Queridos lectores:
Hace
muchos meses que no os presentábamos nuevo material literario. Ya sabéis lo
que suele ocurrir en los interiores de cada
revista: desgana, desencuentros, desmotivación, despistes...
¡Ay! La verdad es que, cuando se
emplea demasiado el prefijo ‘des’ en la descripción de un colectivo literario,
no se vincula a nada esperanzador. Pero quizá de eso trate la vida de las
revistas, ¿no? de paradas y vértigos, ausencias y multitudes, de proyectos
que quedan mudos, otros que mueren y otros que se ramifican hacia situaciones
jamás imaginadas.
¡Basta ya de disculpas! Lo pasado, pasado está. El presente es que los perros literarios vuelven a la carga con armas sofisticadas. Hemos seleccionado un muestrario de textos que, esperemos, refresque vuestra memoria respecto a nuestro modo de funcionar y coordinar los frutos poéticos, narrativos y ensayísticos que os solemos ofrecer.
Hay variedad temática y hay variedad estilística, aunque no hay ‘de todo’. Esta revista no abarca ni pretende abarcar la globalidad de estilos literarios, sino muchos estilos, tantos como escritores firman en ella. Ese es nuestro objetivo. El conseguirlo o no, depende de vuestro aplauso o vuestro abucheo. La verdad es que con una sonrisa cómplice al entrar en nuestras páginas nos damos por satisfechos.
Creemos que, a estas alturas, ha quedado clara nuestra posición y nuestros criterios. Un ejemplo. Detestamos a escritores que no son conscientes de que ya no viven en el siglo XVII, ni siquiera en el XX. Ya en la escuela nos enseñaron que Cervantes y Shakespeare murieron en 1616. ¡Ah, y Machado murió en Colliure! ¡A ver si nos vamos enterando de que los españoles y el inglés son irreemplazables! Rechazamos también a aquellos payasos pseudovanguardistas que han conseguido alejar al pueblo de la idea natural de la literatura. Hay muchos lectores potenciales que han dejado de serlo porque a algunos “artistas” que se creen Rimbaud les ha parecido conveniente escribir de manera incomprensible por ley. La diarrea mental, si no has nacido en París ni te llamas Jean Paul Sartre, es mejor filtrarla antes de intentar publicarla.
Más o menos así pensamos y así movemos nuestras directrices desde el principio de esta andadura digital. Para los que quieran quejarse o dar pataletas, el libro de visitas está a su disposición.
Telón arriba. Empieza la función.
JUAN DE DIOS GARCÍA