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Déjenlo todo,
nuevamente
Manifiesto infrarrealista
Roberto Bolaño (México, 1975-1976)
“Hasta los confines del sistema solar
hay cuatro horas-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz.
Un desmedido océano de vacío. Pero ¿estamos realmente
seguros de que sólo haya un vacío? Únicamente sabemos
que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían
visibles? ¿Y si existiesen cuerpos no luminosos u oscuros? ¿No
podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la
tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las
estrellas-pueblos?”
—Escritores soviéticos de
ciencia ficción arañándose el rostro a medianoche.
—Los infrasoles (Drummond diría
los alegres muchachos proletarios).
—Peguero y Boris solitarios en un
cuarto lumpen presintiendo a la maravilla detrás de la puerta.
—Free Money
*
¿Quién ha atravesado la ciudad
y por única música sólo ha tenido los silbidos de
sus semejantes, sus propias palabras de asombro y rabia?
El
tipo hermoso que no sabía
que
el orgasmo de las chavas es clitoral
(Busquen, no solamente en los museos hay
mierda) (Un proceso de museificación individual) (Certeza de que
todo está nombrado, develado) (Miedo a descubrir) (Miedo a los
desequilibrios no previstos).
*
Nuestros parientes más cercanos:
los francotiradores, los llaneros solitarios
que asolan los cafés de chinos de latinoamérica, los destazados
en supermarkets, en sus tremendas disyuntivas individuo-colectividad;
la impotencia de la acción y la búsqueda (a niveles individuales
o bien enfangados en contradicciones estéticas) de la acción
poética.
*
Pequeñitas estrellas luminosas guiñándonos
eternamente un ojo desde un lugar del universo llamado Los laberintos.
—Dancing-Club de la miseria.
—Pepito Tequila sollozando su amor
por Lisa Underground.
—Chúpaselo, chúpatelo,
chupémoselo.
—Y el Horror
*
Cortinas de agua, cemento o lata, separan
una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia
o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado,
en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia
y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y
de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta
en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en
que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución.
“Nuevas formas, raras formas”,
como decía entre curioso y risueño el viejo Bertolt.
*
Las sensaciones no surgen de la nada (obviedad
de obviedades), sino de la realidad condicionada, de mil maneras, a un
constante fluir.
—Realidad múltiple, nos mareas!
Así, es posible que por una parte
se nazca y por otra estemos en las primeras butacas de los últimos
coletazos. Formas de vida y formas de muerte se pasean cotidianamente
por la retina. Su choque constante da vida a las formas infrarrealistas:
EL OJO DE LA TRANSICIÓN
*
Metan a toda la ciudad al manicomio. Dulce
hermana, aullidos de tanque, canciones hermafroditas, desiertos de diamante,
sólo viviremos una vez y las visiones cada día más
gruesas y resbalosas. Dulce hermana, aventones para Monte Albán.
Apriétense los cinturones porque se riegan los cadáveres.
Una movida de menos.
*
¿Y la buena cultura burguesa? ¿Y
la academia y los incendiarios? ¿y las vanguardias y sus retaguardias?
¿Y ciertas concepciones del amor, el buen paisaje, la Colt precisa
y multinacional?
Como me dijo Saint-Just en un sueño
que tuve hace tiempo: Hasta las cabezas de los aristócratas nos
pueden servir de armas.
*
—Una buena parte del mundo va naciendo
y otra buena parte muriendo, y todos sabemos que todos tenemos que vivir
o todos morir: en esto no hay término medio.
Chirico dice: es necesario que el pensamiento
se aleje de todo lo que se llama lógica y buen sentido, que se
aleje de todas las trabas humanas de modo tal que las cosas le aparezcan
bajo un nuevo aspecto, como iluminadas por una constelación aparecida
por primera vez. Los infrarrealistas dicen: Vamos a meternos de cabeza
en todas las trabas humanas, de modo tal que las cosas empiecen a moverse
dentro de uno mismo, una visión alucinante del hombre.
—La Constelación del Bello
Pájaro.
—Los infrarrealistas proponen al
mundo el indigenismo: un indio loco y tímido.
—Un nuevo lirismo, que en América
Latina comienza a crecer, a sustentarse en modos que no dejan de maravillarnos.
La entrada en materia es ya la entrada en aventura: el poema como un viaje
y el poeta como un héroe develador de héroes. La ternura
como un ejercicio de velocidad. Respiración y calor. La experiencia
disparada, estructuras que se van devorando a sí mismas, contradicciones
locas.
Si el poeta está inmiscuido, el
lector tendrá que inmiscuirse.
“libros
eróticos sin ortografía”
*
Nos anteceden las MIL VANGUARDIAS DESCUARTIZADAS
EN LOS SESENTAS
Las 99 flores abiertas como una cabeza
abierta
Las matanzas, los nuevos campos de concentración
Los Blancos ríos subterráneos,
los vientos violetas
Son tiempos duros para la poesía,
dicen algunos, tomando té, escuchando música en sus departamentos,
hablando (escuchando) a los viejos maestros. Son tiempos duros para el
hombre, decimos nosotros, volviendo a las barricadas después de
una jornada llena de mierda y gases lacrimógenos, descubriendo
/ creando música hasta en los departamentos, mirando largamente
los cementerios-que-se-expanden, donde toman desesperadamente una taza
de té o se emborrachan de pura rabia o inercia los viejos maestros.
Nos antecede HORA ZERO
((Cría zambos y te picarán
los callos))
Aún estamos en la era cuaternaria.
¿Aún estamos en la era cuaternaria?
Pepito Tequila besa los pezones fosforescentes
de Lisa Underground y la ve alejarse por una playa en donde brotan pirámides
negras.
*
Repito:
el poeta como héroe develador de
héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio
del bosque.
—Los intentos de una ética-estética
consecuente están empedrados de traiciones o sobrevivencias patéticas.
—Y es que el individuo podrá
andar mil kilómetros pero a la larga el camino se lo come.
—Nuestra ética es la Revolución,
nuestra estética la Vida: una-sola-cosa.
*
Los burgueses y los pequeños burgueses
se la pasan en fiesta. Todos los fines de semana tienen una. El proletariado
no tiene fiesta. Sólo funerales con ritmo. Eso va a cambiar. Los
explotados tendrán una gran fiesta. Memoria y guillotinas. Intuirla,
actuarla ciertas noches, inventarle aristas y rincones húmedos,
es como acariciar los ojos ácidos del nuevo espíritu.
*
Desplazamiento del poema a través
de las estaciones de los motines: la poesía produciendo poetas
produciendo poemas produciendo poesía. No un callejón eléctrico
/ el poeta con los brazos separados del cuerpo / el poema desplazándose
lentamente de su Visión a su Revolución. El callejón
es un punto múltiple. “Vamos a inventar para descubrir su
contradicción, sus formas invisibles de negarse, hasta aclararlo”.
Desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto
de escribir.
¡Rimbaud,
vuelve a casa!
Subvertir la realidad cotidiana de la poesía
actual. Los encadenamientos que conducen a una realidad circular del poema.
Una buena referencia: el loco Kurt Schwitters. Lanke trr gll, o, upa kupa
arggg, devienen en línea oficial, investigadores fonéticos
codificando el aullido. Los puentes del Noba Express son anti-codificantes:
déjenlo que grite, déjenlo que grite (por favor no vayan
a sacar un lápiz ni un papelito, ni lo graben, si quieren participar
griten también), así que déjenlo que grite, a ver
qué cara pone cuando acabe, a qué otra cosa increíble
pasamos.
Nuestros puentes hacia las estaciones ignoradas.
El poema interrelacionando realidad e irrealidad
*
Convulsivamente
*
¿Qué le puedo pedir a la
actual pintura latinoamericana? ¿Qué le puedo pedir al teatro?
Más revelador y plástico
es pararse en un parque demolido por el smog y ver a la gente cruzar en
grupos (que se comprimen y se expanden) las avenidas, cuando tanto a los
automovilistas como a los peatones les urge llegar a sus covachas, y es
la hora en que los asesinos salen y las víctimas los siguen.
¿Realmente qué historias
me cuentan los pintores?
El vacío interesante, la forma y
el color fijos, en el mejor de los casos la parodia del movimiento. Lienzos
que sólo servirán de anuncios luminosos en las salas de
los ingenieros y médicos que coleccionan.
El pintor se acomoda en una sociedad que
cada día es más “pintor” que él mismo,
y ahí es donde se encuentra desarmado y se inscribe de payaso.
Si un cuadro de X es encontrado en alguna
calle por Mara, ese cuadro adquiere categoría de cosa divertida
y comunicante; es un salón es tan decorativo como los sillones
de fierro del jardín del burgués / ¿cuestión
de retina? / sí y no / pero mejor sería encontrar ( y por
un tiempo sistematizar azarosamente) el factor detonante, clasista, cien
por ciento propositivo de la obra, en yuxtaposición a los valores
de “obra” que la están precediendo y condicionando.
—El pintor deja el estudio y CUALQUIER
statu quo y se mete de cabeza en la maravilla / o se pone a jugar ajedrez
como Duchamp / Una pintura didáctica para la misma pintura / Y
una pintura de la pobreza, gratis o bastante barata, inacabada, de participación,
de cuestionamiento en la participación, de extensiones físicas
y espirituales ilimitadas.
La mejor pintura de América Latina
es la que aún se hace a niveles inconscientes, el juego, la fiesta,
el experimento que nos da una real visión de lo que somos y nos
abre a lo que podemos será la mejor pintura de América Latina
es la que pintamos con verdes y rojos y azules sobre nuestros rostros,
para reconocernos en la creación incesante de la tribu.
*
Prueben a dejarlo todo diariamente.
Que los arquitectos dejen de construir
escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen,
depende del lugar) hacia ese espacio de afuera. Un muro y un techo adquieren
utilidad cuando no sólo sirven para dormir o evitar lluvias sino
cuando establecen, a partir, por ejemplo, del acto cotidiano del sueño,
puentes conscientes entre el hombre y sus creaciones, o la imposibilidad
momentánea de éstas.
Para la arquitectura y la escultura los
infrarrealistas partimos de dos puntos: la barricada y el lecho.
*
La verdadera imaginación es aquella
que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones.
En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser
ya la entrada en aventura. Crear las herramientas para la subversión
cotidiana. Las estaciones subjetivas del ser humano, con sus bellos árboles
gigantescos y obscenos, como laboratorios de experimentación. Fijar,
entrever situaciones paralelas y tan desgarradoras como un gran arañazo
en el pecho, en el rostro. Analogía sin fin de los gestos. Son
tantos que cuando aparecen los nuevos ni nos damos cuenta, aunque los
estamos haciendo / mirando frente a un espejo. Noches de tormenta. La
percepción se abre mediante una ética-estética llevada
hasta lo último.
*
Las galaxias del amor están apareciendo
en la palma de nuestras manos.
—Poetas, suéltense las trenzas
(si tienen)
—Quemen sus porquerías y empiecen
a amar hasta que lleguen a los poemas incalculables
—No queremos pinturas cinéticas,
sino enormes atardeceres cinéticos
—Caballos corriendo a 500 kilómetros
por hora
—Ardillas de fuego saltando por árboles
de fuego
—Una apuesta para ver quién
pestañea primero, entre el nervio y la pastilla somnífera
*
El riesgo siempre está en otra parte.
El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose.
Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como
los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.
*
Fusión y explosión de dos
orillas: la creación como un graffiti resuelto y abierto por un
niño loco.
Nada mecánico. Las escalas del asombro.
Alguien, tal vez el Bosco, rompe el acuario del amor. Dinero gratis. Dulce
hermana. Visiones livianas como cadáveres. Little boys tasajeando
de besos a diciembre.
*
A las dos de la mañana, después
de haber estado en casa de Mara, escuchamos (Mario Santiago y algunos
de nosotros) risas que salían del penthouse de un edificio de 9
pisos. No paraban, se reían y se reían mientras nosotros
abajo nos dormíamos apoyados en varias casetas telefónicas.
Llegó un momento en que sólo Mario seguía prestando
atención a las risas (el penthouse es un bar gay o algo parecido
y Darío Galicia nos había contado que siempre está
vigilado por policías). Nosotros hacíamos llamadas telefónicas
pero las monedas se hacían de agua. Las risas continuaban. Después
de que nos fuimos de esa colonia Mario me contó que realmente nadie
se había reído, eran risas grabadas y allá arriba,
en el penthouse, un grupo reducido, o quizás un solo homosexual,
había escuchado en silencio su disco y nos lo había hecho
escuchar.
—La muerte del cisne, el último
canto del cisne, el último canto del cisne negro, NO ESTÁN
en el Bolshoi sino en el dolor y la belleza insoportables de las calles.
—Un arcoiris que principia en un
cine de mala muerte y que termina en una fábrica en huelga.
—Que la amnesia nunca nos bese en
la boca. Que nunca nos bese.
—Soñábamos con utopía
y nos despertamos gritando.
—Un pobre vaquero solitario que regresa
a su casa, que es la maravilla.
*
Hacer aparecer las nuevas sensaciones -Subvertir
la cotidianeidad
O.K.
DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE
LÁNCENSE
A LOS CAMINOS
Publicado en la revista
Replicante (México, nº 9, Año III, noviembre
2006 - enero 2007)
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