JALIFA MOHAMED SELAM es un melillense especial, un perro del otro lado. Habla varios idiomas, aunque suele escribir en español; ha recorrido innumerables lugares y vivido en varias ciudades hasta instalarse definitivamente en una humilde casa situada en la frontera marroquí que linda con Argelia. Allí es autosuficiente en plenitud, dedicando el día a escuchar el silencio, a contemplar los paisajes, a convivir con su hermosa esposa Rashida, a cultivar su huerto, a ordeñar a su querida cabra, a leer cuentos sufíes, taoístas, zen, Ghandi, Krisnamunti, Fray Luis de León, la Biblia, etc... En sus momentos de ocio, escribe haikú norteafricanos como éstos.

 

Me maravillo igual mirando una montaña que una hormiga, el concepto de grande y pequeño ha desaparecido.

 

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El río ha amanecido congelado, los niños juegan tratando de romper la placa de hielo.

 

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El antiguo sendero se ha cubierto de hierba.

 

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El acantilado es blanco, como el color de las gaviotas.

 

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Escucho a los monjes alabar a Dios, de pronto, un pájaro canta y supera la belleza de los cantos sacros.

 

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Un pájaro no ha notado mi presencia, ha entrado en la habitación correteando por la estera.


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