(Valencia, España, 1924-1994)
Ocupa un puesto muy particular en la lírica valenciana de la segunda mitad del siglo XX. Su temática y estilística es de línea muy variada, en la cual se codean el vitalismo, la angustia, el desenfado, la crítica o la reflexión sobre su tierra valenciana.
Estos tres poemas de amor pertenecen a su libro Hamburg (Barcelona, 1974).
Ja no és l’amor el qui mena els teus passos: t’has endinsat en el fosc sentiment, l’has penetrat, amb afany obstinat, i has arribat, amarg, a l’altra riba: la soledat planetària, freda, l’advertiment de la gran soletat.
**********
Aquest amor que fa un any em va prendre i mai no he dit i en silenci em prospera, pense sovint que ha de matar-me un dia. Car el secret, que gelosament guarde, arriba més enllà del sentiment, i el pensament l’ha habitat i poblat. No puc ja més, repetiria encara; però l’amor no em deixa mai, cruel, i em trobe a gust dessota el seu domini, sabent, com sé, que ha de matar-me un dia, molt lentament, corcant-me a poc a poc. La seua mort, mai espectacular, m’ha d’arribar d’una lenta creixença: va madurant a les meues entranyes, exactament com madura l’amor.
**********
Amb mans com d’orb et vaig palpar el cos precipitat per un fosc desig brusc. Vaig avançar pel teu cos com per un incendi espés, entre un fum, unes flames, Obrint-me pas, decidit i penós. Tinc un record vermell a les pupil.les -la vermellor d’unes flames o sang-, com el record d’una boca de forn on hagués vist tota la llenya encesa. Ulls socarrats, incendiats, de veure’t. |
-Traducción: Isabel Alamar.
Ya no es el amor quien dirige tus pasos: te has adentrado en el oscuro sentimiento, y lo has penetrado con afán obstinado, y amargo has llegado hasta la otra orilla: la de la fría soledad planetaria, la de la advertencia de la gran soledad.
**********
Este amor que hace un año me tomó y nunca dije, y que en silencio aumenta en mí, a menudo pienso que ha de matarme un día. Pues el secreto que celosamente guardo, llega más allá del sentimiento, y el pensamiento lo habitó y pobló. No puedo ya más, repetiría todavía, pero el amor, cruel, no me deja jamás, y me encuentro a gusto bajo su dominio, sabiendo, como sé, que ha de matarme un día, muy lentamente, carcomiéndome poco a poco. Su muerte, nunca espectacular, me llegará de un lento crecimiento que va madurando en mis entrañas exactamente como madura el amor.
**********
Con manos como de ciego te palpé el cuerpo precipitado por un oscuro y brusco deseo. Avancé por tu cuerpo como por un incendio espeso, entre humo y llamas. Abriéndome paso, decidido, con dificultad. Tengo un recuerdo rojo en las pupilas -la rojez de unas llamas o sangre-, igual que el recuerdo de una boca de horno donde hubiera visto toda la leña encendida. Ojos chamuscados, incendiados, de verte. |
(Génova, Italia, 1896-1981)
Este poeta combatió en la I Guerra Mundial, fue fundador y director de varias publicaciones, llegó a dirigir la biblioteca del Gabinete Vieusseux en Florencia, abandonando dicho cargo en una Italia prebélica a causa de sus convicciones antifascistas. Fue traductor de autores ingleses y norteamericanos, así como redactor sobre literatura y música para el periódico Corriere della Sera, de Milán. Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1975.
Este poema pertenece al libro Ossi di seppia (Huesos de sepia) uno de los poemarios con más prestigio en el siglo XX escrito en lengua italiana. Tratándose de un libro poético, gozar una quinta o sexta edición es, sin duda, un privilegio inigualable.
Non chiederci la parola che squadri da ogni lato l'animo nostro informe, e a lettere di fuoco lo dichiari e risplenda come un croco perduto in mezzo a un polveroso prato.
Ah l'uomo che se ne va sicuro, agli altri ed a se stesso amico, e l'ombra sua non cura che la canicola stampa sopra uno scalcinato muro!
Non domandarci la formula che mondi possa aprirti, sì qualche storta sillaba e secca come un ramo. Codesto solo oggi possiamo dirti, ciò che non siamo, ciò che non vogliamo. |
-Traducción: Luz Ayuso.
No nos pidas la palabra que encuadre por cada lado nuestra alma deforme, y en letras de fuego la declare y refulga como un azafrán perdido en medio de un polvoriento prado.
¡Ah, el hombre que se marcha seguro, de los otros y de sí mismo amigo, y su sombra no cura más que la canícula impresa sobre un desconchado muro!
No nos preguntes la fórmula que mundos pueda abrirte, sí alguna retorcida sílaba y seca como una rama. Sólo esto hoy podemos decirte, aquello que no somos, aquello que no queremos.
|
EMILIO
COCO(S. Marco in Lamis, Italia, 1940)
Mantiene una intensa actividad como crítico, antologista y traductor de la poesía italiana al español y viceversa. Entre sus numerosísimos trabajos podemos recordar Abanico. Antologia della poesia spagnola d’oggi (Levante, Bari, 1986), Poesía italiana contemporánea (Deva, Gijón, 1991), Antologia della poesia basca contemporanea (Crocetti, Milano, 1994), Doce poetisas italianas (Torremozas, Madrid, 2000) y El fuego y las brasas (Celeste/Sial, Madrid, 2001).
Como creador ha publicado Profanazioni (Levante, Bari, 1990), Que hago yo aquí esperando que la salsa acabe ya de hervir (Máquina de Sueños, Gijón, 1991), Le parole di sempre (Amadeus, Cittadella, 1994) y Piano Bar (traducido al español por Rosa Lentini, "Los Cuadernos del Mediterráneo", El Toro de Barro, Cuenca, 2001). Colabora en programas culturales de la RAI y en numerosas revistas italianas y españolas. Dirige la colección "I Quaderni di Abanico", en la cual se publican, en edición bilingüe, textos y antologías de poetas españoles contemporáneos.
CHE FACCIO IO QUI
Che faccio io qui aspettando che la salsa finisca di bollire non ho penna né un pezzetto di carta a cui affidare la mia tristezza in versi endecasillabi l’acuto desiderio della morte che insorge proprio quando più tenace si fa l’attaccamento per la vita
Che faccio io qui seduto nel garage badando che la fiamma non si spenga e frugo nella scatola vicina in cerca di un gessetto una matita per fissare su un foglio raggrinzito che faceva da tappo a una bottiglia le mie cupe inquietudini d’accatto
Che faccio io qui arrivato a cinquant’anni senza voglia di alzarmi per andare a chiudere la bombola del gas perché da quando ha dato il primo bollo sono trascorsi trentatré minuti oh avessi un punteruolo per graffiare sulla parete un verso ineguagliabile
Che faccio io mentre abbasso la serranda e premo sul citofono di casa per dirle che la salsa è già bollita e che mi butti il mazzo delle chiavi perché voglio rimettere la macchina e salire di corsa ad annotare questi gravi pensieri trascendenti
Che faccio io qui davanti all’olivetti col foglio bianco posto dentro il rullo in posizione esatta doppio spazio le lettere sui tasti stampigliate che ardono sotto il peso delle dita e meno male che la cena è pronta e la minestra fredda non è buona |
-Traducción: Luz Ayuso.
QUÉ HAGO YO AQUÍ
Qué hago yo aquí esperando que la salsa termine de cocer no tengo pluma ni un trozo de papel al que confiar la tristeza mía en verso endecasílabo el agudo deseo de la muerte que surge justo cuando más tenaz se nos torna el apego hacia la vida Qué hago yo aquí sentado en el garaje cuidando que la llama no se apague y revolviendo en el cajón de enfrente en busca de una tiza de un lápiz para fijar en un folio arrugado que hacía de tapón a una botella mis oscuras y usadas intenciones Qué hago yo aquí llegados los cincuenta sin voluntad de alzarme para ir a cerrar la bombona del butano porque desde que dió el primer hervor han transcurrido treinta y tres minutos oh tener un punzón para grabar en la pared un verso inigualable Qué hago yo mientras bajo la persiana y llamo al telefonillo de casa para decirle que la salsa está lista y que me tire el mazo de las llaves porque quiero guardar el automóvil y subir corriendo para anotar mis graves pensamientos trascendentes Qué hago yo aquí delante de la olivetti el folio en blanco listo en el tambor en posición exacta doble espacio las letras en las teclas estampadas que arden bajo el peso de los dedos y menos mal que la cena está lista y la menestra fría no está buena |