Hablando de
JULIO BUSTAMANTE


José Alcaraz Pérez

 

 

Hablando de Julio Bustamante © Ultrasónica     ¿Es un cantante... Es un escritor...? Es Julio Bustamante (Valencia, 1951), un naturista del alma que se pasea en pelotas por su música y su literatura. Una silueta lejana que nos saluda con la sonrisa de las casualidades y corre a nuestro encuentro para salvarnos de la mediocridad. Un superhéroe de guitarra y sombrero empeñado en recordar mejor ese sueño que dicen que es la vida.
     Este licenciado en Filosofía Pura lleva desde los años setenta en eso de expresar sus sentimientos. Nueve discos en solitario, desde Cambrers (1981) hasta Material volátil (2005), lo avalan como maestro y referente para los amantes de la música y los secretos mejor compartidos. Imprescindible en la escena musical levantina, fue componente del grupo In fraganti en los años ochenta, ha colaborado en otros discos como músico y como letrista. Además escribe poemas, cuentos, novelas como Una vez fue verdad, seleccionada para el premio Ateneo de Valladolid en 1981, y otras que todavía duermen en algún cajón. Desde hace unos años colabora en el diario Levante con artículos extraídos de su ensayo inédito Libraco que da de sí, y prepara Rima en blues con las letras de sus canciones y una selección de sus poemas.
     Nos ha dejado canciones emblemáticas como ‘Hablando de Van Morrison’, ‘Mundo sereno’, ‘Naturaleza humana’, ‘Cargo de mí’... Dos de sus discos son en catalán, y en el último también canta en francés y en inglés. Mediterráneo, luminoso, pensativo, comparte sus pensamientos y el mundo a través de la honestidad y la sencillez de sus letras. Como él mismo canta: «Cuantas palabras a lo largo de una vida para aprender a estar callado». Pues eso, ahora yo me estoy callado, él habla y nosotros escuchamos, o leemos, mejor dicho.

 


     —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Pasaste tu infancia oyendo los discos de Glenn Miller, Tommy Dorsey o Frank Sinatra que tu padre, músico y crítico de jazz, ponía en casa. Luego descubriste la música francesa e italiana. Además, eres un enamorado de los Beatles, te han llegado a llamar el Van Morrison español y consideras a Serrat uno de los grandes. ¿Qué ha aportado todo eso en tu música? ¿Qué otras influencias importantes tienes?

"Cambrers" de Julio Bustamante     —JULIO BUSTAMANTE: Mi padre nos inculcó a todos la afición por la música, sobre todo por el jazz. Mis dos hermanos son músicos también, ambos baterías. Tico fue en los setenta un batería imprescindible en la escena nacional, en grupos como Gualberto, Pau Riba o Pep Laguarda. Luego estuvimos juntos en el mismo grupo junto a Remigi Palmero diez años, en la época de Humitat Relativa, Cambrers e In Fraganti. Puchi, el menor, estuvo en grupos como Vídeo o Inhumanos, y en los últimos años ha sido el batería de mi banda en discos y bolos. Mis influencias, como dices, son muy variadas. Van de la música clásica, el jazz y toda la música de raíz africana (son, bossa nova, reggae, soul, flamenco...) hasta los cantautores y cantautoras americanos o ingleses, franceses, italianos, hispanos, pasando por grupos de rock, pop y folk de muy diferentes estilos. La lista no cabría aquí, pero todos ellos han aportado algo de su estilo haciendo que mis canciones sean bastante eclécticas en función de la letra; después de todo la literatura es un vehículo tan importante para mí como la música.

     —ECP: Dices que tus poemas son todo aquello que escribes y finalmente no consigues poner música. Llegado a ese punto, ¿intentas retocar dichos textos con intención de perfilarlos como poemas o ya lo están desde un principio y sólo son modificados si consigues musicarlos?

     —JB: Hace tiempo que procuro no distinguir entre un género u otro. Así un poema, o parte de él va a parar a un artículo de prensa o a una canción, y viceversa, sin que el poema deje de existir. La expresión y la comunicación están por encima de todo.

     —ECP: Has adaptado para tus canciones poemas como los de Honorio Rancaña y Jesús Zomeño, también un texto de Jalil Gibrán y una novela de Fernando Garcín. ¿Hasta qué punto afecta en tu obra lo que lees y lo que vives?

     —JB: Adaptar un texto a la música de una canción es un trabajo laborioso pero muy gratificante, se trate de libros de amigos, clásicos o desconocidos. Como compositor es algo que disfruto especialmente, cuando leo algo que expresa perfectamente sentimientos que son comunes a mucha gente o bien las palabras precisas que reflejan los míos personales. En casi todos mis discos siempre hay alguno de estos trabajos de los que me siento orgulloso de haber conseguido adaptar.

"Sinfonía de las horas" de Julio Bustamante     —ECP: ¿Te gusta la palabra cantautor y que te definan así?

     —JB: El término “cantautor” empezó a usarse hacia mediados de los sesenta para distinguir a los cantantes que escribían sus propias canciones de aquellos vocalistas de orquesta o grupo que cantaban repertorio ajeno. En seguida esta palabra se asimiló a la canción protesta, por los movimientos de rebelión de la época. Hoy en día tiene su lugar en la medida que sirve para diferenciar a los cantantes-compositores de esos otros vocalistas que más bien se dedican a hacer acrobacias con la voz sin importarles lo que se pueda decir en esta vida. En cuanto a mí me veo como cantante-escritor, o viceversa; en cualquier caso el término “cantautor” puede servir.

     —ECP: ¿Dónde prefieres encontrarte con las musas, tan amigas tuyas como las hadas, en la soledad y el silencio de una habitación o en la calle?

     —JB: Mi vida y mi trabajo son la misma cosa. Soy gente de espacios abiertos, capaz de escribir y leer en cualquier sitio tranquilo, aunque sea en casa; es allí donde hablo con “los amigos invisibles”, como tú dices. La soledad y el silencio son fundamentales para mí, no soy de los que buscan la compañía porque sí. La amistad y el amor no los veo como costumbre sino más bien como celebración y ayuda, llegado el caso.

     —ECP: Sinfonía de las horas y La vida habla, ambos publicados por El Europeo en formato libro-CD, tienen canciones, relatos, poemas y dibujos tuyos. En el primero, los relatos hablan más de sentimientos y de tu vida; en el segundo, son más bien pequeños ensayos filosóficos. También, en los relatos del primero parece que necesitaras expulsar unos cuantos demonios, mayor necesidad de ser comprendido, de explicarte.

     —JB: En su día fue una especie de milagro conocer a Borja Casani, director y editor de la revista El Europeo, cuando estaba a punto de empezar su colección de libro-discos, una idea pionera. Aute, Luis Pastor y yo fuimos los primeros, con el tiempo se incluyeron muchos tipos de música. Para mí fue un sueño hecho realidad que al fin alguien viera mi faceta de escritor junto a la de cantante y compositor. Le "Entusiastas" de Julio Bustamantedebo mucho a Borja y le estoy eternamente agradecido. Juntos seleccionamos los textos y me ayudó a dejar de lado falsos temores y prejuicios. Cuando después de un trabajo minucioso y largo terminamos Sinfonía de las horas me dijo que sólo el libro era de lo mejor que había por ahí. Cosas así no se olvidan nunca. Después de Entusiastas nos volvimos a reunir para hacer La vida habla, mi segundo libro-cd, donde di preferencia a la divulgación de mis ideas. Los diseños de todas estas obras son de mi amigo Carles Barranco, que ya no está entre nosotros. Ojalá pueda volver a trabajar con gente así otra vez, pero me temo que en este país la cultura no da para más.

     —ECP: Tus dibujos son la mayoría escenarios y paisajes de Valencia y alrededores, naturaleza. Hay uno de un pájaro y se titula Autorretrato. Me parece un buen resumen de tu obra: armonía, felicidad, amor, lucha por ser mejores y libres... Háblame de lo que persigues en tus dibujos y de por qué haces esos soles y esas lunas de tanto magnetismo.

     —JB: En el caso de los dibujos fue también Borja quien se fijó en ellos como ilustración de los libros, para mí siguen sin tener más importancia que la simple anécdota. A veces dibujo cuando estoy escribiendo por ahí, por no soltar el rotulador cuando no se me ocurre nada, por disciplina. A menudo son garabatos que rompo en seguida. Una vez me pidieron hacer una exposición en Valencia y aproveché para regalarlos a mis amigos. Las figuras no se me dan bien, sin embargo me gusta pintar paisajes o sitios. Las nubes, los montes, el agua, son como divinidades; un ejemplo a seguir: siempre por encima de nuestras obsesiones y nuestras dudas... La luna, la tierra y los astros los veo como pedruscos gigantes, una imagen de la soledad y el silencio creador.

     —ECP: ¿A quién escuchas y lees últimamente?

     —JB: Desde niño he tenido afición por los libros que con el paso de la vida se ha ido convirtiendo en un auténtico vicio, paralelo al de la escritura. Tengo una larga lista de libros favoritos, muchos los saco de las bibliotecas o en intercambios. Me sabe mal citar sólo alguno: El último año de Ricardo Reis de Saramago, El hombre sin atributos de Musil, Los detectives salvajes de Bolaño, los cuentos de Robert Walser, Vila-Matas, Marsé, Mendoza, Azúa, Auster, Joseph Roth, Gibrán, Cannetti, Benedetti, Kawabata... Ensayos de sociología, de los cuales recomiendo Vida urbana e identidad personal de Richard Sennett, una crítica al "La vida habla" de Julio Bustamantepuritanismo. También el Tao Te King de Lao Tse. Escucho todo tipo de música, fundamentalmente en Radio 3, para estar al día, incluida la de mis amigos valencianos que lo hacen muy bien: Òscar Briz, Naima, Eva Dènia, Remigi Palmero, Julio Galcerá, Burguitos, Caldito... En directo, mejor.

     —ECP: Un grupo musical levantino llamado Comando X tenía una única canción llamada ‘Yo soy Julio Bustamante’. Pito Karcoma, uno de sus componentes, dice que en ella se te criticaba por no mojarte mucho en causas sociales, y por hacer arte por el arte. ¿Qué opinión tienes al respecto? ¿Quién es más anarquista, Pito o tú?

     —JB: Según yo lo veo, se trata de hacer, no de ser. No somos nadie, y menos sin los demás. Vengo publicando artículos de opinión una o dos veces al mes en el diario Levante de Valencia. Siguen de algún modo la línea de canciones como ‘Hablando de Van Morrison’, ‘Estadio Establo’, ‘Canciones sin retorno’, ‘Pasear’, y otras letras por el estilo.

     —ECP: ¿Te sientes más filósofo o más artista? ¿Cuánto de filosofía debe tener el arte?

     —JB: El arte es en sí mismo, al menos para mí, una forma de vida y por lo tanto una filosofía, también un camino abierto al sentimiento, a la intuición y la magia. Quizá la música en mayor medida, por tratarse de un ritual.

     —ECP: Tu verdadero apellido es Balanza. ¿Cómo surgió la idea de cambiarlo por el artístico Bustamante? Cuéntame también qué problemas ha habido, respecto al nombre artístico, con David Bustamante, el concursante de Operación Triunfo.

     —JB: Cuando tenía veinte años mis amigos, durante una juerga de disfraces a la que me presenté vestido como todos los días, decidieron que al menos me habían de cambiar el nombre. Decidieron lo de Bustamante porque les parecía un nombre raro, propio de un tipo impredecible y taciturno como yo. Siguieron llamándome así, y yo acabé por adoptarlo con cariño. Más adelante, cuando lo registré como nombre artístico en el 76, me dijeron que tenía que poner mi nombre delante para evitar confusiones con otros socios así llamados. En los últimos discos creí conveniente usar el pseudónimo al completo, no fuera que alguien se llevara uno mío por equivocación. Pero en ningún momento me vi obligado a hacerlo por nadie.

"Ciutat magnetica" de Julio Bustamante     —ECP: Por lo general sueles actuar en Valencia y de vez en cuando en Madrid y Barcelona. ¿A qué se debe que no te prodigues mucho por el resto del territorio nacional?

     —JB: Es cierto que he actuado poco fuera de estas tres ciudades, y tengo muchas ganas de hacerlo. He estado varias veces por la provincia de Alicante, también en Zaragoza, Logroño, Guadalajara, Granada y Santander. Tal vez en otros lugares no me conozcan: o tal vez su religión o la moda no se lo permita, o sus parientes... Quién sabe.

     —ECP: ¿Qué fue y qué será de aquel disco con tus mejores canciones cantadas junto a tus amigos y compañeros de profesión musical? Próximos proyectos.

     —JB: Estoy trabajando en mi nuevo disco Lluvia Cascabel, que es el décimo de mi trayectoria en solitario. Son doce canciones nuevas, incluida una con una letra adaptada de una entrevista a John Huston, en la que participan algunos de los amigos arriba mencionados. En cuanto a la recopilación que aludes, todo llegará; y espero que en mejores condiciones. De momento quien lo desee puede hacer la suya propia, a su aire.

     —ECP: Esta entrevista se publica en una revista digital. ¿Qué tal te llevas con los ordenadores e internet? ¿Y con la televisión?

     —JB: En casa utilizo el ordenador para escribir nada más. En la oficina del sello que lleva nuestro manager, muy cerca, estamos conectados a la red. Allí están todas las letras de mis canciones, portadas, fotos, noticias, biografía profesional... Mi televisor está cubierto por una tela de ganchillo muy bonita que heredé de mi madre. Si me entero de algo bueno hago por verlo, lo mismo con el dvd.

     —ECP: ¿Qué opinas de Ángel Petisme? Aprovechando que sois coleguillas y que lo voy a entrevistar próximamente, ¿qué te parecería iniciar los versos de una canción para que él la continúe cuando yo se los haga llegar?

Julio Bustamante © Revista "Teina"     —JB: Petisme es un tipo cojonudo, todos mis amigos maños lo son: Calpurnio, Jabi Bruguete, artistas también. Me encanta su primer libro-disco Cierzo, y el trabajo sobre Buñuel. Nos vemos poco desde que vivimos en ciudades diferentes, pero cuando nos encontramos en seguida nos enrollamos. Me encantaría coincidir con él, y si es en un bolo, mucho mejor. En cuanto a los versos, podrían ser estas palabras que he sacado de El último año de Ricardo Reis de Saramago. Tal vez se podría hacer algo bonito con ellas:
     «Es hora de comer. El tiempo ha ido pasando en estas caminatas y descubrimientos, parece como si este hombre no tuviera otra cosa que hacer, duerme, come, pasea, escribe unos versos con un gran esfuerzo... Son momentos fugaces de la edad de oro que mueren pronto, por eso la felicidad cansa en seguida. Se fue ésta ya... El agua ensució, el agua lavará, bendita sea el agua... Desgraciadamente no se puede tener todo al mismo tiempo, o misericordia o mundo».