Victor Hugo

 

     (Besanzón, 1802 – París, 1885)

     No necesita presentación alguna. Para despistados diremos que fue francés y que vivió en París, donde tiene una casa-museo. El poema elegido se incluye dentro de su poemario Las orientales, obra prematura en su dilatada obra, que data de 1829. La matanza de veinte mil personas en la isla griega de Quíos por parte de los otomanos durante la Guerra de la Independencia de Grecia y la repudia internacional salida de los intelectuales franceses es el leit-motiv de este poema.

"Las orientales" de Victor Hugo

 

Traducción y nota: Ángel Gómez Espada

 

L’enfant

El niño

Les Turcs ont passé là. Tout est ruine et deuil.
Chio, l’île des vins, n’est plus qu’un sombre écueil,
Chio, qu’ombrageaient les charmilles,
Chio, qui dans les flots reflétait ses grand bois,
Ses coteaux , ses palais, et le soir quelquefois
Un chœur dansant de jeunes filles.

Tout est désert. Mais non; seul près des murs noircis,
Un enfant aux yeux bleus, un enfant grec, assis,
Courbait sa tête humiliée.
Il avait pour asile, il avait pour appui
Une blanche aubépine, une fleur, comme lui
Dans le grand ravage oublié.

Ah ! pauvre enfant, pieds nus sur les rocs anguleux !
Hélas ! pour essuyer les pleurs de tes yeux bleus
Comme le ciel et comme l’onde,
Pour que dans leur azur, de larmes orageux.
Passe le vif éclair de la joie et des jeux,
Pour relever ta tête blonde,
Que veux-tu ? Bel enfant, que te faut-il donner
Pour rattacher gaiement et gaiement ramener
En boucles sur ta blanche épaule
Ces cheveux, qui du fer n’ont pas subi l’affront,
Et qui pleurent épars autour de ton beau front,
Comme les feuilles sur le saule ?
Qui pourrait dissiper tes chagrins nébuleux ?
Est-ce d’avoir ce lys, bleu comme tes yeux bleus,
Qui d’Iran borde le puits sombre ?
Ou le fruit du tuba, de cet arbre si grand
Qu’un cheval au galop met, toujours en courant,
Cent ans à sortir de son ombre ?

Veux-tu, pour me sourire, un bel oiseau des bois,
Qui chante avec un chant plus doux que le hautbois,
Plus éclatant que les cymbales ?
Que veux-tu ? fleur, beau fruit, ou l’oiseau merveilleux ?
Ami, dit l’enfant grec, dit l’enfant aux yeux bleux,
Je veux de la poudre et des balles.

Pasaron los turcos por allí. Todo es ruina y duelo.
Chío, isla de vinos, no es más que un sombrío escollo,
Chío, donde sombreaban los hayedos blancos,
Chío, que en los oleajes reflejaba sus grandes bosques,
Sus laderas, sus palacios, y por la tarde de vez en cuando
Danzaba un coro de jóvenes muchachas.

Todo es desierto. Pero no; cerca de las paredes ennegrecidas,
Un niño de ojos azules, un niño griego, sentado,
Inclinaba su cabeza humillada;
Como asilo, como apoyo contaba
Con un espino blanco, una flor, como él
Dentro del gran estrago olvidada.

¡Oh! ¡Pobre niño, pies desnudos sobre las rocas puntiagudas!
¡Qué desgracia! Para limpiar el llanto de tus ojos azules
Como el cielo y como el piélago,
Para que en su mar, de lágrimas tempestuosas,
Cruce el relámpago vivo de la alegría y de los juegos,
Para elevar tu rubia cabeza,
Bello niño, ¿Qué quieres?¿Qué debo darte
Para desenredar alegremente y alegremente
Bajo tus blancos hombros recolocar los bucles
De tus cabellos, que de la afrenta de la espada no sufrieron,
Y que lloran sobre tu hermosa frente dispersos,
Como hojas sobre el sauce?
¿Quién podría mitigar tus nebulosas penas?
¿De tener tal lirio*, azul como tus ojos azules,
Quién de Irán bordearía el tenebroso pozo?
¿O de tener el fruto de Tuba**, de ese árbol enorme,
Que un caballo al galope, siempre corriendo,
Cien años tardaría en salir de su sombra?

¿Quieres, para sonreírme, un hermoso pájaro de los bosques,
Que cante con un canto más dulce que el oboe,
Más brillante que los címbalos?
¿Qué quieres? ¿La flor, el bello fruto, o el ave maravillosa?
Amigo, dice el niño griego, de ojos azules,
Quiero pólvora y balas.

 

 

     * La flor de lis es un símbolo de la realeza francesa, como es conocido por todos. Pero su origen data de la antigua Mesopotamia. Aparece en la puerta de Istar, construida por Nabucodonosor II y quizás de ahí venga la referencia a esta flor por Monsieur Hugo, además de la referida más adelante.

     ** Tuba es el nombre del árbol celestial que crece en el Séptimo Paraíso Islámico. Los objetos ofrecidos al niño —la azucena, que ya San Juan de la Cruz consideraba que era la flor del dejamiento o fana de los sufíes, el fruto de la tuba, árbol de la vida espiritual, que solo los elegidos que alcanzan el séptimo jardín pueden ver, y el pájaro, que es un nexo entre la revelación mística y la inspiración poética— están relacionados con la poesía sufí y su doctrina mística. También el símil del caballo, calcado del Corán.