FRANCISCO JAVIER MECA GUEVARA

 

     (Lorca, España, 1976)

 

«PASEO FOTOGRÁFICO-LITERARIO POR CARTAGENA»

 


     No es vulgar la búsqueda artística en nuestro otro mundo; el feo, viejo y marginal retrato que asoma en el reverso de toda ciudad. Acercarse a él asocia tal cantidad de sutiles vanidades y esperanzas que es posible aún no hayan sido diseccionadas por psiquiatra alguno (porque puede que su interés en la materia implicara participar de su morbosidad). Puede ser que la irreconciliable postura del observador sobre lo observado, que cree que su retrato lo redimirá de su acomodo, junto con la paradójica exaltación de lo que no es ni bello ni bueno, induzcan un sentimiento de culpabilidad en algunos espíritus que quisieron buscar lo que no deseaban encontrar.
     Así, lo que lleva a un grupo de jóvenes que rondan los treinta años a formar una asociación de cariz artístico, inspirado en todo, aspirando a todo, derivaría pronto a lo contrario, a nada. O casi: estas fotografías parten de un proyecto inicial de exploración de la Cartagena oculta, y se discutió si sus objetivos eran sociales o puramente estéticos. Esa escisión pareció resolverse a favor del criterio purista del arte por el arte. Arrastrados por un vendaval pasional, creímos forjar un lazo en torno a ese primer trabajo. En una agradable mañana de otoño, mis colegas y yo emprendimos este paseo, fotografiamos por doquier y esperamos luego el día del reencuentro para seleccionar, glosar y retocar estas imágenes. No llegó ese día. Dispersos en obligaciones, en agotamientos amistosos y otras divagaciones, cada cual prefirió olvidar todo aquello a su modo. Pero quedaron estas instantáneas de arquitecturas imposibles, que rescaté para ensalzarlas con literatura y presentarlas en esta selección que aquí cabe.
     Quisiera, pues, agradecer a todos los que hicieron germinar este proyecto: Cristina, Paco, Toni, Juan, Ángel y Ricardo. Sus miradas fueron la mía; ahora mi mirada será vuestra.

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «El mosaico de antiguas casitas presenta un adorable estampado de azulejos, de luciduras que perdieron a sus antiguos huéspedes. Apreciamos este muro sin lamentaciones, un vasto parchís. Es imaginable adosarse contra natura en estos muros heterogéneos, asomarse a las ciegas ventanas o atravesar los umbrales despojados de cristales y maderas. La síntesis de unas vidas pretéritas que flotaron sobre nuestras cabezas y que dejaron como caparazón un ala compartida de sus salas, cocinas y aseos. Aún es posible verlos reflejados en sus vulgares estampas, ¿o nos veremos quizá nosotros?»

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «Qué fatigado debe estar el que atraviese la puerta, sin fijarse siquiera que ésta pueda ser fin de sus recorridos, ornato para futuros viajeros, aquéllos que bajo el dintel, sumidos en expectante repugnancia, digan: qué alegre fue quien estrenara esta puerta, y qué triste el que la cerrara por última vez».

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «Arrobamiento de bolsas, desperdicios cuya nítida presencia embriaga al amante de la pureza; todo tras las barras corroídas. Esfinge cuyo acertijo es tan complejo como decirnos a nosotros: ¿por qué querríais pasar, abandonar vuestro siglo prescindible y revolcaros en los pliegues de excrementos, dunas de desiertos marginales que acabarán engullendo cuantos lujos nos visten?»

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «Bajo un escudo pétreo escondió el señor C. parte de su herencia, la menos querida aun siendo irrecuperable. Pero llegó allá, supuso que aquellos blasones imitaban perfiles de su sangre y, arrimado al frontispicio, levantó su vista a través del pasillo celeste. Y así, aprovechando un vacío de gentes y objetos ambulantes, gritó con orgullosa fe su apellido. Dicho esto atravesó la calleja hasta perderse en su propio olvido».

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «Me asomo y no siendo capaz de pasar para apreciar lo que hay al otro lado pregunto si no habiéndome asomado hubiera apreciado lo que hay al otro lado si hubiera sido capaz de pasar. (La respuesta hubiera implicado no hacerme esta pregunta)».

 

 

© Francisco Javier Meca Guevara
     «Amigo mío, si olvidaras mi cuerpo salvo los ojos y, aplastado en una recia plancha, tachonaras mi pasada memoria. Si me colgaras como sombrero una grúa que cargara con complejas estructuras y me dejaras abandonado a la suerte de aves y grafiteros, es posible que no reconocieras que lo que aquí ves aún no soy yo».

 

 

 

 

 

 

 

Simplemente, el fotógrafo © Antonio LafarqueCARLOS PÉREZ SIQUIER

 

 

     Entrevista: Ángel Manuel Gómez Espada

 

 

«SIMPLEMENTE, EL FOTÓGRAFO»


     Nace en Almería el 14 de diciembre de 1930. Su formación en la Escuela de Artes y Oficios de la capital poco le servirá después para su trabajo en el Banco de Santander, donde se mantiene tres décadas. La actividad de Pérez Siquier como fotógrafo coincide con la fundación del grupo AFAL en 1956, que se empeña en ser el promotor y difusor de la fotografía española fuera de sus fronteras y de mostrar en nuestro país lo que los jóvenes como Cartier-Bresson hacen en Europa. De esta génesis sale, con posterioridad, la revista AFAL, con un gran éxito de crítica y una aceptación que trasciende al mundo de la fotografía. De ella es redactor jefe. El grupo se disuelve en 1962. Para el Ministerio de Información y Turismo realiza varios trabajos, con los que consigue ser reconocido con Serie Color del Sur © Carlos Pérez Siquierdiversos galardones en Italia y Japón. Dirige también Everfoto, el Anuario de la Fotografía Española.
     A finales de los ochenta, Kodak-Salvat lo selecciona tanto para la Enciclopedia Creativa de la Fotografía como para figurar en Fotografías Magistrales Internacional. De igual modo, toma parte en la muestra de fotógrafos creativos españoles que se celebró en Marsella. Sus fotografías han ocupado salas en Bélgica, Francia, Alemania o Estados Unidos.
     En 2003 recibe el Premio Nacional de Fotografía y expone en 2006 su obra sobre el barrio de La Chanca en Murcia, dentro de Fotoencuentros. Dicha obra abarca el periodo de 1957 a 1972, y la Junta de Andalucía recoge en formato de libro en 2001.
     Esta corta conversación -Siquier debía marchar a Sevilla en seguida, pues no para de recibir homenajes- tuvo lugar en el CAMA (Centro de Arte Museo de Almería), donde se inauguraba una exposición sobre Goya. De modo que, protegidos por El sueño de la razón, canapé va y cerveza viene, el maestro andaluz nos dispara certezas más rápido que el rayo. ©

 

 

Cabo de Gata, 1991 © Carlos Pérez Siquier


     -¿Qué tipo de cámara utiliza habitualmente y por qué?

     -Una que tenga un agujero para mirar. Las pantallas sólo me interesan para ver el cine. Todo es cuestión de mirar con sensibilidad e inteligencia.

     -¿Es la misma la que le acompaña para los trabajos en color que la que porta para los trabajos en blanco y negro?

     -Sólo le cambio la piel de la película: es multidisciplinar.

     -¿Qué trabajo le ha resultado el más complicado de abordar y de realizar?

     -Contestar preguntas periodísticas.

     -¿Se puede representar con un retrato el espíritu de toda una sociedad?

     -Depende de si la sociedad es civil, política o militar.

     -Si hay algo que nos ha llamado poderosamente la atención de su exposición de Fotoencuentros en Murcia sobre La Chanca es ese contraste tan fuerte que se produce entre el luto de los mayores y la fuerza en el futuro que llevan en las miradas los más pequeños. ¿Ha sido intencionado y provocado dicho contraste?

     -Las miradas de aquellos niños eran sinceras, incontaminadas. Ya de mayores desconfío, pues el luto las convierte en escépticas.

     -Dejando de lado el objetivo de su cámara, ¿cómo piensa usted que ha evolucionado La Chanca desde la primera fotografía que tomara en 1957?

Maestranza 2002 © Carlos Pérez Siquier     -Ha perdido los valores de la humildad para incidir en la sociedad de consumo.

     -Cuando la Junta de Andalucía publicó en 2001 por fin su trabajo La Chanca, ¿pensó que todo había acabado o cree que le queda algo por hacer?

     -Nada se acaba, todo se transforma, y se puede abordar pero con muy distintos protagonistas.

     -¿Para qué sirve un Premio Nacional de Fotografía? ¿Y cómo se lo toma uno cuando se le adjudica?

     -Para poder brindar con los amigos, con fino o cava, según dependa de la comunidad donde lo celebres.

     -¿Hay algún joven fotógrafo español que le haya sorprendido en los últimos años lo suficiente como para aconsejárnoslo?

     -Sólo aconsejo que se deje de teorías, biografías y otras zarandajas. Y que trabajen más sin pensar en futuros resultados. Los frutos caen del árbol al madurar.

     -En la época que ustedes empezaron, coincidente con la dictadura franquista, ¿era peligroso afrontar el realismo social? A pesar de todo, ustedes se embarcaron y tuvieron el apoyo de gente como Ramón Masats.

     -El afrontar la realidad social era tan difícil como hoy afrontar el La Chanca © Carlos Pérez Siquierderecho personal del fotografiado a su propia imagen. Antes podías alcanzar la cárcel por un dictador, hoy por un buen abogado acusador.

     -Por curiosidad, pues me apasiona su obra, cuéntenos cómo fue su primer encuentro con Cartier-Bresson.

     -Sus imágenes siempre me impactaron como las de un maestro irrepetible. Físicamente tuve la oportunidad de conocerlo en Almería, donde lo acosaron impunemente violando la imagen de su persona que él procuraba preservar.

     -¿Podrá repetirse en estos días que corren, donde en muchas ocasiones el fotógrafo está al servicio de las grandes publicaciones, supeditadas a ellas, un grupo como el grupo AFAL, que ustedes formaron a finales de los años cincuenta?

     -Nosotros pusimos todo nuestro joven entusiasmo en una labor independiente y altruista. Hoy la sociedad está contaminada por intereses empresariales y políticos, y en este caldo de cultivo es muy difícil ser coherente.