El pasado mes de febrero (del 19 al 24) tuvo lugar en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia y en la Sala Francisco Rabal del Colegio Mayor Azarbe el I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, bajo el subtítulo de: La joven creación en el ámbito de las revistas universitarias.

Lunes 19 de febrero

"Pasado y presente en las revistas universitarias murcianas: Monteagudo". Participaron: Ana Luisa Baquero, Francisco Javier Díez de Revenga y Mariano de Paco.

Martes 20 de febrero

"Una revista en directo: los programas literarios en la Radio". Participaron: Rubén Castillo, José Antonio Martínez y José Belmonte.

Miércoles 21 de febrero

"Los grupos literarios en torno a las revistas: Thader". Participaron: Joaquín Baños, Cristina Morano, Ángel Paniagua y David Galindo.

Jueves 21 de febrero

"Las revistas orales: Zauma". Participaron: Andrés Salom, Victorino Polo e Isabelle García Molina.

Viernes 23 de febrero

"Las revistas literarias vinculadas a las universidades españolas: Granada, Lérida, Albacete, Barcelona y Murcia". Participaron: revista Letra Clara (Universidad de Granada), revista Némesis (Universidad de Lérida), revista Dáctilo (Universidad de Murcia), revista Isla Desnuda (Albacete), revista Auna (Barcelona), revista El coloquio de los perros (Murcia).

Sábado 24 de febrero

Conclusiones.

De tal evento nació una variedad de debates, charlas, conferencias y discusiones que, coordinadas por Isabelle García Molina y por Antonio Aguilar, aportaron diversos puntos de vista acerca de este fenómeno literario que es el mundo de las revistas.

La semana se cerró con un recital poético en la cafetería ‘La Puerta Falsa’ que ofrecieron algunos participantes de las mesas.

Hubo muchos puntos que fueron objeto de reflexión. Haremos un breve esbozo de ellos. Se intercambiaron opiniones sobre:

- La enriquecedora experiencia de trabajar, colaborar y participar en proyectos literarios como revistas (en papel y electrónicas), fancines, programas de radio, suplementos, etc.

- La animación al espíritu de colectividad.

- Las relaciones de dependencia o independencia de las revistas respecto de las diferentes instituciones en el plano económico.

- Las dificultades que conlleva la autogestión de una revista.

- La especificación o la ampliación de contenidos en las revistas culturales, artísticas, humanísticas, etc.

- El perfil psicológico y sociológico del lector de revistas, de fancines, oyente o espectador de programas literarios en radio y televisión.

- El tipo de relación entre el lector de revistas y el resto de lectores.

- Las semejanzas y diferencias entre los diferentes soportes: tradicional (soporte en papel) y electrónico (soporte en Internet).

- El imprescindible e importante papel del diseñador en el esteticismo visual de una revista (en formato papel y electrónico).

- El problema económico, ético y social de la distribución de una revista.

- Los perfiles conceptuales de una revista: el juego, el compromiso, la evasión, la profundización, la creación, etc.

- Los objetivos artísticos e informativos de una revista.

- Las jerarquías entre las revistas: prestigio literario y/o abundancia económica.

Recogeremos, como conclusión de este agradable, productivo e interesante I ENCUENTRO NACIONAL DE REVISTAS VINCULADAS CON LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, los testimonios directos sobre diferentes aspectos de algunos de los participantes en las mesas redondas y debates convocados durante esos cuatro días del pasado mes de febrero.

RUBÉN CASTILLO, actual director del programa literario emitido por radio LA TORRE DE PAPEL:

«Leer es, hoy en día, ser un yeti, un bigfoot, un monstruo del lago Ness al que todos se empeñan en aislar o cazar a arponazos, para exhibirlo en el museo de la rareza o de la excentricidad y convertirlo en objeto de contemplación irónica. Por eso, la idea de reunir a un grupo de personas que, desde las revistas impresas, desde internet o desde la radio, formamos esa cofradía anómala, para que intercambiemos ideas, impresiones y experiencias, no podía ser sino magnífica. Y así resultó el Encuentro: la sedimentación de una familia cultural que, como la secta del Fénix borgiana, no tiene visos de extinguirse de un modo lánguido ni silencioso. Y, sobre todo, con el añadido esperanzador de ese "I" que preconiza o augura futuras convocatorias de este Encuentro. Seguiremos, como siempre, al pie de las letras».

PEDRO MEDINA REINÓN, colaborador de la extinguida revista THADER:

«Con el I Encuentro Nacional de Revistas Literarias vinculadas con la Universidad Española no podemos sino congratularnos, ya que la organización del mismo fue impecable, así como la participación de los ponentes. Sin embargo, todo el tiempo flotó una frustrante sensación por las diversas salas en las que se desarrolló este formidable encuentro. Ésta se debía a la falta de respuesta del público, lo que ocasionó multitud de quejas, casi todas encaminadas a la falta de interés de esa gran masa estudiantil que, más que nunca, mostraba su lado más superficial y triste no acudiendo a tan señalado evento. Seguir en esta línea conduce al menosprecio de esa amplia mayoría que decidió no acudir, rechazo que casi siempre viene acompañado de recogimiento y apoyo entre los presentes y, sinceramente, creo que esto es un gran error. Con ello no quiero caer en posturas similares a las de, por ejemplo, Witold Gombrowicz, quien critica la poesía por su exceso, su entrega sin condiciones al "buen estilo" y lo limitado de un discurso que es hecho tan sólo para ser leído por otros poetas. Nada más ajeno a mi intención, no obstante, sí debo reconocer que a veces echo de menos un poco de autocrítica y un mayor enfangamiento en los problemas cotidianos, convirtiéndonos en un nuevo "flâneur" dentro de esa masa, que se pierde gustoso lejos del espectador que la contempla desde la ventana. Por fortuna, esa luz se fue manifestando y a medida que la semana tocaba a su fin, se dejó ver con la belleza de aquellos que recitaron sus poemas y la cercanía de los mismos. A ellos dedico mi más profundo aprecio».

MILENA RODRÍGUEZ, directora de la revista LETRA CLARA: «Me gusta que los encuentros deriven en metaencuentros, porque no terminan. Me gusta la red que se ha creado: Murcia-Albacete-Barcelona-Granada, que siga y que se amplíe. Me gusta Murcia, aunque espero poder verla, alguna vez, de día».

JOSEP M. RODRÍGUEZ, director de la colección Dama Ginebra y miembro del consejo de redacción de la revista NÉMESIS:

«Personalmente creo que los encuentros de este tipo son interesantes desde puntos de vista muy distintos.

El primero de ellos, la comunicación. La distribución de las revistas en el ámbito estatal -ya lo mencioné en mi intervención- es, salvo honrosas excepciones, un desastre. El desconocimiento es tal que, incluso, algunos de los participantes en el encuentro no conocíamos la existencia de algunas publicaciones.

Otro punto de vista es la comunicación entre los editores: trucos, posibilidades... algo necesario de puertas para adentro, en la cocina de la revista. Y, por último, se establecen lazos de unión entre revistas. No es un campo tan competitivo como pudiera parecer a simple vista. Y muchas de las publicaciones son complementarias. Una letra inédita de "El Drogas" -cantante, guitarrista y letrista de la banda de rock Barricada- tiene cabida en el número V de la revista Némesis, pero no encontraría su lugar en Letra Clara o en El coloquio de los perros, por ejemplo. Y viceversa. Hay colaboraciones propias de otras revistas que nosotros no publicaríamos. ¡Ojo! no hablo de calidad, que se presupone».

PEDRO GASCÓN, coordinador de la revista ISLA DESNUDA: «Creo que es algo necesario este tipo de actividades, reuniones periódicas o contactos continuos entre revistas literarias o artísticas; necesario para conocer ese panorama subliterario al margen de etiquetas comerciales o de lo que se lleve en el momento. Conocer lo que se realiza en otras ciudades o regiones implica, no sólo las relaciones de amistad que conlleva eso, sino también un tipo de distribución que quizá muchas revistas no pueden subsanar por deficiencias económicas o desconocimiento de distribuidoras, etc. Junto a ello está la posibilidad de poder publicar en otros ámbitos ajenos a los de un grupo reducido e incluso conocer qué se piensa de lo que escribes en otros grupos -ya se sabe, si el grupo es reducido y encima amiguetes siempre dirán "¡Tío, esto está de puta madre!", bien por salir del compromiso, bien por acostumbrarse a lo que escribes-.

En cuanto al encruentro de Murcia señalar el buen trato que se dio a todo el mundo, el buen ambiente que se creó y sobre todo esa red de relaciones que han empezado a fraguar con colaboraciones y anuncios de boca en boca sobre tal revista de internet (no sé qué de los perros) o revistas tradicionales (no sé que de las desnudas).

Algo que creo que debe de comentarse es el tema que se debatió sobre ¿internet o no internet? Sigo creyendo que una cosa no quita la otra y que ambas son necesarias. La publicación tradicional de formato papel por lo que es, todo un trabajo que termina con alguien observando unas páginas -lo que conlleva el buen sabor de la lectura junto a un café y un cigarro- y la publicación en internet por lo que conlleva como medio de divulgación y acceso y conocimiento de una revista o de las actividades de un grupo de gente. Ambas cosas imprescindibles».

ANTONIO RODRÍGUEZ, coordinador de ISLA DESNUDA:

«El encuentro me pareció muy constructivo. Viene muy bien, en una actividad tan minoritaria como es la publicación de revistas literarias, entrar en contacto con otros colectivos similares al propio. Conocer distintas formas de trabajar, de organizarse, modos de financiación, criterios editoriales, etc. puede ser de gran ayuda. Por un lado, te abre posibilidades nuevas que quizá tú no te habías planteado y que pueden resultar interesantes. Por otro lado, ver cómo trabajan los demás (algo muy típico en España, por cierto) puede aportar soluciones a problemas ya planteados, en muchos casos comunes a todas estas publicaciones. En particular, el encuentro de Murcia sirvió para darnos a conocer a muchos el funcionamiento de las revistas en internet, algo que yo desconocía y que me abrió nuevas miras, me hizo plantearme ciertas soluciones de futuro. Por último, quisiera resaltar que este tipo de encuentros sirve, sobre todo, para entablar relación con grupos de otras ciudades y mantener un contacto provechoso y enriquecedor con los mismos».

JORDI VIRALLONGA, director de la revista AUNA:

«Nuestro debate se planteó un viernes por la tarde, de modo que imaginábamos una fortísima ausencia de público. En Barcelona, desde donde veníamos, un acto de estas características tampoco hubiese suscitado mayor revuelo. El lugar donde se haga un encuentro de Revistas Literarias no es tan relevante: universidad, centro cultural, etc. El "problema" del bajo interés del público por las revistas es que, claramente, las revistas son el resultado de un acto de artesanía, de nostalgia, de amor por la literatura de una minoría aficionada.

Las revistas se mueven en un mundo endogámico. Pero eso no es nada nuevo. Generalmente, el arte es endogámico, desgraciadamente minoritario. La literatura, y en concreto la poesía, dentro de las artes, es el que practica una mayor endogamia. Lógicamente, las revistas son afectadas por este hecho. Si a eso le sumamos los problemas de distribución que tiene el fabricar cada número en formato papel, apaga y vámonos.

Por eso pienso que el futuro de las revistas literarias está en el medio de comunicación internauta, eso sí, sin desterrar al sector imprescindible que debe quedar guardando culto todavía a las revistas en papel. Internet destierra toda idea de comodidad a la hora de leer una revista en tu sillón tomándote una copa, sin embargo su capacidad de difusión es extraordinaria. AUNA es leída en multitud de países gracias a estar realizada en soporte electrónico. Al fin y al cabo, lo fundamental de una revista es que el lector encuentre en ella placer estético. Si lo conseguimos con poca gente, los interesados, bienvenidas sean las revistas y su espíritu de colectividad».

JUAN DE DIOS GARCÍA, director de la revista EL COLOQUIO DE LOS PERROS:

«Mientras existan sociedades civilizadas habrá revistas. ¿De qué tipo y con qué contenidos? Eso ya es más difícil de precisar. Nuestra labor consiste en procurar avivar la llama de la creación literaria contemporánea. Tan simple, tan complicado, tan arriesgado, divertido y gratificante como eso. La revista electrónica, sin duda, es uno de los más activos, veloces, cómodos y provocadores puntos de encuentro para conseguir ese propósito de aliento creativo colectivo.

El peligro que se corre en internet es llegar a un libertinaje tal de propuestas ficcionales por parte de las revistas de modo que cualquier poeta de cualquier talento o cualquier persona que crea ser poeta pueda publicar en ellas como si tal cosa. La gran diferencia entre unas revistas electrónicas y otras es precisamente ésa: la de establecer un mínimo filtro que libere sus páginas de ignorancia, analfabetismo, osadía infundada y estética vergonzosa. El buen lector de libros resulta igual de exigente frente a la pantalla del ordenador. El reto para nosotros será complacerle en su lectura».

ÁNGEL GÓMEZ ESPADA, ayudante de dirección de la revista EL COLOQUIO DE LOS PERROS:

«Cuando Antonio Aguilar me comentó la idea, me pareció sin duda un acierto. Un encuentro de revistas. ¡Caray!, eso significaba reencontrarse con amigos como los chicos de "Isla Desnuda" y conocer a gente tan interesante como a los encargados de llevar la magnífica y original "Letra Clara" de Granada, una revista que conocí en la propia ciudad, en el verano del 99 y que me llamó poderosamente la atención. Por aquel entonces todo era un proyecto lujoso en la cabeza de Antonio. Y "El Coloquio" también, llevaba apenas unas semanas en la red.

Pero pasó el tiempo y una llamada de Juan de Dios me dejó estupefacto. Íbamos a participar nosotros. Me parecía increíble. Y, en efecto, el encuentro nos sirvió a todos para ponernos en contacto, conocernos o reconocernos y establecer unos vínculos entre publicaciones que nunca debería perderse, puesto que las revistas literarias no se crearon para amasar fortunas, sino para dar a conocer la nueva literatura de hoy, que será siempre el punto de comunión del futuro próximo.

Desgraciadamente en aquel encantador fin de semana faltó alguien importantísimo: el público, el lector. Ni siquiera los más acérrimos seguidores del Aula de Poesía dieron su apoyo con su presencia. Digamos que era Viernes. Y los Viernes, como han dejado escrito García Montero, Almudena Grandes o The Cure, son para amarse. Y la literatura no debe sustituir semejantes menesteres. Al menos, por ahora».

Esperemos que en años posteriores hallemos el mismo afán de reflexionar acerca del pasado, el presente y el futuro de algo tan importante para la agitación cultural de un país como son las revistas literarias. Que así sea.