MILENA RODRÍGUEZ

     Esta joven poetisa nació y se educó en Cuba, pero lleva unos años estudiando en la Facultad de Letras de Granada, de cuya revista, LETRA CLARA, hace estandarte literario. Lo demostró en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. Extraemos algunos poemas de su libro El pan nuestro de cada día (Granada, 1998), ganador del Premio Universitario García Lorca.

 

El pan nuestro de cada día

 

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Las mujeres se sientan detrás de sus sueños

a esperar por los hombres.

Y los hombres no vienen.

Las mujeres les quitan la cáscara

les echan sal y azúcar

los ponen al fuego

les dan vuelta y vuelta.

Y los hombres no vienen.

Y se pasan, se pasan.

Y los sacan del horno

y se van hasta el patio

y se los comen.

Solas.

***

GRANADA PRIVADA

No es la Alhambra

con su luz de las cinco

que recorre a los tristes que pasean.

No es la Huerta

donde el bueno de Federico

exhibe su amor y sus papeles.

No el Albaycín

y sus calles vestidas de adoquines.

No el flamenco

que canta y que baila en las esquinas

en los gitanos que no están pero se sienten.

No las bodas de sangre

que tinta a tinta se escriben en la prensa.

No es Elvira

nocturna y surrealista

con sus rojos enanos y coyotes

y Bagdad que amanece en sus aceras.

Granada es Juan Carlos y sus Ángeles

con luces antes de las cinco

con bodas de plata

con el arte y con las letras

inventando el surrealismo más valioso

de entregarme regalados sus abrazos

de traerme la Habana hasta su casa

cada día que entro por su puerta.

 

 

 

MARGA BLANCO SAMOS

    Esta granadina trabaja impartiendo clases de Lengua y Literatura Española en un pueblo cercano a la ciudad donde se alberga aquel monumento sólo comparable al Taj-Mahal de la India -según palabras de Carlos Cano-: la Alhambra. Forma parte del consejo de redacción de LETRA CLARA, revista de la Facultad de Letras de Granada. Estuvo representando y defendiendo con uñas y dientes su proyecto (publicado, por el momento, en formato papel) en el mencionado I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD celebrado en la ciudad de Murcia. Entre jugosas broncas y disputas conseguimos "robarle" furtivamente estos poemas. El primero pertenece al libro En un continente cualquiera; los otros dos son inéditos y publicados en Letra Clara -nº 9 y nº 3, respectivamente- (Mayo, 2000 y Abril, 1997).

 

Caminar las montañas andinas

con dolor de garganta

bufanda roja en el cuello,

recorrer las calles

desde las placas

hasta la última hierbecilla,

resumir las esquinas en un beso

ver tres museos en un día.

Esas cosas que son divertidas

si te gusta quien te acompaña.

***

Los días que tu cuerpo

deja el mío en sombra

porque lo cubre por entero,

yo recorto para ti

el sol de las montañas.

***

DESDE EL SOFÁ

Cuando el capot enfría la espalda

con los poderes de la adolescencia,

un viento que cambia la veleta del cabello

se resiste a que nos estrellemos en el horizonte.

Dos mariposas con su alado amor

se pierden entre las nubes.

Ilusiones que podían haber sido cumplidas

se marchan como lepidópteros,

en un sofá de solitarias horas

con flores que inflaman el aire.

Corramos, son los jardines provisionales

que regala la primavera,

como un olmo seco,

como una fuente nueva,

como devolverte mañana

el placer de esta tarde.

 

 

JORDI VIRALLONGA

Jordi Virallonga

     Nació en Barcelona (1955). Es catedrático (E.U.) de Filología Española de la Universidad de Barcelona y presidente del Aula de Poesía de Barcelona. Especialista en poesía contemporánea, publica regularmente artículos de crítica literaria, así como libros traducidos del italiano, del portugués, del francés y del catalán.

     Su obra poética la componen: Saberte (1981), Perímetro de un día (1986), El perfil de los pacíficos (1992), Crónicas de usura -premio Ciudad de Irún (1997 y 1999)- y la antología Llevarte el día a casa (2000).

     También ha publicado los cuadernillos La vida es mentira, no obstante va en serio (Madrid, 1995) y Con orden y concierto (Palma de Mallorca, 1996). Sus libros de poesía han sido traducidos al italiano y al turco. Algunos de sus poemas al francés, inglés, portugués, rumano, macedonio y danés.

     Entre sus libros de ensayo cabe destacar: José Agustín Goytisolo, vida y obra (Madrid, 1992). Es miembro fundador de AUNA (Aula de poesía de Barcelona), revista electrónica participante en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA.

     Estos textos se han extraído de su recentísimo libro Los poemas de Turín, publicados por la prestigiosa editorial catalana Lumen.

 

SOBRE LA GLORIA

Habían de luchar hasta la muerte

y muchos la querían. Incendiaron

templos y bibliotecas y llenaron

valles, sentinas, plazas, de cadáveres.

Buscaban el prestigio y obtuvieron,

sólo algunos, anónimos honores

esparcidos a trozos en museos.

Poeta que persigues recompensas,

niega si puedes que en este lugar,

lejano de tertulias y congresos,

donde vienen los niños a fumar

y a mearse en capiteles y botellas,

se entierran, ignorados, cinco imperios.

***

METAFÍSICA

Perdurará el vuelo, no las aves,

el fuego sin la guerra, la tierra

junto al agua, sin bien y sin maldad.

Las ideas cambiaron las calles, no el aire,

son una persiana flotando en el mar.

Lo que es, quieras o no, es lo que te espera.

***

INSOLENCIA

Es necesario que lo grande

se someta a lo pequeño,

se duerma, cree monstruos,

respire hondamente

y se recoja.

Que el uso que hacemos cada día

de estar vivos contrapese

el valor de la calma y la alegría

sobre pactos, haberes y creencias.

No me engaño:

todo es un ofrecimiento

que el azar dispone

sin ninguna inteligencia.

Solamente no ser un miserable.

Del resto no sé nada.

 

 

 

IVÁN TORRENS

     Nacido en Barcelona en 1966. Escribe poesía desde que cayó en sus manos Sobre los ángeles de Rafael Alberti, es decir, hace más o menos 20 años. Ha participado en recitales organizados por asociaciones culturales de Barcelona (Institució de les Lletres Catalanes, Cambra Iberoamericana de Poesía y Aula de Poesía de Barcelona). También lo hizo en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA.

     Es coordinador y editor digital de la revista electrónica de poesía AUNA, que publica el Aula de Poesía de Barcelona exclusivamente en Internet.

     Toda su obra está inédita y por el momento -a juzgar por lo que se hace de rogar para sacar a la luz alguno de sus poemas- no le preocupa demasiado que siga así.

 

INSOMNIO

Carebánol es una ciudad

con más de un millón de poemas

(según las últimas estadísticas).

Pero la televisión es el medio más extendido en el planeta.

Lo dicen las pantallas electrónicas.

Lo dice el periódico.

Lo digo yo.

Y digo que a veces en la noche me revuelvo

y me pregunto por los cadáveres léxicos

que vorticean sobre las mesas repletas de novedades.

Soy yo que miro cómo los niños nacen y las bocas hablan,

y las manos escriben y los editores editan los pliegos.

Soy yo que me pregunto si los poemas

son más de un millón en Carebánol,

pues temo de los grandes cadáveres la sequedad.

No soy ciudadano, eso pertenece a la vieja Historia.

Puedo manejar, fomentar

y proteger el deseo y la capacidad propias.

Puedo comunicarme

con gente que busca, aunque sea de manera diferente,

construir su proyecto de vida.

¿Y tú?, ¿cómo eres?

Yo sin tierra,

no creo en la patria,

soy un hombre cualquiera.

***

GRASS

Es libre porque su semilla hace mucho

que se sembró en la tierra

y porque no puede fumarse o ingerirse.

Pulula y brota. Hecha renuevos y vástagos.

Se multiplica brevemente en un paraje o isla

y bulle

entre las personas o cosas.

Las superficies visuales dicen que

si sonríes eres feliz.

No quiero sonreir

no puedo dormir

no puedo reir

no puedo dormir

dame un poco de paz

quiero un poco de paz.

Dejad morir al guerrero en la ribera.

***

EL ANDÉN DE LAS MULTITUDES

Que os canséis de mí

que ya no podáis aguantarme

que no podáis más de aburrimiento.

Que no me aguantéis digo

y que me machaquen dos piedras.

Me dará igual que me chafe

un vagón de metro.

Ni me enteraré que he cogido la Línea 2.

Iré en sentido contrario, dirección La Mina.

¡Qué más da!

Me olvidaré de ir a la tienda de fotos,

los cuatro carretes seguirán en mi cartera

y ya no esperaré los vagones de metro

que están cronometrados.

Bastará con mirar

los marcadores electrónicos

que descuentan

los segundos de la vida.

1999 iba a ser el fin... pero yo dejé pasar

el tren número 412 con destino

al andén de las multitudes

donde los poetas escriben

en libretas cuadriculadas.

Ya no me importa apretujarme

en el vagón de la Línea 4

ni me importa que me zarandeen

las puertas automáticas, ni me importa

no saber en qué estación estoy

o qué trasbordo debo tomar.

Si desciendo en Girona y espero

el siguiente tren es seguro: llegaré a casa.

No tengo prisa hoy que puedo

escribir unos pocos versos más.

Qué más da que en la cola

de la tienda de fotos haya diez personas

y que sea la dependienta más antipática

la que me atienda.

Me da igual

si no hay nadie que me espere, si son una multitud.

 

 

 

JOSEP M. RODRÍGUEZ

     Nació en Súria (Barcelona), 1976. Ha publicado Las deudas del viajero (1998) y Castells de sorra (1999). Desde finales de 1998 dirige la colección Dama Ginebra y actualmente forma parte del consejo editorial de la revista NÉMESIS, participante en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. También ha colaborado en diversas publicaciones: "Diario 16", "Hélice", "Puente de plata", "Reloj de Arena", "Ultramar", etc.

 

ESTRELLAS

Es extraña la noche sin estrellas.

Me recuerda los años,

siendo joven,

que pasé trabajando en un museo.

Y no por el trabajo en especial

--simple guardia noctuno,

vigilante--,

sino por el silencio y el orgullo

que aquellas grandes salas me ofrecían.

Allí estaban El Greco, Zurbarán,

Velázquez o Ribera,

casi a oscuras,

escuchando mis pasos al cumplirse

lentamente la ronda.

"Podéis dormir tranquilos -les decía-,

no hay nada que temer,

estáis a salvo".

Y aunque yo no lograba distinguirlos,

sabía con certeza

que estaban siempre allí,

inmóviles y alerta,

cada noche,

como estrellas sin brillo.

***

LA MONEDA

Ha empezado a llover y el viento mueve

el agua de los charcos.

El cielo es una fuente gigantesca,

una de aquellas fuentes

que visitamos juntos cuando eras

como una de la líneas de mi mano:

marca en la piel,

misterio indescifrable.

El viento mueve el agua de los charcos

mientras busco refugio en un portal

esperando que cese la tormenta.

Sin embargo,

recuerdo a los turistas que cambiaban

monedas por deseos,

y recuerdo

tu mano sosteniendo una moneda,

carnaza de metal que pretendía

un futuro mejor.

Ahora,

algún tiempo después,

te muestro lo que soy,

aquel futuro,

la peor de las presas.

***

FUTURO

Este instante de ahora fue futuro.

(Álvaro García)

Este instante de ahora no es futuro.

El futuro es un árbol que no existe.

Y aunque hace mucho tiempo que brotaste

del vientre fértil de madre-tierra,

has tardado lo tuyo en descubrirlo.

Ahora ya lo sabes --y está bien--,

así que empieza a obrar en consecuencia.

Por lo pronto disfruta de este día

y aprende a valorar como merece

su cultivo de sol y de belleza,

porque hay días sin sol y sin belleza,

y guarda en la nevera del recuerdo

su fruto de bondad para otro día.

No dejes que la rosa se marchite,

empieza a construir tu invernadero.

 

 

 

ANTONIO RODRÍGUEZ

     Nació en Albacete (1978). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y miembro fundador de ISLA DESNUDA, revista albaceteña que participó activamente en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. Recibió el premio Poesía Joven, del Ayuntamiento de Albacete, en 1996. Además de en Isla desnuda, ha publicado sus poemas en otras revistas como La siesta del lobo, Barcarola (Albacete) o Tiempo de poesía (Córdoba, Argentina), así como en el suplemento cultural "Ababol" del diario La Verdad (Murcia).

     Sus principales influencias pueden encontrarse en la línea de la llamada "poesía de la experiencia", desde autores de los 50 -como Ángel González o Gil de Biedma- hasta el granadino Luis García Montero, pasando por la poesía conversacional de los chilenos Nicanor Parra y Enrique Lihn. Es destacable, asimismo, la influencia del poeta murciano Eloy Sánchez Rosillo y su poesía elegíaca, junto al tono oracular del Neruda más maduro –el de Residencia en la tierra o las Odas elementales- y los poemas narrativos de Kavafis y el valenciano Vicent Andrés Estellés. El clasicismo de los grandes de la tradición hispana siempre está presente.

 

EL CAMINO DE VUELTA

No está a gusto y decide que ya es hora

de irse a casa. Recoge la mirada

de algún rincón del bar y sale fuera.

Una vez en la calle es muy posible

que alguien la esté mirando,

que repare en sus piernas o en su cara.

O a lo mejor ha visto esa figura

altiva,

firme,

sola,

que se bebe su noche con desgana,

sin refresco de labios

ni hielos de ilusión.

Eso suele pasar, él ya lo sabe,

y ella es su personaje de esta noche:

siempre la que camina, la que pasa

o se queda dormida en su memoria

hasta mañana, hasta cualquier poema...

Pero entretanto sigue, sale de su mirada

plena de realidad, cuerpo de viernes

que sabe que su noche se termina,

sin plazos de recurso,

sin tiempo y sin sabor.

El camino de vuelta pasará, ya lo sabe.

Sabe que habrá preguntas

en algún que otro hueco entre baldosas.

Sabe que el día siguiente nunca basta,

que la luz vuelve siempre a su ventana

con la insistencia gris del jubilado.

Mañana pasará, también lo sabe.

***

DESPUÉS DE TANTO TIEMPO

(COLLIGE VIRGO ROSAS REVISADO)

Esta noche, después de tanto tiempo,

sé que no hay mucho que decir; si acaso,

un me alegro de verte, un qué tal todo.

Y aun así se suceden las preguntas:

los amigos, los padres, los proyectos...

Poco para llenar estos tres años

que hace que no frecuento tu sonrisa.

Ahora háblame del sitio adonde vuelve

tu voz cuando se sube a la mirada;

di algún nombre que crezca de tus labios

-igual que los demás, pero distinto-,

y que tenga en el pecho el hueco justo

para guardar tu risa cada tarde.

Háblame de unos brazos de regreso

y quítate ese brillo de los ojos,

que esa sonrisa dulce y algo triste

no me vaya a contar eso que piensas:

que el mundo es tan vacío, que tus noches

no te han dejado más que sus mentiras

en la lengua y sabor siempre a lo mismo;

que la ilusión te dura entre los dedos

lo que el hielo en tu copa de Beefeater.

Sé que esta noche es dócil el recuerdo,

que su lenta marea me devuelve

a mi extraño ejercicio de nostalgias;

y sé que te prefiero en ese álbum

donde la sed renuncia a su sentido.

Háblame de mañana, date prisa,

no me dejes pensar que todavía

no ha acabado este viernes, que no quieres

que me lleve tu imagen de este instante

-sin errores, sin quejas, sin reproches-

a mi anhelo de siempre, a mi tristeza.

Cuando te marches deja que esos ojos

sean algo más que pasto de un poema.

***

UN BILLETE DE IDA

Tendrán dieciséis años o tal vez sólo quince.

Cada ciudad parece brindar sus escalones,

dispuestos como lechos para acoger la tarde,

y el verano es propicio, también, a la ternura.

Él la acaricia lenta, dulcemente: parece que la vida

se resume en sus manos.

Ella es casi mujer a su mirada,

su pequeño universo hace pie entre unos labios.

Tienen quince y los miro desde la lejanía

que han abierto los años,

adivinando el fin para unos besos

con la fecha marcada de su caducidad;

predigo el llanto de ella, porque los sentimientos

son palabras muy vagas temblando en su lenguaje.

Sabrá que su saliva naufragó en la esperanza,

y aquel perfume denso

con que la madre envuelve sus peinados de niña

queda tallas atrás, como la ropa vieja.

Algo como la noche de las primeras copas,

y esa resaca dura con que la edad se anuncia.

Casi dieciséis años y un billete de ida

intacto entre los dedos.

Yo he vuelto, como digo, ya de muchos veranos

y , aun así, todavía

me alcanza algún recuerdo de escalones vacíos.

No soy inmune a nada ni me ha curtido el mundo.

El tiempo ha ido cosiendo cada bolsillo roto:

siempre en alguna parte llevo ilusión por algo.

 

 

 

PEDRO GASCÓN

     Es uno de los directores de la revista albaceteña ISLA DESNUDA, estudiante de Historia, poeta, cuentista y músico y compositor en una banda pop llamada Swann, en homenaje al protagonista de la célebre obra de Marcel Proust En busca del tiempo perdido. También es, sin duda, uno de los mayores representantes de la joven poesía que agita la cultura albaceteña. Podréis encontrarlo en infinidad de congresos, conciertos, recitales, performances y encuentros disparatados y undergrounds. Allí donde se cueza la inquietud por la palabra y el melodía sónica hará acto de presencia.

 

ABRAZOS

A veces los abrazos

llegan o vienen,

sin preguntas sin respuestas,

sin técnicas ni estrategias

que los delaten.

A veces los abrazados

llegan o vienen,

sin preguntar por qué,

sin responder de dónde.

Su táctica es el abrazo

y su estrategia ser abrazados.

El abrazo: pura e insumisa prolongación del cuerpo.

***

LÁGRIMAS

A pili, por aquellas lágrimas.

Las lágrimas que contienen los recuerdos

que nos brotan,

(que te brotan),

clavándose como cuchillos afilados y puntiagudos,

manando de nuestros ojos

y envolviéndonos todo el cuerpo.

Pequeñas gotas del alma,

que te brotan,

(que nos brotan),

derramadas en su propia desnudez.

Lágrimas comprendidas,

lágrimas arrancadas.

Lágrimas que demuestran

que su único alimento es su propia transparencia.

Lágrimas que llegan y dicen:

"los recuerdos de entonces

son los olvidos de ahora".

 

 

 

ALEJANDRO BLEDA

     Este joven manchego reparte su vida entre las ciudades de Albacete y Murcia. Por el día estudia Biblioteconomía y Documentación y por las noches trabaja en la sala Gamma, donde tiene la oportunidad, cada fin de semana, de tomar copas con lo más florido de la música pop alternativa: Los Enemigos, Los Planetas, Chucho, Mercromina, Australian Blonde, Manta Ray, etc. Por otro lado, saca tiempo para ser miembro fundador de la revista ISLA DESNUDA.

 

 

 

LO SIENTO

Lo siento,

pero contigo a mi lado

me falla la lingüística

y a veces

hasta la poética.

La ternura se queda

en las esdrújulas,

las caricias en las llanas

y los besos, los besos

en las agudas y en las rimas fáciles.

Las comas se confunden,

los paréntesis se hacen cortos

y los punto y final

simplemente se pierden.

Disculpa si me entretengo

en buscar tanta poesía

entre tus cabellos,

entre tus piernas.

Si tiemblo con cada palabra

que te escribo, lo siento.

***

PLENITUD

Y sé que mañana no estaré,

que tendré que coger veloz

lo que la vida me ha ofrecido

por un instante.

Tendré que estar alerta,

que no se escape nada.

Lo quiero todo dentro de mí.

 

 

 

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ MUÑOZ

     Nació en Murcia en 1959. Es autor de varios libros de poesía, de los que ha publicado Nec aliquid retinendum (1986) y Moanin’ (some blues) (Revista "Octubre", 1999). Es asimismo ganador del Premio Murcia Joven 1985 y finalista de los premios Loewe (1998) y Oliver Belmás (1999).

     Dirige el programa radiofónico de poesía "Las personas del verbo" en Onda Regional de Murcia. De ahí que participara en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, en la mesa de debate titulada Las revistas en directo: los programas literarios en la Radio.

 

LECTURA DE PAUL VALÉRY CON LUIS ROSALES

I

oculta el mar

un naufragio en cada ola y

vuelve a empezar

II

y si el río no remonta hasta la fuente y

da en morir en la mar,

si la ola ida no retorna a la roca

si sus rostros se olvidan,

si caída la manzana

no vuelve a su rama es

por tu poca paciencia

para ver y porque tu vida es corta –o

porque el silencio crece

(o crece la muerte y crece la nada )

III

(crecen las olas

hasta la estatura ex-

acta del náufrago)

 

 

 

ANTONIO AGUILAR

     Coordinó, junto con Isabelle García Molina, el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. Es, a su vez, uno de los más insignes colaboradores de la revista DÁCTILO.

     Una poética suya: «Cada día estoy más convencido de que la poesía es una trampa para renacer, una forma de mirar el mundo provocadora, adictiva, que nos perturba, que nos lanza desnudos al plurisperspectivismo, que nos inquieta y nos complace. ¿Existirá algún día Poetas Anónimos? ¿Habrá que enseñar nuestros no oblongos cuerpos a la entrada? ¿Y nuestros apéndices mascullados? Poesía escrita como si no se escribiera jamás poesía. ¿Me admitirán?, ¿seré lo sufientemente patético?»

 

MAÑANA DE DOMINGO

Mi alegría es la melancolía
y mi reposo son estas molestias.

(Miguel Ángel Buonarroti)

La mujer que prepara el desayuno,

en su cocina muy temprano

dejó crecer la masa dulcemente.

Poco a poco fue recordando

otras mañanas, otros tiempos,

no del todo mejores. Y sentía

como un obsequio la paciencia

que los días confieren al pasado,

y recordaba como harina de otro

costal aquellos tiempos,

menos limpios tal vez,

pero tocados por las manos

de un cuerpo que temblaba ante el misterio

de las cosas sencillas.

Tanto tiempo ha pasado

para que nada pase,

y sin embargo en ella se constata

el paso de los días,

y no siente tristeza por su cuerpo,

pues es feliz con la tranquilidad

en la que puede recordar momentos

igualmente felices.

Después en esa poca luz

que la mañana ofrece a quien madruga,

rocía los buñuelos, y se sienta

a fumar contemplando las volutas

de humo frente a la calle.

***

EL SABOR DE LAS CEREZAS

Mientras crecíamos

crecían con nosotros

las ramas del cerezo,

la fruta en esas ramas,

la sombra en esas frutas.

Dejábamos las bicicletas,

las bolsas de canicas,

la trompa y su cordel de nailon

en la bondad de aquellos días luminosos.

Y nos subíamos

por esas ramas,

probando aquella fruta,

y saltando como funambulistas

cuya suerte pendiera

del hilo de las nubes.

Las horas de la noche

se hacían largas con octubre,

y el invierno se presentaba como un largo

túnel entre dos valles,

o entre dos calles,

o entre dos años.

En las noches de luna llena

de enero,

los gatos tristes

merodeaban los cerezos.

Sombras oscuras,

que sin saberlo,

saltaban a mis sueños

por las persianas de madera,

donde mis manos azoradas

abrían paso lentamente

a mis ojos abiertos como platos.

Y una vez que caía

de sueño y de cansancio

con la cara desnuda

sobre el cristal helado,

daban vueltas a la memoria,

como a un ovillo,

escaleras arriba,

y escaleras abajo,

dibujando con tinta china

sombras de tigres negros

en las paredes.

Por las mañanas

una rama rojiza y tensa

golpeaba el alféizar,

y yo desde muy lejos,

pero como quien mira

para ser visto,

la miraba pasar

con sus trenzas de niña

y su uniforme

de colegio de paga.

Y aunque fuimos amantes

a los doce años

y sin hablarnos,

jamás grabamos nuestros nombres

dentro de un corazón

en la corteza de aquel árbol.

La plaza siempre se iluminaba

en los días de marzo,

en los primeros días

de aquella juventud de primavera,

con unas flores párvulas

que el viento de mediados de ese mes

barría por las calles.

En los días de marzo

entonces me sentaba cerca,

y con la palma limpia de las manos

lo acariciaba,

y me sentía triste,

feliz, extraño,

como si el viento entre sus hojas

cantase una canción

con cosas que se ganan

y cosas que se pierden.

Al salir del colegio

los días de verano,

con un doblez cogíamos

las camisetas

como si fueran cestas de algodón.

Mirando a todos lados,

el más pequeño

ladrón de frutas

trepaba por las ramas,

y arrojaba con tino

el color rojo

de las cerezas

sobre los días laborales

del calendario.

Después,

sentados a la sombra,

y con los tallos verdes,

yo dibujaba

mis iniciales

sobre aquella blancura

de yeso

en el brazo de algún ladrón de frutas

que rompiera los hilos de las nubes.

Y apenas sin saberlo,

con esos trazos,

dábamos fe de vida,

igual que daban fe de vida

las manchas de cereza

sobre los pantalones.

Y sobre todas esas cosas,

hoy te recuerdo a ti,

podando con tus manos jóvenes

las ramas,

guiando su sombra

que se confundiría

al cabo de los años

con nuestra sombra.

Tus manos firmes y flexibles

como las manos del cerezo

en las mañanas

azules de septiembre.

Hoy te recuerdo a ti,

sacando las maletas,

y cerrando la puerta de esa casa,

a la que ya jamás

habríamos de regresar,

salvo en ese recuerdo vago

que a veces tiene

para nosotros el sabor

de las cerezas.

 

 

 

JOSÉ BELMONTE SERRANO

     Participó en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, concretamente en la mesa de debate Las revistas en directo: los programas literarios en la Radio, en calidad de antiguo coordinador del espacio literario "La torre de papel" en Onda Regional de Murcia.

     Este es su testimonio como creador: «Nunca he querido hablar ni escribir de poesía por respeto a lo que casi ignoro. Encontré una joya en el camino llamada Pascual García, profesor de literatura y colega en las páginas culturales de Ababol, en el diario La Verdad, que se comprometió a hacer crítica literaria de este sutil género, el muy osado. Sólo así, manteniéndome al margen, estando siempre al otro lado, en la orilla opuesta, he sido capaz de guardar su secreto -el de la poesía- y mantener lejos de los tontos y los ignorantes, que tanto abundan por el mundo, su misterio. Creo en la inspiración y también en el trabajo, aunque no tengo constancia de cómo se llevan. Y creo en los buenos poetas, a los que reconozco fácilmente cuando leo sus libros y luego, con tristeza, contemplo mis pobres versos».

 

I

No sé qué instante quedará

para siempre:

la rutina de amarte

o esa lentitud con que llega

la noche

para envolvernos con su sombra.

II

El mejor poema

es tenerte en mis brazos.

Por eso es preciso callar

en este instante.

III

No sé si te he soñado

o si es que aún sigues viva

desde mi último sueño.

 

 

JUAN DE DIOS GARCÍA

     Nació en Cartagena, el 20 de Octubre de 1975. Cumplía un mes de vida justo cuando se anunció -afortunadamente para todos los españoles- la muerte del dictador Francisco Franco. Algunas de las muchas causas espirituales por las que artística e intelectualmente combate son la exterminación del chauvinismo y el aniquilamiento del concepto religioso del pecado.

     Como miembro fundador de EL COLOQUIO DE LOS PERROS, participó en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA.

 

 

EN EL LAGO LEMAN

(Ginebra, Suiza, 1986)

Sueño en el tiempo,

cerca de tu último recuerdo.

Sueño

que desgajo

con violencia

páginas de un libro,

y que echo al río,

ya pálido,

la fruta del saber.

Sueño cómo se humedecen y dispersan

sin cauce

las voces de otros mundos,

cómo se desvanecen en el aire,

cómo, al fin, se ahogan,

mueren.

No sueño palabras,

sólo agua.

***

BRINDIS

Brindemos

por las páginas que no han sido escritas todavía,

porque éstas reaniman el ascua de la palabra.

Pero brindemos, también,

por los desengañados de la hoguera,

giocondos ante la ceniza.

 

 

 

ÁNGEL M. GÓMEZ ESPADA

     Nace en Murcia en 1972, justo para venir a presenciar la muerte de Carrero Blanco. Es descendiente directo de Laika, aquella perrita tan linda que los rusos llevaron como mascota a Selene. Sus alumnos, por ello, le dicen que vive en la luna y una ranita salmantina de la suerte -regalo de Dubravka- se lo recuerda diariamente. De pocas cosas está tan orgulloso como de su familia, sus amigos, su único libro de poemas publicado hasta la fecha -Mediodía en la otra orilla (Murcia, 2000)- y unas cuantas noches granadinas. Añadan a eso algunos premios literarios desconocidos hasta para la minoría y tendrán el retrato robot de un pastor belga anómalo, que es como decir vulgar. Intenta arreglar todo eso trabajando como croupier en sus ratos libres. (Todos sabemos que sólo lo hace para llamar la atención). Participó, como miembro fundador de EL COLOQUIO DE LOS PERROS, en el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA.

 

Mi infancia fue una infancia en pie de guerra.
(Francisco Sánchez Bautista)

A mi Madre, por supuesto.

También mi infancia

era una infancia en pie

de guerra; una infancia

de dudas y asperezas,

cuando no podíamos

salir a jugar a la calle

en pantalones cortos,

haciendo malabares

con la pelota y la nocilla.

Entonces venías tú,

vestida de polen

hasta las cejas,

con tu bata raída

de grandes rosas;

y con tres o cuatro

palabras de sutura

separabas los miedos

y las noches.

Y la vida

continuaba su curso

feliz, como si tal cosa.

Y poníamos el mantel,

preparábamos la mesa.

***

DE UN AMOR CHECO

I

Un ángel checo pasea en bicicleta.

Conduce despreocupado.

Le persiguen dos caballos.

Por unas cuantas monedas

-muchas menos de treinta-

lleva tu carta en la mano,

deja mi amor en tu puerta.

II

(después de ver una exposición de Roberto Matta)

El silencio es azul

y tiene corazón de medusa.

Entonces, abre nuevos universos

como quien abre sucursales

de tiendas de ropa y de moda.

A pesar de eso,

su corazón seguirá siendo

de medusa azul;

y sus amantes, suicidas

bailando la danza de la muerte.

Mas tu canción siempre rompe

el azul.

III

Tu canción azul

deja tu amor en mi puerta,

y un olor de lavanda entra

por el balcón de mi casa.

***

Duermes desnuda,

me das la espalda.

Voy a por un vaso de agua.

Y cuando vuelva,

me esperará tu sonrisa.

me contarás los lunares

de las manos. Haremos

el amor hasta que llegue

el día. El sabor del cigarrillo

aún permanece en tu boca.

Tu boca.

Que es como decir: La vida.

La mañana sabe a mar

y a despedida.

Y un billete de avión

que nos separará

descansa en la repisa.

Hay días.

Y días

como zumo de limón.

 

 

 

JOSÉ M. GALLARDO PARGA

     Este madrileño trabaja como profesor de Educación Secundaria en un centro de su ciudad, ciudad a cuya luna se siente orgulloso de ladrar. No dudamos, por lo tanto, que pronto tendremos cachorritos a los que introducir en nuestras páginas. Compagina tan preciosa labor con su tesis sobre Juan Benet y con la elaboración de la revista virtual ATHENEA. Su poesía es canina, incisiva, sin alcanzar aquello tan manido que se llamó poesía social. Estamos encantados de tenerle entre nosotros. Muestra de su último libro en preparación, Pude vivir de otra manera, son estos versos.

 

STOP

No es la noche, tampoco es el silencio.

Es la brecha de la muerte.

Cuando no hay palabras, cuando se puede sentir el latido sosegado de la sangre,

cuando no hay más que callar para decir las cosas.

Es el momento de la espera.

Cuando todo es ya definitivo, cuando brota entre los brazos la existencia, cuando agua caliente y sangre se hacen una.

Sentir el ingrávido letargo de la muerte penetrar por las venas ya vacías.

Cuando mis despojos floten tintados en mi sangre en la bañera.

***

HOSPITAL

La espera en un hospital es como una ausencia

blanca de recuerdos.

La nebulosa de familiares y pacientes cruza los

párpados cansados de forma intermitente.

Y el café de la máquina es amargo.

Delicioso.

Si nos quedamos detenidos algún tiempo aún

podemos comprobar cómo desaparece poco a poco

la impaciencia.

Dos yonquis entran en el lavabo y se arreglan para

empezar su jornada de aparcacoches frente a la

entrada de urgencias.

 

 

 

VÍCTOR CLEMENTI

Víctor Clementi

     Nacido en Buenos Aires (Argentina) el 24 de Junio de 1957. Radicado en la ciudad de Mar del Plata desde 1970. Tiene en su haber una ingente cantidad de publicaciones: libros de narrativa como Gambeta (1990), libros de poemas como Grises (1980), Poemas (1983), Sens (1985), Fugas (1986), Dioses sin leyenda (1988), Demasiadas palabras (1992), Ausencia peligrosa (1993), Tributo a lo inasible (1999), y libros mixtos de prosa y verso como Simetría (1995). Ha colaborado en las revistas EL UNICORNIO (1992) y LA MAGA (1998), ha sido redactor de EL MIRADOR (1993) y ha dirigido LA COCUZZA (1998-1999). Su obra Gambeta ha sido adaptada al teatro por el grupo ‘La Granada’, estrenada en 1991. También es el creador de los textos y las ideas del musical Cocktail de sensaciones, estrenado en 1994. Estos poemas pertenecen a su poemario inédito Tributo a lo inasible.

 

LA PIEL DE LA SOMBRA

La muerte es un lugar que se parece a otro.

Un milenio de hormonas susurra

bajo los harapos.

Un dios químico,

el estímulo primordial de volverse ameba,

perfume en la nada.

La muerte es un lugar que nunca opone

un coito púdico

abriendo los huesos de la sombra.

***

ASESINATO A PRIMERA VISTA

Siempre escapar de cada lugar

con el tiempo agujereado en una encía.

La poesía un disfraz.

El cielo babea bostezos a mi alma

copula con la luz de la serpiente

y sopla una ecuación que destiñe el aliento.

La idea es un espíritu desnudo

y en la sombra otro disfraz.

***

TODOS MIS SIMIOS EN UNA BABA DE LUZ

La vida es menos espiritual de lo que supuse;

subsistir, eso es todo.

Tal vez sea la realidad de la existencia

la única molécula de certidumbre que persevera.

¿Qué es el hombre?

Acaso un animal pretencioso,

una especie que escapó de su cuerpo.

Un híbrido de las galaxias

que se consuela con el misterio

y lame el orín de los dioses.

Un animal que excede su pasión

incestuoso de hollín y miseria,

un horizonte minado con preguntas ociosas.

Ningún argumento satisface la voracidad del vacío.

Todos mis simios babean luz en este panteón.

Un rasgo de lucidez prematura

no es suficiente para reprimir

la bestia que me abate.

El aroma artificial del sexo,

la balada de los nómadas,

una lluvia de escondites para morir en desorden

y aullarle a la muerte

con el tiempo coagulado en las vísceras.

Acaso sólo sea un animal pretencioso.

***

VACUIDAD ULTERIOR

I

Luego de abrevar en puestos ambulantes de sabiduría,

entre tanta rutina que oscila,

el ritual es lo único que me ata a lo permanente.

Y ante la alternativa del ideal o el mientras tanto

hago melancolía con mi futuro.

II

El mundo nos obliga a que la tristeza crezca.

Las fantasías abiertas no siempre alcanzan.

Una variante de la nostalgia, sin duda,

es la palabra.

Ella prospera en la humedad de mis dudas.

III

Desde mis límites

las formas amaneradas de la lluvia

discuten otras presencias.

Entonces, un color extranjero

asoma del escote de las nubes

como un instante de perversión.

Ordeno partículas de realidad

en espectros confiables,

una ficción que vivo

decididamente austera.

Lamo el aire de los cuerpos

que huyen a mi cuerpo;

nos une una complicidad animal.

 

 

 

JUAN ALBALADEJO LEGAZ

     De pequeño tuve un perro chiquitito al cual le puse por nombre "Coba". Será por eso que ahora me he decidido a "dar coba" yo también con mis breves poemas. Vivo en El Algar (Cartagena) desde hace 33 años y estudié Filología Hispánica. Me ha dado tiempo de ser interino y trabajo en un pueblo murciano, Archena, donde cada día templo mis nervios -o lo que queda de ellos- con adolescentes de 3º de la E.S.O.

     Mis lecturas favoritas son distintas, como a todos nos sucede, con la particularidad de que siempre he andado buscando un no sé qué nunca dicho u oído, de modo que mi predilección por la literatura mística queda evidenciado. Para mí, la literatura es el poso de misterio que desnuda el alma del hombre. Se escribe para descubrirlo y descubrir a todos esa belleza y verdad que en él anidan. Y, si acaso, desnudar tu cuerpo y tu alma ante el sentimiento puro y el sentido o goce que nos hace sufrir y gozar aún al mismo tiempo...

De pequeño, sí, daba coba a los versos y no publicaba ninguno. Una carpeta llena tienen mis anales. Sinceramente, creo que lo que importa es expresar lo que se lleva dentro. Tengo recopilado un libro de poemas que guardo en el cajón, titulado Donde quiera la noche.

 

INSPIRACIÓN

Es el miedo. Es el miedo.

(Claudio Rodríguez)

"Dime" -te digo-. Entonces te callas.

"Pero ¿qué deseas?" -le digo-. Y es

tanto, tan inconmensurable y lleno

de sabiduría, tan silencioso

silencio

que el dolor se trasluce

detrás, solo,

allá, siempre detrás...

en el beso.

Y, a veces, pienso en toda

la verdad de este mundo:

en la sabiduría

recogida y guardada

en corazón de niño,

donde su razón es

ninguna,

y no sirven razones...

Simplemente porque está más cerca

de allá o de amor,

misterio que tú y yo desconocemos

y no sabremos nunca.

Es el miedo. Es el miedo.

Y después su consuelo.

***

ÚNICO AMOR PERDIDO

Tocabas el cristal de mi ventana

cuando venías a buscarme al cuarto

donde me vivía, ¿recuerdas?. Como

silente alma en pena

salí entonces al mundo

a librar su batalla.

Y un día, casi sin darme cuenta,

vendí oro del pecho al enemigo

y caí derrotado ante sus huestes.

Sólo porque te quise

hasta donde se quiebran

sombras llenas de dolor infinito.

Ahora son silencios de oro y viento,

la dicha encendida que nunca tuve,

pues amor delató a su ser nocturno

y olvidó la luz, su luz, mi cielo.

Porque, a veces, amor provoca muerte

y olvida la luz. Tu luz y tu cielo

amados...

 

 

 

XURXO FERNÁNDEZ

     Gallego y vigués de los que hacen época y amigos, es de las pocas personas a las que sus versos definen adecuadamente. Su poesía está dentro de la más amplia tradición gallega. Particularmente nos recuerda registros tan variados como Rosalía de Castro, Celso Emilio Ferreiro, Manuel Rivas, Luisa Castro o Miguel Anxo Fernán-Vello. Ama con pasión a los Siniestro Total y está orgulloso de su bilingüismo. Amenaza con un hermoso proyecto literario en Internet. Estáis avisados. Y próximamente informados.

 

FUNNY TUBE

Tus ojos como túneles de metro

que separan momentos de alegría y tristeza,

que recorren los sueños de una ciudad cansada,

inútil sin tu mirada,

por los que corre el vino de todos nuestros excesos.

Tus manos que espían asustadas

la espera yerma de un pecho malnutrido:

vagones llenos de días y de noches

por los que andar de pie, nunca sentado,

viajando sin tener donde agarrarse.

¿Por qué ya nadie habla en los andenes?

Como hacemos nosotros hasta que duermen

las estaciones con nombre de canción.

¿Por qué cuando la gaita calla al trueno

somos los únicos que bailan entre los charcos?

Mis noches que siguen vacías de paisajes

deslizándose entre campos de cipreses dorados,

Buscando diosas rotas

detrás de las ventanillas,

acabarán, como siempre,

bañándose en el lago más verde,

de humo más verde,

de la mujer prohibida.

Mis palabras colándose

de un salto en tu cabeza.

Corriendo en la tormenta

a través del murmullo de silencio,

siguiendo los caminos

de lombrices eléctricas sin música.

¿Cuándo veremos juntos la derrota

de la gente normal, de los hipócritas,

de los que tienen pounds en vez de estrellas

y nunca saltarán hacia las vías?

¿Recordarás cuando veas acercarse a la máquina

aquello de que nunca te tirarías sin mí?

Y aquí estamos, temblando,

insomnes y feroces,

poniendo nuestros sueños a la venta

como yonkies de oscuridad y de ruido,

tan lejos y tan cerca

de esa Irlanda que te une

y nos separa.

***

SILVIA

Silvia dice que odia su cuerpo

mientras mira aburrida por la ventana

y se fija en un hombre que asegura

que encontrar a una chica

que quiera diversión

es fácil.

Basta con buscar debajo de las piedras.

***

UNA LUNA HORRIBLE ME TAPA LA BOCA

Silvia dice que odia su cuerpo

mientras toma una infusión de metralla

frente al televisor.

Y los pájaros en sus cárceles de ozono

que les impiden llegar a las estrellas.

Con el pico se pinchan la venas

día tras día.

***

SUELO FRÍO Y UN POCO DE SANGRE

Silvia dice que le duele la cabeza

y ya no tiene ganas de probarse

trajes de fiesta.

***

MANOS QUE RODEABAN Y NO ABRAZAN

Silvia canta una vieja canción

mientras cuenta las sonrisas

de la gente en la calle

y le sobran los dedos de una mano.

***

MANOS QUE AGARRABAN Y NO ACARICIAN

Silvia y su hermano desayunan

en la cocina.

No dicen nada, pero...

seguro que les duele la cabeza.

Silvia a veces recuerda

domingos por la mañana,

ojos pintados,

pájaros azules.

Tranquila, nadie va a llamarte PUTA.

Lugares seguros,

pesadillas,

un cuarto lleno de pastillas y de lágrimas.

Las palabras nunca vencen a los hechos.

Silvia dice que odia su cuerpo

y hace ya tres años que la violaste...