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Dancing with PETISME
José Alcaraz Pérez
—ÁNGEL PETISME: Editar un disco, un libro, estrenar una película, hacer una exposición siempre merecen una celebración. Yo diría que levantarse de la cama o cruzar un paso de cebra. En este caso ambos trabajos vinieron requeridos por la necesidad, ya que de pronto me encontré con que muchos de mis discos y libros no estaban en las estanterías de tiendas y librerías debido a una mala o escasa distribución. —ECP:
Carlos Edmundo de Ory habla de tu «poesía anímica
y alucinógena en labios juglarescos» y Luis Antonio de Villena
te colocó en «la sensibilidad del rock». Me parecen
definiciones muy acertadas porque reflejan tu tan personal estilo y porque
algunas veces da la —AP: Solo nunca me he sentido pero por decirlo de alguna manera, quizás un poco bicho raro. Tal como está construido el chiringuito de la música y la literatura en este país, dedicarte a ambas cosas no está bien visto. A los cantantes no les gusta que tú seas un escritor y a los poetas tampoco que tu obra tenga un canal diferente y más masivo de difusión. Es tan escaso el pastel a repartir y hay tanta competencia que algunos te ven como un intruso. Ya ves. Pero, como dices, yo llevo mi ritmo y digo como el baturro que iba por la vía del tren y le decía al maquinista: ¡Chufla, chufla, como no te apartes tú! —ECP: Dime la verdad, ¿Es cierto que Ory subió al escenario en mitad de uno de tus conciertos y rapeó unos versos improvisados? ¿Recuerdas qué versos fueron? ¿Cómo se le dio? —AP: Era un congreso dedicado a la obra de Miguel Labordeta, hermano de José Antonio, ya desaparecido, y uno de los poetas menos conocidos pero con más fuerza y personalidad de toda la postguerra. A mí me tocó cerrar el congreso en una fiesta concierto y Ory, que estaba “contento”, recitó un poema de Miguel, que ahora no recuerdo, sobre un tema mío de raggamuffin. —ECP: Te has definido en alguna ocasión como un “neurorromántico”. ¿Qué supone y qué influencias literarias y musicales conlleva? —AP:
Bueno, si me definí así debió ser hace mucho tiempo,
pero no deja de ser una etiqueta y un juego de palabras efectista. Sí,
creo que procedo de una tradición juglaresca medieval que luego
en sus temas el romanticismo retoma y pasa a las vanguardias de principios
del siglo XX y después al espíritu del jazz y el rock y
la beat generation hasta llegar a nuestros días. La reacción
contra el racionalismo, la preponderancia del sentimiento, el carpe diem,
la búsqueda total de la libertad, la forma de sentir la naturaleza
y la vida, el individualismo, la importancia de los sueños, la
poesía como verdad y no como —ECP: Dice Dios, cruzándose de piernas en un poema de Bukowsky, que ha creado muchos poetas, pero no tanta poesía. —AP: Imagino que Bukowsky se refiere a que muchos poetas no buscan el temblor y la emoción del lenguaje sumergiéndose en otra realidad. Que se puede encontrar más belleza en los contenedores, en los parkings, en los hipermercados que en muchos museos. Que esa poesía está por extraer y que hay que abandonar caminos trillados y fórmulas agotadas. Efectivamente, hay muchos poetas que ahuyentan a los lectores, pero pocos nos emocionan de verdad. —ECP: Sólo algunos poemas tuyos como ‘Réquiem’ o ‘Amor y cartografía’ más tarde se han convertido en canciones. ¿Cómo distingues las musas de las canciones de las musas de los poemas? —AP: Sí, es que aunque parezcan muy relacionados los entiendo como dos lenguajes muy diferentes. No toda la poesía pide ser cantada, le puedo poner música a la guía de teléfonos, ¿pero a quién le interesa? Por lo general, las letras de las canciones llevan un ritmo, una métrica y una rima. También una estructura que se repite de estrofas y estribillos y una duración que en principio no debe exceder de tres o cuatro minutos. En el poema contemporáneo esas pautas serían un corsé porque domina el verso libre. Pero además de estos matices formales la canción pide una sencillez, una transparencia, un gancho que el poema no tiene por qué perseguir, ya que dispone de otros recursos expresivos. Quizás muchas letras que escribo separadas de su música podrían tener una entidad de poema, pero tengo muy claro cuándo es una cosa o la otra. —AP: Fue un ejercicio de riesgo porque enfrentarme desde la música a Buñuel era un reto muy atractivo pero a la vez me di cuenta enseguida que desde el pop o el rock no podía hacerlo, sino que tenía que empaparme de las músicas que a él le interesaban y también las del tiempo que vivió. Así que estuve un par de años investigando, viendo sus pelis infinidad de veces, tomando notas, oyendo clásica, jazz, tangos, rancheras, etc. Fue muy estimulante y fue una de las mayores lecciones de libertad y audacia que he recibido. Le estoy muy agradecido a Don Luis. —ECP: ¿Cómo ha visto y cómo ve Ángel Petisme el mundo de las editoriales y el de las discográficas? —AP: Me muevo mejor en el de las editoriales y discográficas pequeñas que apuestan por cosas diferentes y personales. Las multinacionales y editoriales grandes están llenas de directivos que les da igual vender música o libros que embutidos o bebidas refrescantes. Sólo piensan en cifras, ventas y balances. No hay sentido de la aventura y ellos con la bazofia que han fomentado son los culpables, y no internet o el top manta, de la actual crisis del mercado. La música es mucho más que vender discos. Yo, por ejemplo, estoy vendiendo más después de los conciertos que en las propias tiendas, lo que significa que la cadena comercial estándar de discográfica, distribuidora y gran superficie sólo funciona para los productos hiper-promocionados. En ocasiones ni eso. —ECP: Háblame un poco de tus dos próximos libros: Demolición del arco iris y Poemails. ¿Algún otro proyecto más que tengas en mente? —AP:
Demolición es un libro de poemas más bien largos
con un tono visionario y bastante profético que quizás puede
ser heredero de otro libro mío, Constelaciones al abrir la
nevera. Es un libro donde el poema en prosa e incluso el guión
teatral o cinematográfico también aparecen, porque nunca
he creído en los géneros y he escrito una poesía
muy tóxica y adulterada. Comienza con un poema titulado ‘Bin
Laden —ECP: Echo mucho de menos las canciones ‘Amor y cartografía’ y ‘Los trenes de septiembre’ en Éxitos secretos. Creía que eran imprescindibles. —AP: Se quedaron bastantes canciones imprescindibles fuera del cd y he intentado que éstas aparezcan en el dvd que lo acompaña con conciertos, videoclips y entrevistas. ‘Amor y cartografía’ es una de ellas. —ECP: «Tú escondes un paraíso y a mí me gusta viajar» dices en una de tus canciones. Y vaya que si te gusta. Has tocado en Grecia, Inglaterra, Palestina, Hungría, Chequia, Alemania, Méjico, Eslovaquia... —AP: Creo que el gran regalo de la música es que es un lenguaje universal que te permite conocer otros lugares y otras gentes que no entienden tu idioma. He tenido la suerte de viajar mucho y es la mejor escuela de la vida. Además, una fuente de inspiración y de energía. —AP: Supongo que ambas cosas, es una especie de poética personal en verso y una reflexión sobre el rearme moral de la palabra en estos tiempos de impunidad y perversidad. Y una carga de profundidad contra la indiferencia y el cinismo de algunos poetas. —ECP: Cuando le digo a alguien que leo y escucho a Ángel Petisme nunca sé explicarles cuál es tu estilo. Les digo que en tu obra hay muchos animales raros, discotecas, habitaciones salvajes, vivos y muertos... Y me ponen caras muy raras ¿Se te ocurre algo para poder definirte? —AP: Creo que las cosas hay que saborearlas para saber si te gustan o no. No soy amigo de las definiciones y etiquetas porque siempre son muy reduccionistas y los seres humanos tenemos muchas aristas. Puedo intentar definirte un orgasmo o el sabor de un licor árabe, pero hasta que no lo experimentes o lo bebas no lo conocerás. Y sólo se ama lo que se conoce. En ese sentido supongo que soy un orgasmo o un coitus interruptus por descubrir, ja, ja, ja. —ECP: Entrevisté a Julio Bustamante y le pregunté sobre ti. Dijo muy buenas palabras y te manda un beso. Osadamente le pedí que escribiera unos versos para iniciar una canción y que tú la continuaras. Me dejó unas líneas de El último año de Ricardo Reis de José Saramago. —AP:
Julio es otro corredor en la sombra, un ser que justifica este mundo,
una sonrisa en las mejillas del tiempo, una gran ola que flota y se mueve
en el aire para quien quiere verla, un prestidigitador tierno y entrañable
que nos despierta cada mañana con el susurro del mar y la luz de
sus canciones.
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