DAVID GÓMEZ OJEDA es un cachorro canario de 20 años que estudia en Madrid algo que se ha venido a llamar, de forma surrealista, «Ciencias de la Información». Este aspirante a desengañado y escéptico periodista juega, cuando puede, a leer páginas menos efímeras que las de la prensa, páginas firmadas por Baudelaire, Jim Morrison, Neruda, Kavafis, Poe, etc... Ha visto más de cuarenta veces Una noche en la ópera. Realmente, él iba para cineasta, pero el destino quiso que hace dos años contrajera la enfermedad de la metáfora palabrista. Quién sabe si algún día se atreverá a filmar poemas con una cámara. También, debido a su belleza física, la noche madrileña le depara sucesivos trofeos que entran y salen de las vitrinas de su habitación cuando les corresponde.
3: 15
Escucha cómo lloran las hojas cuando el viento las maltrata
y les roba el espíritu.
Cree.
Aquella estrella muere
mientras tú la deseas
mojando el frío suelo.
Una veleta señala el Sur,
cálido sueño de verano
en que las olas son eternas.
Debes saber del azul,
del son de las nubes
al bailar un rito de esperanza.
En una pared blanca dibujo mis ausencias,
mas aparecen siluetas desconocidas.
Leteo después de la cripta
como salvación inmortal.
Respira muerte
y oxigena tus pulmones
de recio futuro lleno de misterios.
Apréndete aquella canción
y susúrramela al oído
cuando el beso me robe, dulce,
la sangre de las venas.
Y después vé más allá,
hasta el horizonte.
Espera allí a que mi brisa fría
te reconozca y acaricie,
espera allí a que mis nuevos ojos
se enciendan y te traspasen
en la cúspide de la noche.