JUAN JOSÉ ROSADO


     (Albox, Almería, España, 1968)

     De sus exposiciones individuales y colectivas destacan Bienal de Jóvenes Creadores de Europa y el Mediterráneo (Lisboa, 1994); New tendencies in spanish art, Souther Exposure (San Francisco, 1998); ARCO 1998, Stand de Red Arte; Arte urbano, Mercado de Fuencarral (Madrid, 1999); 100 artistas con Sileno, Galería 57 (Madrid, 2001); Grandeur española, Galería Contemporánea (Granada, 2002); Mística doméstica, Meca (Almería, 2003); III certamen de artes plásticas, Sala Alameda (Málaga, 2004); Estampas populares, IAJ (Almería, 2005). Ha publicado el libro El librolibro.

     El autor nos propone como tema las imágenes más conocidas de nuestra cultura popular para cuestionar o alterar su significado. Para ello aplica la descontextualización o la asociación de ideas surrealista en aras de lograr greguerías y paradojas. En lo formal, su obra se inclina hacia el ensamblaje, adecuando el formato al tema.

 

 


«DIOS ES EXTRATERRESTRE»

 

 

 

"Procesión serrucho" © Juan José Rosado
     Los martirios cristianos son inimaginables sin la existencia de las ferrerterías.
     Los serruchos de Semana Santa convierten toda España en una ferretería católica.

 

 

 

© Juan José Rosado

     A un listón de madera le ha crecido una iglesia.
     El listón, vertical, mira el cielo.
     La iglesia ha resultado mundana.

 

 

 

"Máscara religiosa de Nueva Guinea Papúa con mitra" © Juan José Rosado

«España, en su concepción religiosa, es una tribu del centro de África»
Ramón María del Valle-Inclán, escena 2ª de
Luces de Bohemia

 

     Existe una afinidad formal entre las máscaras religiosas africanas o asiáticas, y algunos instrumentos de la liturgia cristiana.
     Quizás sea la demostración de que la religiosidad tiene una estética inmanente, o quizás sea el indicio que desvela la apariencia de los obispos primitivos.

 

 

 

"Obispo con acné. Plancha con mitra" © Juan José Rosado
     Este cuadro demuestra que el ejercicio del poder espiritual, el acné delator y el implacable uso de la palabra, son complementarios.

 

 

 

"Toro con siete estocadas católicas" © Juan José Rosado


     Los cuernos de los toros nos ponen en contacto con otros mundos.
     El respeto a los animales nos exige compartir con ellos la iconografía del tormento.

 

 

 

"Bomba nazareno embudo" © Juan José Rosado

 

     Hubo una vez una bomba que se vio viva en un paraje yermo, y disimuló su presencia procesionando con un penitente desorientado.
     Hubo otro penitente, gordo de fervor cabreado porque todo él tenía la forma del embudo gigante que encontró en un cruce de ramblas. Ante semejante aparición inhumana, esgrimió su vela ardiendo, lo increpó religiosamente. El embudo lo sometió con su forma. Todos los agujeros sirven de chimenea. Quedó como la bomba cuando fue apedreada por unos tiernos niños. El penitente desorientado escapó de los proyectiles y encontró su procesión al cambiar de rambla.

 

 

 

 

 

 

 

HÉCTOR CASTILLA y MERCEDES DÍAZ-VILLARÍAS

 


«WANDOSSELLIANAS»

 


     Toda la culpa de este juego en el que sonrío (o me río) recordando ciertas historias sentimentales es —de ahí el nombre— de Alfredo Wandossell, bueno, o de sus cuentos. Después de releer por enésima vez los cuentos escritos por el propio Alfredo y que había reunido bajo el título de Relatos y Absurdideces decidí hacerle un homenaje que, conforme iba escribiendo, descubrí que exigían un orden cronológico.

     En octubre de 2005 conocí en Córdoba a Mercedes Díaz-Villarías y cuando vi por primera vez algunas de sus ilustraciones sabía que su manera de pintar casaría perfectamente con esta pequeña colección de poemas (aún inédita) que ya ha sido expuesta en Murcia (gracias al diseño de Cristina Morano) en la exposición Poetas colgados de la que aquí tenéis una pequeña muestra.

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías

 

 

© Héctor Castilla y Mercedes Díaz-Villarías