MÓNICA GAMEROS
(México,1971)

 

 

04:59
[Piratería en rosa]

Respiro y sé que vivo una versión pirata de ideas sembradas en mí,
                   desde que masticaba las costras de mis rodillas.

Para qué me enseñaron a buscar al hombre que no existe.
Para qué los autos de pilas y los galanes de fantasía,
         siempre relucientes, sin falta cada 6 de enero,
         sólo para cumplir con el entrenamiento de la vida,
         en el juego infantil de la estúpida competencia entre primitivos.

Da risa pensar en la vida de fayuca,
         en la diplomacia,
         en el oportunismo,
         en el olvido obligado,
         y en la colectiva amnesia.

La versión pirata de la vida, terminó con todo,
         hasta con mis ganas de seguir respirando.

Los príncipes no existen ni entre la fayuca china de contrabando,
         y cansada de buscar,
         doy cuenta de que la piratería ha terminado rápido con las vanas ilusiones,
         tan rápido, como ha terminado con las ideas…

Los príncipes resultaron, en el mejor de los casos, soldaditos de lata,
         porque no alcanza ni para el plomo, y la mayoría de las veces,
         sólo son sapos que revientan de celos, hartos de las mentiras de las otras.

Y así vivimos, amamos, respiramos, comemos y cagamos mentiras.

Los pollos hormonados, las vacas locas, la leche sin grasa;
         el pan sin harina, las drogas sin tóxicos,
         el amor sin sentimientos, sin locura, sin obsesión...

TodO Light.

La felicidad condicionada al silencio ante el engaño,
         para que no se acabe,
         para que nuestro amor propio no termine con la comodidad del otro;
         con las ilusiones de la quinceañera, quien sigue creyendo en los
                   príncipes, que ya han pagado con oro a las hadas madrinas,
                   sólo por el privilegio de poseerla virgen.

Proxenetas con alas y príncipes pederastas...
         pero en versión pirata y light.

Incluso el amor trae pegada la etiqueta Made in Taiwán.

La sociedad,
         la mentira constante, un juego de rivales…
         Todos engañan, todos tranzan, todos abusan…

La política de promesas y discursos gastados,
         demagogia hecha canción de moda.

El tiempo de tu muerte que transcurre junto con los segundos;
         receptáculo de tus sueños frustrados.

El dinero, un pedazo de papel o de metal,
         converso en Dios,
         en omnipresencia,
         en fundamento de la existencia.

La sonrisa, un silencio que nos aleja del fracaso,
         de la verdad que nos agobia.
         Una delgada línea que flota en medio del lago de esta vida seca,
         escurrida sobre tu mueca,
         sobre las marcas de tus años,
         sobre un rostro envilecido de tristeza.

La vocación, una compra que nos hacen los padres y nos venden toda la vida,
         para ser alguien,
         para no ser vagos y putas,
         para no dormir en las calles,
         para vivir angustiados por los créditos y los impuestos,
         para pensar en el día de la gran elección.

En el extremo, el colmo,
         pues la tristeza que me inspira estas líneas, también es mentira,
         porque al final, es sólo parte de utópicas esperanzas,
         de lo que consumes,
         de lo que compras,
         de lo que vomitas.

Hoy, todo es pirata.
         Y así, en medio de la mentira como sistema de vida,
         en mi cama, ya no hay solicitud de empleo…

Supongo que se debe a que el anuncio de amor
         ya no he publicado sobre mis caderas.

Será que ya a nadie importa que todo sea mentira,
         sólo importa que sea barato,
         que no duela,
         de lo contrario se le desecha por el inodoro,
         directo al drenaje.

Total, qué importa que se atasque la red hidráulica de la ciudad con la nostalgia de todos nosotros,
         que nos secamos, que nos exprimimos entre odios y resacas de histeria.
Y por todo eso, vivimos inundados de pestilente tristeza,
         pues todo resultó ser una mentira que dura lo que un suspiro.

Hoy el silencio come conmigo, la luna me abraza el insomnio,
         y yo sonrío ante la soledad que es la única verdad que existe
         desde que nacemos y hasta que los gusanos nos conviertan en
         abono, para las arenas del tiempo, en el reloj de la luna.

 

(de Kronos)

 


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