Hilos de sedaAMALIA BAUTISTA

 

     (Madrid, España, 1962)

     Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y trabaja como redactora en el gabinete de prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ha publicado Cárcel de amor (Renacimiento, Sevilla, 1988), los cuadernillos La mujer de Lot y otros poemas (Llama de amor viva, Málaga, 1995) y Cuéntamelo otra vez (La Veleta, Granada, 1999). En el año 2002 salió a la luz una interesante antología de toda su obra hasta la fecha: La casa de la niebla (Universitat de les Illes Balears). Después vendrían Hilos de seda (Renacimiento, Sevilla, 2003) y su última publicación, Estoy ausente (Pre-Textos, Valencia, 2004). Este poema, 'Ida y vuelta', está inédito en libro.

 

 

IDA Y VUELTA

Cuando nos dirigimos al amor
todos vamos ardiendo.
Llevamos amapolas en los labios
y una chispa de fuego en la mirada.
Sentimos que la sangre
nos golpea las sienes, las ingles, las muñecas.
Damos y recibimos rosas rojas
y rojo es el espejo de la alcoba en penumbra.

Cuando volvemos del amor, marchitos,
rechazados, culpables
o simplemente absurdos,
regresamos muy pálidos, muy fríos.
Con los ojos en blanco, más canas y la cifra
de leucocitos por las nubes,
somos un esqueleto y su derrota.

Pero seguimos yendo.


 

 

 

 

Cartas abiertas a SergueiMARIETTA MORALES

 

     (Antofagasta, Chile)

     Es colaboradora del diario El Mercurio. Ha participado en grupos teatrales y en diversos talleres literarios. Fue antologada por Raúl Zurita (Premio Nacional de Literatura) en la publicación Yo no me callo (Los Andes, Santiago de Chile, 1997). El poema que mostramos pertenece a su libro Cartas abiertas a Serguei, editado en el año 2000.

 

CARTA A BONO EN PARÍS

Estoy como en ese cuarto de hotel
de un millón de dólares.
Observando a través de la ventana
cómo cae la nieve
humedeciendo las calles de la ciudad.
Escuchando ‘The matter more pretty of world’,
recordando esas viejas canciones del patio del colegio
en el que todo lucía
como una moneda de centavo.
Eran los tiempos en que las distancias
me parecían remotas
y estar sentada en los pasillos de los aeropuertos
una situación casi irreal.
Ahora, en este pulcrísimo hotel,
envuelta en un vestido blanco,
todo ha sido vertiginoso y casi cinematográfico,
cuando el carretero de la muerte
caminaba hacia el cementerio.
Mis mundos se derrumbaron
y todo se evaporó entre mis manos,
y solamente pude guardar tu fotografía
en mi baúl.
Eran los tiempos en que soñaba estar contigo
en un castillo de Dublín,
construyendo esos mundos perfectos,
donde no existe el desamor.
El tiempo corrió como atleta soberbio.
El carretero de la muerte se alejó para siempre.
Galopé hacia tierras áridas, desafiantes.

Levanté circos como hongos
después de la lluvia,
aprendí a sentir el látigo del silencio.

Lancé muchos papeles
y aún escuchaba tus canciones
cuando caminaba por las calles empedradas
de la ciudad.
Ahora los transeúntes
corren de un lado a otro,
como esa niña que se levanta
temprano para subirse al microbús.
Saco del cajón aquel libro bellamente impreso
y siento, mi querido Bono,
que ambos estamos envejeciendo.


 

 

 

 

Elena Medel (Foto: Ana Santos)ELENA MEDEL


     (Córdoba, España, 1985)

     Ha publicado el poemario Mi primer bikini (Premio Andalucía Joven 2001; DVD, 2002) y la plaquette Vacaciones (El Gaviero, 2004). Está incluida en diversas antologías de la poesía más reciente, entre otras, La lógica de Orfeo (Visor, 2003) y Veinticinco (Hiperión, 2003). Ejerce la crítica literaria en diversos medios. Traducida al italiano y portugués, es una de las coordinadoras de las actividades de agitación cultural de La Bella Varsovia.

 

SOL DE LA MAÑANA

Marañas rubias y mofletes sonrosados,
no sé si el día es un vecino obtusángulo, despertándome con manos sucias,
o se trata de un caracol que lega sus armas en mi simetría.
De puntillas acompaña al vientre,
y late en él la alergia al lado derecho del colchón,
donde lunar estuvo:
necesito dar los buenos días al pestillo de la puerta.
La persiana no purga sus delitos, se empeña en el café,
escupe que resisto a pelear con mis propias carencias.
Vuelvo a las sábanas católicas, en la frente el disfraz de compañera,
nuca proclamada a.C.: han escrito abrazarás sus pesadillas,
serás escudo medieval al cerrarse los ojos,
han escrito cierto bucle en tu costado,
y bajo la chaqueta olvidaste tu lupa de acuerdos,
te han robado el vocabulario de los peces,
camuflaje.

La ronda protectora choca con él, mi confianza en duermevela,
cárcel en una camiseta dos tallas más grande.
De nuevo me aseguro del secreto -bruscamente-
y se despereza y reprocha inseguridad, reprocha pies descalzos,
crecen sus dedos y señala con voz de conferencia
la disfunción de mi aorta y su utilidad sentimental.
Es Drácula, y en cruz con la almohada me acusa del recelo;
me blindo con un dormitorio donde el pomo consuela confidencias,
la llave de mi metamorfosis a retal vulnerable:
ahora de cara a la pared para que la verdad no duela.

Pequeña y piezas,
indigestión de lágrimas cuando respondo
que tan sólo tengo miedo a que me den la espalda.



 

 

 

 

Josep Maria NoguerasJOSEP MARIA NOGUERAS


     (Alguaire, Lérida, España, 1969)

     Ha publicado la plaquette Labor de noche (Dama Ginebra, Lleida, 1995), y los libros Ida y vuelta (Pre-Textos, Valencia, 1997) y El tiempo de los árboles (Pre-Textos, Valencia, 2004). Entre otras publicaciones ha colaborado en Hélice, Némesis, Ultramar, Nadie parecía, Salamandria...
     El primer poema, ‘Los álamos’, pertenece a su último libro, El tiempo de los árboles, y el segundo, ‘Medianoche’, es inédito.

 

LOS ÁLAMOS

Antes de anochecer,
bajo el sereno sueño de los álamos,
intuyes la caída, pues no vive
en tu pecho la dicha
sin el presentimiento del dolor.

Celebra, mientras tanto,
el sagrado latido de las hojas,
las voces de los últimos paseantes
mezcladas con las sombras que crecen en el río.

Y agradece esta paz
que el día en retirada te concede,
la tregua que precede a la caída,
bajo el sereno sueño de los álamos.



MEDIANOCHE

Diciembre.
                 Medianoche.
La ventana regala melodías
de niebla en la colina, lenta escarcha
plateada bajo el mar del plenilunio.

Hora secreta
de las revelaciones.

Mientras la casa duerme,
mientras tu cuerpo duerme,
mi piel refleja cuanto me rodea.

Olor a mundo nuevo.
                                 Medianoche.

 

 

 

 

 

 

RAMÓN CRESPO

Castaños de Santirso (Foto: Ramón Crespo)     (Barcelona, España, 1961)


     Estudió Ciencias Económicas en Barcelona. Después de vivir algunos años en Gerona y Sevilla reside en Almería desde 1992. Ha publicado los libros Gádor (Sevilla, 1992) y Vía Nova (Granada, 2001), que fue finalista del VIII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y accésit del Premio Nacional de Poesía Rafael Alberti. Poemas suyos han sido recogidos en revistas como Renacimiento o Papeles Mojados de Río Seco.
     Desde 1999 es coordinador del Aula de poesía del Ayuntamiento de Almería. Estos dos poemas son inéditos; ambos pertenecen a un nuevo libro, titulado Meses del invierno fríos, aún sin terminar, inspirados en paisajes gallegos de Santirso (Orense), con castaños como los que vemos en la fotografía realizada por el mismo autor.

 

 


Vuelves sobre sus pasos.
También las nubes van de un lugar a otro.

En la casa, dices, sólo hay un fuego
-no hay calor que se desprecie
                                              por humilde-
y sientes su caricia,
el peso de las piedras
dejadas
            para salvar la corriente.


La casa está vacía,
                            y envejecen las cosas
cuando se quedan solas.


Esta luz es ahora tan pobre
                                          que nos mira con odio.

 

 

 

La mentira es dulce en los labios
pero deja su mancha.

Una piel desnuda es un abismo,
un alcohol que se derrama.
Si la enciendes verás
una luz pasajera.
Las palabras también encienden
dentro de tu corazón
la llama de la melancolía.

No pagues por ellas
                             un alto precio,
si no son falsas.

 

 

 

 

 

 

Radio de onda cortaENZIA VERDUCHI

     (Roma, Italia, 1967)


     Estudió Periodismo y Ciencias de la Comunicación en el Instituto Campechano. En 1992 fue becaria del Centro Mexicano de Escritores. En 1993 obtuvo el Premio Nacional de Cuento "Efraín Huerta"; ese mismo año la Universidad Nacional Autónoma de México le publicó, en la colección El Ala del Tigre, el poemario Cartas de usurpación. En ciclos 1996-97 y 2002-03 ha sido becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en el rubro de Jóvenes Creadores. Ha sido antologada en distintas publicaciones y ha colaborado en diversas revistas y suplementos culturales como La Jornada Semanal, ‘El Ángel’ del periódico Reforma, ‘Sábado’ de Unomásuno, Tierra Adentro, Alforja, Blanco Móvil, Periódico de Poesía, en las revistas Cambio y Arcana, entre otras. Recientemente Ediciones Sin Nombre publicó su poemario El bosque de la hormiga (2002), al cual pertenece este poema.

 

 

RADIO DE ONDA CORTA
A oscuras mi padre sintonizaba la radio:
una pelea de box en japonés,
la crónica de un atentado en italiano
o la caída de un avión en ruso.
Aunque los periódicos al día siguiente
desmintieran sus versiones, él se entendía
con la frecuencia y la estática.
Fiel receptor de hechos incomprendidos
a lo largo del cuadrante, insomne
en las ondas de alguna estación.
Mientras, junto a él, mi madre
soñaba encontrar un interlocutor.

 

 

 

 

 

DIANA ESPINAL


Eclipse de agujas     (Tegucigalpa, Honduras, 1964)


     Licenciada en Literatura por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Ha sido antologada en Poesía de raíces mágicas (Oaxaca, 2004) y en Como ángeles en llamas. Algunas voces latinoamericanas del siglo XX (Editorial Maribelina). Incluida en el Diccionario de literatos hondureños (Editorial Guaymuras, 2004) de José Gonzales. Ha participado en multitud de recitales públicos en Honduras, Nicaragua, México y El Salvador, así como en un taller literario de Barcelona. Tiene publicados diversos artículos de opinión en El Heraldo de Honduras.
     Es autora del trabajo inédito de investigación 1830: Vida y obra del poeta Justo Pérez y de los poemarios Eclipse de agujas (2000) y Tras los hilos (2004). A Eclipse de agujas pertenece este poema.

 


Quiero regalarte un orgasmo triple todas las tardes:
uno
urente
que suene a cortocircuito
y huela a esporas encalladas en deseos sazones
capricornios y guitarras
uno
oblicuo clarividente
que tenga epidemia de lenguas efímeras
latitudes
meridianos
para rasgar en pedazos el cuarto
uno
ecuestre
que como vieja caldera
desgaje el animal florescente
ávido de espacio
células
naufragio de profundas telarañas
refugio de lo absoluto.

 

 

 

 

 

David CruzDAVID CRUZ

 

     (San José, Costa Rica, 1982)

     Es estudiante de Periodismo. Su primer libro se titula Natación Nocturna. Con este libro ganó el premio Joven Creación 2004 en Costa Rica. Sus poemas han aparecido en revistas costarricenses como Fronteras y revistas portorriqueñas y españolas. El poema 'Calle 13, Avenida 2' pertenece a su libro Natación nocturna. El segundo, 'Biografía de un dragón', es inédito.

 

 


CALLE 13, AVENIDA 2

Mientras la tarde envejecía
la miraron calcada en el concreto
los transeúntes distraídos.

Lloraban las viejas.
Junto al pozo,
la vida rozaba sus ojos una y otra vez.

 

BIOGRAFÍA DE UN DRAGÓN

Viendo pasar el tiempo
una mesa vacía y un viejo dolor.

El eco y mi casa
asfixian mi vida.
Cuatro paredes y una vela.
El periódico para desayunar.
Despreciable soledad y no logro escapar
a estos viejos zapatos.

 

 

 

 

 

 

Paisajes de una tribuBEATRIZ TORRES

 

     (Antas, Almería, España, 1961)


     Se licenció en Derecho por la Universidad de Granada en 1985. Es madre de tres hijos y Paisajes de una tribu es su primer libro de poemas. En él nos explica la autora: «soy yo y lo que me rodea y, además, las ganas de encontrar una tribu verdadera». De dicho libro hemos seleccionado este poema.

 

 

Esta tarde no voy al cine.
Abrí la ventana y llueve,
en las tejas de mi cocina,
la carretera,
cerros y naranjos.

Una luz ocre
se desvanece.

El amor me une a la tierra
pero el mundo duele.
Gracias lluvia.


 

 

 

 

 

Carlos JuricCARLOS JURIC


     (Caracas, Venezuela, 1970)


     Actualmente reside Madrid. Es autor de cuatro libros: Detrás del humo (2000), Fe de erratas (2002), 11 Sonrisas (2004) y Los personajes (2005).

 

 


INCITACIÓN
¿De qué se trata entonces,
de ceñirse manso
a las innumerables reglas,
de aceptar el dolor
como aceptamos
el barro en los zapatos…
la lluvia en la cabeza?

 

 

CONJURAS DE NECIO
Nada que hacer, sólo bostezos,
prácticamente sólo tristeza,
a quién le importan los vampiros modernos,
el semen derramado,
los huesos y el polvo,
en medio de esta soledad sin tiempo,
sobre la hoguera de los silencios,
con los párpados sucios
de guerras y seda,
a quién le importan (pregunto yo)
los ángeles que no quedan,
los ebrios sin redención,
el desorden, el fuego
y este vacío molde de estrellas.


 

 

 

 

 

CentaurosROBERTO MALATESTA


     (Santa Fe, Argentina, 1961)


     Parte de sus trabajos han sido traducidos al alemán por Renato Vecellio y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania, obteniendo de la Literaturprojekt La Belle -revista alemana- el primer premio en Poesía en 1995. También obtuvo, entre otros, el tercer premio “Poeta en Nueva York” en Nueva York.
     Ha publicado varios poemarios: De las cosas blancas (1984), Casa al Sur (1987), La prueba de la soledad (1991), Del cuidado de la altura del níspero (1992), Las vacas y otros poemas (1994), Flores bajo la lluvia (1998), Por encima de los techos (2003) y No importa el frío, último libro al cual pertenece este texto, editado por El Arca del Sur.

 

 


PECES O CENTAUROS
Sobre mi mesa un gran lío de libros,
afuera canta el grillo entre la hierba
y sobre él
un gran lío de estrellas.
Mañana no estaré exento de problemas,
pero hoy estoy seguro de no entender,
felizmente, nada.
Bueno es que allá afuera en el cuenco de la noche
las estrellas se acomoden
según los vientos del origen.
Bueno es dejar que los libros tallen en mí
un orden secreto:
el lento cauce de la palabra.
El poema que se instala en su cielo
como las estrellas abrazan
el oscuro papiro de la noche
para enseñarnos signos tan remotos
como peces, aves míticas y centauros.