¿Para qué negarlo? A día de
hoy este compositor es la poesía del pop cantado en español. Seguramente a él
no le gustará que lo definamos así, pero no se nos ocurre otra palabra para
traducir con un sustantivo lo que Nacho Vegas nos transmite a través de las
ondas de nuestra cadena de música. Alcanza ya un currículum que ofende. Tiene,
a pesar de su juventud, muchas experiencias nocturnas y diurnas a sus espaldas,
conociendo oficios y beneficios de la vida gijonesa y madrileña. Como
espectador adolescente, le marcó ver tocar a Penélope Trip en un pequeñísimo
garito de Gijón, armando tal escándalo sonoro que una chica tuvo que salirse a
vomitar. No ha de extrañarnos, entonces, su gusto por lo atmosférico.
Aparte de un dúo lírico con
el escritor Ramón
Lluis Bande que dio sus frutos en Diariu, y mil y una colaboraciones con lo más florido del
territorio independiente, sus inicios están señalados como miembro del ruidoso
grupo Eliminator Jr., al calor (o, mejor dicho, a la sombra) de la movida indie
de los años noventa. Fundó después una de las bandas más poderosas del país,
Manta Ray. Y en la grabación del disco Esperanza, llega la ruptura. Pero
no nos engañemos. Manta Ray sigue siendo una máquina de energía creativa tras
la marcha de Nacho; podría decirse que ese divorcio musical ha beneficiado no
sólo a los artistas sino sobre todo a los oyentes; hemos ganado un poeta y seguimos
gozando de obras maestras como Estratexa. Ojalá cundiese el ejemplo de
no liderazgo que persigue nuestro autor.
A veces asusta pensar lo que
le deparará a este asturiano el futuro del panorama musical alternativo. Nos
preguntamos, tras la escucha de ‘La canción de la duermevela’: «¿Y ahora, qué
carajo va a hacer después de esto si ni siquiera tiene treinta años?». Es lo
mismo que se preguntaron los más avezados críticos estadounidenses cuando un
veinteañero Bob Dylan publicaba su primer álbum. Y fijaos lo que ofreció en las
siguientes décadas el maestro de Minnesota.
Enciendes el aparato en tu
habitación o en el salón de tu casa, metes uno de sus dos discos, Actos
inexplicables o Cajas de música difíciles de parar, y se abre ante
ti un universo de desayunos con plata quemada y vino amargo. Y si hubiese
sospechas acerca de una supuesta pose de malditismo, se disipan en seguida con
el humor perspicaz que salpica toda nuestra entrevista.
Además de todo esto, acaba
de publicar un libro de relatos, monólogos y poemas titulado Política de
hechos consumados (Palmart, 2004). Nos negamos a decir que ya tenemos un
Leonard Cohen español. Tenemos a Nacho Vegas, al Gran Nacho. Y punto.
-¿Tu modo de trabajar las letras y la
composición te hace seguir una sobria disciplina diaria o los momentos de
creatividad te nacen como diamantes en bruto que pules después con
tranquilidad?
-Las letras pueden surgir en
cualquier momento del día, da igual dónde esté o lo que esté haciendo.
Cualquier cosa es susceptible de transformarse en canción. Luego, para acabar
las canciones, para darles su forma final, sí necesito cierta disciplina. Es la
parte más trabajosa, sin duda.
-Los Manta Ray protestan en ‘Qué niño soy’ por lo inevitable
del crecer. Se quejan de la obligación de madurar y adquirir responsabilidades.
¿Te has sentido oveja negra alguna vez por el hecho de haber tomado otro camino
tan distinto al grupo del que procedes? ¿Se puede tomar a Nacho Vegas en solitario
como una evolución que era necesaria o te peleas con tu hermano Xabel en Nochebuena?
-¿De verdad se quejan de
todo eso Manta Ray en esa canción? No, claro que no me he sentido así. Xabel
también escribe canciones que seguramente verán la luz pronto.
-Recurres varias veces, sobre todo en Actos
inexplicables, a la idea del sur como un terreno positivo. ¿Qué busca en el sur
Nacho Vegas? ¿Tiene alguna influencia en tu concepto sureño Paco Loco?
-El sur y el norte pueden
ser estados emocionales extremos, o solamente el sur y el norte. Grabo con Paco
en Cádiz porque allí tiene su estudio, pero no tiene nada que ver con algo a lo
que se pudiera llamar “mi concepto sureño”, si tal cosa existiera.
-Es evidente que admiras a poetas del rock
como Nick Drake, Bob Dylan, Tom Waits, Nick Cave, Van Morrison, etc. ¿Te atrae
por igual la poesía como género literario?
-Sí, aunque creo que la
canción, o el rock, y la poesía, son lenguajes diferentes. Con cosas en común,
pero cada uno maneja códigos y recursos propios. Además de eso, tampoco creo demasiado
en los géneros literarios. En la prosa de muchos escritores encuentro más
poesía que en mucha de la poesía propiamente dicha.
-Te has declarado seguidor de Barry Gifford.
¿Qué otros novelistas son de tu gusto últimamente?
-Carson McCullers, Russell Banks, Agota Kristoff, Bret Easton Ellis. Me gusta Houellebecq, no
tanto por sus últimos libros, que creo que no superan su primera novela, como
por su forma de mirar al mundo, que considero muy necesaria.
-¿Cómo ha sido tu experiencia fuera de España
en ciudades como Oporto, Limoges y Caracas?
-Me gustó tocar en Caracas,
aunque creo que no fue un buen concierto. Respecto a los otros sitios, se me
hace muy extraño aún tocar delante de gente que no entiende una palabra de las
letras, aunque supongo que debería abstraerme de eso. En abril fuimos a Taiwan
con Mus. Qué cosas tan raras.
-¿Cómo están las cosas en palacio? ¿Hay competencia
entre los juglares del rey? Has de saber que corren rumores de competencia
entre Fernando Alfaro y tú sobre los mejores del momento. ¿Qué opinas al respecto?
¿Hay entre vosotros amistad, compañerismo, admiración mutua, desconocimiento,
indiferencia...?
-Somos buenos amigos y yo lo
admiro mucho.
-¿Podrías aclarar a nuestros lectores tu
relación actual con los Migala? ¿Formas parte de la banda? ¿Es un
acompañamiento eventual?
-Respecto a Migala, sólo
hablaré de mi vida privada.
-Desde la primera vez que escuchamos ‘El ángel
Simón’ supimos que se trataba de esa clase de canciones que te producen la
misma emoción por muchas veces que la oigas. Su narrador plasma la frustración
ante el suicidio de un ser querido a modo casi de terapia psicológica. ¿Ese
narrador eres tú? Y si fuera ese el caso, ¿quién es Simón? Los seguidores
que no te conocemos personalmente nos rompemos los sesos intentando averiguarlo.
¡Por favor, Nacho, aunque te aburra contestar!
-Ni por favor ni por piedad.
-Te has ganado cierta fama de artista de
hielo con tu público en directo. ¿Haces honor al tópico de muchacho norteño o
crees que esa apreciación es injusta?
-Creo que es injusto. Tengo mucha gracia interior.
-¿Te parece bien que terminemos con un
brindis?
-Brindemos por los temas
capitales, como la paz universal, la justicia cósmica y el Sporting de Gijón
(no por este orden).
Cuando te has movido varios años por el Festival Independiente
de Benicassim y de alguna manera has analizado los diferentes tipos de público
que se acercan cada verano a la costa castellonense, sabes qué grupo de personas
puede tener, al menos, un disco de Migala en casa con sólo dar un paseo por
las zonas de acampada. Cada tienda tiene su personalidad, dependiendo de la
estética que calcen, coman, vistan, fumen, o escuchen sus habitantes. Pues
bien, hace dos años un grupo numeroso de amigos acampamos al lado de una tienda
con dos guasonas italianas, las cuales tenían estilo hasta para encender el
camping-gas. Una de las tardes del festival, preparando nuestros cuerpos con
hierbas y brebajes adecuados para el aquelarre musical que nos esperaba en
la zona de conciertos, se produjo la esperada conversación con las vecinas
milanesas: «¿Y vosotras, a qué concierto vais a ir primero?». Respuesta al
dente: «Nositras viremos a Migala». ¡Claro que sí, mujer! Y es que estamos
hablando de una banda que vive en el lado alternativo del mundo alternativo.
Algunos llaman a ese lugar musical ‘posición elitista’. ¿Son Migala un grupo
elitista? ¡Vaya usted a saber! Después de todo lo visto y oído, cualquiera
se atreve a afirmar eso. Unos adjudican a bandas como Migala y compañía la
responsabilidad de que el pop agonice desde mitad de los años noventa y otros
los declaran campeones del sonido independiente. Para quien no esté al tanto
de este cruce de opiniones hay una clara solución: escuchar Diciembre 3
a.m., Así duele un verano, Arde, Restos de un incendio
o su último álbum La increíble aventura. Migala ha sufrido infinidad
de variaciones desde su inicio, pero en todos esos procesos de transformación
la cabeza de Abel -un chico robusto, de gruesas gafas y cara de empollón criado
a base de cómics- sigue posando en las fotos. Con él nos escribimos. Abel
Hernández, al otro lado de la pantalla.
-Lo primero que llama la
atención de MIGALA a una revista como El Coloquio de los Perros es vuestra
fuerte relación con la literatura. Escuchamos canciones como ‘Cortázar’ o
‘Kerouac’. El mismo nombre de la banda está extraído de un relato del escritor
mexicano Juan José Arreola (‘La migala’). ¿Es un hecho colectivo el nutrirse de
lecturas que os inspiren al componer o ese amor literario sólo viene de una
cabeza pensante y el resto de los componentes asiente con algo de sumisión?
-No nos nutrimos más que de
lo que vivimos, de lo que nos ocurre juntos y a cada uno. Un libro, una
aventura (del tipo que sea), una situación social o política o una película,
son parte de eso que ocurre. Categóricamente no, no nos nutrimos de literatura
ni de productos culturales o ideas políticas, pero todo eso está ahí y supongo
que, a veces, muestra caminos o ayuda a hacerlos expresables.
-Hace tiempo un locutor de Radio 3 presentó a la banda Tindersticks
como el único grupo en el mundo cuyo violinista estaba realizando una tesis doctoral
sobre literatura mexicana. En una línea semejante, escuchar a MIGALA significa
algo así como ver al mismísimo Barry Gifford dándose la mano con Frank Black.
¿Te agradan este tipo de comparaciones culturalistas?
-Pues la verdad es que no. Prefiero que digan que soy
uno de los guitarristas de un grupo de rock, de rock contemporáneo, de rock
moderno, pero de rock. Toda compartimentación de la cultura es un atraso.
No es que todo valga, es que Gifford y Black son parte de lo mismo, realmente
comparten el mismo suelo: la cultura occidental contemporánea. Probablemente
comparten mucho más que con el primer violín de la orquesta filarmónica de
donde sea. Me parece completamente necesario introducir la música popular
(sobre todo la que parte de la necesidad creativa), el cómic y un montón de
cosas más (la subcultura hacker por ejemplo), en el ámbito de los estudios,
las listas, las publicaciones, las revistas… Sólo así será posible acceder
a la esencia pública, política, de nuestra cultura, y será posible el análisis
y el desarrollo. La otra cara de
la moneda es la Historia, claro. Si olvidamos de dónde vienen las cosas que
creamos (los países, las músicas, los paisajes modificados, los objetos, los
modelos morales…) seremos completamente estúpidos.
-¿Te atreverías a citar algún disco que con
gusto pisotearías hasta hacerlo añicos, que lanzarías a la hoguera de la
mediocridad o la estupidez?
-No me gusta mucho la idea
de pisotear un disco y menos la de tirarlo a una hoguera. Creo que la indiferencia
es un arma
mucho más poderosa, así que no daré nombres de objetos
de consumo que, bajo la apariencia de instrumentos de ocio para sobrellevar
el tedio, son las piezas engrasadas del negocio absurdo y cargamentos de ideología
del poder dominante.
-¿Y algún libro o alguna película?
-No sé, así, de lo último en
que me he enfrascado, lean y miren ustedes esa maravilla que es Jimmy
Corrigan. El chico más listo del mundo de Chris
Ware. Lean, si son capaces, La estética de la resistencia de
Peter Weiss y, no sé, si no tienen nada interesante que leer, siempre pueden
abrir La Biblia. Películas que me hayan dado algo en meses pasados hay
bastantes… El tiempo del lobo de Haneke, por ejemplo.
-¿Nos puedes dar alguna conclusión a la que
hayas llegado respecto a vuestro éxito en Francia mayor que en España?
-Que el éxito no existe, que
en España conviene tomar un calendario en lugar de un cronómetro para comprobar
la vigencia de un disco y ya no te digo un grupo, y que las fiestas en Francia,
son, en general, mucho más aburridas que en España.
-¿Crees, como se ha dicho alguna vez, que
España es un país de canciones y no de discos?
-Creo que España es algo imposible de resumir en una
respuesta, aunque si nos ponemos frívolos y estupendos quizá haya que decir
que en la España actual lo que gusta mucho es lo se dice que debe gustar,
aquello con lo que se bombardea a la población: música mala, de ínfima calidad
artística y sonora hecha para cretinos con las ideas dominantes. Sí da la
impresión de que España es un país adolescente en cuestiones musicales.
-¿Te gustaría residir en otra ciudad que no
fuese Madrid? ¿Podrías diseñarnos brevemente las características principales de
una ciudad imaginaria con la que alguna vez hayas soñado?
-Como muchos, quiero y odio
con locura a Madrid a partes iguales. Además, me parece que lo de vivir en un
sitio u otro no depende mucho de uno ni tampoco cambia demasiado las cosas.
Depende de un crío que nazca, de un trabajo, de una pirueta de la vida y, en
realidad, es cómo se vive lo que cambia las cosas, no dónde, por mucho que los
condicionamientos del lugar que uno habite condicionen. Por otra parte, es todo
tan parecido… No sé, me gustaría residir en muchas ciudades que no fuesen
Madrid (Gijón, Valencia, Barcelona, todas con mar me parece). Me encantaría
conocer la experiencia de vivir en grandes ciudades emblemáticas como Nueva
York o París pero en este momento tiendo a una ciudad más pequeña y habitable
donde no resulte muy difícil hablar, el clima no sea duro, pasen cosas en lo
político y cultural, haya cierta movilidad social y no cobren hasta por
respirar. ¿Sugerencias?
-Convence a nuestros lectores más correctos
de que los Sex Pistols son tan importantes en la música popular como los King
Crimson.
-Para mí lo son. Bastante
más, de hecho.
-¿Te sentiste cómodo en el concierto ‘The
Rock De Lux Experience’, organizado por esa gran revista en el Mercat del flors
barcelonés? ¿Cómo lo viviste? ¿Me puedes contar alguna anécdota de camerino?
-Me lo pasé muy bien. Fue
una experiencia bonita por lo inusual de tocar con una gran y numerosa banda de
músicos y un placer interpretar en esas condiciones canciones buenísimas de
artistas idolatrados. Del camerino, nada que declarar.
-¿Qué proyectos musicales te bullen en la
cabeza últimamente con el grupo?
-Tocar en directo el último disco-dvd de Migala La
increíble aventura y recuperar algunas canciones de nuestro pasado para
ver cómo han sufrido el tiempo y si aún estamos a la altura de ellas.
-¿Eres trilingüe o es que posees una
facilidad desmesurada para la fonética de los idiomas al cantar? Hasta lo que
sabemos, el francés y el inglés se te dan de maravilla.
-Bueno, apenas manejo el
castellano con verdadera corrección, con el inglés me manejo si la cosa no se
pone muy dura (y con bastante acento spanish) y el francés lo leo y puedo hacer
como que lo pronuncio. Si hay que intentar hablar (más bien entender) algo en
Italia, Portugal o Cataluña, pues se intenta. Se pierde uno la mitad pero al
menos se entra en contacto. En todo caso, para meterse con lenguas parecidas a
la que uno más o menos conoce no hay más que poner bien el oído y tirar del
diccionario mental y usar un buen diccionario impreso.