ÓSCAR TROPOVSKI es el pseudónimo de José Óscar López. Estudió Filología Hispánica y es, como muchos de nosotros, eterno opositor. ¡Vida perra! Dirige la revista literaria La casa subterránea. Mientras se entretiene haciendo el Doctorado, escribe, trabaja, gana premios, accésit,... en fin, la historia que arrastramos muchos jóvenes creadores. Las fuentes de las que más bebe son Philip Larkin, Allen Gingsberg, Paul Auster, Burroughs, Leopoldo María Panero, Benjamín Prado, Ray Loriga,... Por supuesto, en su discoteca particular, David Bowie ocupa un lugar de preferencia.
CINE NEGRO
Todo empieza con un chisporrotazo,
así empieza el final;
pronto la policía tirará
la puerta
abajo. Vinimos aquí, señor,
en busca
de esperanzas nuevas para una vida
semejante a aquel borracho viscoso
que te impide ver en paz la película,
buscamos sólamente el agujero
de esta bañera sucia, el sumidero
para vaciar por siempre estas botellas
de ajenjo y gasolina.
La locura
de mi madre, la tuya es una santa,
ciertas caras marcadas
en el anverso de nuestra desdicha
y un chisporrotazo final: el flexo
que se cae, los sonidos de disparos,
alguien corre hacia aquí.
Muy deprisa.
La gorda que conduce el camión de la basura,
allá fuera, se relame y piensa
en el próximo final de su jornada
y en la televisión alguien cuenta alguna historia
demasiado parecida a la nuestra.
Estoy herido. Véte tú.
Otro
chisporrotazo más
pero esta vez de sentimiento, estoy
bien jodido esta vez.
*
Me gustaba verla mear, acuclillada, entre los coches.
En verano hacíamos autostop, de playa en playa,
mi hermana nos pasaba la hierba
y nos miraba querernos mucho.
No nos despegábamos.
Pero lo que mejor recuerdo de aquel tiempo
era cuando ella decía: tápame, voy a mear,
y yo le decía: pero déjame, quiero verte meando.
Ponía cara de esfuerzo, de niña buena, de bueno,
ésta soy yo, meando,
y yo la miraba,
acuclillada, meando.