Alcoholibro (Foto: Juan de Dios García)     Alguna vez, los que dirigimos este proyecto independiente, loco, algo suicida, desinteresado, nos hemos preguntado cómo sería el perfil ideal de un lector del Coloquio. Al principio de esta andadura digital, la imagen primera que se nos venía a la mente era la de un estudiante universitario -normalmente tímido y de letras- que ansiaba ser escritor e iba tanteando el terreno de la publicación de sus primeros escritos por el mundo de las revistas literarias. ¡Qué pronto se nos vino abajo el prejuicio! Y qué contentos nos pusimos, claro. Resultó, por la cantidad de correos que hemos recogido a lo largo de estos cinco años, que nos leía gente tan dispar como un veterinario colombiano residente en Alemania o un locutor radiofónico hispano afincado en Nueva York. Gente muy diferente, con trabajos diferentes, con economía y entornos familiares diferentes, que es, en lo profundo de nuestra ilusión cultural, lo que realmente deseábamos desde nuestro comienzo sin saberlo: un dentista madrileño, un psicólogo uruguayo, una oficinista hondureña, un guitarrista argentino, una enfermera chilena, personas con sensibilidad que nos han dejado escrita su alegría por leer un poema que les ha levantado el ánimo gracias a un rato de descanso internauta en el trabajo o por haberles pellizcado el estómago el final de algún cuento publicado en nuestras páginas. Por ellos, seguimos adelante, firmes contra todo. Lentos, sí, pero manteniéndonos.

     Escribo estas palabras sintiendo una avanzada primavera a través de la ventana; día a día este paisaje está siendo devorado por la estación que le continúa. En el sureste de España el calor veraniego no avisa, no admite condiciones, es un calor ingobernable que se expande sin tregua. Las teclas del ordenador pronto parecerán derretirse al presionarlas. Algunos estudiantes, como es costumbre en esta zona al vislumbrarse el estío, estarán imaginando ya cómo va a ser la quema de sus libros y apuntes en las hogueras de la luminosa noche de San Juan. A los que también hicimos eso de pequeños se nos remueve el cuerpo de nostalgia. Y es que, ¿existen libros más proclives a odiar para un alumno que los libros de texto? Déjenme que lo dude. De hecho, ¿a quién se le ocurrió esa tontería de nomenclatura: 'libros de texto'? Ahora el Ministerio de Cultura se ha enterado de que el futuro de la literatura está en los niños y adolescentes del mundo. Y yo me pregunto: ¿a qué tipo de literatura se querrá referir el Ministerio?, ¿tal vez a esos libros de Libromundo (Foto: Juan de Dios García)autoyuda camuflados con la etiqueta de 'best seller'?

     No, hablemos en serio, o hablemos con algo de optimismo. Yo, al menos, como bibliófilo empedernido que soy, reconozco que me emociono cuando, de vez en cuando, veo a un chavalín hablarle a otro sobre Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Sí, sé que cada vez es más difícil encontrar este tipo de conversaciones apasionadas entre quinceañeros, pero, creedme, si levantamos el techo de algunos hogares de nuestra querida y abundante clase media, como hizo Cojuelo en el madrileño siglo XVII, comprobaremos que resulta más fácil de lo que parece encontrar a un niño encandilado en la soledad de su habitación sosteniendo un cómic entre las manos.

     Y paramos el discurso ya, porque luego nos critican y atacan sin piedad. Debéis saber que también ha habido lectores que nos han escrito cosas tan contundentes como: «os creéis que vuestras lenguas son incendiarias, aunque en verdad son sólo el producto de unas mentes aburguesadas que juegan a envalentonarse por internet». No tiene desperdicio, ¿verdad?

     Así pues, los seguidores del sargento Pimienta, con esa chulería torera que nos va caracterizando, os ofrecemos un nuevo pastel palabrero: poemas, relatos, artículos, traducciones, entrevistas... Pasen y vean.

 

 

JUAN DE DIOS GARCÍA

 

 

 

 

 

 

     BERGANZA.- Cipión, hermano, óyote hablar y sé que te hablo y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.

(MIGUEL DE CERVANTES, Coloquio de los perros)