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Como bien sabéis, lectores inteligentes,
es ya habitual en nuestra revista resolver los problemas que nos plantea
la vida con un bálsamo literario que, a veces, no sólo sirve
para evadirnos de nuestra cansada existencia como con un cigarrillo de
marihuana o con un vaso de Jumilla, sino que también se puede utilizar
de espejo en el que reflejarnos y obtener multiplicidad de sensaciones
con ello: asco, tristeza, orgullo, miedo, nerviosismo, energía...
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Desde la aparición de nuestro
cuarto número hasta hoy se ha transmitido desde los medios
de comunicación de masas tanta estupidez y tanta mediocridad
que a uno se le quitan las ganas de encender la televisión,
enchufar la radio, conectarse a internet o gastarse unos euros en
el periódico manipulado de turno. Sí, todos conocéis
sobradamente a qué nos referimos: «el archiconocido
caso de las Twin Towers, causas y consecuencias».
Ya se abrieron los portones del
2002 y el planeta Tierra continúa su característico
desequilibrio. Pero, pensadlo bien, ¿acaso no es uno de los
alicientes básicos de nuestras ilusiones la ausencia de equilibrio?
El deseo de llegar a habitar una Arcadia a nuestra medida es lo
que nos empuja a luchar y a crear. ¡No pensemos más
en ese paraíso prometido y creemos, no paremos de crear!
Este número cinco, cargado
con el fardo del talento y la dignidad literaria, saca a la luz
un arte que no necesita de religiones que lo sustenten. Aquí
tenéis unas cuantas botellas lanzadas al mar. En su interior,
algunas verdades en verso y prosa. Que os proporcionen toda la ayuda
posible.
JUAN DE DIOS GARCÍA
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