Infrarrealismo
Monográfico
2009
Si hablar
de cualquier movimiento artístico siempre supone correr un cierto
riesgo de desdibujar los hechos azarosos que lo fueron configurando
como tal, en el caso del infrarrealismo esta circunstancia se acrecienta
hasta límites exasperantes una vez que no poseemos una cantidad
suficiente de información contrastada, uniformada y, en determinados
casos, verosímil, sobre su surgimiento y desarrollo. De todas
maneras, este hecho que en sí mismo podría ser todo un
problema, en el caso del infrarrealismo supone una más de las
muchas razones que agitan la curiosidad de sus muchos, hipotéticos
y posibles lectores, seguramente, fascinados por el aliento rebelde,
subversivo y perturbador que su oculta historia continúa destilando.
Los abusos cometidos en contra o a favor
del infrarrealismo comienzan a ser leyenda. Seguramente, este número
dedicado a este movimiento también pueda ser visto como una ofensa
a su espontáneo e incontrolable devenir. Es probable. Pero si
atendemos a considerar que para referirnos al fenómeno infra
debemos basarnos, en primer lugar, en una ficción, Los detectives
salvajes, en testimonios divergentes y, en ocasiones, absolutamente
contrapuestos de algunos de sus miembros fundadores o en recopilaciones
de textos ilustrativas y valiosas pero aún incompletas que permitan
valorar sus logros con objetividad, espero que las rabiosas voces críticas
que pudieran existir comiencen a atemperarse.
Teniendo en cuenta que la poesía
de Mario Santiago Papasquiaro apenas empieza a poder ser disfrutada
en su integridad en España o el hecho de que todavía —y
parece mentira— mencionar el término infrarrealismo en
México propicia silencios múltiples, críticas veladas
o destructivas hacia su no-poesía o la indiferencia y el desconocimiento
general, se me permitirá, supongo, justificar las diversas fallas,
carencias, errores y omisiones que, sin duda, este número especial
posee.
Sin embargo, si hemos captado la estética y ética naïf,
descompuesta, vibrante, ritual, corrosiva y, por momentos, punk de los
infras, se entenderá que no podíamos imaginar una mejor
manera de comenzar a descubrir, homenajear e introducirnos en este movimiento
que a partir de un número igualmente deslabazado, pero, confío,
repleto de pasión, curiosidad y febril admiración por
todos aquellos hombres que, en palabras de Bolaño, forjaron la
literatura mexicana contemporánea de su tiempo y que, en muchos
casos, todavía no han vivido, no ya la suerte del reconocimiento,
sino ni siquiera de la publicación formal de sus textos.
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Si este
número contribuye, humildemente, más allá de los
susodichos errores, a que la obra infra sea un poco menos desconocida
en España y comience, lenta, subversivamente, a ganar su particular
batalla contra el tiempo, ya estaremos satisfechos. En resumen, nuestro
objetivo es colocar una migaja de pan más en el camino para que
la literatura infra comience a ser celebrada, editada, publicada y,
sobre todo, leída. A eso aspiramos. A que el movimiento infrarrealista
deje de ser lobo feroz que asusta a todos los editores y comience a
ser piedra rodante a cuyo paso se sienta, se viva y se comprenda la
nocturna realidad de un México herido por los hechos de Tlatelolco
y el cada vez más asfixiante yugo del PRI pero vivo y libre,
furiosamente libre.
Nada, por tanto, nos gustaría más
que el hecho de que este número especial se observase dentro
de sus rasgadas vestiduras como incompleto e imperfecto en el futuro.
Sería señal de que la infra-literatura ya empieza a extenderse
y calar hondo en el inmenso potencial de lectores que podría
poseer y que, hasta ahora, se han encontrado mutilados de su disfrute.
Pero, mientras tanto, tendremos que conformarnos con los diversos artículos
y entrevistas que presentamos aquí, lo que, tal y como está
el panorama, se entenderá que no es poco.
A la espera de que el infrarrealismo devenga
realidad leída, libro compacto en las mochilas de cientos de
viajeros y comience a dejar de ser anónima leyenda, basta un
estribillo de los Ramones y las inmensas ganas de todos vosotros por
perderse sin saber por qué ni hacia dónde en las olas
revueltas de sus metáforas, para introducirse en este número.
Al fin y al cabo, todo es siempre mucho,
mucho más sencillo de lo que parece. Ya se sabe. Y sabes. La
vida es infra. Infra es la vida. O lo que es lo mismo. Mueve tus caderas.
Y vuelve a perderte bajo una batería de metáforas. Mondo
Infra. El desierto siempre es real. Infra mondo. O lo que es lo mismo.
La vida está aquí y no en otra parte. They are, they were,
they will be the infras —infras— ¿realismo?, ¿realismo?
Lo único que todos queremos es vivir. Radio infra magazine. Michoacán.
¿Ready? Infrarock. Rock’n’realismo. Y todo lo demás.
Hey. Oh. Hey. Oh. Y oh. Y hey. Let´s go.