DAVID GALINDO es un mastín licenciado en Filología Inglesa. De sus breves estancias en Gran Bretaña, sólo guarda el recuerdo de lecturas inglesas maravillosas, ya que el dinero que llevó consigo no daba ni para comprar discos originales de The Kinks ni para gastar entradas en recreaciones shakespeareanas de alto nivel. Las cosas así, lo que ha traído a España son una serie de recuerdos, buenos y malos, de una hamburguesería londinense en la que le pagaban lo justo para sobrevivir. Su ocio consistía, pues, en rodearse de libros en la biblioteca municipal. ¡Vaya, por Dios! Actualmente, trabaja en la librería-cafetería murciana Ítaca, de camarero, por supuesto.

 

ANTICICLÓN

Para mí

es como si hubiera pasado

este momento de café oscuro,

porque sé que nadie se va a sentar aquí,

que tendré que seguir escribiendo

en esta servilleta

y viendo cómo se apaga

el humo del café

si quiero aliviar la espera.

Porque espero algo,

el encuentro inaudito y tristón

con lo imprevisto,

que alguien se siente aquí

y me mire

y saque una cajita

con mil candados

y me ofrezca sus secretos,

sólo porque hoy

tengo los ojos tristes

e intuyo que necesito

miradas y confidencias.

Pero sé

que hoy va a ser uno

de esos días lánguidos

y ridículos

en el que nadie

va a reparar en mi figura flaca

sentada.

Lo sé

porque cometí el error

de leer el libro de mi destino.

 

 


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