Metamoribundia
de Bolaño
Si
tuviera que destacar uno de los múltiples dones literarios de Roberto
Bolaño, creo que elegiría la desesperación. Su fecunda
desesperación por vivir, por escribir, por contar. Bolaño
no narraba las historias, las necesitaba. Su escritura tiene una cualidad
profundamente agónica y quizá por eso nos conmueve tanto,
hable de crímenes o enciclopedias, de sexo o metonimias. La metaliteratura
de Bolaño es más bien una apariencia, porque su referente
último no es la literatura misma sino una moral vital. Esa pulsión
vital suele faltar en los autores metaliterarios. No es que uno pretenda
que literatura y vida son fenómenos separados: es que, precisamente
por hallarse tan unidas, lo que uno le pide a la vida es que sepa ser
literaria, y a la literatura que sepa ser vital. En esa imbricación
Bolaño era un maestro. Nada consta en sus textos como dato, todo
está en estertor.
|