JUAN ALBALADEJO LEGAZ

 

     (El Algar, España, 1968)

     «Estudié Filología Hispánica. Trabajo en un pueblo murciano, Archena, donde cada día templo mis nervios —o lo que queda de ellos— con adolescentes de 3º de la ESO. Mis lecturas favoritas son distintas, como a todos nos sucede, con la particularidad de que siempre he andado buscando un no sé qué nunca dicho u oído, de modo que mi predilección por la literatura mística queda evidenciado. Para mí, la literatura es el poso de misterio que desnuda el alma del hombre. Se escribe para descubrirlo y descubrir a todos esa belleza y verdad que en él anidan. Y, si acaso, desnudar tu cuerpo y tu alma ante el sentimiento puro y el sentido o goce que nos hace sufrir y gozar aún al mismo tiempo».
     Estos dos poemas pertenecen al libro inédito Donde quiera la noche.

 

 

Inspiración

 

Es el miedo. Es el miedo.

Claudio Rodríguez

 

“Dime” —te digo—. Entonces te callas.
“Pero ¿qué deseas?” —le digo—. Y es
tanto, tan inconmensurable y lleno
de sabiduría, tan silencioso
silencio
que el dolor se trasluce
detrás, solo,
allá, siempre detrás...
en el beso.
Y, a veces, pienso en toda
la verdad de este mundo:
en la sabiduría
recogida y guardada
en corazón de niño,
donde su razón es
ninguna,
y no sirven razones...
Simplemente porque está más cerca
de allá o de amor,
misterio que tú y yo desconocemos
y no sabremos nunca.
Es el miedo. Es el miedo.
Y después su consuelo.

 

 

Único amor perdido

Tocabas el cristal de mi ventana
cuando venías a buscarme al cuarto
donde me vivía, ¿recuerdas?. Como
silente alma en pena
salí entonces al mundo
a librar su batalla.
Y un día, casi sin darme cuenta,
vendí oro del pecho al enemigo
y caí derrotado ante sus huestes.
Sólo porque te quise
hasta donde se quiebran
sombras llenas de dolor infinito.
Ahora son silencios de oro y viento,
la dicha encendida que nunca tuve,
pues amor delató a su ser nocturno
y olvidó la luz, su luz, mi cielo.
Porque, a veces, amor provoca muerte
y olvida la luz. Tu luz y tu cielo
amados...