
Entrevista: José Óscar
López
La banda de rock Lagartija Nick debutó con tres primeros discos, Hipnosis (1991), Inercia (1993) y Su (1995), donde se citaban el punk, el post-punk, el ciber-punk y la literatura beat entre otros ingredientes, en un sincretismo personal y arrollador. La onda expansiva de su música creció al colaborar con Enrique Morente en el estremecedor Omega (1996), homenaje a Lorca y obra fundamental para los que descreen de las fronteras entre géneros. El sonido se torna metálico y aderezado por la electrónica en sus tres discos siguientes: Val del Omar (1998), en el que rescatan la figura del poeta, cineasta, inventor, visionario y precursor, Lagartijanick (1999), viaje por el espacio exterior e interior con ritmos egipcios y declaraciones arrancadas a Pedro Duque en la noche granadina sobre la vida en el espacio, y Ulterior (2001), agresivo, amargo, acaso el más trash de los suyos. Para su último disco, Lo imprevisto (2004), se despojan del metal y entregan uno de sus mejores trabajos: el mismo hermetismo -“hermético es lo mismo que inspirado”, dice Carlos Edmundo de Ory- pero más luminosos que nunca. Su presente está repleto de proyectos. Los últimos: colaboraciones con Rafael Amargo y La Fura dels Baus. Al habla el líder del grupo, Antonio Arias.
-He
consultado el I Ching antes de empezar esta entrevista
y me ha salido «la tierra arriba y el cielo
abajo: paz y bendición». ¿Os dice algo ese hexagrama, en
este momento de vuestra carrera?
-O el mundo al revés. Es momento de repasar. Estamos inmersos en proyectos discográficos, como el homenaje a Los Ángeles o un recopilatorio de demos, rarezas y temas inéditos que saldrán en los próximos meses, aparte de que Lorena y yo esperamos nuestro primer hijo. Como tú mismo indicas, un período de paz y bendición. Los últimos tiempos han sido regidos por el reencuentro. También es verdad que en un grupo que lleva tantos años ha habido períodos más controvertidos. Supongo que nos ha beneficiado el no llegar a ser muy conocidos, el mantenernos en lo oculto para poder evolucionar con cierta libertad. Hace tiempo que no consulto el I Ching, te vicia muchas de tus decisiones y tiendes a equivocarte si lo malinterpretas, pero suelo estar bastante de acuerdo con el oráculo.
-Si Elvis hubiese nacido cerca de la Alhambra, ¿podría haber sido el rock una forma de mística?
-Algo de místico tiene el rock, ya que la repetición de tres acordes lleva cuarenta años con vida. Además, Granada ha influenciado a varias generaciones de músicos de todos los países del mundo, evidentemente es uno de los caminos al centro de la Tierra. Si Elvis hubiese nacido por aquí, no se hubiese convertido en Elvis, sería L’Elvis, estaría olvidado, pero vivo, tendría un bar en el Sacromonte y sería referencia silenciosa del rock mundial, flotando en un espacio sin tiempo. De todas formas, algo de gitano sí que tiene Elvis.
-¿Pueden
tener algo que ver el punk y la cábala?
-El punk creo que lo que hace es enfocar de nuevo el rock en la mística de los tres acordes. No podemos olvidar que es un invento comercial. Dejar que lo que se transmita sea pura energía de manera un poco caótica. Esa es su terrible atracción. Acerca y apasiona. Luego, todos los términos degeneran y los colectivos redirigen su interpretación. No podemos olvidar que es un invento comercial. El rock se había complicado muchísimo y el punk fijó unos nuevos valores por enfrentamiento a conceptos anteriores. Creo que incluso The Clash se formó a partir de una idea de su manager, él los eligió y los juntó, el resto sí tiene algo de hermético.
-Los griegos decían que vivir no importa, que lo que importa es viajar, y Burroughs que el destino natural del hombre es el espacio. ¿Qué opináis vosotros?
-Lorca decía que Granada es un puerto natural de estrellas, ya que la única salida posible desde aquí es sólo hacia el espacio. El motivo esencial del arte es el viaje: salir, experimentar y volver para explicar lo sucedido. No todos los viajes salen bien o mal, pero sí todos los viajes forman, son expresión fundamental de la libertad del ser humano. Las experiencias místicas se forman a partir del viaje sin movimiento, la era digital se fundamenta en esto y se ha creado una generación que viaja por el mundo sin salir de su casa a través de una trama eléctrica que cubre el mundo, esto ya lo predijo Val del Omar. Quizá el último paso del hombre sea su integración total a la energía, el abandono de la carne, una especie de vida Tron o algo así.
-En los 70, Bowie imitaba los procedimientos ‘cut up’ del mentado Burroughs y Lou Reed decía que quería hacer en el rock el equivalente a Los Hermanos Karamazov. ¿Ha perdido el rock, en general, esas ambiciones literarias?
-Los fondos
de catálogo de las compañías nos demuestran que esos artistas
de los que hablas nutren los
nuevos proyectos comerciales, son más importantes que los últimos
lanzamientos. Creo que lo que ocurre ahora es que los artistas, si aprenden
algo, se lo callan por si acaso algún fan nota que ha aprendido algo
nuevo, no vaya a ser que destroce su mito de eterna adolescencia. Este concepto
es el que está más extendido hoy día, el de la eterna juventud
asociada a la eterna estupidez. Todos se creen muy listos siendo artificialmente
estúpidos, así la maquinaria no deja de funcionar y el sistema
cae en paracaídas, lento pero arrastrado por una gravedad que inexorablemente
los estrelle contra el suelo, cuanto más tarde mejor.
-Un amigo poeta dice que en España ser heterodoxo es una obligación. ¿Qué opináis?
-La poesía es música pero la música no es poesía. Este amigo tuyo debería darse un paseo por el fundamentalista mundo del rock. Aquí el que se mueve no sale en la foto. Hay una legión de ortodoxos esperando oír la más mínima referencia externa, ajena, para proclamar la instauración de nuevas listas negras. La heterodoxia está prohibida, los libros se queman en las plazas, las imágenes por fin sustituyen a las palabras y los números son poemas: el lenguaje es el virus.
-¿Qué tienen que ver, aparte de ser gente extraña, Aldous Huxley, Jack Kerouac, Antonin Artaud, Val del Omar, Arthur Rimbaud, Fulcanelli, Edgar Allan Poe o Teilhard de Chardin?
-Me doy cuenta ahora que debería haber incluido algún nombre femenino en esa lista, no hubiera estado nada mal. Tienen en común que si alguno de ellos te impregna probablemente seas abducido por los demás, unos llevan a otros. Dejan un fondo imborrable en tu alma y a veces desearías pasar de ellos. Te embrujan y ya no puedes vivir sin recurrir a sus lecturas, como inspiración o como referencia, como camino. En nuestras letras esos nombres están en casi todos los discos, por ejemplo, Aldous Huxley sale en el segundo single, en Inercia, en Val del Omar y en Lo Imprevisto. A veces sientes que dependes demasiado de ellos, que debes liberarte para seguir adelante, de eso habla el tema ‘Gente Extraña’.
-Si
Dios existiese, ¿le gustaría el rock?
-Por el aspecto con que se nos ha presentado durante siglos parece un poco heavy, tanto él como Cristo. No son muy modernos y no saben estar callados. Dicen que lo peor de Dios es su indiferencia, o que nunca responde. Supongo que aún está cansado después de crear el universo y tras acabar La Biblia. Creo más en Cristo, en la materia; si dejase de creer en todo, aún creería en el Mundo. En el fondo pienso que Dios tiene mejor gusto y siempre se ha rodeado de compositores de altura para su deleite: Bach, por ejemplo. Siempre ha sabido elegir. El rock se lo pidió el Diablo.
-Si Dios existiese, ¿sería anarquista?
-No creo que Dios sea muy partidario de su propia aniquilación, pero cualquiera sabe. Otra cosa es que la Anarquía tenga rasgos divinos, es Dios en sí misma, ya que parte y reparte y no admite muchas desavenencias y no creo que admita competencia. El Caos es una fuente de sabiduría. Los movimientos inconscientes en el arte siempre han sido un método que ha tenido muy buenos resultados. El Collage da frutos. Frases sin conexión generan un mensaje y reflejan una realidad. Ese método lo utilizamos bastante en las letras de Inercia y después de este tiempo me siguen gustando.
-¿A qué personaje histórico o de ficción os llevaríais una noche al Sacromonte?
-A Don Quijote de La Mancha. Creo que debería haber pasado por aquí. Debería haber cambiado su ruta, haber bajado. Cuenta un escritor granadino, Antonio Enrique, que en Granada la fuerza de gravedad es menor y hace que la gente viva en una ensoñación permanente, un mundo perfecto para Don Quijote en su cuarto centenario.
-Lagartija Nick es un grupo de formación y vocación mutante. Vuestro último paso ha sido una vuelta al sonido analógico. ¿Hacia dónde irá ese sonido en el siguiente disco?
-La
vuelta a lo analógico ha sido un reencuentro feliz, nos sentimos cómodos
en ese formato. Nos formamos en grabaciones analógicas y creo que se
nos nota. Hemos experimentado mucho en digital así que sabemos también
hacer coexistir los diferentes formatos. Eso nos ha llevado a realizar el disco
homenaje a Los Ángeles; en el fondo es como si ellos tuviesen que grabar
esos temas hoy día. El paso final de todas las grabaciones es el paso
digital, pero cuanto más retrasemos ese paso más rica es la grabación.
Cuando grabamos en digital nos cansamos pronto de escuchar el tema grabado,
sin embargo en analógico no ocurre así. No me preguntes la explicación
física porque no sé si la tiene, pero es así. Nuestro siguiente
disco será una recopilación de demos, rarezas y temas inéditos,
donde hay grabaciones en diferentes formatos y diferentes épocas. Ahí
se refleja cómo hemos expresado nuestra forma de hacer música
en todos estos años.
-Habéis creado a vuestro alrededor un atractivo club de ‘amistades peligrosas’. ¿Tendrán papel en vuestro largamente anunciado proyecto de adaptación de La Guerra de los Mundos?
-Si hay un proyecto que se nos resiste es La Guerra de los Mundos. Tenemos muy avanzada la grabación, los visuales y todo eso. Lo único que nos falta es el permiso explícito del autor; en ello estamos. Este año con la peli de Spielberg no sé si podrá ser. Hemos pensado en varios artistas para invitar, entre ellos Miguel Ríos para el papel de cura de la segunda parte, creo que le interesó. Gracias a nuestra extraña forma de hacer discos hemos llamado la atención de nuestros artistas favoritos, hemos podido contactar con ellos y se ha creado un feedback que ha realimentado nuestra música.
Entrevista:
Juan de Dios García
Antes de nada quiero decir que entrevistar a este músico me hacía muchísima ilusión desde hace años, cuando pude verlo en Granada con los Negu Gorriak. Fue una experiencia demoledora, anfetamínica. Por cuestiones de edad nunca pude ver a los míticos Kortatu encima de un escenario, «primera banda en el mundo que practicó el ska-hardcore», proclamaba orgulloso un Fermín pletórico al micrófono, consciente de estar regalando a su público un nuevo tesoro de diversión y actitud punk. Me consuelo, por tanto, teniendo su disco en directo Asken guda dantza, escuchado hasta la saciedad, y teniendo grabados con gusto en mi memoria los comentarios eufóricos de toda una generación -la que ahora tiene más o menos 40 años- que ha bailado y gritado en sus fiestas alcohólicas de primera juventud temas antológicos como ‘Nicaragua Sandinista’, ‘Zu atrapatu arte’, ‘El último ska’ o ‘Don Vito y la revuelta en el frenopático’. Luego vino Negu Gorriak y las hachas se afilaron como nunca antes lo habían hecho: Malcolm X, Spike Lee y los Public Enemy aprendieron euskera. A finales de los años 90, cruzando la esquina del nuevo milenio, Fermín decide iniciar un camino solo, pero con todo el mundo. Firma los que para mí son sus mejores trabajos: Brigadistak Sound System, FM 99.00 Dub Manifest e In-komunikazioa. El de Irún es un excelente anfitrión musical, abre las puertas de su hogar y convierte cada disco en una fiesta, aunque también tiene mucho de incansable marinero vasco, un piloto de altura -que titularía Baroja- atracando cada vez con más frecuencia en el puerto de Kingston. Claro que, ¿será Jamaica el fin del trayecto? Lo dudo. Fermín nos da algunas pistas ante nuestras preguntas.
-En una joven y gloriosa etapa con Kortatu se te escuchaban proclamas como «¡Deja de beber tanta cerveza y lucha!» o «¡Y tú, hermano, que estás ahí privando, contando batallitas en el bar!». ¿Piensas que ciertos vicios, como por ejemplo el alcohol, obstaculizan la conciencia social o la actividad comprometida en la calle?
-No,
no, de hecho la primera cita pertenece al tema titulado ‘Equilibrio’,
jugando siempre con los dobles sentidos, y de hecho me estoy dirigiendo a mí
mismo, ya que esta peculiar historia de amor pasa de la primera persona a la
tercera y viceversa. Todo individuo y sociedad necesita sus vías de escape,
sus fiestas de encuentro, sus aprendizajes y contradicciones. En este sentido
siempre he defendido el derecho a utilizar cada uno su cuerpo como le parezca,
estando alerta ante la utilización de diferentes elementos que se ha
hecho por parte de diferentes sistemas para desmovilizar, controlar y destruir
movimientos o actitudes rebeldes: religiones, medios de comunicación
de masas, drogas ilegales, drogas legales, etc. Hay una consigna bien bonita
que se ha utilizado en el País Vasco y que más o menos dice así:
“Sin fiesta (y que cada cual la haga como quiera) triste, sin lucha, esclavo”.
Equilibrio, hermanos. La segunda cita es de ‘Nicaragua Sandinista’
y creo que se entiende claramente.
-¿Qué ha significado para ti Joe Strummer? ¿Cómo sentiste su muerte? ¿Qué crees que las generaciones posteriores debemos considerar fundamentalmente sobre The Clash?
-Estaba en el supermercado del barrio cuando mi amigo Iturri me llamó para darme la noticia. La cobertura no era buena y se cortó la comunicación. ‘Lost in the supermarket’. El tema comenzó a sonar fuerte en mi cabeza: «Estoy completamente perdido en el supermercado, ya no puedo hacer compras tranquilamente, entré aquí por aquella oferta especial, personalidad garantizada...» Había estado con él en el concierto que dio con Los Mescaleros en Barcelona el año anterior e intenté traerlo al País Vasco al Festival Gazte Topaguneak en la primavera, pero suspendió los conciertos. Ví a los Clash en 1981 cuando presentaron el Sandinista en Donostia y desde entonces Strummer ha sido un referente. En ese año cumplía 18 tacos y además del concierto de los Clash y el intento de golpe de Estado de Tejero, se realizó también el festival más impactante de mi vida. Se trataba de una acampada contra la central nuclear de Lemoniz y además de Leño, que me encantaban, estaban las grandes sorpresas de la noche: The Beat (que junto con The Specials me convirtieron en fanático del ska) y encima una banda cantando en euskera con actitud punk, Zarama. Durante esa noche yo me había encargado del catering de The Beat, preparando sándwiches, bebidas, etc... y no paré de bailar durante toda su actuación. Con los Clash también ocurrió otra anécdota curiosa y es que Strummer quería comenzar el concierto con los sonidos de un txistu tradicional. Putre de Hernani se encargó de comenzar la actuación con su txistu y acto seguido atronó el 'London Calling'. Al poco marcharía a Londres junto con mi hermano Íñigo en un camión a comprarme mi primera telecaster. Toda esa emoción volvió a recorrer mi cuerpo ante la noticia de su muerte. Las posteriores generaciones creo que tienen que considerar que más allá de las cajas comerciales de recuerdo, existió una banda que luchó contra el mercado (discos dobles y triples a precio de uno) desde una multinacional y que, a pesar de batallas perdidas, han dejado un legado tanto musical como político, único.
-Has
declarado en alguna entrevista que Dios había muerto para ti hace tiempo.
¿Podrías describir tu manera de vivir desde el ateísmo?
-Mi profesor de filosofía en 3º de bachiller era un maldito cura que siempre sonreía con arrogancia advirtiéndonos que todos los mayores ateos de la historia a la hora de la verdad (es decir, de la muerte), pedían refugio en la fe cristiana, arrepintiéndose ante Dios todopoderoso. Nos ponía ejemplos, pero tuvo la mala suerte de que ese año muriera Jean Paul Sartre -ahora se celebran sus 100 años y 25 desde que murió-. Ese día ocurrió algo insólito. Cuando demandamos a nuestro profesor si Sartre también había acudido a los brazos de la religión católica, aquel bastardo enfurecido nos mandó callar. Confeccionamos entonces pegatinas y chapas de Sartre en su memoria y recuerdo. El existencialismo sartreano, junto al marxismo, se convertirían en las dos columnas filosóficas sobre las que armaría mi fortaleza ideológica.
-¿Cuánta importancia tuvo Public Enemy a la hora de formar Negu Gorriak?
-De la misma manera que he utilizado frecuentemente la imagen de los Clash para ilustrar el nacimiento de Kortatu, aunque como ya he contado en la anterior pregunta esto sería simplificar bastante, utilicé la imagen de Public Enemy a la hora de formar Negu Gorriak, ya que además de su música, estaba su estética de contrapoder, su ideología de black panthers del rap y su conexión colateral con otras disciplinas del arte como el cine junto a Spike Lee, la pintura urbana o grafitti, etc... De todas maneras, la misma influencia tuvo la evolución que se estaba dando en la escena del hardcore con bandas como Fugazi, que venía de Minor Threat o Henry Rollins, que venía de Black Flag, los sound systems jamaicanos y su orientación hacia el raggamuffin y la evolución natural de bandas contemporáneas como Fishbone, que habían comenzado haciendo ska y en el momento de la aparición de Negu Gorriak abrieron sus influencias en un abanico muy parecido al nuestro.
-Se te ve como un juglar viajero que no pierde las ansias de conocimiento y la inquietud de contactar con gente de todo el planeta. ¿Qué le dirías a un viejo campesino de, por ejemplo, Zamora, que no ha salido apenas de su provincia y sabe probablemente todo lo que hay que saber en esta vida sin viajar?
-No estoy
muy de acuerdo con el planteamiento de tu pregunta pero se me ocurren dos frases:
Una: Tú, que nunca has buscado nada más
allá de tu tierra, y yo, que no he podido parar de
intentar encontrar respuestas por todas partes, nos encontramos en un mismo
final, la muerte.
Dos: Le cantaría una canción de
Mikel Laboa contradiciendo tu pregunta que más o menos dice así:
«Se me ha muerto la madre, ahogada por el trabajo en el campo. Mi tía
también ha muerto asfixiada. Las dos sin llegar a saber para qué
sirve la vida».
-Al igual que has introducido en algunos de tus discos bases o acompañamientos folk, tienes pensado en un futuro colaborar con músicos flamencos? ¿Te atrae, al menos, esa idea? Lo de Peret no cuenta, eh.
-El grupo Hechos Contra el Decoro presentaba su primer disco y Papuchi rompió una cuerda con tan mala fortuna que no tenía de recambio justamente la que necesitaba. Allí estaba Raimundo Amador, que fue corriendo a por su guitarra para prestársela. Entonces pensé que sería la bomba algún día hacer algo con ese hombre, pero ahí quedó, ya que nunca se lo he propuesto. Más que colaborar con músicos flamencos, lo que de verdad me encantaría sería que alguno de ellos realizara una versión de cualquiera de mis temas. La versión que ha hecho José Mercé de ‘Clandestino’ me parece brillante.
-Se te conoce por un artista de ciertas convicciones inquebrantables. No puedo creerme que no te asalten dudas o no te derrumbes ante la decepción. Dame el nombre de algún ídolo personal caído.
-Quizás
de lo más desolador en mi vida ha sido el devenir de algunos de los dirigentes
del Frente Sandinista. La ruptura de la tregua de ETA en noviembre del 99 me
derrumbó totalmente.
Y respondiéndote a la segunda parte de la pregunta y aunque no se trataba
de un ídolo, pero sí de una persona a la que respetaba muchísimo,
te diré que uno de los libros que circulaban en la furgoneta durante
la primera gira de Negu Gorriak era suyo: Ética para Amador
de Fernando Savater.
-¿Fue
Brigadistak Sound System el disco que perfiló el camino claro
por donde quería ir Muguruza en solitario pero más acompañado
que nunca?
-Sí, durante el año que duró la grabación. Después comenzaría otra etapa con la formación de la banda Dub Manifest y volvería a cambiar al preparar el sendero para In-komunikazioa.
-El tema ‘Big Beñat’ es un ska crítico de lo más divertido. Y su videoclip más aún. ¿Cómo fue la experiencia con niños en su versión infantil?
-Fue algo muy emocionante pues me encargué de ensayarla con ellos en la ikastola de Biarritz, de acompañarles hasta el estudio, de mostrarles cómo era el proceso de grabación, de cantarla y al final de hacernos las fotos de rigor subidos en los coches alquilados para la Korrika (marcha a favor del euskera que se realiza cada dos años).
-En ‘Itaka berriro’ (Ítaca, de nuevo) de tu disco FM 99.00 Dub Manifest terminas con una poderosa frase: «Ante la muerte, el laberinto». ¿Es una forma de hacerte eterno el haber creado tu propio laberinto, Fermín?
-Mi primer
gran viaje fue con 16 años y un inter-rail, que era un pase barato que
se compraba en RENFE y te permitía viajar en tren por toda Europa e incluso
agarrar algún barco. Esto es lo que hice desde Bari (al sur de Italia)
para llegar a Grecia, y continuar el viaje en tren por Yugoslavia.
Aquel
barco hacía distintas paradas en las islas de camino al Peloponeso. Una
de ellas fue Ítaca. Todavía recuerdo perfectamente cómo
se fue abriendo ante mí tanta belleza. Después estudié
a Kavafis y en mi último viaje a Atenas descubrí el drama de la
actriz Eli Lambeti, mi Marlen Dietrich griega, enferma de cáncer recitando
‘La ciudad’ e ‘Ítaca’ de Kavafis. Esa lectura
puede escucharse al comienzo del tema ‘Itaca Berriro’. También
conocí al grupo transgresor “Metropolitanos contra el arte”
y además de a la comunidad kurda, a los activistas anarquistas del grupo
“Cartago”. Perdona, pero ¿qué me habías preguntado?
-En ‘Linguae navarrorum museum’ de tu disco In-komunikazioa se crea irónicamente un imaginario parque temático del euskera situado en una vieja central nuclear de Lemóniz. ¿Temes que puedas convertirte, sin quererlo, en profeta?
-No, no creo, no jodas.
-En ‘Beti izango dugu Bilbao’ (Siempre nos quedará Bilbao) se recuerda el célebre París al que aluden Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca. Trasladémoslo a una ciudad protagonista en tu vida como músico. ¿Qué echas de menos o de más en el Bilbao actual? Y, de paso, ya que estamos con ciudades, ¿qué le debes a Bristol?
-Echo
de menos aquel Gaztetxe en el casco viejo, escuela de autogestión y relaciones
humanas. De más, la transformación de Bilbao en una marca comercial
(Su última y reveladora campaña propagandística es ‘She
is in fashion’). De todas maneras, sigo adorando esta metrópoli.
A
Bristol le debo la atención a los puntos de encuentro a través
de la música. La conexión entre la comunidad jamaiquina emigrante
y el movimiento punk provocó en esta ciudad una de las experiencias más
interesantes del mundo, tanto a nivel musical como político, que todavía
hoy continúa dando numerosas sorpresas. Sólo he actuado una vez
en esta ciudad, en el año 2000, pero fue en el mítico Thekla,
el barco atracado en el puerto convertido en club. Mientras actuábamos
iban proyectando, junto a distintas imágenes, las traducciones de mis
canciones en una pantalla en la parte de atrás. La gente sentía
a la banda y seguía la pantalla sin parar de bailar.
-Vamos terminando. Me gustaría que hicieses un par de recomendaciones personales a nuestros lectores. ¿Nos das el título de una novela y de un libro de poemas en euskera de esos que cuando terminas sueltas un «Uff, qué buenas son estas páginas»?
-El libro de poemas tiene un nombre impronunciable: Hnuy illa nyha majah yahoo (Poemak 1985-1995) y es de Joseba Sarrionandia. La novela es en castellano: Me llamo Ezequiel y así será siempre, de un amigo de Hondarribia llamado Martxel Mariscal.