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La estrella
de Bolaño
Manuel Moyano
Podemos
hablar de un escritor ajustándonos escrupulosamente a su biografía
o, por el contrario, siguiendo una cronología harto más
caprichosa: nuestra propia historia en cuanto que lectores de su obra.
Personalmente, empecé a saber de Roberto Bolaño a través
de entrevistas: en ellas el chileno aparecía siempre con aspecto
desaliñado, como si acabara de ser sacado a la fuerza de la guarida-apartamento
que tenía en Blanes y en la que, según afirmaba, consagraba
su energía entera a escribir. Por alguna razón, su figura
de hurón literario no me interesó demasiado, y decidí
arrumbarlo en el limbo de los autores a los que nunca leeremos.
Con el tiempo, sin embargo, su nombre empezó
a ser un clamor. Ya no podía seguir ignorándolo más
y, cierta tarde, compré en una librería Estrella distante.
Escogí esa obra por razones meramente prácticas: era un
volumen delgado; si no me gustaba, no habría malgastado demasiado
tiempo en él.
Lejos de decepcionarme, Estrella distante
me pareció una obra maestra. Bolaño rayaba en este
libro a la altura de los mejores autores del ‘boom’. Una historia
ambiciosa; una prosa ajustada y envolvente a la vez (por
alguna imprecisa razón, me recordaba a la de Bioy Casares); un
esquema narrativo que no desdeñaba la intriga. Lo más memorable:
la novela erigía ante nosotros un gran personaje literario, el
atroz y amoral Ruiz-Tagle (alias Wieder), poeta y asesino bajo el horror
de la dictadura de Pinochet.
Posteriormente, he leído otras obras
de Bolaño: la colección de relatos Llamadas telefónicas;
el herbario de biografías ficticias La literatura nazi en América.
Incluso digerí su voluminosa y aclamada novela Los detectives
salvajes, formidable en su primera mitad, pero que termina por ser,
a mi entender, demasiado repetitiva. Bolaño se desparrama en ella,
como si la hubiera escrito bajo estado de trance y, luego, no se hubiera
molestado en limarla; sin duda, se hubiera beneficiado de una buena poda
(aunque otro tanto podría decirse de El Quijote).
De toda la obra de Bolaño que ha
pasado por mis ojos, incluidos algunos poemas infrarrealistas, me sigo
quedando con el primer libro suyo que leí: Estrella distante.
Varios son, creo, los lectores que comparten mi opinión.
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