JOHN SINCLAIR
El eterno rebelde

 

 

Alejandro Hermosilla Sánchez
Javier García Caballero

 

 

John Sinclair en el festival de spoken word de Sevilla © Alejandro Hermosilla Sánchez     De manera pasmosamente fácil y sin impedimentos de ningún tipo, tuvimos la oportunidad de entrevistar a John Sinclair en su paso por el festival Spoken Word de Sevilla, que junto a Mark Ritsema venía a presentar su más que notable álbum Criss Cross. Decir algo a estas alturas a manera de presentación de este hombre que se ganó los favores de John Lennon, Yoko Ono, Allen Gignsberg o Timothy Leary, que fue cerebro, artista e ideólogo destacado no sólo del mítico grupo de Detroit MC5 sino de toda la revolución contracultural surgida del país norteamericano en los años 60 y que todavía sigue siendo un referente inexcusable para músicos, poetas y artistas de toda índole como, por ejemplo, Sonic Youth, se nos antoja banal. Simplemente resaltar que Sinclair mostró una naturalidad admirable durante toda la conversación, lo que unido a su afán infatigable por transmitir sus ganas de vivir y continuar experimentando nos permitió disfrutar de una hora de conversación más que agradable con él y Mark Ritsema que nos dejó un grato, muy grato sabor de boca.
     En fin, sin más preámbulos, os dejamos con la entrevista a una de las personalidades más importantes del siglo XX, tanto en el terreno del periodismo cultural y revolucionario como en los campos del activismo político, la poesía libre o la manera de enfocar el negocio musical como una actividad artística rodeada de un tremendo halo y potencia culturales capaces de transformar de una manera positiva el rostro de nuestras, en tantas ocasiones, acomodadas sociedades modernas.

 


     EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Bueno. En primer lugar, ¿qué opinas de este festival de spoken word que te ha traído a España? ¿Te han gustado España y Sevilla?

     JOHN SINCLAIR: Bueno, el festival me ha encantado, nos han tratado muy bien, el comportamiento del público ha sido excelente, había sol, muy buen tiempo, los artistas eran muy interesantes y nosotros hemos podido realizar nuestra propuesta sin ningún problema. ¿Qué más se puede pedir? Han sido unos días maravillosos. Además, según creo, el spoken word no es un género muy habitual en España y, sin embargo, la respuesta a nuestra performance ha sido muy buena por lo que… Genial.

     ECP: ¿Y os gustó el show que dio Nick Hornby ayer?

     MARK RITSEMA: Estuvo bien. Yo leí Alta fidelidad, que me parece un libro bastante irónico y divertido y los comentarios que realizó ayer eran bastante parecidos a los del personaje. Fue un show bastante entretenido. Aunque no compartiera todo lo dicho por Hornby, sí que me resultó bastante interesante.

"Criss Cross" de John Sinclair y Mark Ritsema     ECP: ¿Cómo conociste o te pusiste en contacto con Mark Ritsema? ¿Cuál fue el proceso de grabación que seguisteis para grabar vuestro magnífico Criss Cross? ¿Cómo os planteáis los shows?

     JS: Yo conocí a Mark en una de las celebraciones de la Cannabis Cup en Amsterdam que, creo, es un lugar ideal para conocerse. Un lugar perfecto para conocerse entre creadores y no tan creadores. Ja, ja, ja, ja… Como sabes, la Cannabis Cup es una competición que se realiza para valorar cuál es el mejor cannabis que se cultiva en la actualidad y, bueno, yo he sido su supervisor en varias ediciones, lo cual es un honor. Se pasa de maravilla y además se pueden hacer todo tipo de contactos artísticos, como nos sucedió a nosotros.

     MR: En cuanto al proceso de grabación fue bastante simple. Hablamos un poco de lo que queríamos hacer, pero sin una idea preconcebida y el 1 de enero de 2005 nos metimos en un estudio en Amsterdam y en dos días completamos la grabación. Fue una grabación espontánea y en la que no usamos productor. Queríamos que la música sonara al natural a la manera de los antiguos bluesman americanos como John Lee Hooker, queríamos dejarnos fluir con ella, discurrir libremente y no estar obligados a someternos a la rigidez de las composiciones o de una estructura previamente organizada.

     JS: En cuanto a los shows, intentamos que surjan de manera tan libre como se forjó el disco. Realmente, no sabemos muy bien nunca qué composiciones o temas vamos a tocar y esto nos proporciona una sensación de riesgo, de libertad y de improvisación que es lo que queríamos conseguir. Nuestra meta es llegar a un lugar y, dependiendo de cómo nos sintamos, tocar una u otra canción. Esto es difícil para ambos, porque nunca sabemos cuál va a ser nuestro próximo paso, pero nos estimula y da libertad. Es nuestra manera de ubicarnos en el mundo y la creación. Siempre de manera sorpresiva, siempre anhelando el espacio de la libertad y, claro, rindiendo homenaje a todos esos músicos increíbles de blues que recorrieron toda América cantando sus historias y componiendo sus canciones a medida que las vivían y conforme iban sintiendo los dolores, alegrías y placeres del amor, de la vida. Ellos llegaban a una población, decían su verdad, contaban sus batallas que hacían referencias a sus vidas y se iban, y este es el espíritu que nosotros queríamos recoger. También hemos querido homenajear a todos esos hermanos nuestros que lo pasaron mal, muy mal después de la inundación sufrida hace unos veranos por Thelonius Monk, el genio libreel huracán Katrina (…) Fíjate que nos planteamos de tal manera la música que cuando los organizadores de este festival nos dijeron que debíamos pasarle un listado de los temas para que pudiéramos realizar la traducción, nos sentimos bastante sorprendidos. Es la primera vez que hemos tocado juntos sabiendo más o menos el orden de las canciones y las letras exactas que íbamos a presentar. En el resto de los conciertos que hemos desarrollados para un público de habla inglesa, los temas que tocamos van surgiendo dependiendo del ánimo que tengamos esa noche, de la inspiración y el momento como hacían todos esos fantásticos y míticos bluesman que recorrían Norteamérica sólo con un instrumento y su voz para narrar las verdades que había en su corazón y encontraban en el camino.

     ECP: Sin embargo, en el disco y el show que vimos anoche, no sólo homenajeabais a los bluesman de Nueva Orleáns, sino también y sobre todo a Thelonious Monk.

     JS: Bueno, claro, es que Thelonious Monk era también un músico negro que se dejaba fluir de manera libérrima en todo lo que hacía. Él era un auténtico genio y estaba conectado de una manera u otra con estos bluesman porque él no sólo era un músico de club. Acuérdate que a mediados de la década de los 30 y años antes de comenzar a tocar junto a Kenny Clark en el Minton´s Playhouse y dar lugar al fascinante bebop, Monk estuvo recorriendo América con su piano junto a un predicador evangelista. Iba recorriendo los pueblos de la América profunda y dando testimonio de todo aquello que observaba con su piano, con su manera original, mágica e inconfundible de tocar el piano que lo hacía un músico especial (…) Monk era otro músico que, dependiendo de las circunstancias del momento, cambiaba las estructuras de las frases musicales y las canciones. Era pura inspiración y su única intención era fluir musicalmente. Monk era un verdadero artista. Todo un artista. Un hombre que era capaz de tocar de diversas maneras un mismo tema, hacerlo diferente y reconocible a la vez pero siempre diferente y que siempre estaba empeñado en ser verdadero, en transmitir únicamente y con toda la sinceridad posible aquello que había en su corazón. Y de esto habla el disco: de todos los artistas que, como Monk, han dado testimonio íntegro de la realidad, no han tenido miedo y han dicho su verdad sin importarles las circunstancias políticas y las modas. Habla de la auténtica música eterna, la del corazón. De los creadores que se recordarán durante décadas y que cambiaron el rumbo de la música (…) Realmente, Monk era un genio y en todo el disco, de manera improvisada, intento seguir su rumbo y conectarlo con otros creadores musicales inmensos como Robert Johnson o Charlie Parker o poetas y escritores como Burroughs o Kerouac. Porque hay algo que quiero que quede claro: en los años del bebop y la generación beat, el arte —como siempre ha de ser— no estaba dividido en estancos diferentes. Al contrario, la manera de escribir de los autores de la generación beat era improvisada, se dejaba fluir y dependía de las circunstancias del momento y del estado de ánimo de sus creadores para forjarse de una manera u otra, como les sucedía, por ejemplo, a los músicos de jazz como Monk, que siempre que tocaba El fantástico Charles Mingusel piano transmitía una sensación diferente y mágica o bluesman como Howlin´ Wolf. A ellos los homenajeo, aunque me centre en Monk, porque su talento era desbordante y porque cuando murió en 1982 sentí un gran vacío en mi persona y observé que se produciría, a su vez, un gran agujero en el mundo musical, pues con él se iba un auténtico creador, un espíritu libre como yo he intentado ser toda mi vida (…) ¿Sabes? yo me he ganado bien toda mi trayectoria la vida, pero no he tenido jamás un trabajo oficial o algo parecido que se entienda normalmente como trabajo estable. He tenido más o menos problemas de dinero, pero siempre he vivido bien, intentando no ofender a nadie, gracias al arte, a mis poemas, mis discos. Esto es lo verdadero y auténtico que se encuentra en la lección de músicos como Monk: la capacidad y necesidad de ser uno mismo, de ser mutable o variable, pero ser siempre fiel a una única verdad que es el arte y que es la máxima manifestación de libertad del ser humano. Lo digo en el primer tema del disco: la gente no sabía qué es lo que tocaba Monk, se reían o menospreciaban su forma de tocar, no creían que fuera capaz de tocar el instrumento, pero Monk era mucho más grande que todas las opiniones que se pudieran decir sobre él y su música y siempre se sobreponía a ellas como el auténtico innovador que era. Les ha pasado a todos los grandes genios de la música (…) Todos los artistas de los años 50 y 60 estábamos comprometidos con la creación artística y no importaba tanto que trabajáramos en un medio u otro. No importaba. Precisamente, te diría que aunque hayamos presentado este disco en un festival de spoken word, no considero a mi disco un disco de este género en su integridad. Es algo más libre, más blues o jazz, algo que tiene que ver con los sentimientos íntimos, la libertad, el corazón y la creatividad: todo aquello que representó Monk durante un tiempo y que siempre simbolizará junto a Charles Mingus, Gillespie y músicos fantásticos como ellos. Yo también me siento así, girando de un lugar a otro, y mis letras, discos o poemas se componen en instantes, casi sin previo plan, me dejo fluir y puedo hablar de mis viajes, de los músicos o escritores que me gustan de manera improvisada o de mis amantes. No importa. Lo que importa es la inspiración, trasladar a la música de manera auténtica aquello que sientes, que los versos de los poemas se encabalguen y fluyan como el piano de Monk o un solo de saxofón siempre buscando los horizontes de la libertad, los lados ocultos de la misma e intentando mostrar todos aquellos mundos que se encuentran en la misma y que muchos no quieren o pueden ver (…) De todas maneras, yo ya había grabado un disco en homenaje a Monk, Book of Monk, que publicó Blue Note, aunque es justo decir que en él no había música.

     ECP: Además, siguiendo con el jazz, y al tiempo que realizabas tu carrera periodística, creo que en los años 60 realizaste otro libro o disco de homenaje a John Coltrane.

     JS: Claro. John Coltrane era otro de estos músicos a los que me refiero. Era un creador impresionante que con cada una de sus notas cambiaba la realidad en la que se encontraba envuelto y la hacía distinta. Era otro gran creador como Monk, que fluía espontáneamente como yo intento hacer en mi vida con el objetivo de hacer más libre al ser humano y llevarlo a conocer dimensiones desconocidas, no exploradas. Sun Ra, la banda más imaginativa del mundoColtrane era otro músico impresionante al que puedo catalogar como un auténtico poeta. Un auténtico descubridor que con Monk ayudó a cambiar nuestra concepción de la música y hasta te diría que de la vida. Pero, bueno, también he grabado discos sobre Muddy Waters o Sonny Rollins que, cada uno a su manera, ayudaron a cambiar nuestra concepción del mundo y la música.

     ECP: ¿Y qué me puedes decir de Sun Ra?

     JS: ¡Oh! Sun Ra durante un tiempo fueron una de las bandas más imaginativas y creativas de este mundo. Una cosa que me hizo mucha gracia cuando conocí a Sun Ra es que cuando lo veías en un escenario, alucinabas con él porque pensabas que estaba en otra galaxia, tanto por su música como por su personalidad, pero luego resulta que fuera del escenario era totalmente igual. No había prácticamente diferencias entre el Sun Ra músico y el Sun Ra persona. Él estaba en otra dimensión donde la música y la poesía caminaban libremente, como se puede observar en su obra, y sucedió en su vida. Lo conocí en el año 1966. Recuerdo que pasé un tiempo con él y los miembros Arquestra en Nueva York y conseguí entrevistarlos para el periódico underground de Detroit para el que solía escribir, The Warren-Forest Sun. Más tarde conseguí que fuera a Detroit e hiciera algunos conciertos en nuestra ciudad que fueron muy minoritarios, pero que con el tiempo se han mitificado junto a MC5 y The Magic Veil Light Show y, posteriormente, mi amistad y trabajo con él se fue amplificando. Siempre me sentí interesado por su particular concepción cósmica de la música y en la medida en que su creatividad continuó fluyendo, como la de Monk, me sentí muy cercano a él.

     ECP: ¿Y tu relación con Timothy Leary? ¿Llegaste a realizar alguna ingestión de ácido con él?

     JS: Bueno. No llegué a participar en directo en ninguna de las famosas ingestiones de Leary, pero sí que participé en alguna ocasión en el recorrido de su autobús mágico. Es curioso que se me relacione con Leary constantemente. Así también ha ocurrido en mis participaciones en la Cannabis Cup, donde ejerzo, prácticamente, como un sacerdote o gurú que ha de integrar a los participantes en la ceremonia del cannabis. Ja, ja. Está todo bien porque, al fin y al cabo, se trata de llegar a ser libres, de buscar la paz con uno mismo y los demás sin la violencia, el odio o las armas, como hacen tantos estados modernos.

Concierto por la libertad de John Sinclair     ECP: ¿Cuál consideras que era la diferencia entre los grupos ideológicos de Detroit y los de California dentro del movimiento contracultural de finales de los años 60?

     JS: Bueno, las diferencias eran bien claras. Los chicos que vivían en California estaban rodeados de playa, parajes más o menos paradisíacos, un clima soleado y calmo, y esto les ayudaba a formular una visión más pacifista, menos violenta y mucho más utópica de los cambios que querían acometer en la sociedad, de aquello por lo que luchaban. Entre la playa y la arena y los cigarrillos de droga o la experimentación, las proclamas del Sun Flower eran muy interesantes, pero es lógico que tenían que ser muy diferentes de las que produjeron MC5 o The Stooges en la medida en que nosotros vivíamos en una ciudad industrial, rodeados de edificios y oficinas burocráticas por todos lados y con un clima frío en bastantes momentos. Así, cuando queríamos expresar nuestro malestar no podíamos darnos un baño en el mar, sino que de manera violenta expulsábamos toda la ira con esa fría sociedad industrial que nos rodeaba, nos guiábamos más por la descarga automática de nuestra rabia y no tanto por nuestros sueños y anhelos. Éramos mucho más punk sin plantearnos ningún aparato teórico para defender nuestros proyectos y como consecuencia lógica del lugar donde procedíamos. Si hubiéramos vivido en California, lo más normal es que hubiéramos sido radicalmente diferentes. En fin, lo importante es que luchábamos por cambiar el sistema y no tanto nuestras diferencias. Había algo que nos unía por encima de la forma en que manifestábamos nuestro malestar: el deseo de luchar a muerte por defender nuestros ideales y que una nueva sociedad más justa y libre se hiciera posible.

     ECP: ¿Cuáles fueron a tu entender los grupos musicales más importantes de aquella época?

     JS: Es una cuestión difícil. Había muchos y en parte ya te lo he respondido, porque amaba a los bluesman como Lighting Hopkins, Howlin´ Wolf, a músicos de jazz como Parker o Monk, y en cuanto a grupos de rock además de MC5 o Sun Ra, debo confesar que me gustaba mucho el grupo de Janis Joplin, Big Brother and the Holding Company o Canned Heat y, aunque fueran de otro país y de otro movimiento, también me gustaron mucho Can, a los que amo más con el paso del tiempo.

     ECP: Hablando de personas y personalidades de los 60, ¿por qué crees que estaban tan conectadas la escena musical con la ideológica en aquellos años?

Aprendiendo entre Sinclair y Ritsema © Alejandro Hermosilla Sánchez     JS: Es que, realmente, nosotros no teníamos la sensación de tener una escena ideológica artística. Todo surgió de repente y todas las personalidades de los distintos campos y ámbitos artísticos comenzaron a entrar en contacto de manera casual y fortuita, pero con mucha energía y un empuje tal que muchos han pensado que todo el movimiento contracultural norteamericano surgido a finales de los años 60 y el que rodeaba a toda la ciudad de Chicago había sido preparado. Pero no fue así. Estaba en el espíritu de los tiempos y, simplemente, ocurrió que una serie de personalidades representantes de una gran parte de la población unimos nuestras fuerzas y nos vinculamos para expresar nuestro desprecio al sistema y los valores establecidos y proponer un nuevo sistema de vida, pero nunca nos organizamos. Todo fue muy espontáneo, como la música de Monk o mis poemas. Surgió del libre hacerse de la vida y de la sociedad (…) Lo que sí ocurre, a diferencia de ahora, es que antes las personas nos uníamos, no teníamos las nociones individuales que hay ahora. Dejábamos escuchar nuestras voces por encima de nuestros egos y las distintas personalidades en pos de conseguir un objetivo común, de proseguir en nuestra lucha por las libertades y la libre expresión de nuestros pensamientos. Realmente, podías encontrar un feeling especial entre todos los artistas si exceptuamos al infame de Ted Nugent, que era un auténtico estúpido y ególatra que no estaba interesado más que en sí mismo, en su propio lucimiento y sus propias cacerías, que producían auténtica pena. Era, desde luego, el artista —preocupado más por lucirse, cazar y hacer sus solos de guitarra que en la vida real que se encontraba alrededor suya— que más desentonaba en una ciudad, Detroit, en la que todos nos sentíamos unidos por una especie de raro espíritu creativo.

     ECP: ¿Cuál es el acontecimiento fundamental o la fecha en que tú piensas que el sueño hippie murió?

     JS: Mira. Sobre este asunto, quiero aclarar algo. Se suele citar que fueron los sucesos acaecidos en Altamont o los asesinatos cometidos por Charles Manson los que dieron final a toda una época e incluso hay gente que cita el encarcelamiento de Leary como punto final de esta época, pero no creo que esto sea del todo cierto o, al menos, nosotros no lo vivimos así. A finales de los años 60 sucedían muchas, muchas cosas, todo el mundo estaba en contacto, había una excitación especial y en el clima de la época se hizo referencia a estos sucesos, pero no le dimos la importancia simbólica que más tarde le concedieron los medios. Para nosotros fueron unos sucesos más que ocurrieron entre otros muchos que ¿Tú piensas que el sueño hippie murió?sucedieron en aquella época y que tuvieron, en ocasiones, más importancia para nosotros. Cuando nos enteramos de estos sucesos les prestamos atención y los comentamos, pero como otros muchos más. Estados Unidos estaba en efervescencia y cada semana sucedían acontecimientos que nos desbordaban y llamaban nuestra atención, así como nos hacían seguir adelante con nuestra lucha o desarrollar nuestras inquietudes al máximo. Para mí y mis compañeros, al menos, estos sucesos no fueron tan importantes como se ha señalado, en ocasiones, décadas después y por personas que únicamente los conocen por referencia y que no llegaron a vivir con intensidad esta época apasionante. No (…) Fíjate que yo te diría que fue una serie de elementos que se juntaron y terminaron desembocando en el final de un algo, de un sueño y te diría que fue el gobierno y las asociaciones de extrema derecha las que propiciaron que el mundo hippie terminara y no tanto las matanzas de Altamont o de Manson, que fueron hechos aislados. No creo que sea casualidad que Martin Luther King, Kennedy, Morrison, Hendrix o Joplin murieran a finales de esta década. Creo que hubo una conspiración real por parte de la derecha conservadora norteamericana por acabar con un estado de cosas que estaba poniendo en peligro real al sistema, lo estaba agitando y parecía que podía cambiar sus sistemas retrógrados de control social. De hecho, en aquella época no sólo estaban los hippies, los rockeros, las panteras blancas o los artistas, sino que muchas veces nos encontrábamos rodeados por el partido de supremacía blanca con el que tuvimos muchos, muchos problemas o los Hell Angels, que hacían la guerra por su lado y que no favorecieron los objetivos comunales de toda la sociedad contrarrevolucionaria (…) Por ello, te diría que el final de la época hippie tiene más que ver con los objetivos y planes estratégicos diseñados por los grupos de extrema derecha o conservadores norteamericanos que por algún acontecimiento concreto. Todo fue parte de un plan y de una estrategia más o menos meditada para acabar con nosotros, hacernos pasar por impresentables, reducir nuestros manifiestos a la nada y apuntar lo peligrosos que podíamos llegar a ser para nosotros, lo peligroso que podía ser convivir con nosotros.

     ECP: ¿Y cuál es tu concepción de la actual situación del continente sudamericano?

     JS: Bueno, tengo que decirte que a mí Sudamérica es un continente que me encanta y al que adoro. Además, si comparas los líderes de estos países y la lucha que están intentando realizar con los de mi país, comprenderás que me sienta identificado con personajes como Evo Morales en Bolivia o Hugo Chávez en Venezuela. Los adoro. Adoro países como México y Perú. Me encanta la llamada nueva izquierda sudamericana.

"Back in the USA" de MC5     ECP: ¿Y Fidel Castro?

     MR: ¡Ah! ¡El comandante!

     JS: Claro que me encanta Fidel Castro. Por supuesto. Mira todo lo que ha hecho y realizado. Mira su forma de enfrentarse a los fascistas que dirigen mi país. Es único.

     ECP: ¿Piensas que la actual situación política del mundo puede cambiar?

     JS: No lo sé. No soy futurólogo. Si no ha cambiado demasiado en los últimos años, no sé cómo puede cambiar en el futuro pero, desde luego, es necesario. Al menos habría que huir del individualismo. Antes no importaba que fueras negro, indio, blanco, pintor, escritor o cineasta o que no te dedicases al arte, lo que importaba era el objetivo final de la lucha, la unión y no tanto la personalidad de cada uno. Por ello, creo que es muy difícil que tal y como está el mundo, se vuelva a producir una situación similar a la vivida en los años 60 en el futuro.

     MR: Sí. John tiene razón. Es difícil comparar nuestra época con la suya y que un proceso similar pueda repetirse porque ahora tendemos a encasillar a las personas en torno a conceptos y casilleros artísticos muy delimitados. Están los amantes del techno y luego los fanáticos del rock, pero incluso en estos ambientes están quienes aman el ambient y detestan el house o quienes aman el hardcore y no soportan el rock duro y viceversa. Cada persona elige su camino en torno a la oferta inmensa que hay para delimitar los márgenes de su personalidad y amplificar su persona, pero no con la intención de luchar o con la conciencia de estar formando parte de un movimiento global, grupal o comunal que pueda ayudar a cambiar el estado de las cosas en nuestra sociedad.

     JS: Sí. Además, ahora mismo, sucede un fenómeno esencial que diferencia ambas épocas. Por ejemplo, la guerra de Vietnam era, realmente, una guerra ideológica. Había una confrontación entre distintas maneras de entender el mundo, pero las últimas guerras promovidas por el gobierno de Bush son de odio. Hay un interés económico superlativo, una gran ignorancia en la sociedad y un odio hacia el enemigo árabe o quien piensa diferente de nosotros que está extendido por todo nuestro sistema social y que reside en el fondo de las motivaciones, sobre todo, económicas de la guerra (…) Por ello, te diría que uno de los aspectos que más me han gustado de España y de mi estancia en Sevilla es que no he "Kick out the jams" de MC5observado el odio radical y el miedo que se respira en los Estados Unidos. Por ejemplo, aquí sucedieron los atentados del 11 de marzo y, sin embargo, puedes observar en convivencia armónica a gitanos, blancos, negros y árabes sin que se respire un clima tenso. Esto es realmente difícil en mi país y una de las cosas que más me ha gustado y sorprendido de Sevilla, en donde aparentemente hay una integración —más allá del poder económico— más auténtica y real entre los individuos.

     ECP: ¿Y tú, Mark, cómo entiendes o vives lo que cuenta John?

     MR: Yo, como holandés, me siento muy sorprendido con todo lo que cuenta y cómo vive la situación política del mundo John. Ten en cuenta que en Holanda vivimos realmente bien. Hay, como en todas partes, problemas, pero en mi país hay una fuerte base democrática y cultural y no concebimos la situación de la que nos habla John.

     JS: Claro, pero ten en cuenta que yo he estado en la cárcel en mi país por consumir cannabis y en el tuyo está legalizado, hemos tenido que luchar y todavía seguimos haciéndolo por los derechos fundamentales de los individuos y el clima fascista y las decisiones del poder fascista que provocaron las últimas guerras promovidas por el odio. El odio está presente en muchas escalas en mi país. De todas maneras, como sabes, tampoco estuvo mal estar encarcelado, pues esto me llevó a ganarme el respeto y aprecio de Stevie Wonder o de John Lennon, que me dedicó una canción que me emocionó y me acompañará siempre o Yoko Ono, que también me envió una simpática felicitación de Navidad. Luchar por la libertad puede llegar a engrandecernos si no te rindes.

     ECP: ¿Y estás contento con la reedición que se ha hecho de tu libro de batalla de 1972 Guitar army?

     JS: Sí. Estoy realmente contento. Creo que es un acto de justicia. Hemos trabajado mucho para conseguirlo y me siento realmente satisfecho.

     MR: Pero, ¿crees que todavía tiene relevancia?

     JS: Sí. Sin duda. ¿Cómo si no entiendes la situación política que estamos viviendo? Es claro que estamos dentro de otro contexto, pero en mi opinión el libro sigue estando vigente en cuanto hace referencia al esfuerzo de los hombres por ser libres y creativos, por imponerse a los sistemas de poder que no nos permiten ser nosotros mismos. Realmente, las ideas que planteo en el libro creo que todavía pueden llevarse a cabo. No es una cuestión de tiempo. Es una cuestión de integridad y ética.

Free John Sinclair (Federal Building, Detroit, 1970)     ECP: ¿Qué nos puedes decir de la película que ha realizado Steve Gebhardt 20 to life: the life and the times of John Sinclair sobre tu vida? ¿Has supervisado el contenido?

     JS: Soy coproductor de la película, por lo que estoy bastante implicado en ella y puedo decirte que estoy contentísimo. Claro que he podido intervenir, valorar y trabajar en el contenido de ella, pues iba dedicada a mí y Gebhardt es un buen amigo y tengo que decirte que estoy feliz de cómo ha quedado. No tengo nada que objetar. Me parece un buen documento sobre mi persona y vivencias y sobre toda la época que me tocó vivir, en la que me eduqué y llegué a ser quien soy ahora mismo.

     ECP: ¿Y has pensado en comenzar a redactar alguna autobiografía sobre tu vida?

     JS: Ummmm… Bueno, en parte, la película es ya un testimonio sobre mi vida, pero si te digo la verdad no se me ocurre de dónde puedo sacar tiempo para realizar esta autobiografía, pues estoy ocupadísimo con todos mis proyectos: radio, libro, conciertos, etc, lo cual creo que es una buena señal, porque significa que estoy vivo. Vivo y coleando, y luchando por la paz y la libertad. ¿Sabes? Si no tuviera tantos proyectos no me sentiría tan joven como me siento. Por ello prefiero seguir así y si debo hacer una autobiografía ya la haré, pero confío que sea lo más tarde posible, porque estar todavía en pie es un signo claro de vitalidad. Todavía tengo muchas cosas que hacer. El pasado me acompaña, pero ya se fue.

     ECP: ¿Qué nos puedes decir sobre tu último Va tutto bene / It´s all good? ¿Por qué está traducido también al italiano?

     JS: Bueno, sorprendentemente, nuestra propuesta ha tenido una muy buena aceptación en Italia y los editores de Stampa Alternativa decidieron publicar mi libro y traducirlo conjuntamente al italiano. Por cierto, ahora partimos a Italia a tocar.

     MR: Sí. La verdad es que Stampa Alternativa es una editorial sumamente interesante y peculiar, con unos precios muy accesibles y un catálogo muy jugoso. Observabas los números que disponían y en seguida te ponías a suspirar. Tenían todo un catálogo de libros sobre serialismo y autores alternativos que es sumamente interesante.

"It's all good" de John Sinclair     JS: Y el libro es un compendio de ensayo, poesía y diversos artículos realizado a la manera jazzística, de forma libérrima. En él hablo tanto de mi experiencia con Sun Ra o MC5 como de Jack Kerouac o mis años en la cárcel, así como hay algún poema dedicado a la Cannabis Cup o a Mark (…) Como puedes comprobar, yo concibo la creación como un todo. Ahí están mis discos, mis artículos, mis libros o mis discos. Todos están concebidos a partir de la libre experimentación y las posibilidades infinitas que tenemos como seres humanos. Gracias, por ejemplo, a los discos, he contactado a gente interesada en desarrollar nuevos proyectos, en llevar el spoken word y el arte musical a otros terrenos. Mira, por ejemplo, fue un placer conocer a Greg Ginn, el guitarrista de Black Flag, la banda de Henry Rollins, con el que tuve un proyecto para editar un disco en su sello SST Records. Desde mi primer disco grabado, Full moon night, hasta mis colaboraciones con Wayne Kramer o mis producciones de Big Walter Horton o Detroit Blues Revues siempre me he guiado por el instinto, por el ansia de experimentar, ser honesto y llegar a transmitir el sentimiento auténtico de la música realizada desde el corazón, desde el fondo del alma de los seres humanos. ¿Entiendes lo que quiero decir? La música auténtica, la música del alma, la que cambia las vidas y remueve el corazón de los seres humanos. La música que concede paz a las gentes y que no destruye sus vidas como tantos gobiernos y contra la que muchos poderes quieren luchar porque saben que no pueden controlarla (…) Además, en este libro tengo un poema llamado ‘Brilliant corners’ donde —ya que te has interesado por los que considero mis músicos favoritos— hablo de los que a mi entender fueron los músicos más importantes del jazz y los escritores fundamentales de la generación beat y los que más me han influido. Son las cuatro esquinas del mundo de la literatura beat y de la música bebop. Por un lado, Thelonious Monk al piano, Charlie Parker al saxofón, Dizzy Gillespie a la trompeta y Kenny Clarke a la batería y, por otro lado, William Burroughs, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y Neal Cassady.

     ECP: ¿Te gustan los cómics de Gilbert Shelton?

     JS: Claro, por supuesto. ¡Qué bueno hablar de Gilbert! Me encantaban los Freak Brothers. Me encantaban los dibujos, el sentido del humor de Gilbert y su crítica a la contracultura como, por otra parte, también adoraba la de Robert Crumb. Ambos eran muy diferentes, pero muy valiosos y divertidos. A Crumb lo conocí en el 67 y a Gilbert en el 69 y con ambos mantuve de una manera u otra la amistad. Gente muy divertida y comprometida y que desde su particular campo de maniobras, el cómic, también ayudó a intentar transformar el rostro de la sociedad norteamericana. Era otro de los tantos frentes en los que se podía aglutinar y subdividirse la lucha contracultural en mi país. Ahora recuerdo un póster que me regaló Gilbert. Muy buen tipo y muy gracioso, como sus cómics. Inteligentes y libres. Además, los Freak Brothers también participaron en alguna Cannabis Cup.

¿Qué nos puedes decir de tu vida en Amsterdam?     ECP: ¿Qué nos puedes decir de tu vida en Amsterdam?

     JS: La verdad es que me siento muy a gusto en Holanda y en esta ciudad. Desde el primer momento que llegué a la ciudad me sentí bien y fue de manera natural que a comienzos de esta década pensara en asentarme y vivir en ella cómodamente. Toda la historia con los coffee shops que tienen allí, su respeto a las libertades, su amor a la cultura y la posibilidad de realizarme como un ciudadano allí de una manera más autónoma que en Estados Unidos me decidieron a instalarme en este país. Además, tengo un programa de radio habitual en Radio Free Amsterdam en el que me siento muy cómodo y doy un repaso a mis grupos de música favoritos. Todo lo realizo de manera muy libre y a través de mi página web puedes tener acceso a la mayoría de estas grabaciones. En el programa puedo hacer todo aquello que desee y por esto he invitado a gente como mis queridos Wayne Kramer y Michael Davis o Thurston Moore y he dedicado programas a la Cannabis Cup o al fantástico historiador de las raíces del blues y el jazz Tom Morgam, además de realizar selecciones musicales de tantos y tantos músicos que amo procedentes de New Orleans, Detroit, el norte del Mississippi o el Delta. Ya sabes, músicos como Earline Harris, Dave Bartholomew, Earl King o DuWayne Burnside.

     ECP: Oye, ¿y os gustó la versión que hizo Cronenberg de El almuerzo desnudo de Burroughs?

     JS: No recuerdo haberla visto pero, como sabes, mi relación con el libro de Burroughs es muy cercana, pues me gradué en la Universidad de Detroit con una tesis sobre este libro. Me siento muy, muy próximo a ese libro y no sé si me gustaría esta película.

     MR: A mí, sin embargo, me gustó mucho. Toda una experiencia lisérgica. De todas maneras, hay un libro de Burroughs del que me siento mucho más cercano, The soft machine, que es también el nombre del genial grupo de Robert Wyatt y Kevin Ayers, como sabrás.

     ECP: Centrándonos un poco más en ti, Mark, para terminar, ¿cuál piensas que es la década fundamental para la música rock? ¿Cuáles son tus influencias a la hora de tocar la guitarra?

Mark Ritsema adorando los 70 © Alejandro Hermosilla Sánchez     MR: Yo estoy sobre todo influenciado por la década de los 70. Creo que esta es la década fundamental. Y mi estilo de tocar tiene mucho que ver con lo que supuso la entrada de grupos como Talking Heads o Bauhaus en el mundo musical. Fíjate que ahora comparto un escenario con David J y yo era un auténtico fan tanto de Bauhaus como de Love and Rockets y para mí este hecho es sensacional.

     ECP: ¿Y los grupos de ahora?

     MR: Bueno, por ejemplo, me gustan bastante Arctic Monkeys. Y también me gustan bastante Tindersticks. Por cierto, el disco que ha hecho el cantante Stuart Staples en solitario es bastante bueno y muy soul.

     ECP: ¿Por qué crees que los grupos holandeses no tienen una gran repercusión musical como los norteamericanos, ingleses e incluso los alemanes?

     MR: No sabría decirte con exactitud, pero creo que esto se debe a que Holanda es un país muy pequeño y alejado de los grandes centros de repercusión mass-mediática. No es un país que esté situado en el centro de la vorágine, sino tangencialmente y esto hace que podamos adaptarnos a los proyectos musicales de medio mundo y los absorbamos con naturalidad y nos integremos en ellos, pero no los protagonicemos.

     ECP: ¿Y conoces a Dick El Demasiado?

     MR: No. La verdad no lo conozco. ¿Es un grupo holandés?

     ECP: Sí. Su cantante es holandés y lo entrevisté hace poco, lo que sucede es que ha desarrollado su carrera, sobre todo, en Sudamérica. ¿Y, por ejemplo, te gusta Hermann Brood?

     MR: Sí, claro. No es que sea un fan absoluto, pero me gusta bastante.

Ritsema: Considero a Dostoievsky un músico     ECP: Por el carácter experimental de tocar la guitarra y concebir la música, se diría que podrías estar integrado en algún tipo de grupo electrónico. ¿No te interesa esta vertiente musical?

     MR: Bueno, mi concepción de la música es mucho más vital. Comprendo que haya gente que pueda estar recluido en su habitación sin hablar con nadie y pueda, a partir de sus conocimientos musicales, componer todo un disco desde allí, pero yo no lo comparto. A mí me gusta la música natural, la que parte del corazón y experimenta a partir de unas nociones frontales, directas, en contacto con la gente y los creadores. Me gusta mucho la música que nace de los instrumentos tradicionales, aunque me encante experimentar con ellos. De verdad, no me veo a mí mismo sumergido en mi hogar sin salir a contactar con otros músicos, escritores o poetas. Sin embargo, esto no significa que esté en contra de la música electrónica. Por ejemplo, Kraftwerk me parece un grupo muy imaginativo y valioso y también, entre otros, me gustan The Human League.

     ECP: Y bueno, la pregunta acostumbrada a los músicos actualmente. ¿Qué opinas de internet y la descarga de mp3? ¿Crees que esta práctica acabará con la industria o perjudicará la música?

     MR: No. Para nada. Cuando surgió la radio y los singles de los cantantes comenzaron a pasarse allí, hubo muchos críticos agoreros que decretaron el fin de la industria musical, el fin de la era del disco, pero esto, como pudimos comprobar, no sucedió así. ¿Sabes? Decían que cómo se iban a vender discos cuando cualquiera podía escuchar su canción favorita un día tras otro en la radio. Lo cierto es que yo sólo encuentro ventajas a internet, pues puedes acceder a grabaciones desconocidas y descatalogadas que de otra manera no podrías conseguir. Además, creo que quien realmente ama un grupo o un disco termina por adquirirlo, como también pienso que el precio de los discos es demasiado caro y que, tal vez, gracias a internet, comiencen a abaratarse los mismos.

     ECP: Por cierto, y el grupo habitual en el que tocas, The Raskolnikovs, ¿me puedes explicar el porqué del nombre? Es por Dostoievsky, ¿no?

     MR: Claro. Mira, yo, como Sinclair, no hago mucha diferencia entre medios artísticos de distintas disciplinas y considero a Dostoievsky un músico a la misma altura que Thelonious Monk o Lightin Hopkins. No encuentro diferencias en la libre estructura de sus frases literarias y las frases musicales realizadas por gente como James Brown, que dibujaban melodías a partir del desorden o subvertían los conceptos habituales de la música para llegar a construir su propio e intransferible discurso original (…) Sí. Es obvio que The Raskolnikovs es un homenaje al personaje principal de Crimen y castigo. De todas maneras, ahora mismo tengo apartado momentáneamente mi trabajo en este grupo y entre medias de mi colaboración con John, por ejemplo, voy a ir al estudio de Rui Veloso en Portugal a grabar un nuevo The Raskolnikovs es un homenaje al personaje principal de "Crimen y castigo"disco y formalizar un nuevo proyecto que tengo.

     ECP: Bueno, pues si os parece podemos dejarlo aquí. De verdad, que ha sido un placer para nosotros poder hablar con vosotros.

     JS: Para nosotros también. Y, de verdad, quiero felicitaros por esta entrevista. Estoy encantado con ella. La mayoría de las personas sólo me preguntan por mi relación con MC5 o con Gingsberg y demás personalidades, pero no se interesan para nada en mi persona. Me entrevistan para saber cosas de otras personas, pero yo tengo todo un background detrás y toda una vida llena de incidentes. A veces no sé bien por qué se interesan en entrevistarme si no son aficionados a mi obra. A la vez, suelo recibir una gran cantidad de preguntas sobre mi pasado, pero lo cierto es que yo no soy ningún fósil. Como habéis podido comprobar, sigo activo. Afortunadamente, tengo un presente emocionante del que ayer, por ejemplo, visteis sólo una parte: mi colaboración actual con Mark.

 

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QUICO PI DE LA SERRA
Mester de la cantautoría

 

Antonio Marín Albalate

 


Quico Pi de la Serra: mester de la cantautoría      Francesc Pi de la Serra (Barcelona, 1942) fue la quinta columna de Els Setze Jutges, nombre que integraba el movimiento de la nova cançó y que recuerda el trabalenguas que se propone a toda persona para que demuestre que habla bien catalán: setze jutges d´un jutjat mengen fetge d´un penjat (dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado).
     Del talento creativo de Quico da buena fe su amplio repertorio musical. Citemos, por ejemplo, L’Home del Carrer o Fills de Buda: «Al hombre que sabe cómo va el mundo, y por no sufrir no quiere verlo y lame al amo como todos, tiene un culo de infinita cabida». Con Maria del Mar Bonet grabó en 1979 un inolvidable LP donde versionaban a Billie Holiday y Stevie Wonder. Y la antológica Es fa llarg esperar, de Pau Riba.
     Mordaz, Pi de la Serra canta «si los hijos de puta volasen no veríamos nunca el sol» y nos recuerda a un Quevedo de la cantautoría. De él dice Quim Monzó: «¿hace falta repetir que Pi de la Serra es un músico de primera, que ha escrito letras de una dimensión irónica y una redondez narrativas inhabituales? Quizá sí, si el sistema genera cada pocos años una nueva generación de becarios a la que cada vez hay que enseñarle el alfabeto». Reivindicando el magisterio de cuanto ha cantado y canta, El Coloquio de los Perros tiene el placer de compartir espacio y palabras con el gran Francesc Pi de la Serra.

 


     EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Bienvenido, Quico, a esta perruna revista donde, como decías en una canción, la «cultura es una palabra delicada, / peligrosa como la dinamita», un artefacto necesario para el estallido de la luz en lo hondo de las cosas (…) Si te parece, pensando en la gente que desconoce lo que fue la nova cançó, podríamos hablar un poco de ella y de tu paso por Els Setze Jutges. ¿Qué significó para ti ser juez y parte de aquella “movida”?

     QUICO PI DE LA SERRA: Diversas cosas a la vez. Una, mis principios, que fueron entrañables, descubridores de este mundo del que profesionalmente hablando no me he movido hasta ahora, y a la vez la cristalización de mi vocación. Por otra, significó mi toma de conciencia política, debido a la represión estatal que sufría por cantar en mi lengua.
     Entré en el grupo como acompañante de guitarra de Miquel Porter. Al cabo de poco tiempo compuse mi primera canción, ‘Les Portes’. Era el más joven y por lo tanto el más “loco” de ellos, y a la vez, el único en aquel momento que se planteaba la posibilidad de profesionalizarse.
     En Els Setze Jutges pretendíamos hacer canciones a la manera de algunos chansoniers que existían en Francia (Brassens, Brel, Ferré, Jean Ferrat, Guy Beart), canciones de las propias vivencias de cada uno. Decíamos que hacíamos una «crónica tierna e irónica» de la sociedad y que «la letra es nuestra, la música es nuestra, y la culpa es nuestra». Esto hoy en día puede, por suerte, parecer normal, pero en aquel En Els Setze Jutges pretendíamos hacer canciones a la manera de algunos chansonierstiempo en Cataluña y en el resto del estado no existía este género de canción. Supongo que por esta razón y sobre todo por la represión franquista, el éxito fue fulgurante
     Precisamente estos días he recordado esta época, debido a la muerte de Delfí Abella, cuarto Jutge y muy buen fabricante canciones como ‘Cap a Futbol’ o ‘Quan erem infants’, y también porque el Parlament de Catalunya ha concedido la medalla de honor a Els Setze Jutges.
     La “movida” era: ir al bolo en un 600, actuar todos juntos sentados en el escenario y uno a uno cantábamos las propias canciones. Al principio no cobrábamos nada. Al cabo de un tiempo decidimos cobrar alguna cosa para los gastos, gasolina, etc. Actuábamos en locales tipo Centres Morals, (en Cataluña habían muchos creados en la República), escuelas con un cierto tipo de progresismo, iglesias, conventos y un poco donde fuera. Cuando esto se fue consolidando, empezamos a exigir algún tipo de amplificación y otros requisitos para poder cantar lo más dignamente posible. Y a grandes trazos, así hasta hoy.

     ECP: Creo no equivocarme si afirmo que sigues siendo un cantautor comprometido con tu tiempo y empeñado en recuperar la memoria histórica. En 1997 presentabas en Barcelona el espectáculo ¡No pasarán! Cançons de guerra contra el feixisme, que posteriormente grabarías en cedé. En 2002 actuaste en el Liceo en un homenaje a las personas represaliadas por el franquismo. Y todo, como dijiste en su momento, con el objetivo de «enseñar a los que no tienen memoria». Recuperar la memoria histórica es un derecho y un deber para la definitiva normalización del estado de las cosas. ¿Qué hubiera sido de esta normalización sin vosotros los cantautores?

     QPS: Lo de la memoria es complejo. Cada cual se la hace a su manera. Cuando es histórica generalmente es común y se basa en datos empíricos, o sea, la traición y sublevación del general Franco a la II República. Estos hechos son actualmente contrastados, como las excavaciones de fosas de la guerra civil e investigaciones serias de la misma época para aclarar aquello que por razones políticas se ha escondido, minimizado o ignorado por la desidia humana, pero también por miedo de que sean revisados actos y procesos hechos por la fuerza de las armas, que implican aún hoy a gente que está viva.
     Cuando se gestó No Pasarán, frase célebre que nació en la resistencia del frente de Madrid y que aún hoy se usa en el mundo, me encontré con un material de canciones buenísimas hechas por músicos, cantantes y poetas que vinieron a España para luchar contra el fascismo integrados en las Brigadas Internacionales. Estaban Pete Seeger, Harry Meloff, Ernst Busch, Carlos Palacio, Peter Daly, Hans Eisler, Paul Robeson, Arthur London, Erich Weinert… Compusieron canciones por un lado panfletarísimas y por otro de un enorme contenido sentimental. Cantar este “género” era para mí una total novedad, no sólo por hacerlo en una lengua en la que no estaba habituado —di clases de pronunciación—, sino que la temática absolutamente belicista requería, en mi caso, una concentración "¡No pasarán!" de Pi de la Serraantes de cada concierto para poder decir los textos con propiedad y convencimiento. No Pasarán lo montamos con una base musical de vientos, guitarras, contrabajo, batería, percusiones, voces masculinas y femeninas (Ester Formosa y Carme Canela), una actriz y reproducción escénica de parlamentos, filmaciones, fotos y elementos de la época. A pesar de ser un espectáculo musicalmente amenísimo —arreglamos los temas respetando su arquitectura inicial pero actualizándola— y de una profilaxis cuidadísima por no lastimar susceptibilidades, sucedió que hería, acojonaba o intranquilizaba a los que lo programaban, más de lo que yo me imaginaba, y demostró que por sólo esto, No Pasarán era y es necesario. Lo rodamos por España, pero un espectáculo de este tipo, si sólo tiene detrás un aliciente voluntarista por parte de quien lo contrata, si las administraciones no ven la necesidad de que se haga, no se puede mantener congelado. Llegó un momento en que me dije: «A tomar por el culo». Grabamos el disco. Muchos cantantes de toda España pidieron cantar en él. Más adelante fabricamos una suite que titulé Subverfeeling con una banda potente. Empezaba con ‘La Marsellesa’, seguía ‘La Cucaracha’, ‘Bella Ciao’, ‘Hasta Siempre Comandante’, ‘Grandola Vila Morena’, ‘Santa Bárbara Bendita’, ‘La Internacional’, ‘A las barricadas’, ‘Imagine’, ‘Blowing in the wind’, mi ‘Home del Carrer’, ‘El Himno de Riego’ y acabando con ‘Els Segadors’. Lo estrenamos en el Liceo de Barcelona y lo rodamos por algunas ciudades de aquí y el extranjero. Subverfeeling está grabado y algún día saldrá editado. Estoy en ello.
     Esta normalización, sin los cantautores, habría sido seguro menos musical… Hablando en serio, ya había gente que hacía canciones y las cantaba hace 4 o 5000 años en Egipto y mucho más recientemente en Francia, siglo XV. François de Montcorbier, dicho “de Villon”, gran poeta lírico, ya cantaba lo que veía y murió ahorcado por su oficio de cantautor. Como anécdota, antes de morir escribió su famosa canción ‘El Ahorcado’. Quiero decir que como siempre se han hecho canciones de lo que sucede, me es imposible imaginar lo que habría pasado sin —tal como ahora nos llaman— cantautores.
     Es necesario acercarse lo máximo posible al por qué, cómo y cuándo del pasado para entender un poco más el presente. El esconder un pasado político oscuro o dictatorial reciente es una medida significativa que se hace desde siempre; la postguerra civil de los Estados Unidos, Portugal, Alemania, Grecia, Japón y muchísimos más, por no decir casi todos, intentan no recordar su reciente pasado. En España igual, no sólo lo demuestran las dificultades con las que se encuentran los ciudadanos que pretenden aclarar las muertes y desapariciones de nuestra guerra civil, sino anécdotas como por ejemplo que para sacar la estatua de Franco que había en la plaza del ayuntamiento de Valencia, se hizo de madrugada y tapando la cara de los funcionarios que se ocuparon de aquello, o sea, a escondidas.
     Como bien dice Alfons Cercera: «La transición política se urdió sobre los cimientos de ese olvido y durante muchos años, casi hasta hoy mismo, fue difícil, si no imposible, recuperar el lenguaje que la victoria franquista en la guerra del 36 escamoteó a larguísimas generaciones surgidas de la derrota. Fueron inacabables años de silencio y luego, cuando ya casi todo lo creíamos posible, llegó la mala nueva: el pasado había que liquidarlo en los escaparates de la oportunidad democrática. Es como si de pronto memoria y democracia fueran palabras enemigas. Vivimos, pues, felizmente, tiempos de recuperación de la memoria histórica. Pero también, y por desgracia, vivimos tiempos de superchería intelectual que poco favor hace a que esa recuperación tenga en cuenta la dignidad de unas ideas y de una gente que no pudo, "Tot" de Pi de la Serrahasta ahora, decir en voz alta lo que les negó sin miramientos de ninguna clase una dictadura casi más implacable que ninguna otra de las de su ramo».

     ECP: Tot es tu disco más reciente. Háblanos un poco de él y de su gira promocional.

     QPS: Tot (K Industria Cultural) es seguramente el disco más personal que he grabado, lo hemos parido entre todos los músicos con los que actualmente trabajo: Josep Mª Borras (piano, teclado, acordeón), Amadeu Casas (guitarras, dobro, mandolina, ukelele), David Soler (pedal steel guitar), Emiliano Roca (contrabajo), Cogumelo (percusiones), Xavi Fuster (batería) y Joan Pau Cumellas (armónica). Se ha grabado en el estudio de Marc Parrot Grabaciones Silvestres. Marc y Santiago, su ayudante, se volcaron para sacar el sonido nuestro haciendo servir los aparatos para esta grabación en directo más modernos y también muy antiguos. De los once temas hay dos instrumentales, uno, ‘Hey Hey Baby’, famoso blues de mi maestro Big Bill Broonzy, que siempre he tocado, y el otro, ‘Harlem 4’, es un blues mío de estilo más jazzístico. De entre las otras canciones está ‘Igual que ahir’, que he actualizado y he grabado sólo con el acompañamiento de Ricard Miralles al piano. La canción ‘Para encontrar el camino hay que ser frágil y fuerte, no hay que temerle al destino ni a la vida ni a la muerte’ empieza con la reproducción de un Ícaro cantado por el chamán Shipibo Don Basilio Gordon. ‘Avans de Neixer Morir’ trata de los niños que malviven en una situación de guerra. ‘Stockolm’ es una canción interior que a partir de lo del síndrome de Estocolmo… Mejor oírla… ‘Anuncis per Paraules’ trata de uno que ofrecía mediante anuncios canciones a la medida y por encargo y se lo cargan… ‘Perque vull’ es mi particular recordatorio a Ovidi Montllor. ‘Plurals’ trata de la pluralidad humana en la que vivimos, se quiera o no. Y ‘Passen els dies’ es otra canción interna llena de consejos y conclusiones del tipo: de dónde venimos a dónde vamos, etc. Hemos intentado que el disco sea una pequeña muestra de nuestro trabajo en el escenario. La gira promocional supongo que se hará; de hecho, se presenta el 25 de mayo en el Auditori de Barcelona.

     (El 25 de mayo de 2007 quien esto suscribe tuvo el inmenso placer de viajar al Auditori. Allí, en la fila 5 y pegado a la sombra de un bosque de sueño con destellos de oro, fue Tot un Pi de la Serra y su potente banda sonando como en el disco ante un público totalmente entregado. Inolvidable Quico.
     Tras el concierto, acompañado de Rosa y Max Sunyer, fui a su encuentro para saludarle y conocerle «de persona a persona humana» como él me dijo un día en un correo electrónico, «a ver cuándo nos conocemos un día de persona a persona humana». La mano de Rosa inmortalizó el momento en una fotografía. Más tarde, de vuelta a casa, oyendo el disco de Pi, me di cuenta de que «Para encontrar el camino, hay que ser frágil y fuerte. No hay que temerle al destino, ni a la vida ni a la muerte», una canción dedicada a los psiconautas que dice así: «Yyyyy… / Habían cuatro gotitas / que no querían caer. Rosa inmortalizó el momento en una fotografía © Antonio Marín Albalate / Yyyyy… / Habían cuatro gotitas, / las tengo que devolver. / Y al devolverlas al cielo, / agradecidas, / me han dado / el norte, sur, este, oeste / para encontrar lo no hallado. / Para encontrar lo no hallado / hay que escoger el camino. / Norte es camino de rosas, / entre perfume y espino. / Sur, camino pedregoso, / todo él, de canto rodado. / Este, camino de luces, / sol y luna iluminado. / Oeste, camino bosque, / oscuro y muy cariñoso. / ¿Cuál de los cuatro caminos / me va a llevar a lo hermoso? / Lo hermoso me aguarda y sabe / que esta vida sólo sirve / para abrir la mía puerta, / lo hermoso tiene la llave. / No es fácil encontrarlo, / hay que respirar profundo / y entender que una gotita / es mayor que nuestro mundo. / Adiós, adiós, / me quedo porque me voy. / Adiós, adiós, / soy nada que todo soy. / Adiós, adiós, / me marcho porque he llegado. / Adiós, adiós, / el camino me ha encontrado».)

     Un disco, Antonio, es un proceso de trabajo en el que interviene bastante gente, nadie es prescindible y todos dejamos en un momento dado algo nuestro que quedó metido en el software Pro Tools y que si se edita, se quedará allí para siempre, quiero decir que hay que estar en un estado de frío y calor constante, frío cuando uno tiene que decidir o escoger una toma entre muchas, y calor para cuando se graba, meterle intención a tope, como dicen en Cuba: —Ya tú sabes.

     ECP: Cómo me emociona saber que incluyes ‘Perquè vull’ en tu nuevo disco. ¿Sabes, Quico? A menudo, cuando aprieta la nostalgia —debe ser que estoy carcamal perdido— viene a mi memoria la voz del inolvidable Ovidi Montllor en el radiocasette de mi coche, su ‘Perquè vull’ a toda leche dentro de una improvisada megafonía por uno de los barrios más marginales de Cartagena para anunciar un mitin del Partido Comunista. Lamentablemente Ovidi nos dejó para siempre en 1995. Diez años después, en el Mercat de las Flors de Barcelona y en la sala que lleva su nombre, participabas, junto a artistas como Roger Mas, Miquel Gil, Pascal Comelade, Feliu Ventura, Adrià Puntí y Verdcel en el concierto homenaje Ovidi Montllor, 10 anys de vacances. Bien recordarás aquel año de 1968 cuando, junto a Raimon, estabais compartiendo escenario en el Palau y tus conversaciones con él recogidas en el libro Diàlegs a Barcelona (Laia, 1986). De lo mucho que podrías contarnos de aquel tiempo compartido con Ovidi, ¿qué recuerdas con especial cariño?

     QPS: La vida nos convirtió en amigos íntimos. Compaginamos inmediatamente, empezó a cantar conmigo, conmigo también hizo su primera salida al extranjero, concretamente a Alemania, al Festival Lieder International en BurgWaldeck, en 1968, allí seguimos con emoción el comienzo de la célebre revuelta que en mayo de aquel año empezó en París. Ovidi tenía marcadas diferencias profesionales respecto a mí, pues él era actor, y hacía servir sus conocimientos escénicos con maestría y dosificación "Diàlegs a Barcelona" (Laia, 1986)adecuada. Trabajé para él en sus primeros discos, incluso dirigí y arreglé un par de ellos: Un Entre Tants y Crónica d´un Temps, también hicimos canciones juntos, como ‘Cançoneta Juganera 3’.
     Su “lado rural” lo hacía un pelo desconfiado, calculador y serio en la vida. Militamos en el mismo partido político, y los dos estábamos por la dignificación de nuestro oficio de cantantes, por el mejoramiento de la vida, por una repartición de riqueza más equitativa, por la revolución permanente, por la libertad, al lado de la pobreza, y con un parecido sentido del humor. Fuimos, junto con Serrat, los que nos ocupamos durante un tiempo —cuando Josep Tarradellas era President de la Generalitat y Max Cahner Conseller de Cultura— de intentar conseguir que nuestro recién estrenado gobierno se enterase de que nuestro oficio era eso, un oficio, y no un pasatiempo ni una afición, y que por lo tanto precisaba de una atención administrativa como la que tiene cualquier colectivo laboral. Los tres, Serrat, Ovidi y yo, compartimos nuestras intransigencias y exigencias de cara a los políticos que se encargaban de administrar los dineros públicos destinados a la cultura; para que se entienda más, eran tiempos en que estaba todo por hacer, y los tres teníamos clarísimo que si existía un departamento de cultura y un dinero público que se destinaba a él, una parte equitativa tenía que ir a la canción de autor o como se le llame, de la misma manera que habían partidas para música clásica, sardanas, etc.
     Recuerdo su gran capacidad de estudio y concentración, cosa propia de un actor, y que a mí me tenía admirado. Compaginaba teatro, cine, rapsodia, doblaje y canción. Es justo recordar que Ovidi fue uno de los últimos rapsodas profesionales de este país.
     El amor que nos teníamos nos hacía aprender constantemente el uno del otro. Eran tiempos de clandestinidades mezclados de surrealismo. Recuerdo el gran respeto y agradecimiento que tenía a sus padres, cosa natural, pero no habitual hoy en día, por desgracia. Pienso en él a diario, nunca lo olvidaré. Hoy viernes 9 de marzo el Ayuntamiento de Barcelona me ha invitado a la colocación de una placa en la calle Sostres nº 3 bis que recordará que allí murió.

     ECP: El vici de cantar es el título de un programa sobre cantautores internacional que, en la TV3, presentabas y dirigías en 1986. ¿Qué sería de Francesc Pi de la Serra sin ese vicio? ¿Te concibes a ti mismo sin ese vehículo de expresión?

     QPS: La serie El vici de cantar constaba de una conversación informal más una re-proyección de su trabajo profesional con amigos como Silvio Rodríguez, Wolf Biermann, Daniel Viglietti, Jose Afonso “Zeca”, Paolo Conte, Pino Daniele, Caetano Veloso, Giberto Gil, Dionysis Savvapoulos, Francis Lalane, etc, uno para cada capítulo. Fue gratificante e instructivo. El hecho de dirigir un equipo de muy buenos profesionales, las aventuras que pasamos y sufrimos —nos robaron el material de filmación en París y tuvimos que improvisar como pudimos el capitulo de Lalane; en Nápoles filmamos el barrio de Pino Daniele escoltados por la mafia, en Río nos colamos con cámaras incluidas en un famoso show de TV "Ai ai!" de Pi de la SerraGlobo que hacían Chico Buarque y Caetano Veloso…— y poder escuchar las ideas y pensamientos de colegas, así como verlos trabajar, me enseñó muchísimas cosas. Estaría bien que se repusiera.
     Con la edad se me ha ido aclarando que lo de dedicarme enteramente a mi actividad profesional, dejando de lado todo lo otro, es en cierta manera un engaño. Lo típico que se responde a tu pregunta es: «Vivo para hacer canciones y para cantarlas, sin eso no soy nada…», pero ya hace tiempo que sé que cualquier cosa que uno haga, por importante o insignificante que sea, sin la propia vida, no es nada, y la vida, mi vida, está, por supuesto, por encima de todo. Soy consciente de la inmensa suerte que tengo de dedicarme a escribir, tocar y cantar, pero estoy totalmente convencido que no hay nada casual, todo es causal, y es necesario analizar todo lo que uno haga muy profundamente. Yo estoy por la impecabilidad que, como dice Don Juan, el famoso nagual, va desde abrocharse los zapatos cada mañana hasta morirse, hay que intentarlo hacer con el máximo interés, o lo mejor posible. O como dice José Saramago: «Cuanto más viejo más libre y cuanto más libre más radical». O sea, que sin este vehículo de expresión, como dices, no tengo ni idea de lo que haría. Mis padres, cuando yo era mucho más joven, cansados de sufrir mi manera de ser, me hicieron hacer un test psicotécnico y salió: artista.

     ECP: Cuando hablabas de Tot hacías referencia al blues, uno de tus grandes vicios que comparto por completo. Llevas este género muy adentro y eso se nota en tu música. Tanto es así que desde 1993 diriges y presentas en Catalunya Radio el programa semanal T’agrada el blues?. Por él habrán pasado nombres tan inolvidables como Muddy Waters, B. B. King, John Lee Hooker, Robert Johnson o Taj Mahal. Aquí, en Onda Regional de Murcia, tengo un amigo periodista y poeta, José Antonio Martínez Muñoz, que lleva los domingos uno de género similar: La frontera. Un día el blues hará que os encontréis. Pero volvamos a ti y al blues. ¿De dónde arranca tu pasión por esa música?

     QPS: Empecé escuchando a Big Bill Broonzy. Como no sabía (ni sé) inglés y por consiguiente no entiendo los textos, me dediqué a copiar su manera de tocar. Soy autodidacta —curiosa palabra—, y mi manera de trabajar es escuchar y copiar, desde entonces unas miles de veces.
     El blues es una historia de desgracias y aventuras apasionante. Una gente en África es raptada y metida, obviamente a la fuerza, en unos barcos que los llevan al otro lado de su océano y allí, en el golfo de México, son vendidos como esclavos, se les prohibe practicar sus lenguas, tradiciones animistas, religiosas etc. Sólo les queda la vida y su música —que al principio practican a escondidas—, entran en contacto con instrumentos occidentales como guitarra, piano, armónica, banjo, violín, batería, y los tocan a su manera, mezclando su africanismo y a la vez su vital y humano proceso de adaptación a la nueva mala vida que tienen. El resultado es que tocan los instrumentos con más gracia, libertad e imaginación que sus amos. Aquello se ve al principio como una cosa curiosa, vulgar, banal, chabacana o a lo máximo exótica. Las diversas iglesias occidentales que en aquel tiempo habían allí lo demonizan inmediatamente. Hay documentación que recuerda que los primeros cantos de aquellos esclavos —por lo tanto, los primeros "Antología de la nova cançó catalana" de Manuel Vázquez Montalbánblues— se cantaban en yoruba, bantú, fon y otras lenguas africanas. Hablaban de la mierda de vida que llevaban, del destino que les había llevado allí por la fuerza bruta… Pero tú no me estás preguntando por la historia del blues, perdón… A partir de Big Bill Broonzy voy conociendo más bluesmens/girls. Es una música de apariencia sencilla, que tiene un enorme contenido sentimental; la fórmula musical del blues de los 12 compases partidos por 3, o sea, tónica, dominante y subdominante, etc, se me metió dentro desde mis principios y es como aprender a nadar o montar en bicicleta, nunca más se olvida. Así, si me encuentro con un músico de, por ejemplo, La India, que también toque blues, sólo tenemos que decirnos el tempo y el tono y a tocar. Hay blues rural y urbano, de Texas, de Chicago, triste, alegre, escatológico, mississippiano, de Nueva Orleans, bailable, etc. Es una madre que ha parido entre otros al rock, al ragtime, al rhythm & blues, que dio pie al jazz, al gospel, al soul, al actual hip hop... Yo practico blues a mi manera como tantos y tantos en el mundo. Se puede decir sin exagerar que el blues es la actual música popular de este planeta que pisamos. ¡Ah, y referente a tu amigo José Antonio Martínez Muñoz y su Frontera, cuando quiera!

     ECP: En 1968 Manuel Vázquez Montalbán, en su libro Antología de la nova cançó catalana, decía de ti: «este lento hombre es el culpable de una de las canciones más hermosas de la historia de la canción popular del país, ‘La balada de l´home del carrer’». Estoy totalmente de acuerdo con él, pero añadiría otras como ‘Fariseus’, donde dices: «¿Qué hacéis ahí sentados, escuchando mi canto? / Cuando salgáis a la calle no digáis que me habéis visto. […] Si alguien no está de acuerdo con todo lo que canto, / si a alguien no le ha gustado lo que acabo de decir, / que coja una guitarra, arpa, chelo o viola, / que haga una canción y me critique». En literatura, puedo asegurarlo, hay mucho fariseo. Igual que en la música, supongo. ¿La ignorancia es un buen antídoto contra esta plaga?

     QPS: Si la ausencia de conocimiento es sinónimo de ignorancia e ignorancia es también sinónimo de estupidez, unidos estos con el fariseísmo, dan como resultado la infamia, de aquí se va a la esencia de la vanidad, a la incapacidad para comprender las culturas diferentes en las que cada día estamos más inmersos. Por otro lado, esta postura, subproducto de la ignorancia, es la levadura que hace fermentar el fanatismo, el racismo, y la intolerancia, es ver como algo peligroso y amenazante en la cognición animal todo lo diferente, otros estilos de vida o circunstancias, es una falta total de empatía. Como esto no se corrige, se está a merced de cualquier fariseo; no es nada difícil detectarlos, sólo hay que ver su comportamiento, son los exaltados que viven dando lecciones de revolución a todo el mundo, practican aquello que George Orwell hizo decir a un personaje de su novela 1984: «Cumplo las reglas pequeñas para infringir las grandes». Por otro lado, fíjate que la palabra “ignorancia” generalmente se toma por parte de estos especímenes como un insulto, cuando en realidad no es nada más que una crítica.

Debo de tener casi un centenar de guitarras     ECP: Me entero por internet (¡qué gran invento esto de los buscadores!) que eres coleccionista de guitarras. Te imagino con un buen número de ellas... Háblanos un poco de esa afición.

     QPS: Pues sí, tengo algunas, nunca las he contado… Pero junto con otros instrumentos de cuerda, sin incluir campanas, debo de tener casi un centenar. Lo de la “colección” es un asunto que los medios de comunicación fabricaron. De hecho, estoy en contra de las colecciones de guitarras u otros instrumentos musicales, ya que si no se tocan, se secan los restos de savia, las vetas de las maderas, las colas, los barnices, y el instrumento se muere. Constantemente dejo a músicos mis guitarras que no uso, actualmente hay infinidad de tipos de guitarras: de cuerdas de nylon, de acero, de tapa armónica de fibra de vidrio, de fibra de carbono, con resonador incorporado, con y sin trastes, con diferente número de cuerdas, las pedal steel guitar, las sticks, que han revolucionado el sistema de tocar, guitarras digitales, guitarras con sensores electrónicos en lugar de cuerdas… Si a esto le añades las posibilidades o combinaciones que se pueden hacer con seis cuerdas, nueve dedos, más de veinte trastes y mi sempiterna curiosidad… Tengo tema o afición hasta que me muera y más.
     Actualmente para cantar toco una guitarra Frame Works-Nylon Jazz Model construida por el luthier alemán Frank Krocker, que después de investigar, ha construido una guitarra sin caja de resonancia, sólo el mástil, sistema de amplificación y correa. Además, es desmontable; es un instrumento de mucha calidad en sonido y de un mástil casi perfecto en cuanto a afinación y digitación, pesa sólo 1’700 kilos, y se deja manejar. En casa toco con una Martin D-35, un prototipo de cuerdas de nylon hecho por mí (es la guitarra con la que básicamente he grabado Tot). Mi afición empezó con mi primera guitarra y mi curiosidad para intentar hacer con ella el máximo de combinaciones; al ser autodidacta, me tuve que fabricar mis propios sistemas de estudio. En realidad me sabe muy mal no poder leer música, pero por otro lado, esto ha hecho que haya cultivado mi oído musical para, por ejemplo, encontrar el tono de lo que estoy oyendo casi automáticamente. En cuanto a mis técnicas lo mismo, me las he hecho yo solo, esto hace que tenga una manera de tocar única u original, que ¡ojo!, no quiere decir que toque bien o mal, creo que me acompaño decentemente y me considero un eterno aficionado, siempre buscando la manera de aprender infinidad de técnicas, soluciones, resoluciones y superar dificultades. Para que se entienda, soy de los que se complican la vida —no sólo con la guitarra— y nunca están contentos de lo que acaban de tocar, siempre me gustaría haberlo hecho mejor.
     Me interesa igualmente la parte naturalista y animista, los árboles, su vida y las maderas que se usan para fabricar instrumentos, cómo y cuándo hay que cortarlos, secarlos y trabajarlos, los preparados secretos de las colas y barnices, la invención de nuevos materiales más sonoros que las clásicas tapas armónicas de pino o cedro de Canadá. Todo esto para fabricar un objeto o instrumento que con sus sonidos, timbres, frecuencias, vibraciones e intensidades, produce un flujo sonoro que afecta al campo perceptivo y transpersonal del oyente; una de mis hipotéticos oficios sería el de luthier.
"Passejant per Barcelona" de Pi de la Serra     Añado que en España, sitio madre de la guitarra de concierto española y de la guitarra flamenca, los luthiers no están considerados; legalmente se les ha incluido en el gremio de “artesanos”. Con todos los respetos para los artesanos, un luthier es mucho más. Así mismo, la evolución constante de este instrumento que llevan a cabo la mayor parte de los luthiers del mundo, paradójicamente, aquí no ha llegado. Honrosísimas excepciones como Josep Melo de Sabadell, José Luis Romanillos de Guijosa y otros, buenísimos, pero pocos luthiers, son la excepción que confirma la regla… No hace mucho, una orquesta oficial de Madrid poseedora de varios violines de Antonio Stradivarius, de Cremona, no los cuidaba como debe de ser sino todo lo contrario.

     ECP: Unas preguntas más atrás, cuando mencionaste a Cuba, me acordé de la Nueva Trova. Se me ocurre preguntarte por tu relación con ella y si ese grupo podría ser equiparable a la Nova Cançó.

     QPS: Como grupo de personas que cantan sus canciones, sí. Pero la Nova Cançó se diferenció de la Nueva Trova en que la Cançó tuvo que fintar la represión franquista para poder cantar (censuras, juegos de palabras, conciertos prohibidos, detenciones, multas). «La resistencia cantora sistemática y de calidad la inició la nova cançó catalana en un doble frente pancatalán y antifranquista», como escribió Manolo Vázquez Montalbán, y a la vez el grupo reivindicaba la normalización del catalán. Dio pie a que salieran otros grupos como Ezdok Amairu de Euskadi, Voces Ceibes de Galicia, La Nueva Canción Castellana... Y la Nueva Trova se diferenció también de la Nova Cançó en que los cubanos tenían un bagaje artístico superior; conocí a algunos de sus fundadores, como Silvio Rodríguez y Noel Incola, en el Primer Encuentro Internacional de la Nueva Canción, Siete Días con el Pueblo, que se llevó a cabo en la República Dominicana en 1974, convocado por la Central General de Trabajadores (CGT) de ese país. Después, en mi primer viaje a la isla, año 1975, conocí a Pablo Milanés, con el que me une una fuerte e íntima amistad. Cuba para mí es como otro hogar. Desde el primer momento que pisé esta isla me identifiqué con su música, sus ritmos, sus diferentes maneras de cantos, es también una potencia musical importante, ya que a pesar de su tamaño reducido —si la comparamos con Brasil, otra potencia musical— exporta constantemente sus músicas y la evolución de las mismas, y esto hay que reconocer que es gracias al socialismo.
     En este mi primer viaje a Cuba el año 75 en La Habana, con Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Santiago Feliu, Sara González, etc, hice una canción dedicada a la isla y a su realidad revolucionaria que se titula ‘A Cuba no la para ni Deu’. Un poco más tarde hice de anfitrión, en el primer concierto que hizo la Nueva Trova en el Palau de Barcelona, el año 1976.

"Triat i garbellat" de Pi de la Serra     ECP: Hablar de Cataluña y los catalanes, en ciertas ciudades de provincias, aún (lamentablemente) resulta bochornoso por la intolerancia que genera entre algunos individuos. Por ejemplo, mencionas a Serrat y, por increíble que parezca, hay quien todavía te dice: «Sí, pero… no me gusta cuando canta en catalán». Imagina si decimos, por ejemplo, Quico Pi de la Serra… Teniendo en cuenta el inconveniente que este tipo de intransigencias genera en la difusión de vuestra música, ¿qué haría falta cambiar para que no se diesen ese tipo de respuestas y por qué crees que se siguen dando?

     QPS: ¡Joder! Cambiad los cerebros de los enfermos que se sienten molestos cuando escuchan cantar o hablar en otra lengua que no sea la suya. Pensando y actuando así se va rápido al Ku Klux Klan, las guerras de limpieza étnica como la de la antigua Yugoslavia, los genocidios de Ruanda, Birmania, Sudamérica... He tocado el tema en canciones mías, siempre un poco a disgusto, como mi canción ‘Mal de llengua’, en la que hago referencia al exabrupto que escuchaba por España en el tiempo que la compuse y que es «¡Canta en cristiano!», ya que si alguien se siente molesto al escucharme cantar en catalán, ¿qué puedo hacer? Lo primero que me viene es: ¡¡huir rápido!! A una persona carpetovetónica así, ¿qué le puedo decir o aconsejar? Sin ninguna mutua lógica recíproca, ¿qué hostias le puedo argumentar?
     Estas demostraciones sectarias e involutivas me producen pena, perplejidad y vergüenza ajena. La gente que opina así no ha evolucionado ni se ha movido de los tiempos de la Santa Inquisición. En estos momentos, por ejemplo, el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, evidentemente del PP, ha ordenado cerrar las emisiones de TV3 en aquella zona para que en Valencia no oigan catalán... Sé que todo esto se arreglará con las futuras generaciones (o sea cuando se mueran estos animales), que verán la pluralidad lingüística del Estado Español como un enriquecimiento mutuo y no como cosa que provoque separaciones, malos rollos, represiones, etc.
     Referente a la difusión de nuestra música, es evidente que esta realidad es un impedimento para que se pueda hacer de una manera normal, como por ejemplo en Italia, donde el napolitano Pino Daniele canta en su idioma, o sea, el napolitano, y esto no es un impedimento para que su trabajo tenga una difusión y sea conocido de una manera normal. Pero antes que esto, creo hay que saber que son más importantes los problemas referentes a la difusión, como la inexistencia de un mercado musical normal que no han sabido crear las discográficas, y la falta de infraestructuras, como diferentes tipos de salas, estructuración y apoyo a espacios alternativos, paralelos, contrarios o ajenos a la cultura oficial, o sea, lo que vulgarmente se llama “underground”, y toda la parte industrial de la música que también forma parte de este negocio, y por lo que nuestros diferentes gobiernos no se han interesado nunca; para entendernos, la oferta que recibe el público “musical” está muy por debajo de lo que podamos encontrar en el resto de Europa. Lo que hoy existe, y que es absolutamente encomiable, existe por voluntarismo o vitalismo, está muy bien; suerte tenemos de ello, pero se da de bruces con el profesionalismo.
Con Maria del Mar Bonet grabó en 1979 un inolvidable LP     Hay que entender que el Estado Español es una comunidad inculta por, entre otras cosas, su reciente pasado fascista y una transición política que no sé si hizo o no lo que pudo en este terreno, pero para empezar, mientras los niños y niñas no aprendan música en serio en las escuelas, lo de la música irá mal.

     ECP: Sí, estoy totalmente de acuerdo. Algo parecido a lo de “enseñar” a que se lea poesía en los colegios. Hablando de poesía… José Agustín Goytisolo tuvo una relación muy directa con vosotros los cantautores, bien porque se le musicaran poemas o porque él tradujese vuestras canciones. Como es tu caso en esa (para mí canción de antología) ‘Passejant per Barcelona’. Hagamos memoria de la magistral traducción de Goytisolo: «Paseando por Barcelona, un miércoles por la tarde, / he pensado: Ya hace rato que no estoy enamorado / y tengo cuatro pesetas, que es el precio de un café, / y si las tengo, las gasto y así ya no las tendré. // Un reloj marca la hora, brilla el asfalto para mí, / no tengo lumbre que me pide un barcelonés cualquiera; / hace cuesta o bajada, no lo recuerdo muy bien, / me saluda una chiquita porque canto en catalán. // Me acerco y dice: Buen día. —¡Qué buen día, si está oscuro!— / Como la rima es difícil me mira y exclama: ¡Bruto! / —No soy pobre, ni estoy sola y no espero pretendiente. / Esta chiquita me intriga por sus ojos y su acento. // Yo soy valiente y la dejo; las intrigas me dan miedo. / Pese a las cuatro pesetas cuando quiero soy un señor. / Y la tarde continúa, cada vez más tarde era. / Y limpian una fachada toda cubierta de tela. // Un bar me abre al fin las puertas tal como si fuera un gran amigo, / paso de largo, no me gusta, sé lo que hago y lo que digo. / Si las cosas no se cambian continuaré paseando, / esto decía mi abuelo y se murió caminando. // Ya veis qué fácil resulta de la nada hacer una canción. / Pese a las cuatro pesetas cuando quiero soy señor, / un señor que está molido, pues se queda en un rincón, / el rincón de los tortazos por querer tener razón». Aquí vendría uno de esos silencios famosos de Jesús Quintero. ¿Se puede añadir algo más? Sólo rendirse, sin más, ante el poeta que canta y el que traduce.
     Espero que los lectores disculpen esta casi epistolar pregunta. De pronto me encontré con un viejo vinilo, ya casi sin surcos, publicado en 1970 por Discophon; me refiero, claro, al single donde en la cara 1 figuraba ‘Cançó d´amor (No m´agrada la cara que fas)’ y en la 2 la que acabamos de leer. De pronto, decía, ¡se me vino de golpe marzo y aquel fatídico día 19!, al ver al pie de la traducción: «Versión castellana: J. A. Goytisolo».
     ¿Querido Quico, qué podrías contarnos de tu relación con este poeta noctámbulo, bebedor y bohemio, que tanto paseó por Barcelona?

     QPS: Teníamos una relación cordialísima, una relación que tienen los que están en el mismo bando, comidas y cenas memorables junto a Paco Ibáñez y otros, le gustaba e interesaba mucho la canción, nunca tuvo la avidez de ser cantado que tienen algunos poetas cuando están con un cantautor, muy ágil mentalmente hablando. Antes de su partida coincidimos en un avión que iba a Santiago de Compostela, yo Pi de la Serra en directoa cantar y él a declamar (lo hacia de puta madre); estuvimos elucubrando sobre unas frases que se le ocurrieron allí mismo para convertirlas en canción. Dichas frases eran: «Que ha passat?, que ha passat,? / es l’arquitectura del proletariat…».
     Nos quedan sus escritos, sus magníficos poemas.

     ECP: Finalmente, Quico, y usando la vieja fórmula esa del monosílabo o como mucho octosílabo, intento formularte la pregunta de las doce preguntas. En base a doce brevedades, te propongo responder ajustándote a la economía de lenguaje; si te pasas, no pasa nada, o sea, mejor, y si no llegas, tampoco pasa nada. De antemano, gracias. Ha sido un lujo y un honor. Primera sala Olympia de París.

     QPS: Me sorprende y me da envidia a la vez. Sus equipamientos, su funcionamiento y, cómo no, cuando he pisado su escenario he pensado en algunos que también lo han pisado (Piaff, Montand, Dylan).

     ECP: ¡Amnistía, libertad!

     QPS: Cuando se grita es porque no “haylas”, y si no las hay, ay, ay. Hay que exigirlas inmediatamente, aunque cuesten hostias, detenciones, y demás vejaciones de los sitios, países o estados que no la tienen. También se me ocurre constar que exigir amnistía es estar de acuerdo con la ley y sus mariachis. Francamente, creo que es un contrasentido.
     Y la libertad es una de las palabras trampa de esta mierda de sistema en el que nos ha tocado vivir. Como algunas otras (amor, perdón) no tienen ningún significado específico, por esto se hacen servir para lo que más convenga.

     ECP: Exilio.

     QPS: Debe de ser complicadísimo vivirlo. Conozco a muchísimos exiliados, pero soy consciente de que si no tengo la desgracia de vivirlo, o mejor dicho sufrirlo, por más que me cuenten, por más que lo intente, nunca sabré cómo se sufre y se supera (si se puede). Tiene que ver con posesión, apego, costumbres, miedo, asesinato, pena, lloro.

     ECP: Los grises.

     QPS: El gris se asocia al otoño, al mal tiempo y la tristeza, y al color de los uniformes de la policía española en el tiempo de Franco. Perseguía, detenía, torturaba y asesinaba impunemente, como siempre.

Debe de ser complicadísimo vivir el exilio     ECP: El Azor (era también una marca de cerveza cartagenera, jajaja).

     QPS: Paso de la pregunta del Azor, de los montajes atuneros y de la madre que lo parió.

     ECP: Trío de las Azores.

     QPS: Si se los juzgara como criminales de guerra según lo establecido por el Estatuto de Roma millones de personas dormirían más tranquilas. ¿Por qué a unos se les juzga y a otros no? ¿Por qué a Hitler, a Pol Pot, a Pinochet, a Ferdinand, Marcos, al Shá sí y a ellos no?

     ECP: Trío Los Panchos.

     QPS: Entrañable trío vocal masculino portoriqueño que se acompaña de dos guitarras y un requinto. Se formaron en 1944 en Nueva York, cantan desde boleros, ritmos nativos, tangos o cumbias. Con el paso del tiempo, al igual que otros grupos vocales como The Realettes o The Platters, han ido cambiando las personas, pero mantienen su nombre de fábrica.

     ECP: Guantánamo.

     QPS: Es una bahía de Cuba. Allí hay una base naval estadounidense instalada desde 1898 en la que hay un campo de concentración dedicado a torturar a personas para goce de los sádicos fascistas norteamericanos con Bush a la cabeza. Todo esto ¡¡dentro de Cuba!! Una incongruencia, un disparate, un desatino y una prueba de cuando las leyes sirven para joder; recuerdo un dicho y título de una canción mía aplicable a Guantánamo que dice: «Si la mierda fuese oro, los pobres nacerían sin culo».

     ECP: Guantanamera.

     QPS: Bonita canción cubana hecha a una mujer de Guantánamo con buenísimos, también, versos de José Martí sacados de su libro Versos sencillos y musicados por José Fernández Díaz “Joseito”. Curiosamente y a la vez con indiscutible merecimiento, la ha popularizado entre otros Pete Seeger. Aprender el acompañamiento es acercarse al tumbao cubano, ya tú sabes…

     ECP: Coeficiente intelectual de George Bush.

     QPS: Ni idea, pero no hay que ser iluso, ya que seguramente lo tiene alto. Lo jodido es para lo que lo hace servir.

Mi futuro depende de mí     ECP: Calentamiento global.

     QPS: Está demostrado que los mayas ya lo previeron en el siglo IV de esta era. Hay que exigir responsabilidades a los que mandan y permiten producir tanta mierda que nos está ahogando. Los EEUU son grandes responsables de este desastre, no sólo por no firmar ningún protocolo de Kyoto, sino por ser uno de los más grandes emisores de los seis gases nocivos de efecto invernadero: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluoruro de azufre. No tengo más cojones que seguir fiándome de la humanidad, pero cada día tengo más dudas.

     ECP: Futuro.

     QPS: Mi futuro depende de mí, y de momento estoy de puta madre, hago y vivo de lo que me gusta y más sé, y sé también que hay que contar con la relatividad y no pedirle nada a ese futuro. Mi trabajo es parte esencial de mi evolución y además sé que, si se hace con amor, el conocimiento se adquiere en el mejoramiento por sí mismo. Esto en lo referente a mí. Referente al futuro en general, me remito a la frase que cantaba Antonio Molina en la canción ‘Cocinero, Cocinero’: «Que el futuro es muy oscuro, aaaaay, trabajando en el carbón».

     ECP: Parafraseando tu ‘Romanço en mi’ podríamos decir: «La entrevista ja se acaba, no s´hauria d´acabar», pero digamos que sólo interrumpimos el diálogo, para que así podamos volver a él dentro de la filosofía de Luis Cernuda cuando escribe «Las ciudades, como los países y las personas, requieren un espacio de tiempo nada más; pasado éste, nos cansan. Sólo si el diálogo quedó interrumpido podemos desear volver a ellas». Pues eso. Muchas gracias, de nuevo, querido Quico, por tu tiempo y tu disposición al diálogo. Hemos podido desarrollar tranquilamente preguntas y respuestas que quedarán colgando de la Red como auténticas suicidas hasta que alguien las salve y sean papel impreso. Nos vemos en tu música, maestro. ¡Salud! Y mucho blues para vivirlo y tocarlo.

 

 

 

 

 

 

MATT ELLIOTT
El poeta de la postguerra

 


Alejandro Hermosilla Sánchez

 

 

Matt Elliott en la sala 12 y Medio de Murcia © Alejandro Hermosilla Sánchez     Matt Elliott estuvo en