Alicia Grinbank

ALICIA GRINBANK

(Buenos Aires, Argentina, 1949)

  Entre su obra poética publicada destacan Bruma y verdor (1987), Curanto (1992) y Alguien que amo rodea mi cintura (1993) en coautoría con Manuel Bendersky. Coordina talleres literarios y es profesora y traductora de francés. Su poemario La balsa de la medusa será próximamente publicado.

 

Incómoda

o es el dolor en la espalda

o es el agujero en el alma

o es la flor en la azalea.

 

TANGO

Si me cortan la ciudad en pedazos

¿adónde iré a parar con mis huesos y mi

alma?

si no me dejan siquiera un friso

un conventillo un bar

si de todo hacen polvo de estrellas

shopping olvido.

 

MUDANZAS

De todas las cosas que se fueron

quedó una tetera blanca.

La próxima vez

¿en qué mesa?

¿será la pieza nº 24 en el remate?

¿alguien la olerá buscándome?

 

LA BALSA DE LA MEDUSA

Las casas navegan y nosotros perdemos pie

boyamos.

El amanecer nos despierta amontonados.

Bailotea el pavor en los ojos.

Flotan puertas mechones en la almohada.

Es alta la mar y quieta.

Si viniera esa tormenta de una vez:

hundirse será más bello

y todo volverá a ser bello sin nosotros.

 

 

 


 

Roberto López Belloso

ROBERTO LÓPEZ BELLOSO

(Maldonado, Uruguay, 1969)

  Periodista. Su libro poemas encontrados en una guía michelin (y otros paisajes) obtuvo en 2000 el Premio de la Intendencia de Montevideo. En 2002 le fue concedida una mención en el Premio Casa de las Américas por su libro poemas encontrados en un año cualquiera. Su primera obra editada es poemas encontrados en una sala vacía. De dicho libro seleccionamos estos tres poemas.

 


sólo el estruendo

el metal de las orugas

los gritos de la carne destrozada

por lo demás todo es silencio

no hay nieve

en malaposka

en pomerania

en ninguna de las siete riberas que ya han sido rebasadas

no hay nieve

es noviembre todavía

también será noviembre

a la hora de la última defensa acribillada

las huellas se confundirán congeladas en su fuego

caballos blancos

cargando contra tanques

 

 

**********

 

 

es tu vértigo lo que arrastra y no el torrente

de una ciudad que apenas rodea con altas chimeneas

tu privado jardín

alisas el reflejo arrugado de un pájaro

un niño ciego camina en una habitación vacía

balanceas

insegura

en el balcón enrejado tus abismos

-muerdes una plegaria-

es tu vértigo y casi no sabes

sostener la copa

y la mirada

 

 

**********

 

 

tu primer amigo se llamará bei-dao

te sentarás con él en ese banco doble de madera apenas barnizada

te dejará escribir tu nombre con la punta del compás

pero no dirá

los secretos de la escuela de la bruma

-al menos no lo hará muy fácilmente-

te haré dormir esta noche cerca de uno de sus libros

dejaré que te avergüences o lo avergüences

y mañana

cuando amanezca

limpiaré los rastros de la sangre

y la ceniza

 

 

 


 

José Cabanillas Núñez

JOSÉ CABANILLAS NÚÑEZ

(Lima, Perú, 1964)

  Es periodista y autor del libro de poemas inédito Paisaje Disperso, del cual publicamos estos dos textos.

 

 

TRAZOS PARA UNA PINTURA DE BRUEGHEL

Ahora que me hallo desnudo

frente al mar.

Los amantes hacen el amor

como yo el poema.

Clavo en mi lengua las palabras imposibles,

las cenizas que contemplo

en la boca del océano.

El cielo es una figura triste como una sábana,

el mar una hoja de papel en blanco.

Pongo en el cielo mis manos.

Camino por esta calle desconocida.

Mi desnudez es imperceptible.

A los ojos del amor

soy una sombra asediada por luces de neón.

Y el blanco semen goteando en los tejados

como la lluvia.

Las palabras caen sobre

las hojas secas en el otoño.

Pájaros heridos en sus alas.

Abatidos por el sueño, los objetos

se confunden en mis ojos

y soy un cuerpo frágil para el tiempo.

Un instante frente al mar indetenible me seduce.

Mis dedos perforan las paredes,

mi cuerpo el cielo

y esta playa extranjera donde habito.

 

 

TINIEBLAS

Casi como poner el dedo en un ventilador.

Yo, señor de las moscas y dueño de un cuerpo momentáneo.

A pesar de lo que inefablemente me rodea

mis ojos no alcanzan a ver la imagen exterior,

la tierna cadencia de un niño huérfano de sus aromas verbales,

pero sé que estoy muriendo secretamente como ustedes,

caigo en el lodo de una soledad confusa que acompaña mis palabras.

La historia se reduce a contemplar desde lo alto

la caída de un pájaro.

No hay códigos, números, cuadros, estadísticas que puedan elaborar,

cuantificar

esta soledad vacía, sin vida.

Pero sé que alguien está muriendo ahora no muy lejos de mí.

Nuestra historia no es más que un deseo mutilado,

como un barco que se sitúa exactamente

en la viva apariencia de un deseo,

no esta soledad en tinieblas que sostiene mi cuerpo.

Y mi cuerpo rueda por unas calles aparentemente limpias de toda

oscuridad.

Mis manos pugnan por salir del naufragio cósmico sonoro

y mis ojos se inundan de imágenes oscuras,

de un gozo supremo parecido al olvido,

metafísico, socrático, existencial.

Pero este querer amar el olvido no es más que una palabra precisa

cuando descienden en número de mil las mil necesidades posibles.

¿Y qué decir de este aire que infla mis pulmones?

De esta metáfora se valen los poetas para construir la utopía de Aldous Huxley.

Ciencia de Dios es el deseo de vivir dos veces

y la voluntad de amar un verso de Dylan Thomas.

 

 

 


 

Isabel Alamar

ISABEL ALAMAR

(Valencia, España, 1970)

  Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, especializada en Literatura Española y en Lengua y Literatura Valenciana. Es autora de diversos poemarios como Un mundo para ti (1993), Galería de sentimientos (1995) u Hombres y Máquinas (1999), también de un libro en prosa titulado Relatos a la carta (1999).

  Algunos de sus poemas han aparecido en publicaciones como Etcétera, Hojas Literarias, Aguamarina, Alas de mosca, Ventana abierta y en algunas revistas digitales. Su obra Con rabia y erotismo (que incluye el poema 'Barrio marginal') va a ser publicada próximamente como libro electrónico por la editorial digital Bronte.

 

BARRIO MARGINAL

Son las ocho de la mañana

cuando abro la puerta del ascensor

y me encuentro un preservativo

tirado en el suelo.

Salgo a la calle y me cruzo

con dos putas cansadas

de ser jodidas en la noche.

Me detengo en la parada del bus

junto a dos yonquis que discuten

entre trago de cerveza y calada.

Procuro apartar mi vista hacia otro lado

y la poso en la acera de enfrente donde

un abuelo que pasa arranca y escupe

en medio de la calle.

Buenos días, barrio marginal.

 

 

 


 

Manuel Vilas

MANUEL VILAS

(Barbastro, Huesca, España, 1962)

  Es autor de los libros en verso El rumor de las llamas (Zaragoza, Olifante, 1990), El mal gobierno (Madrid, Libertarias, 1993), Las arenas de Libia (Madrid, Huerga y Fierro, 1998) y de los libros en prosa Los años felices (Zaragoza, Mira, 1996) y La región intermedia (Zaragoza, Prames, 1999). Este poema ha sido extraído del libro El Cielo (Barcelona, DVD, 2000).

 

 

LA LUZ

Entraba la luz de la tarde, posándose en las pequeñas botellas

del minibar de la habitación de mi hotel, una luz de montaña

-estábamos en el hotel más caro de los Alpes-, que traía el frío

de finales de agosto. Desde la terraza, ponte un jersey si sales

a la terraza, se podía ver esos pinos enormes, religiosos, fragmentos

de la carne de un dios inocente, ¿por qué no quieres ver a nadie,

cabrón antisocial, te pasas los días aquí metido, bebiendo

y mirando los pinos?, me preguntaste, y yo te lo dije bien claro,

estoy jodidamente muerto, soy sólo un cadáver que viaja

por el mundo, un cabrón de vacaciones eternas, un asaltador

de minibares de hoteles de lujo, un consumidor de minibotellas,

y sólo me importa esta luz, esta luz que ilumina la habitación

porque esta luz es lo más misterioso que he visto nunca,

parece como si en ella cupiese la vida que he vivido

y la que no podré vivir, todo mezclado, claro fantasma.

Tu falda y tus bragas negras estaban en la silla, y tú sentada en el suelo

bebiendo un gintonic, si no me gustases tanto, dijiste, ven aquí,

volvamos a la cama, y empecé a comerme tus brazos,

tus manos, tus uñas bien cortadas, y la luz seguía entrando

y resplandecía en las etiquetas de las pequeñas botellas

del minibar. Eres un guarro, hijodeputa, no me lo hagas así,

eres un guarro, seguías diciendo, pero la luz no se marchaba nunca.

Y ella que hablaba de su vida y de sus ilusiones,

y su ropa interior esparcida por la habitación,

decentemente esparcida, y quejándose

de que, en vez de salir por ahí, nos quedásemos jodiendo

toda la noche, y luego, colmada, diciéndome eso

de eres un guarro, hijodeputa, te he dicho que no me lo vuelvas

a hacer así, toda la noche llamándome, repitiendo lo mismo.

Me quedé dormido un rato, me levanté de la cama, desnudo,

fui al minibar, cogí el último botellín y me lo bebí de un trago,

fui al lavabo y dejé correr el agua hasta que salió fría

y luego bebí, y mojé mi boca y mi lengua mucho tiempo,

tú seguías durmiendo, aún tenía líquidos tuyos por todo mi cuerpo,

saliva tuya y aguas de tu sexo y de tu boca, escociéndome,

y la luz ya se había ido, trayendo una paciente oscuridad.

 

 

 


 

ExtrañoLORENZO PLANA

(España)

  En su libro Ancla este creador encontró una voz propia. En Extraño se hace notar, en palabras de otro gran escritor, Lorenzo Oliván, que Plana «ha vivido más y ha ganado en madurez». En definitiva, hablamos del futuro de la literatura española en forma de verso.

  El poema ‘Infancia y mujer’ pertenece al libro La historia de Silly Boy. El poema ‘Huckleberry Finn’ pertenece al libro Ancla. El poema ‘Lolita’ pertenece al libro Extraño.

 

 

INFANCIA Y MUJER

Desde el tren en marcha veo las casas,

troceadas por los árboles

como niños que transitan

más que una, muchas infancias.

He visto por un instante

a una mujer acariciar sus piernas

y el tren ha interrumpido mi vida.

 

 

HUCKLEBERRY FINN

Un día me escapé de nuestro piso,

me estuvieron buscando mil ventanas.

Sé que ha pasado el tiempo:

llegarán a decirme que nadie inventó el mar.

Y qué importa, si tienes

un instante después de cada instante

y hay mil ventanas rotas,

un universo desproporcionado,

un mar sin inventar.

 

 

LOLITA

Para Felipe, Carlos y Vicente

 

Tu padre era probablemente idiota,

a tenor de su rostro,

a tenor de la ropa,

a tenor del oscuro bigote para putas

de cinco mil y plástico mojado

de semen solitario.

Era tu padre el hombre de llaveros

y corbatas y anillos y cadenas.

Tu padre ya no estaba

en nuestro paro (que se cura en bares

de barrio sepia, en camas celulíticas,

en coches de segunda mano).

Qué corbata de seda,

qué mirada de macho.

Quiso Dios que estuvieras junto a mí

en el compartimento veintidós.

Tu padre asimilaba seriedad,

acaso porque un tren es lugar concurrido

y el orgullo ya viene de familia

desnutrida.

La noche iba a ser larga,

ancha es Castilla, ahí va el Ebro.

Tu padre se enfrascó

en un sueño de idiota, pues lo era.

Súbitamente sonreíste,

y como nunca había descubierto,

una mínima boca de armonía

me dio paz y deseo,

y no eras justamente una Lolita:

acaso no pasabas de los nueve.

Y allí, grande y bendito,

sencillamente yo soñé

que cogías mi mano, larga y quieta,

anhelante y formal,

a tu alcance.

Porque la sociedad es magma errátil

ajeno a los afectos y violencias,

tan sólo atravesado por un cable

de aguda convención inalterada.

Maldita sea.

Entrañable Lolita.

Tal vez me comprendiste

desde el menudo juego de tus ojos,

cuando me levanté.

Pues yo te parecí

un Señor elegante y muy simpático,

algún año más joven que tu padre.

Entrañable Lolita

de seis o siete años.

Tal vez me comprendiste.

 

 

 


 

Tonje Keller

TONJE KELLER

(Londres, Inglaterra, 1972)

  Pasó en Londres su infancia y adolescencia. Tras recorrer gran parte de Europa, se hizo arquitecta en París y vive desde 1998 en un pequeño pueblo de Málaga, donde comparte el tiempo entre su profesión técnica y su interés por la literatura. Desde 1999 ha colaborado con diversas revistas culturales de Málaga, Murcia y Madrid. Su voz es ya casi imprescindible en muchas conferencias y tertulias que sobre la nueva poesía tienen lugar con el cambio de siglo.

  Sus primeros poemarios en inglés muestran versatilidad temática. Si bien todavía se resiste a escribir en nuestro idioma, colabora activamente en sus traducciones. Ha publicado Victorian London (1996), De la langue la plus belle (1996) y Scenes of disaster (1998), traducidas al español en un solo tomo como Amor y desastre (Málaga, Ampuries, 1999).

  Esta selección que ofrecemos pertenece al libro Jamás volveré a ti, integrado por poemas que permanecen inéditos en libro. José Manuel Gallardo Parga los ha traducido siguiendo las indicaciones de la autora.

 

YA NO ME QUEDAN SUEÑOS

Nací después de que el hombre conquistara la Luna,

después de que las drogas descubriesen su nefasto poder.

Crecí cuando ya se había asimilado el absurdo como expresión del alma,

cuando las miradas no eran ya suficiente para expresar las cosas.

Recorrí caminos ya trazados, senderos abiertos por pisadas anteriores,

montañas misteriosas de folletos de viaje.

Viajé a países lejanos cuya lengua aprendieron en la guerra mis mayores.

Creí tocar mi alma, pero la química lo explica todo.

Ando por lugares, por costumbres, por inercias de otros tiempos,

y me pregunto por qué -si nada hay nuevo en este mundo-

me siento tan abandonada por caminos que ya todos conocen.

Ya no me quedan sueños,

pero cada uno de estos instantes es tan nuevo para mí…

 

 

YA NO TENGO NOMBRE

Miro el poema,

y está acabado aquí,

sobre la mesa.

Salgo a contemplar el día,

a contemplar la madurez del día,

el trabajo terminado,

la casa en calma,

el poema ya sobre la mesa.

Me echo a descansar,

cierro los ojos

y ya no tengo nombre.

 

 

HAIKU

Tengo una duda:

si te hablan las flores,

si las escuchas.

 

En pocos versos:

la nada es el poema

de la memoria.

 

Así el poema:

sentimientos ajenos,

lejanas guerras.

 

 

 


Esteban Moore

ESTEBAN MOORE

(Buenos Aires, Argentina, 1952)

  Ha traducido a Seamus Heaney, e.e. cummings, Wallace Stevens, Auden, Carver, Bukowsky, Craig Czury, Heather Thomas, Ide Hintze, Ginsberg, Jack Collom y Ferlinghetti. Como creador ha publicado La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), con bogey en casablanca (1987), Tiempos que van (1994), Instantáneas de fin de siglo (1999) y Partes Mínimas y otros poemas (1999).

  De este último libro seleccionamos estos textos líricos prosificados. Según el ensayista Jorge Andrés Paita, al leer a Esteban Moore «acuden a la memoria Thoreau, Merton, la poesía del zen, San Francisco de Asís, todos los que han mantenido con la naturaleza una relación entrañable y han intuido que lo cósmico bien entendido empieza por casa».

 

Aquí en el silencio, oigo
(Eugenio Guasta)

una brisa nocturna - atraviesa los campos roturados

agita las hojas del eucalipto - el crecido follaje de los

cañaverales - roza sonora - las grandes ruedas de un

tractor detenido

 

The pebble is a perfect creature
(Zbignew Herbert)

ese canto rodado - que se desplaza lento en el repetido

ciclo de las aguas - podrá exponer en la palma de una

mano - el mudo resplandor de su apariencia - al tacto

inseguro de tus dedos - una estructura única

 

 

Like a thunderbolt he falls
(Lord Tennyson)

la onda de aire cálido - que flota el cielo del pequeño

valle - sostiene al halcón en magnífico planeo de alas

abiertas - y de él - el ojo atento - que mide la distancia

que separa la presa elegida de sus garras - ojo certero

que dirige preciso - los relámpagos del instinto

 

 

Bienes de la tierra
(Francisco de Quevedo)

los dedos pulgar e índice - levemente combados en labor de

pinzas - presionan el contorno irregular - de esa piedrita que

has recogido a la orilla del río - la colocan bajo la luz de una

lámpara eléctrica - que alumbra de su figura - la suavidad de

los bordes - el tallado paciente de las aguas

 

 


DANIEL MUÑOZ

(Cartagena, España, 1976)

  Cursa estudios de Filología Hispánica en la UNED. Estos poemas pertenecen a su primer libro Palabras sin recoger (2001).

 

Palabras sin recoger

 

9

Se fue. Ella por la ventana.

Se ató en las caderas

mis agujereadas sábanas

y doblando las esquinas

quedó una despedida lánguida.

 

 

TRISTEMENTE EN EL 75 DE LA CALLE MAYOR

A Bob Dylan

 

El enterrador con su pala

sobre los hombros quemados

aparta tu pelo para

sentarse en tus ojos.

Te pesan tanto las plumas

que no podrías volar

aunque la lluvia

engullera la carga de tu ajuar.

Bagaje de una flauta

que te empujaba a bailar

encima de la madrugada,

y que sabes que ya no sonará.

Porque una vez entró en la pagoda

de tus sábanas orientales

el encantador que con sus azules moscas

te distrajo para robarte.

Y tus narcóticas sonrisas

han quedado expuestas,

y todas tus ropas vendidas

delante de andrajosos profetas

que te ofrecían la pócima

del olvido en sus labios

contaminados de sorna,

que tan pronto te probaron te abandonaron

No llores de pie en los anillos

de los besos, que te venderá

el ahogado del Tajo un río

para que vuelvas a soñar.

 

 


Miguel Sánchez Robles

MIGUEL SÁNCHEZ ROBLES

(Caravaca de la Cruz, España, 1957)

  Ha sido galardonado con premios como el Miguel Hernández, Esquío, Ciudad de Irún, Ciudad de Zaragoza, Rafael Morales, etc. Entre su obra poética publicada destacan La perra diecinueve y La voz en los espejos. En 1999 le concedieron el Premio Barcarola por El tiempo y la sustancia (Barcarola, 2000), libro del que seleccionamos cuatro poemas.

 

El tiempo y la sustancia
 

Cuando todo se calla

muere un ángel

o alguien se ha suicidado

por nosotros.

 

 

**********

 

 

Muchas veces

la certidumbre de vivir me asombra

y luego una pasión

y luego nada.

 

 

**********

 

Yo también estoy harto

de lo que nunca tuve

ni tendré.

Brilla lo que se quema.

El adobe se comba.

Los palomares se derrumban solos.

 

 

**********

 

 

Estar.

Estar es este lento

desguace inadvertido,

este hábito de ruina

de los últimos mitos,

este sueño tan largo

de piedras y semanas

mientras arde la vida

y el silencio es un síntoma

que escarba.

 

 

 

 


Fernando Caniza

FERNANDO CANIZA

(Buenos Aires, Argentina, 1970)

  Es periodista del diario La Nación. Posee un libro inédito, Germen del abismo, del cual hemos seleccionado este poema fragmentado numéricamente.

 

 

TORNASOLES

1

Cruel, cruel, cruel,

los dientes muerden épocas memorables

ventanas, luces, espíritus otoñales.

2

El loco permanece en su gran secreto

lleno de vida y de muerte.

3

Es seguro que el extremo fatiga

al satisfecho y no al sediento.

4

Los puentes viejos abandonados.

5

Los barcos a la deriva en alta mar.

6

La lluvia es intensa y bella

aunque aglomera grises cascadas.

Madejas. Sueños sin mástiles.

7

Las manos frías asustan a los locos.

8

En la calle la basura es pública

y los crímenes ensucian las casas

de mármol

con su monstruoso secreto.

9

Ojos duros.

10

Flores rojas para una muchacha desnuda.

11

Aquí los cuadros son mercado,

espanto de naturaleza muerta.

12

Enredarse con la abulia colectiva

disfrazada de encuesta-vedette

con muecas de momia.

13

Tesoros guardados en catedrales

para ser admirados y no tocados

-por locos y pobres-.

14

El borracho.

15

La ciudad empuja al vagabundo

fuera de sus fronteras. El loco

cobija su ser bajo su manta deshilachada.

16

Si el alma lo abandonase moriría

con la herida de un cantaor.

17

Calle angosta.

Credulidad sin fundamento

salpicada por los autos

al pasar sobre un charco.

18

Los niños juegan sin temores

y los gusanos oscurecen el techo.

19

¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!

Nosotros, vosotros, ellos, gritamos

todos con las gargantas irritadas

festejando el impacto de las olas

contra la escollera.

20

El túnel luminoso lleno de aventureros.

Una falacia.

21

Cadenas que atan al loco y lo arrastran. Crueles asesinos

sueltos esparcen su ponzoña repugnante.

El loco no llora ni ríe. Canta su poema a deshora,

con la certeza que fluye de su corazón cristalino.

22

Agua de estanque invitada al baile de

máscaras. Noche. Temblores.

23

Espacio. Nombres sin cuerpos

Nos llevan hacia un recuerdo en la cornisa

Espectros aparecidos en oraciones.

24

Había una vez un gato muerto

sobre un piano de teclas amputadas

¡Basta de magia primitiva!

25

Navidad. Navidad. Todo el año

Navidad.

El vaho perfumado se asoma intacto

detrás de parapetos de turrones

y pan dulce.

26

Humor negro en situaciones negras.

27

¡Atrás la risa infame de los fantoches!

28

Los versos ebrios en un mundo salvaje.

Cruel. Cruel, es el recuerdo del

loco.

29

Las flores arden en el pecho y sus alrededores.

30

El amor perdido.

 

 

 

 


Viento de levanteAMADA G. PUENTES

(Cartagena, España, 1956)

  Pedagoga y psicóloga. Es autora del libro de poemas Viento de Levante (Nausicaä, 2001), del cual extraemos estos cinco textos.

 

 

 

 

No tengo la queja de tu piel en mis labios

ni de los besos que me pertenecen.

Ahora se acerca la sombra temprano

a robar este cansado olor a hueco viejo,

el sabor del alba. Extensión y deriva.

Y hoy sé que sólo mi carne me sucede.

Cuánta virulencia trae este atardecer del norte.

Llueve y no puedo beber.

 

 

ENSOÑACIÓN

Cómo será esta noche Damasco.

Cuántos amantes reunirán los cafetines

cubiertos de seda con los brazos

abandonados entre la piel vestida

sólo de perfume.

Las margaritas blancas cercan las bocas

humedecidas en aromas errantes

con la luz de las estrellas,

junto a la estela de un navío.

Naufrago por tener tantos rumbos.

 

 

OTOÑO

Te esperaba tras la ventana.

Llegas complaciente y, audaz,

conduces el brillo en penumbra.

Tu aire cuenta todo el ayer.

 

 

LEVANTE

Paseo.

Descalza.

Desnuda.

Desierta.

Destapada.

Hoy la vida sopla levante.

 

 

SILENCIOS

He aprendido a callar

tanto se esconde en los bolsillos.

A oír serenamente la música de metralla.

A bañarme en el mismo mar

durante el invariable verano.

A vivir los días como copas exactas.

A mover ligeramente las manos

y tocar la nada.

He olvidado el llanto.

 

 

 

 


Eduardo Chirinos

EDUARDO CHIRINOS

(Lima, Perú, 1960)

  Es autor de Cuadernos de Horacio Morell, Crónicas de un ocioso, Archivo de huellas digitales, El libro de los encuentros, Rituales del conocimiento y del sueño, Canciones del Herrero del Arco, Recuerda, Cuerpo..., El Equilibrista de Bayard Street, Abecedario del agua y la selección Naufragio de los días (1978 - 1998). Su obra ensayística comprende El techo de la ballena, La morada del silencio y un libro de crónicas literarias titulado Epístola a los transeúntes. Actualmente reside en Missoula (Montana).

  Estos tres poemas pertenecen a un libro titulado Escrito en Missoula, que saldrá publicado próximamente por la editorial Pre-textos.

 

 

UN PERRO MOJADO DE ROCÍO

 

El día entra en la casa
como un perro mojado de rocío
(Jorge Teillier)

 

Si todo fuera silvestre y las aves

gorjearan sin molestar y la vecina

no arrojara sus puchos al jardín.

Y si la noche

fuera un fulgor ebrio

donde escucho el silencio de Dios.

Si desatara la lengua de Dios

y pudiera pronunciar esa palabra

que tiembla cuando te veo aparecer

tal vez no vuelvas.

Y vendrían otras noches

como un perro mojado de rocío

a desbaratarlo todo.

 

OKAPI HERIDO DE MUERTE

 

Desde hace años me persigue ese título

"Okapi herido de muerte".

Debo haberlo leído de niño.

Hojeando las páginas de un álbum,

o las figuras de un libro de animales.

Guardo conmigo la escena.

El zarpazo felino

un fondo de acacias

y el terror de la víctima

tratando de huir, inútilmente.

Raro animal el okapi.

Indeciso entre cebra y jirafa. Temeroso

y nocturno, en peligro de extinción.

Cuando fui a verlo al zoo de Berlín

se acercó desde la página remota

y me dijo en secreto:

"Aún estoy herido de muerte".

 

 

LA CASA DEL CUERPO

 

1/ Cicatrices

Lo que queremos decir y no podemos

lo cubrimos con un manto azul y transparente.

Cicatrices

donde el silencio dice su verdad

y pudre poco a poco nuestra lengua.

Las cicatrices han crecido conmigo.

Desde hace años habitan mi cuerpo

flores discretas

y mudas que a nadie le pude ofrecer.

A veces las contemplo con ternura

las pellizco

pero no me responden.

A veces las miro con horror y pienso

que alguien quiso corregirme y no pudo.

Y me dejó en silencio bajo un manto azul y transparente.

 

2/ Oídos

Mis oídos son mi fuerza. Sin ellos

escucharía absolutamente todo: el zumbido

de las moscas, el crujido de la arena

las notas del timbal.

Ellos escuchan por mí.

Transforman la palabra

en otros universos, la basura en ritmo

los murmullos

en frases locas que me hacen reír y reír.

Ellos me protegen.

La maldad

del mundo se estrella en su burbuja

se deshace a mis pies y le digo:

"Yo te conozco, ven cuando quieras".

Y la escucho con los oídos bien abiertos.

 

 

 


Margalit Matitiahu

MARGALIT MATITIAHU

(Tel Aviv, Israel)

  Tras el Holocausto sus padres procedentes de Salónica (Grecia) y descendientes de judeoespañoles de León se establecieron en Tel Aviv, llevando con ellos el ladino o sefardí, que Matitiahu aprendió de niña. Comenzó a escribir en hebreo, en 1988 dio visiblemente el paso hacia la escritura en la lengua originaria de sus padres con Curtijo Quemado, un desgarrador testimonio de la destrucción nazi. Desde entonces, los libros en ladino se han sucedido en obras como Los visajes, Alegrica, Cartas, Simientes de amor, Matriz de luz y Las escaleras de media noche.

  Se ha convertido en una apasionada investigadora y difusora del sefardí, participando en programas de radio en ladino durante más de 25 años, en congresos y encuentros de todo el mundo. En 1997 fue recibida y homenajeada por el Ayuntamiento de León, de donde habían sido expulsados sus ascendientes, inaugurándose un monolito en su memoria que lleva estos versos de Margalit: "Entonses, muestros nombres / se van a grabar en los caminos de secreto / y van a abrir las puertas de union". Margalit Matitiahu vive actualmente en Kiriat Ono (Israel).

 

 

PONTES DE TIEMPO

 

Los dias volan sobre pontes

llevados por el aire.

El camino se alonja hasta el lugar

onde los sinios hacen sinios.

Un momento se va

el otro se entrega...

La rutina fragua muros

atados a cuedras con eñudos blandos...

Se van desatando en el tiempo

que nace preguntando...

Un momento se va

el otro ya entregado...

 

 

EL DIA NACE DE LA TINIEBLA

 

El dia nace de la tiniebla,

espunta dientro un selencio ilusionado,

en los muvimientos de una visión coriendo

un spectácolo sin sinificacion va cayendo

entre las flamas de la luz,

quemándose,

como una noche vasía,

como un esfueño piedrido,

como una pasión ferida.

 

 

SABER CAMINAR

 

Hay de saber caminar,

manobrar entre los mobles

de la camareta...

No destobrar la endependencia de los objectos,

dar pasos siguros,

no romper...

Verso la tadre,

saber estar a tu lado

en la estrechura de la nochada

entre las solombras...

 

 

ROSALY  

 

Oh, Rosaly,

la mujer

con la cara que transpara

el frescor de la mañana

y la tristeza de la noche.

Oh, Rosaly,

con el corte de su pelo,

con sus vestidos largos,

onde se penetra la soledad de su querpo.

Oh, Rosaly,

la mujer

que crece de sus palabras

al espuntar el día

y la arevatan al escurecer.

Estonses devienen sus cejas

dos cuchillos en combate.

Oh, Rosaly,

la mujer

que planta la luna en el aroma de los campos

onde busca un amor piedrido.

Oh, Rosaly,

la mujer

que es un árbole,

y sus raíces de poesía

hundidos en la locura,

en el selencio de sus ramos.

 

 

 


Voces del ChamaméEMILIO BATISTA

 

(Madrid, España)

  A este madrileño inquieto que nació allá por los mediados de los setenta nos lo encontramos una noche extraña de lluvia en Oviedo. No era extraña por la lluvia, sino por el grupo en el que íbamos. Nos habían invitado los amigos de la Asociación Voces del Chamamé. Desde entonces, Emilio compone y sigue en su inquietud. Últimamente anda por Finlandia, sacando preciosas fotos nevadas de Helsinki.

 

 

 

 

 

Los niños robados

son un efecto secundario

de mis galletas.

Lavarse la cara y llevar camisa,

como los niños educados que hemos sido.

 

 

**********

 

 

Los niños robados sólo suenan con el vagón vacío.

Los dedos se te manchan de cola de arrancarles la cara

y los tirones les dejan arrugas profundas

en las que está escrita la miseria.

Otros niños lloran asustados

de los payasos.

 

 

**********

 

 

Los niños robados llevan sucia la cara.

Tienen azadas

y picos y martillos

en sus manitas pequeñas.

Son niños solamente

por contraste de luz.

 

 

**********

 

 

Los niños robados tienen sangre muerta debajo de las cejas.

Las vagonetas del carbón seccionan falanges

como papel quemado.

Yo me froto los ojos,

ellos se frotan los ojos:

no creer en otra cosa

más allá del cuerpo blando de mi almohada

más allá de la mugre oscura de la mina.

 


Aurora SauraAURORA SAURA

(Cartagena, España, 1949)

  Pasa su infancia en Alicante, pero se licencia en Murcia, en la especialidad de Filología Románica. De sus tres libros publicados hasta la fecha -Las Horas (1986), De qué árbol (1991) y Retratos de interior (1998)- sobresale éste último por su intimismo y su calidad. Es una poetisa que enamora en todas las formas posibles en que la poesía puede hacerlo. En el interior de la sencillez concentra ella su búsqueda. Los dos poemas que aquí presentamos son más o menos inéditos, puesto que como la propia Saura nos confiesa, está reescribiendo toda su obra anterior.

 

 

 

 

ETERNIDAD

La eternidad sólo

podría ser ese instante

en el que -dicen-

el aire está tan quieto

que el agua se olvida de helarse.

Pero, ¿quién querría esa

inmovilidad sin aristas

para siempre?

¿Cómo habitar la ausencia

de los gestos,

sentirse vivo

en la parálisis del viento?

 

 

 

DESPEDIDA

"Triunfará del olvido tu hermosura"

Tú no te morirías.

La muerte no vendría a tocar tus ojos puros

y estarías a salvo

en mis palabras.

Este día es de fiesta

y de abandonos:

se aparta cada cual a su orilla

y nuestras horas

ya van tomando un aire

de mansitud y olvido.

Aún quisiera hoy que volvieras los ojos

por desear de nuevo

-como antes tantas veces-

que la muerte no tocara ese gesto

sino con el fervor

con que te miro.