(Cartagena,
España, 1969)
Cursó
estudios de arte dramático en la especialidad de Dirección
de Escena y Dramaturgia en la Escuela Superior de Arte Dramático
de Murcia. |
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ONIRIS CAUSA
(El HOMBRE DOS se dirige hacia el HOMBRE UNO y le lanza suaves golpes al rostro. El HOMBRE UNO los esquiva hasta que recibe uno y entonces se enzarza con él.) HOMBRE
DOS: ¿No ves qué divertido? Así, sigue, sigue. Vaya,
eso me ha dolido. ¿No te gusta el dolor? ¿No te hace sentirte
nuevo, otro hombre, más allá de tu pasado y de este presente
en el que nadie te deja hablar? Ahora te he dado fuerte. ¿Te duele?
(El HOMBRE UNO cae al suelo)
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Si hay
maneras diferentes de abordar una entrevista, la manera en que le preguntamos
a Franko B si deseaba realizar una para El Coloquio de los Perros,
puede ser considerada, al menos, original y, por ello, merece contarse.
Como participante en la performance Why are you here?, al enfrentarme
desnudo con Franko B e intentar responder a la pregunta de por qué
estaba allí con él, aparte de la respuesta privada que le
concedí, también le formulé el deseo de hacer esta
entrevista, a la que él accedió encantado. Así, un
día después me encontré en el Centro Cultural Párraga,
en circunstancias diferentes, con un Franko B que se reveló como
un ser humano de talante excepcional, con un gran corazón y alejado
de toda sombra de egotismo en su trato con las personas. Al fin y al cabo,
por otra parte, esto era de esperar si tenemos en cuenta que abordamos
a un hombre que pasó por experiencias de desarraigo en su vida
desde muy temprano y que sigue manteniendo el espíritu del viejo
clochard que fue en lo más profundo de su alma. Un clochard reconvertido
ahora en un performer y artista total que intenta, a través de
su arte, dinamitar la conciencia de los espectadores con la intención
de hacer este caótico mundo en que vivimos más justo, más
compasivo, más benigno para los que vivimos en él.
—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Hay una cuestión que siempre me gusta a hacer a todas las personas a las que entrevisto. ¿Cuál es el momento en que has pensado que te ibas a dedicar al arte? —FRANKO
B: Fue a partir de los 23 años. Me encontraba en un período
de escepticismo. Había estado envuelto en grupos de activismo político
anarquistas, pero me encontré muy decepcionado por la política,
hasta tal punto que decidí que nunca creería una palabra
más de los políticos ni de lo que generan. Me encontraba
bastante mal, deprimido, decepcionado, pero un amigo me recomendó
que fuera a un colegio artístico y comencé a tomar clases
de cerámica. Trabajaba en un restaurante italiano por las mañanas
y lo alternaba con las clases. Comencé a realizar una investigación
primitiva con las cerámicas y a sentirme mejor. Creo que este fue
el momento. Quería ser un artista y me impliqué en muchas
otras actividades (...) No tuve educación alguna cuando era pequeño
y, en aquel momento, tuve la visión de que quería dedicar
el resto de mi vida a desarrollar mi propio lenguaje sobre la realidad,
dar mi propia visión sobre la misma (...) Toda mi vida había
sido muy difícil. Me vi obligado desde pequeño a ir a un
orfanato, a vagabundear hasta que me enrolé en actividades políticas
a los 20 años, en Londres, y aunque la experiencia terminó
mal, estar allí me permitió comenzar a poseer una educación
y una visión sobre el —ECP: Y una pregunta enlazada con la otra. ¿Por qué fuiste a Londres y por qué continúas viviendo allí? —ECP: Por tanto, apenas existirá influencia italiana en tu trabajo. —FB: Exactamente. En mi obra no hay prácticamente influencia alguna del arte italiano. Puede que mi obra trabaje con algunos elementos de la sensibilidad católica tan extendida en Roma para desautomatizarlos, pero esta influencia no tiene que ver tanto con Italia como con la sensibilidad del mundo occidental moderno. Lo que realmente me influenció fue Londres, vivir en Londres. —ECP: ¿Ni siquiera Pasolini? —FB: No. Yo amo a Pasolini, pero lo que verdaderamente ha influenciado mi trabajo es el arte conceptual, artistas como Joseph Beuys o, por ejemplo, Mimo Palladino. —ECP: ¿Qué intentabas sugerir con esta última performance, Why are you here? —FB: A mí me encanta estar abierto a la audiencia, que la gente se involucre con la obra y no sea un mero espectador, y con esta performance consigo que la gente dialogue entre sí y conmigo. Y la pregunta a la que hace referencia el título de la performance es ¿por qué estás aquí? en un sentido literal, ¿por qué has venido a formar parte de esta perfomance? Pero también en un sentido global, ¿por qué crees que estás en el mundo, en el universo? —ECP: ¿Y qué sientes cuando te encuentras a solas con cada uno de nosotros desnudo?
—ECP: Recuerdo una pintura tuya, After Marat, que me interesó mucho dada la naturaleza del personaje a la que va dedicada. ¿Me puedes hablar de este lienzo? —FB: Sí. Yo amaba la pintura de Jacques Louis-David La muerte de Marat. David fue un pintor francés pro-revolucionario y Marat fue un antimonárquico que comenzó la revolución francesa y fue asesinado por las tropas reales. Amaba esa pintura y hace tres años la recordé de memoria y decidí hacerle un homenaje. Me interesaba homenajearla gracias a los recuerdos que tenía de ella y no observándola. —ECP: ¿Y qué me puedes decir de tu nuevo libro Blinded by love? —FB: Es un cuestionamiento, en cierto modo, de lo que he venido haciendo hasta este momento. Trata sobre la vida. Sobre la pasión que se imprime a la vida, el amor y en qué consiste, precisamente, este amor. No me interesa el amor de una manera romántica y clásica, sino en la medida en que el amor está detrás de la confianza, la fe y la capacidad del ser humano de ser real, auténtico. El amor es creencia, fe, es algo de lo que nos alimentamos a diario. De hecho, tengo un tatuaje que me hice hace 10 años que es una especie de homenaje a la creencia en el amor, la vida, la gente. Es una manera de sugerir que debemos perdonar y olvidar. Es necesario apartar del alma el rencor y a ello nos ayuda el amor, que es aquello que nos mantiene con vida. Y la ceguera que titula el libro se refiere a la creencia, al deseo desde sentimientos oscuros que tantas veces nos asaltan de volver a tener confianza en uno mismo, en el mundo, en los demás.
—FB: No. Yo no amo ninguna de mis obras por encima de otras. Hay algunos que han sido más exitosos que otros, pero esto no es importante para mí. Cada uno de mis trabajos ha desarrollado distintas facetas de mi personalidad y me ha llevado a realizar una investigación sobre mí mismo y el mundo que no me permiten diferenciar unos de otros. Son parte de mi vida y de mi experiencia como ser humano en este mundo. Intento hacer lo que, en cada momento, creo que es necesario hacer (…) Tengo 47 años actualmente y no sé si viviré cinco, diez o treinta años más en este mundo, pero mientras viva me gustaría seguir creciendo como ser humano, como una persona creativa que está interesada en seguir aprendiendo sobre nuestra naturaleza, en seguir desarrollándose —ECP: ¿Me puedes hablar de tu último trabajo pictórico realizado exclusivamente en fondo negro y con determinadas siluetas en primer plano? —FB: Se refiere al mundo actual. Las imágenes son sobre momentos de tensión de nuestra actualidad como las guerras que tenemos. Es un trabajo sobre cuestiones que me importan o sobre situaciones que desearía cambiar. —ECP: ¿Me puedes sugerir algo sobre la performance que vamos a observar esta tarde, Don´t leave me this way? —FB: Es la primera performance que he hecho en colaboración con alguien. Es la primera vez que la presento técnicamente con público real delante, pues hasta ahora sólo había sido contemplada por unos pocos amigos y en ella sigo intentando cuestionar la mirada cotidiana que tenemos sobre la realidad. Trata sobre el amor, el miedo a la soledad y al igual que el libro Blinded by love es una especie de celebración del amor e intenta mostrar cómo hacer frente a la vida sin estar ciegos.
—FB: Ahora estoy en otra fase de desarrollo de mi investigación artística. En otros momentos me pintaba el cuerpo de blanco porque pensaba que resultaba sumamente importante para mi obra, al igual que tampoco he vuelto a utilizar la sangre. Por aquellos días, pensaba que cubrir mi cuerpo de blanco sería útil para expresar mucho más, pero ya no lo siento así. Esto no tiene una explicación lógica, sino que es lo que siento en estos momentos. —ECP: ¿Y qué sueles pensar cuando estás realizando una performance, cuál es tu técnica de concentración? —FB: Hay muchas técnicas que se pueden usar para relajarse y concentrarse y se pueden aprender. Yo lo único que intento hacer es estar abierto al público, estar abierto a un diálogo aún sin palabras con las personas que se han desplazado para verme. —ECP: ¿Tienes algún tipo de relación con grupos vanguardistas de teatro español? —FB: No. Tengo algunos amigos con los que de vez en cuando hago alguna cosa como Marcel-lí Antúnez Roca –uno de los fundadores de la Fura del Baus- pero, realmente, poco más (...) De todas maneras, hay muchas personas que me han influenciado. Algunas están muertas y otras vivas pero todas han dejado su huella en mi persona. Como seres humanos muchas veces no somos capaces de darnos cuenta de lo que podemos llegar a hacer y el arte me enseñó que lo pensamos que podemos hacer puede llegar a ser, realmente, mucho más. Podemos llegar a hacer cosas que pensábamos que era imposible realizar.
—FB: No, no soy un apasionado de los cómics, pero me encanta este cómic porque el niño, Calvin, está necesitado de crear un nuevo compañero para vivir más profundamente esta realidad. Calvin está construyendo constantemente una nueva realidad que es, en el fondo, a lo que aspiramos los artistas. Es, realmente, un cómic muy divertido y que me hace reír y esto es de agradecer. —ECP: ¿Tus músicos favoritos? —FB: Yo amo la música dance, el tecno, y de hecho suelo pinchar música de vez en cuando en algunos lugares. En este momento estoy escuchando mucho a un cantante italiano llamado Fabricio De André, que fue muy famoso en Italia hace 10 años. Él desarrolló su trabajo en los años 60 y 70 y era un cantautor que realizó canciones políticas de gran calado. También me encanta Cat Power. Me encanta ese canción, ‘You want to be free’. El último disco, The greatest, es una maravilla. Me gusta también mucho de ella The covers record y, por supuesto, su primer disco, What would the community. Me encanta también Vic Chesnutt. —ECP: ¿Y la situación política en Italia? ¿Todo aquello que sucedió con Berlusconi? —FB: Es un ejemplo de la estupidez del ser humano. La gente que nos representa no es digna. No están interesados en la comunidad, en intentar desarrollar mejor al hombre, en un crecimiento del país si no es en términos económicos. Todo lo reducen al dinero y a sus propios intereses. Es terrible (…) Pero pienso que esta situación se puede extender a muchos países de Occidente como Francia, Inglaterra o incluso España. De hecho, mucha gente toma cocaína en estos lugares porque es una droga que hace crecer el ego de las personas, aumenta su deseo de querer y tener más y ser reconocido por los demás. —ECP: Por cierto, ¿celebraste el triunfo de Italia en el último mundial de fútbol? —FB: No, para nada. No me importó demasiado. No soy nacionalista. Y en cuanto al fútbol me interesan más los clubs que las selecciones. Te diría que soy fan del Manchester United, pero esto es un secreto. |
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EL AMOR PROPIO DE KID
KID.— (Tiene voz potente y casi siempre habla con alguna desorbitación) Mono, ya verás cómo me pongo en forma en un par de meses. Ayer ya empecé a hacer ejercicios. Me corrí varias veces un circuito de cuatro manzanas y quedé como si no hubiera hecho nada. (Hace una pausa, mira la botella que está casi vacía) ¿Nos tomamos otra botánica, Mono? (Mira hacia el mostrador vacío y pide muy airado) Cholo, sírvenos otra botánica. (De la barra no viene ninguna respuesta. KID ha vuelto a pedir otra botella y al ver que no le hacen caso se levanta y va hasta el mostrador) KID.— Te he pedido otra, Cholo, no te hagas el sordo. (Golpea la madera de la barra con la mano abierta) No me sirves porque crees que no tengo luz, ¿no? Aquí tienes, para que veas. (Deja un billete sobre la barra. Coge una botella y se la trae a su mesa. Zigzaguea al andar, da algún quimbo antes de sentarse) Este Cholo es un desconfiado, parece que nunca me hubiera visto. Cuando vuelva a ser campeón ya verás como me querrá invitar a güisqui aunque sea hora de cerrar, pero se lo despreciaré, eso le va a arder. MONO.— (Levantándose las solapas de la chaqueta y frotándose las manos) Aquí hace frío, Kid, vamos a otro bar. KID.— ¡Qué va a hacer frío, aquí nunca hace frío! (Muy orondo se quita la americana y la coloca en el respaldar de la silla) En Buenos Aires sí que hace frío. ¡Qué peleas, Mono, las que hice en ese país! (Se pone de pie y hace fintas como si boxeara con su sombra. Su amigo teme que tropiece con la silla y se caiga de bruces) Si el campeonato no lo perdí, te lo juro. Ese árbitro era un maldito, siempre me decía que yo golpeaba al Engominado con la cabeza. ¡Mentiras, si yo siempre he peleado bien legal! (Boxeando con su sombra llega hasta la barra y regresa. mientras hace ese ejercicio sigue hablando. el mono ha encendido un cigarrillo y KID le pide otro. lo enciente y con el cigarrillo entre los labios sigue haciendo fintas como si boxeara)
MONO.— (Sin alterarse, bebiendo y fumando) Fue buena pelea, Kid, lo leí en el periódico, pero ya hay que olvidar ese episodio, hombre. KID.— (Deja de boxear con su sombra, de pie delante de su amigo) En un par de meses me pongo en forma. Hago dos o tres peleas con desconocidos y ya estoy listo para quitarle el título de campeón a ese Claudio, un gordo fofo. (Se sienta. Respira con alguna dificultad por el ejercicio que ha estado haciendo) Si yo gané la pelea, Mono, pero le levantaron el brazo a él. Si estaba que le temblaban las piernas, y miraba como si se hubiese tomado veinte cañas seguidas, hombre. MONO.— (Parsimonioso) Seguro, Kid, si tú eras un verdadero campeón, pero la vida es bien injusta, pues. (Bebe saboreando) KID.— Si yo era figura en Buenos Aires, Mono. Todos los días mi foto en los periódicos, que Kid dice esto, que Kid dice lo otro. Y si vieras el hembraje que me perseguía. Venían detrás de mí, me faltaba tiempo para atenderlas a todas. Unas rubias como de las películas, como a mí me gustan. Una se me templó como cuerda de guitarra y hasta me hablaba de casarnos y esas cosas, Mono. Qué buenos tiempos. Ya verás cómo vuelvo a ponerme en forma. Si yo se lo digo a la Gringa, dos meses de entrenar. Ganarles a unos jovencitos que no saben nada de boxear, y ya estoy subiendo al avión para ir a Buenos Aires y darle su paliza al Claudio ese. (Como el Mono no contesta Kid se levanta, va hasta el mostrador y regresa con una nueva botella que pone como si fuera un trofeo sobre la mesa) KID.— Esto merece que nos sequemos esta botella de güisqui, Mono. A ti esta bebida de gringos te gusta mucho, ya lo sé. A mí también, si en Buenos Aires, era mi bebida favorita. Entre tango y tango que cantaban los porteños nos metíamos unos vasazos de güisqui que daba miedo. Esos tiempos tienen que volver (Le da una palmada suave en la rodilla a su amigo como si quisiera despertarlo de un sopor)
KID.— (Imitando ahora a un gimnasta intenta tocar el suelo con la punta de los dedos sin conseguirlo y ha estado a punto de venirse de bruces) Ahora estoy casando, pero ya verás, en una semana ya estoy como se pide chumbeque y en dos toco el suelo con la palma de las manos. (De pie vuelve a coger el vaso y a beber un largo trago de whisky, se limpia los labios con el dorso de la mano) Si quieres vamos juntos a Buenos Aires, yo te invito para que veas la pelea, hombre. A la Gringa no puedo llevarla, ella tiene su trabajo todas las noches no puede dejarlo, pues. (Al ver que su amigo no le contesta continúa) Se ha vuelto una pizpireta la Gringa, está llena de caprichos, que una falda así, que unos zapatos asá. Se gasta toda la plata en vestirse y para mí no hay nada. Eso no puede ser pues compadre. Ya se lo he dicho, que me afloje unos centavos para la cerveza, hombre. Cómo se va a llevar ella sola lo que gana, tiene que compartirlo con el marido, ¿no te parece? MONO.— (Como distraído) Por supuesto, claro que sí. (Kid se acerca otra vez a la barra, habla con un barman al que no se ve) KID.— Sírvenos unas almendritas, unas papitas fritas, cómo vamos a tomar el güisky solito, Cholo. (Tras un instante de silencio) Claro que hay luz, hombre. Te dejé una libra en este mostrador, ya te la has guardado. Te daré otra, si la mosca es lo que no falta, Cholo. (Hace ademán de sacar dinero, pero la mano se le queda en el bolsillo del pantalón) (Vuelve a la mesa donde está su amigo trayendo dos platillos con lo que ha pedido al barman. Los pone junto a la botella y los vasos y con un ademán invita al Mono a que empiece a picar) MONO.— (Cogiendo algo de uno de los platos) Compadre, ¿tiene usted tanta plata como para pagar todo esto? KID.— (Parece dispuesto a realizar nuevos ejercicios entre las mesas del bar) No te preocupes, Mono, mi hermano, el Cholo me conoce desde que éramos colegiales. No hay problema. Pica no más, y tómate tu güisky, hombre.
MONO.— Kid, no hagas tanto esfuerzo, hombre, mañana no vas a poderte mover y tu Gringa se va a poner brava. Pensará que has pasado la noche con otra. KID.— A la Gringa le voy a dar una buena tunda. Ya me tiene harto con eso de que ella se come todo lo que gana. Porque ahora está bien buena moza y tiene clientela a montones. (No puede hablar mucho por las carreras que da y los sorbos de whisky que sigue bebiendo) Pero la voy a parar en seco, ya verás. (Mirando hacia la barra) Cholo, en un par de meses estaré en Buenos Aires, y ya verás cómo dejo al Engominado Claudio, no me va a durar ni cinco rounds. (Se ríe y sigue haciendo trote) Me acordaré de ti, Cholo, cuando gane el cinturón de campeón. (Se ha cansado tanto que tiene que apoyarse en una mesa vacía) Te mandaré una foto de la pelea desde Buenos Aires. (Tiene que sentarse porque la fatiga es muy fuerte) (El Mono sigue en su mesa y no se inmuta por nada. Al fin opta por darle consejos a su amigo) MONO.— Compadre Kid, pare ya de hacer ejercicios, hombre. (Mira su reloj) Vámonos ya, es bien tarde. (Kid se acerca casi arrastrando los pies a la mesa donde está su amigo y se deja caer en la silla vacía) KID.— (Le cuesta trabajo hablar) Compadre, dígale al Cholo ese (Señala la barra) que apunte no más lo que hemos consumido, cuando vuelva de Buenos Aires le pagaré. (El boxeador termina su whisky, se pone de pie e intenta seguir haciendo trote, pero se le enredan las piernas y cae al suelo. El Mono deja su silla, mira la escena desde prudencial distancia y descubre que su amigo ha quedado dormido y hasta ronca) MONO.— (Sin aproximarse más al caído) Compadre Kid, levántese hombre y descanse. Y no beba más. (Se va alejando hacia la puerta lentamente mientras habla)
(Un hombre alto y grueso sale de detrás de la barra. Trata de despertar a Kid a tirones. Le mueve las piernas con un pie, lo hace casi a patadas) CAMARERO.— ¡Maldita sea, está más borracho que una cuba! (Insiste en despertarlo hasta que consigue su objetivo) ¡No te vas ir sin pagar la cuenta! KID.— (Tartamudeando) Cholo, tú eres como mi hermano, hombre. (Empieza a gatear en dirección a la salida) (El camarero se le adelanta y en la puerta del bar empieza a gritar como un energúmeno. Kid ha vuelto a quedar echado en el suelo) CAMARERO.— ¡Policía, Policia! Grita mirando hacia lo que se supone es la calle.
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