Pensar en blanco y negro
Entrevista con
Lucas Garra

 

Ángel Gómez Espada

 

     Lucas Garra (Badajoz, 1971) es fotógrafo del diario Hoy de Extremadura, para quien ha ido realizando desde 2000 reportajes sociales de toda índole. También sus fotos han servido de ilustración a revistas y suplementos como XL Semanal, Mujer Hoy, Blanco y oro, Cuentakilómetros…  Entre sus exposiciones destacan La memoria del Sahara y la que hoy nos ocupa, nacida en 1950, cuando el fotógrafo estadounidense William Eugene Smith centró en Deleitosa, un pequeño pueblo extremeño, su reportaje Spanish Village en la revista Life, que daría la vuelta al mundo. 60 años después, Lucas Garra nos hace una nueva lectura y de cómo aquel reportaje cambió a un pueblo. En 2008, un pequeño avance, ‘Deleitosa, Spanish Village’, salió en Hoy. Gracias a él, obtuvo el premio de prensa gráfica del Consejo Asesor de RTVE (Extremadura).
Autorretrato © Lucas Garra

 

—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: ¿De quién surge la idea de regresar a Deleitosa en el 60º aniversario de la publicación en la revista Life del documento de William Eugene Smith?

—LUCAS GARRA: La idea llega de una forma casual. Desde que en 2008 terminé el reportaje para el diario Hoy tenía la sensación de que el trabajo estaba incompleto y que aquello no había terminado ahí. Uno va madurando la idea, va editando el trabajo y se da cuenta de todo lo que falta por hacer y esto me lleva de nuevo a Deleitosa. Elegir este año fue una decisión muy fácil. Tenía prácticamente todo el material visual necesario para montar una exposición y creo que era un buen momento.

—ECP: ¿Cómo vivió el pueblo la idea de este homenaje?

—LG: El pueblo está muy orgulloso de lo que significa la fotografía en su historia y son muy conscientes de ello y por lo tanto cualquier acto que la siga vinculando a esta actividad es positivo. Cuando yo me planteo esta exposición los deleitoseños no tienen conocimiento de mis intenciones. Es en mis visitas posteriores cuando les informo de lo que quiero hacer. Tras las exposiciones de Badajoz y Plasencia solo he recibido felicitaciones y agradecimientos y esto ha terminado en un acuerdo para llevar la exposición en verano a Deleitosa.

—ECP: ¿Hasta qué punto ha estado presente W. Eugene Smith a la hora de mirar por el visor de tu cámara para captar la esencia actual de Deleitosa?

—LG: Muy presente, pero no como un guía que dirige mis pasos, más bien como un referente del que aprender. Es obvio que muchas de las imágenes que aparecen en esta exposición están marcadas por la temática que recogió Smith: la hilandera, la comunión, el cura, las fiestas… Y así creo que debe ser.

—ECP: Para este trabajo has elegido el blanco y negro. ¿Ha sido por comodidad, por convicción o por que así lo exigía el tema propuesto?

Cartel de la exposición "La memoria del Sáhara" de Lucas Garra—LG: Siempre se relaciona el blanco y negro con temas humanos, sensibles, dolorosos, marginales. Al menos así era hasta la irrupción del digital. Ahora el color es mucho más dócil y puede manejarse con más control que en laboratorio. Personalmente no tengo problemas a la hora de usar uno u otro espacio pero creo que haber elegido el color hubiera sido un recurso fácil para separar la historia en el tiempo […] Recuerdo el día que llevé el material al periódico. Ángel Ortiz, ahora director del periódico, pero en aquel momento era jefe de información, me preguntó un poco extrañado: «¿Pero no tienes las fotos en color?» Mi respuesta fue segura: ­«No, este trabajo lo he pensado en blanco y negro desde el principio».

—ECP: Existe un claro juego de sombras en el muestrario final. ¿Intencionado o no?

—LG: No sé si intencionadas, pero sí necesarias dependiendo del momento en el que se desarrolla una escena. Por ejemplo la fotografía de las mujeres en procesión. No se puede cambiar la orientación  del sol para que les ilumine a mi gusto, ni se puede cambiar el recorrido religioso, pero sí puedo aprovecharme de esa circunstancia y buscar la fotografía que necesito, en este caso usando las sombras como elemento principal sin perder la referencia de que son las mujeres quienes abren la procesión. Algo parecido ocurre con la fotografía de Cristina en la carrera de sacos.

—ECP: Este trabajo sobre Deleitosa está dividido en dos etapas. ¿Cómo crees que se han complementado?

—LG: Buscando nexos de unión, como los niños o los ancianos.

—ECP: Entonces, tenías claro lo que habías ido a buscar en esa segunda etapa.

—LG: Buscaba todo aquello que no pude conseguir la ocasión anterior, casi todo relacionado con la religión y las fiestas.

—ECP: Realizar esa segunda etapa de un trabajo habiendo sido premiada la primera, ¿impone más respeto o deja toda la libertad del mundo?

—LG: El premio supuso para mí saber que estaba haciendo las cosas bien y eso te da mucha libertad de movimientos. Esto no significa que la segunda parte se convierta en una prueba experimental donde probar aquello que no te atreviste a hacer en el reportaje. He trabajado en la misma línea, buscando los temas que me faltaban y me parecían importantes.

—ECP: Te has centrado, a nuestro parecer, primordialmente en los niños, en los actuales, y en los que pasaron por el objetivo de W. Eugene Smith. Como modelos, ¿cuáles te han resultado más difíciles de captar?

—LG: Sí, lo cierto es que los niños están muy presentes en mi trabajo. Primero en La memoria del Sahara, después con Deleitosa y te confieso que llevo un tiempo trabajando sobre una pandilla de niños y niñas a los que llevo fotografiando en su barrio desde hace un par de años. En cualquier caso creo que en mi próximo trabajo no aparecerá ni un solo niño […] Hay una gran diferencia entre los niños y los adultos a la hora de ser fotografiados. Yo en esto, comparo a los niños con los borrachos. Un niño no está pendiente de ti, vive en su mundo, en sus juegos, en sus conversaciones y en muchas ocasiones ajeno a quién o a lo que le rodea. Esto supone una fuente inagotable de escenas naturales, improvisadas, sin posados, sin dirección. El adulto es diferente. Posa, te pregunta como quieres que se ponga, le da vergüenza la cámara y se siente incómodo, esto hace que las fotografías puedan no ser tan naturales. Yo prefiero lo improvisado, lo natural.

"Amnesias del desierto" de Lucas Garra—ECP: Nos ha encantado particularmente la historia de Severa García, fotógrafa por viudedad y por herencia de negocio. ¿Cómo fue hablar con un colega de profesión tan sui géneris?

—LG: Bueno, Severa lo pasó muy mal tras la muerte de su marido. Hacerse fotógrafa de un día para otro, sin ningún conocimiento en la materia y con la obligación como madre de llevar dinero a casa supuso, además de un duro golpe, una gran presión emocional. Severa lleva tras de sí una dura historia de supervivencia que no dudó en contarme. Reconocía sin tapujos que sus primeras fotos no las quería nadie de lo mal que las hacía, pero con el tiempo aprendió lo suficiente para revelar de una forma decente su trabajo.

—ECP: ¿No has tenido la sensación, durante las retrospectivas que han ido haciendo los visitantes, de que estamos perdiendo esa esencia tan mágica de lo rural y que la gente siente nostalgia por ello, de esa España perdida? Es algo paradójico, teniendo en cuenta que a día de hoy muchos opinan que las fotos de W. Eugene Smith perjudicaron mucho la visión de España, que se ahogaba así un poco más en el sambenito de la España profunda.

—LG: No cabe duda de que lo rural se pierde, como se perdió viajar en caballo o burro, o hacer el Camino de Santiago por fe […] Pero todo regresa, bueno, menos lo de hacer el Camino de Santiago por fe. Ahora la España rural vale 150 euros la noche y montar a caballo o burro una aventura inolvidable… por otros 100 euros el paseo, y hacer el Camino de Santiago… una forma de pasar las vacaciones de verano […] De lo que hizo Smith se ha hablado y escrito muchísimo y hay opiniones para todos los gustos. Yo sigo diciendo que así es la historia y que alguien tiene que contarla, guste o no. Y en aquella época había una España profunda e incluso profundísima. Y tal vez Deleitosa no era de las poblaciones que más sufría la represión franquista, pero la vivió y Eugene Smith lo vio y lo contó al mundo.

—ECP: Hasta ahora, la exposición ha pasado por Badajoz y Plasencia. ¿Hay prevista alguna más?

—LG: Si nada cambia, en julio y agosto de este año estará en Deleitosa. Probablemente será el último sitio en la se exponga. Estoy muy cabreado con la forma en la que se realizan las exposiciones, además no es la mejor época para exponer, las salas públicas no tienen dinero (bueno, depende de para quién) […] Muchas salas o asociaciones quieren la exposición, pero sin invertir ni un euro. Cuando les hablas de los portes del envío… La people quiere guarros gordos que pesen poco […] Creo que voy a empezar a exponer directamente en la calle. Empezaré por la puerta de mi casa.

—ECP: ¿Cuáles son tus nuevos proyectos? ¿Nos puedes adelantar alguno?

—LG: Tengo tantos frentes abiertos que no sé cuál será el próximo […] Hace unos días he regresado de los Países Bajos, donde he estado “afotando” animales en cautividad. Ahora le estoy dando forma y editando el trabajo. Me quedan un par de visitas más a dos poblaciones españolas y quiero darlo por finalizado. En este momento es lo que ocupa mi tiempo, mi mente… y las tarjetas de la cámara.