directo eran una bomba. Julian Cope es uno de esos locos con continua capacidad de sorprender, parece nacido en un lejano planeta. De Primal Scream hay cosas que me gustan, pero no soy un gran fan. Con Mercury Rev hemos coincidido en muchos festivales y no les aguanté más de dos canciones, me parecieron excesivamente mesiánicos, casi sinfónicos… No es lo mío, pese a que recuerdo un disco que no estaba tan mal, que parecían emular a The Band, salvando las distancias (…) ¡Me olvidaba de P.I.L.!, me gustan mucho, claro, sobre todo los primeros discos.

     —ECP: ¿Cómo os veis en el futuro a corto y largo plazo? ¿Te ves en el escenario hasta el fin de tus días?

     —R: Es algo que me gustaría mucho. Inevitablemente tendré que bajar el pistón, pero me encantaría seguir componiendo siempre. Me queda tanto por aprender…

 


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DIEZ CONSEJOS PARA ESCUCHAR MEJOR A MOZART


Francisco Javier Meca Guevara

 


Escuchar mejor a Mozart     Estas máximas y sus respectivas glosas están diseñadas para que una persona profana en los mundos de la música clásica pueda acceder al máximo disfrute del arte mozartiano. Mi objetivo es también indicar un proceso paulatino de descubrimiento de lo esencial en el arte musical, y lo que aquí hago con Mozart es igualmente aplicable a otros compositores. Por ello no hago referencias a obras concretas, que bien pueden consultarse en multitud de libros o páginas web. Básicamente la inspiración y la filosofía subyacente de estos consejos ahondan en la metafísica alemana del XIX y se aleja del arte funcional del pasado siglo. Es posible que mi orientación sea errónea o desfasada, pero mi experiencia de oyente de estas músicas corrobora y apoya esta romántica visión, si bien nunca abandono el consejo del fiel Perogrullo, el cual no dejará de estar presente aquí.
     Sólo termino deseando que, si alguien se atreve a seguir esta ruta, tenga siempre presente que «caminante, no hay camino / se hace camino al andar».


     1. Conocer a Mozart

     Tan sencillo o tan complejo. Intentar acercarse a su persona, a través de su epistolario, de testimonios de sus contemporáneos o, a las malas, de ensayos posteriores. Existe además una variada filmografía, donde destaca la popular Amadeus de Milos Forman. Por cierto, no es bueno creerse demasiado a pies juntillas el guión de esta película, que está sacado del drama Mozart y Salieri de Pushkin, y que ahonda en la imaginería que rodeó la prematura muerte del compositor.


     2. Conocer la música de Mozart

     Parece aún más fácil que lo anterior, pero no es cierto. Acercarse a su música supone explorar un territorio muy extenso, que abarca más de seiscientas obras. Por fortuna existen en el mercado al menos dos grabaciones íntegras de su obra. Y para los que sepan solfear están disponibles en internet todas sus partituras.
     Debemos saber diferenciar la música galante, la popular, la camerística, la religiosa, la sinfónica u operística. Docenas de modelos donde el músico desplegaba uno u otro talento: la adecuación de la letra al texto, el contraste tímbrico orquestal, el desarrollo del instrumento solista, el desarrollo motívico o contrapuntístico...


Conocer el contexto de Mozart     3. Conocer el contexto de Mozart

     El porqué de la temática de sus óperas, del desarrollo de su obra para pianoforte, etc, implica entender el final del clasicismo y el pensamiento ilustrado, la llegada de la Revolución Francesa, el ascenso de la burguesía. No es cuestión de hacer una audición vestidos con peluca, pero sí reconocer que lo que escuchamos ahora se escuchaba entonces de otra forma, con prejuicio contemporáneo. Es a veces un flaco favor destacar a Mozart como un clásico monolítico e inexpugnable.


     4. Conocer la música de otros “Mozarts”

     Como he dicho antes, Mozart perteneció a otra época, y su música dialogó y se dejó influir por otros autores, tan importantes como Haydn, Boccherini o Gluck. Pero destaquemos otros “Mozarts”, compositores de gran talento: Benda, Dittersdorff, Arriaga, Vorisek, Martin Kraus, etc. Todos ellos forman el abanico del gusto musical del XVIII, y es una buena costumbre no centrarse sólo en los genios “absolutos” y abandonar a coetáneos de muy buen arte.


     5. Respetar la música de Mozart

     Una vez conocido el terreno sobre el que queremos plantar nuestra escucha, es preciso entender que la escucha, si uno pretende profundizar en la música, debe hacerse con un respeto máximo. Entiendo ese respeto como lo que no asocia el acto de la audición a ningún factor externo, como puede ser el visionado de imágenes (anuncios, películas), o incluir melodías como timbres de móvil o leivmotivs variados. Tratar de quedarnos desnudos ante el sonido, sin más disturbios. Y otro detalle: tratemos de disociar también escucha de contemplación, relajación y demás. Apreciar la música cuesta un esfuerzo, no debería estar al servicio de ningún propósito más que el puramente estético, puerta de acceso a otros más elevados.


Olvidar los intérpretes de Mozart     6. Olvidar a Mozart

     Llegamos del conocimiento al olvido. Porque el acto de la escucha implica dejar todo movimiento racional para hacer emerger el emocional e irracional. Si estamos siempre pensando en Mozart, éste se nos convertirá en un icono, un tótem de la buena música. Quedémonos con la melodía, los ritmos, ahondemos en piezas más bien novedosas para nosotros y dejémonos llevar por las emociones que broten. El olvido es indispensable para profundizar en Mozart, para verlo finalmente como un ser humano, no un semidiós.


     7. Olvidar los intérpretes de Mozart

     Otro consejo es olvidar las interpretaciones. El fetichismo por tal o cual orquesta o director, o la búsqueda incesante de versiones históricas de cantantes olvidados no aseguran nada la calidad de escucha del neófito. Es cierto que intentaremos huir de las malas interpretaciones, pero una vez encontrada una versión decente, mejor parar. Eso sí, recomienda Boulez no estancarse siempre en un disco, sino variar e ir a conciertos para apreciar la trascendencia de la pieza musical sobre las distintas versiones.


     8. Sentir el estilo de Mozart

     Llegamos a un punto crucial. Casi el más bello, porque llegar a sentir el estilo de un compositor es casi un auténtico misterio sin resolver. Cómo simples combinaciones de notas, no sólo nos hacen disfrutar sino que nos pueden hacer revelar a un hombre ahí detrás, al igual que los rostros de Velázquez poseen un algo del alma del pintor. Este proceso de desvelamiento puede ser lento o eclosionar un día ante una pieza concreta. Pero Mozart, al igual que otros insignes compositores (Bach, Haydn, Beethoven, Schubert, Tchaikovsky, etc) tiene el mágico don de ubicuidad en su obra. Para eso es necesario conocer otras músicas del período clásico, para poder apreciar el porqué de la fama de nuestro músico, que trasciende el mero hecho circunstancial de su talento precoz, de su inmensa producción o su ideología masónica.


Escucharse uno mismo     9. Conocer los intérpretes de Mozart

     Si antes la atención estaba sobre el paisaje, ahora lo está sobre las lentes que nos permiten apreciar ese paisaje. Para llegar a la música debemos confiar y sentir a los músicos, únicos herederos del testamento musical. Una vez conozcamos el estilo, y sintamos lo que ya Buffon decía, «el estilo es el hombre», podemos volver a las interpretaciones, eso sí, sin jamás renunciar a la escucha de una obra desconocida, incluso los fragmentos inacabados. Pero poder entender el porqué del uso de instrumentos de época, de valorar a los grandes cantantes mozartianos, los mejores conjuntos camerísticos, pianistas, etc, nos ayudará a dar una vuelta de tuerca más sobre cómo disfrutar al máximo de su arte.


     10. Escucharse uno mismo

     Acabo este decálogo con una máxima en principio ñoña o sacada de libros de autoayuda. No pretendo eso. Cuando digo escucharse uno mismo, hablo de entender más al género humano, entender el fenómeno de la escucha, y también entenderse uno como miembro de una especie. Que hemos medio inventado o medio descubierto el arte musical como herramienta evolutiva, cuyo fin desconocemos. Crear empatía, expresar emociones: es profundizar en lenguajes no verbales, donde el utilitarismo social no tiene cabida. La pureza del arte musical ha sido destacada siempre por los filósofos. Pureza mancillada en múltiples ocasiones, y más en un mundo de componendas y confusiones como el nuestro. Mozart, como muchos otros, aparte de las razones que tuviera para componer, creó una obra que lo superó desde el punto de vista conceptual, porque nos llega a nosotros con la misma inocencia de antaño. Me gusta la metáfora, para terminar, que dice que la música, al igual que los sueños, pueden ser catalizadores de pensamientos y recuerdos. Si fuera así, y dejando aparte el discutible “efecto Mozart”, estaríamos potenciando ya no la inteligencia, sino nuestro ser más íntimo y trascendente.

 

 

 

 

 

 

 

DWOMO: forajidos de entretiempo

 


Forajidos de entretiempoEntrevista: Alejandro Hermosilla Sánchez

 


     Si hay entrevistas que son un trámite, una especie de juego, un auténtico goce o una verdadera fiesta, desde luego, la realizada en el pasado mes de marzo a Dwomo es de estas últimas. Hablar con estos músicos que intuitivamente, sin presiones de ningún tipo, con desparpajo, desenfado y una gran dosis de imaginación han conseguido realizar algunos de los discos más divertidos de la música española de este último lustro, es un auténtico placer por muchos motivos: son dos personas encantadoras y dispuestas a pasar un rato agradable con quien sea y en cualquier momento y que no diferencian persona de personaje. Al contrario, para ellos —tanto en Osinaga como en Hijos de un domador se puede intuir— el universo caleidoscópico y excitante del que forman parte, se encuentra diseminado tanto en la música como en el arte o en la realidad y por ello, acercarse a conocerlos es una garantía de diversión total, risas y de alcanzar a rozar una felicidad muy cercana a la que sentíamos en las mejores tardes de nuestra infancia cuando todo podía o debía ser posible.
     Sin más, os dejamos con una entrevista que apenas puede recoger el verdadero encanto que supone departir con esa pareja singular de forajidos dadaístas que forman Dwomo, Coque y Antonio, que acompañados de su querido productor e ingeniero de sonido Fernado Polaino y su road manager momentáneo, Enrique, del emergente grupo valenciano Neon Flash, intentaron resolver las dudas que teníamos sobre su particular manera de entender la música. Y, entre otros asuntos, agradecer, por supuesto, el gentil y generoso trato que René —uno de los pocos dj´s radicados en Murcia que hacen honor a esta cuestionada profesión— tuvo con nosotros facilitándonos en todo momento los trámites de esta entrevista.

 


     —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Creo que os juntasteis en el 98, ¿no? Pero antes de esto, ¿qué hacíais y a qué os dedicabais? ¿Cuáles fueron los primeros discos que escuchasteis?

     —COQUE: Antes del 98 habíamos estado tocando siempre, al margen de que cada uno teníamos nuestros estudios, pero los dejamos. En un momento o en otro siempre nos hemos dedicado a la música. Hemos estado tocando en bastantes grupos de diferentes tendencias: desde un estilo jamaicano a cosas más punk-rock. Es lo que suele suceder. Bueno, y por abril del 98 nos conocimos, sentimos un flechazo "Usted"musical y ya no nos separamos más. Fue todo muy natural. Grabamos una maqueta, empezamos a tocar y hasta ahora.

     —ANTONIO: Como se suele decir, fue la música la que nos escogió a nosotros. Nos pusimos a hacer de las nuestras, vimos que la fórmula funcionaba y ya sabes, la cabra tira al monte. La música siempre ha estado cerca de nuestra vida.

     —C: La verdad es que, en mi caso, el primer disco que me compré en vinilo y que me marcó en un principio fue el If you want blood you’ve got it de AC/DC, pero recuerdos musicales tengo muchos, porque en mi casa desde siempre se oía muy buena música. Mis padres tenían una discografía tremenda en donde se encontraban todo tipo de estilos y registros muy variados. Se podía oír tanto a los Beatles como a Antonio Machín, Bob Marley o cualquier otra cosa. La música era fundamental en mi casa.

     —A: A mí en mi casa, de pequeño, me impactó la ópera rock Jesucristo Superstar. Luego, más tarde, cosas de la movida o del rock español de la época. Me gustaban mucho, por ejemplo, Leño o Barón Rojo y, sobre todo, las bandas sonoras de películas. A mí me gustaba desde Motorhead y las óperas rock hasta las melodías del mundo del circo.

     —ECP: ¿Y qué estudiabais cada uno antes de dedicaros a la música?

     —C: Bueno, yo dejé los estudios en BUP.

     —A: Yo llegué a estudiar dos años de Derecho y dos de Historia pero, vamos, ya al primer año me había dado cuenta que esto no tenía absolutamente nada que ver conmigo.

     —ECP: Los discos suenan muy espontáneos y nada pensados, además de que parece que llevan un muy buen trabajo detrás. ¿Cómo conseguís ese sonido? ¿Cuál es vuestra formular particular?

El directo de Dwomo     —C: La fórmula es que no hay fórmula. Todo lo que hacemos nos surge de manera natural y puede que sea fruto de que no tenemos demasiados prejuicios a la hora de probar distintos tipos de experimentos. Por ejemplo, tampoco planeamos el sonido. Nunca decimos o decidimos mezclar una cosa con otra o, por ejemplo, cantar en japonés, sino que todo surge de manera espontánea sin una actitud predeterminada por nuestra parte (...) Sin embargo, si se trata de hablar del sonido te diría que para nosotros es muy importante nuestro productor, Fernando Polaino, que lleva con nosotros desde 2000. Es prácticamente el tercer miembro de Dwomo y el principal responsable del mismo, por lo que le puedes preguntar a él. Él es realmente el músico bueno e imprescindible de Dwomo.

     —FERNANDO POLAINO: Bueno, yo lo único que intento hacer es que ellos suenen verdaderos, que suenen a ellos mismos, ya que juegan con elementos muy heterogéneos como son, por ejemplo, instrumentos de juguete o de plástico, lo que condiciona de una manera u otra la producción. Hay temas que son muy sencillos, otros más complicados, pero yo lo único que intento es que su personalidad no se pierda por la entidad de la producción.

     —C: Sí. Mira. Además el nuevo disco que vamos a editar es mucho más desnudo. Es bastante diferente a los otros dos —aunque yo pienso que estos ya tenían diferencias entre sí— pues éste puede que sea bastante más radical: más desnudo de pistas, más intimista y menos marchoso y más pausado en algún sentido. No sé bien por qué pero como te decía antes puede ser porque nos surge así, sin más, no hay planteamiento previo.

     —RENÉ: ¿Y este cambio tiene algo que ver con las drogas?

     —C: No. Realmente, no. Se debe más a las experiencias vitales. Las drogas están ahí para divertirse pero no para ayudarte a componer ningún disco. Es más una cuestión de compenetración entre nosotros. Ten en cuenta que llevamos 9 años juntos y, bueno, ahora este disco nos ha salido un poco más folkie…

     —ENRIQUE: De todas maneras, hay algo que a mí me parece muy importante y es muy difícil de encontrar debido a la mentalidad, y es que haya bandas en este país que se preocupen ya no de clasificar su música dentro de algún estilo, sino de hacer algo que tenga un componente de expectación, que haga soñar a la gente que lo está escuchando, y los tres discos te hacen soñar. Te permiten irte a Portugal, más tarde a Brasil y, de repente, a Japón, con independencia de qué vivas o quién seas.

Entre forajidos © Alejandro Hermosilla Sánchez     —C: Está muy bien esto que apuntas. Además, yo creo que, afortunadamente, tenemos un punto de vista nuestro exclusivamente personal lo que me satisface mucho y me da mucha alegría.

     —ECP: Se os ha llegado a comparar con Martes y 13. ¿Estáis de acuerdo? ¿Qué pensáis de esto?

     —C: Bueno, esto es una tontería como otra cualquiera. Lo cierto es que tenemos un punto teatral y somos un dúo, pero nosotros, al fin y al cabo, lo que hacemos es música. Francamente, no me siento para nada identificado con esta comparación, pero si acaso hubiera que comentar algún humorista o dúo por los que nos sentimos atraídos siempre serían Faemino y Cansado. Martes y 13 tenían su punto, pero Faemino y Cansado practican un humor más surrealista y ácido que me parece mucho más inteligente (…) Sí, tenemos una faceta teatral bastante acusada pero de cara a como entendemos nuestro grupo y el concepto de Dwomo, la música es lo más importante. Luego ya lo demás va en el carácter de cada uno. Uno es más payaso, otro es más bromista, etc.

     —ECP: He visto y he leído algunas de vuestras entrevistas y dais una imagen de tipos super sencillos, sin historias de ego y que disfrutáis realmente con la música. Explicadme un poco.

     —C: No, para nada, no tenemos problemas de este tipo. Hombre, ten en cuenta que ya estamos mayores. No tenemos tiempo para este tipo de cuestiones.

     —ECP: Aparte de las referencias musicales que manejáis, en un grupo tan ecléctico como el vuestro, ¿qué otras influencias del arte, el cine y demás disciplinas manejáis? ¿Algún cómic? Porque vuestra estética es como muy de comic, ¿no?

     —C: Sí. Lo cierto es que somos bastante inquietos. Yo no soy mucho de cómics, pero Antonio, por ejemplo, es bastante inquieto y sí que está muy interesado en este medio. A mí, por ejemplo, me gusta mucho el cine.

En acción     —A: Yo no soy un erudito del mundo del cómic, pero sí que me gustaba mucho Moebius y también todo lo que era el cómic clásico de los 80. Ahora el cómic se ha vuelto un medio bastante lujoso, pero a mí me sigue gustando el clásico: El hombre enmascarado y todos esos héroes entrañables. Hace poco me enteré que en Angouleme todas las calles son puestas en referencia a héroes de las viñetas y me pareció fascinante esta idea. Realmente, es increíble lo mucho que me fascina el cómic y el poco tiempo que le he podido dedicar.

     —ECP: Vuestro primero disco, Osinaga, recibió grandes críticas y a mí me parece fabuloso, una auténtica diversión continua. ¿Cómo lo veis pasado el tiempo? ¿Cambiaríais algo? ¿Adónde os llevó el álbum?

     —C: Me gusta mucho ese disco. Además, como es el primero, se nota mucho el empuje que le pusimos, las ganas de grabarlo y hacerlo. Habíamos hecho maquetas, pero todavía no un disco y fuimos a grabarlo con unas ganas brutales, por ello creo que es el más directo.

     —ECP: ¿Y los títulos y nombres de las canciones, que son realmente muy ingeniosos?

     —C: Surgen de nuestra particular imaginería personal.

     —ECP: Habladme un poco de la canción 'Scaramouche'. ¿Quién es Scaramouche?

     —C: Hay un personaje que hizo una película española bastante antigua y que era una especie de bandolero o algo parecido, pero Scaramouche para nosotros es algo más imaginario. La fiesta de Scaramouche puede ser cualquier fiesta.

     —ECP: ¿Y 'Charles el guardabosque'?

     —C: Igual.

Comenzamos a hablar de un guardabosques... © Alejandro Hermosilla Sánchez     —E: Mira. Yo cuando escuché la canción, que creo que es una de las que más me gusta de ellos, en el Gruta 77 en Madrid me quedé alucinado e intenté saber más. Luego me enteré de que existía el libro de Lawrence, El amante de Lady Chatterley, que tiene como personaje principal a un guardabosque y pensé que el título de esta canción podía venir de allí, pero luego Antonio me dijo que no era así.

     —C: Claro. Yo recuerdo que un día estaba con Antonio en el local y estaba Fernando y no sé por qué comenzamos a hablar de un guardabosque, salió la frase y comenzamos a reírnos y a hacer lo que luego sería esta canción. Una risa un poco contenida, porque musicalmente la canción es muy tensa.

     —ECP: ¿Salisteis satisfechos con el disco de remezclas?

     —C: Sí, en general, nos gusta mucho porque está realizado por gente que hemos elegido nosotros, lo cual ya es una garantía. Hombre, la verdad es que hay algún tema que flojea más que otro —sobre todo, los realizados por gente “famosa”— pero, en general, estamos muy contentos de ellas. Nosotros elegimos las versiones, pues había otras tantas remezclas fantásticas, lo que fue un poco duro, ya que tuvimos que seleccionar, pero, vamos, al fin, quedamos satisfechos.

     —ECP: ¿Os sentís cerca de la sensibilidad de Astrud o Hidrogenese por el sentido del humor?

     —C: No, para nada. Hay cosas de estos grupos que tienen su gracia, pero lo cierto es que creo que transitan un camino bastante diferente al nuestro.

     —ECP: ¿Y grupos españoles de los 80?

     —C: Pues te diría que, por ejemplo, Derribos Arias, Parálisis Permanente, Aviador Dro…

     —A: El Humano Mecano, la primera época de Los Coyotes, Esplendor Geométrico y, sobre todo, Golpes Bajos.

     —C: Sí. Sin duda, Golpes Bajos.

     —ECP: Dos títulos de discos: Los errores de Occidente e Hijos de un domador. Habladme de estos títulos.

"Mi padre"     —C: El título de Los errores de Occidente está sacado de una estrofa de 'El turco', que es una de las canciones de nuestro primer disco y, sí, a nosotros también nos gusta bastante el título. Como sabrás, los errores de Occidente son muchos.

     —A: Y respecto a Hijos de un domador pues… Mira, estábamos bastante imbuidos por la primavera y el cambio de estación en el circo, por el látigo y las vedettes. Era un tiempo